Friday, February 13, 2009

La historia de amor de Maribel


Hoy quiero contarles una historia. Voy a omitir los nombres verdaderos, y relatar los eventos reales. Voy a ser concreta, evitar mi temperamento de poeta, sin usar las palabras que adornen. Voy a tratar de hacer esto breve para que no se convierta en mi próxima novela.

Había una vez un par de jóvenes Maribel y Nicolás que se conocían desde chicos. Resulta que él era el hermano mayor de la mejor amiga de Maribel. Un muchacho callado y solitario, siempre se había sentido atraída por ese tipo de hombre. Le gustaban callados porque ella hablaba por los dos. Los dos se gustaban en silencio, pero nunca se dijeron nada. Así paso el tiempo y un día cada uno termino sus estudios superiores y siguió con su vida, y nunca más se volvieron a ver.

Nicolás se casó, estuvo casado por algunos años. Viajo mucho, tuvo dos hijos y un día se divorció. Maribel se hizo piloto comercial. Tuvo siempre muchos amigos y un par de novios, pero nunca se habia casado. Y así fue como un día se encontraron 21 años después. Bueno… encontraron es una manera de decir, porque fue el quien la encontró, en Facebook.

“Maribel, hace tanto tiempo que no nos vemos, pero siempre te he recordado” y ella le escribió. “Hola Nicolás, que gusto saber de ti después de tanto tiempo, no sabes la cantidad de personas y familiares que he vuelto a encontrar por esta vía. Y así empezaron a comunicarse todos los días. Mail va, mail viene. Buscaron coincidencias, cosas en común, se contaron sus cosas, ella lo tenia impresionadísimo con su profesión de piloto comercial y todos los países que conocía, ambos eran amantes de los libros de ciencia ficción y gustaban de las mismas cosas: la lectura, la música y el baile, ambos sabían bailar el tango. Otra cosa que tenían en común es que los dos se sentían solos y buscando el amor. Siempre uno se entusiasma con esas pequeñas cosas que uno tiene en común con el otro, buscando a tu alma gemela. Sobretodo eran del mismo barrio, tenian los recuerdos de la juventud.

Después de varios días de hablar o chatear como le dicen, Nicolás se le declaró por Internet: - A mi también me fascinabas desde que eras muy jovencita y no sabes como me emocionó encontrarte, y tengo ganas de volver a verte y de conocerte más a fondo. - Finalmente llegó el día en que se encontraron. Ella le abrió la puerta de su lujoso penthouse y el tiempo se paralizó por un segundo. Sus ojos, era lo único que no había cambiado. Esos ojos verdes brillosos como estrellas, el pelo que ya no era negro pero estaba guapísimo con esas canas, su sonrisa maravillosa, se abrazaron, se quedaron así pegados por un largo rato. Siguieron muchas horas de conversación, de risas, de miradas felices. No durmieron. Hablaron de todo un poco. Desde ese momento Nicolás le confirmó que ya eran novios. Le escribiría 20 veces por día, cosas lindas y románticas. Trataban de verse o se veían todos los dias sin importar el esfuerzo. Y cómo si fueran de toda la vida y nunca se hubieran separado ni un día, le decía todos los días: Te adoro mi mujer pilota, mi musa divina, mi pedacito de cielo, mi chiquilla, uno de estos dias nos escapamos para Las Vegas y nos casamos, siempre supe que me iba a casar contigo, cuando tengamos nuestra casa la vamos a tener así, cuando venga mi familia haremos estoy y lo otro, en fin todo era lo que iban a vivir y compartir el resto de sus vidas, juntos, felices comiendo perdices… Todo era el futuro. Todo era lindo, placentero y maravilloso, ella no se lo podía creer, estaba en las nubes, en el mismísimo paraíso. Y Maribel se lo creyó todo y le entregó su corazón, su alma, su vida, Maribel una mujer profesional, brillante, inteligente, pero enamorada como una quinceañera, se dejó llevar por la corriente, por la marea alta de ese amor que había esperado toda su vida, sin darse cuenta o sin querer darse cuenta, porque el amor es de verdad CIEGO, que eran totalmente opuestos, que se atraían y se complementaban, e indudablemente había una química fabulosa cuando se hacían el amor, y eso era todo lo que le importaba. Pero... en realidad el era un tipo irresponsable, inmaduro, de esos que no saben lo que es tener un compromiso, de esos que no saben amar.

Resulta que cuando se abrazaban no podían separarse, no podían dejar de tocarse, de mirarse, ella no queria hacerle caso a las alarmas de su mente, alarmas que le decian: No sirve, no sirve…
Banderas rojas.... voces mentales...

De repente a los pocos días empezó a descubrir que él era mucho más solitario que antes, escondido, lleno de misterios y de secretos, raro, lleno de manias, distraído, demasiado callado, sencillo, simple, flojo, no ayudaba en la casa nunca, y vivia deprimido, ademas de que era ignorante, no sabia mucho de muchas cosas, que no era el hombre mas culto ni el mas divertido, que no era original ni creativo, ni ambicioso, que no tenia metas ni proyectos, que era complejo y de múltiples personalidades, que no era parejo, que a veces se levantaba de muy al humor y otras se pasaba el día sin decir palabra. Que le habia mentido y que no leia libros, y que lo que le gustaba era dormir y ver la televisión todo el dia. Maribel era todo lo opuesto. Todo. ¿Y? dicen que los opuestos se atraen no?

Y así pasaron varios meses de amor idílico. Entonces un día Nicolás dejó de mandar los mensajes, cada día escribía menos, ya no le decía que era bonita y que la quería, que la extrañaba y en fin todas esas cosas que se dicen los enamorados. Empezó a llegar tarde y a veces hasta borracho, a comportarse de manera extraña. Después se perdió por unos días, dos semanas, sin noticias, silencio y Maribel desesperada sin saber que hacer ni pensar, llorando dia y noche, sin poder pilotear como es debido. Y un viernes la llamó, como si nada hubiera pasado. Hablaron. No hubo reclamos, no pelearon, y Maribel le pregunto: Nicolás ¿Qué soy yo para ti? ¿Me amas? Era sólo para saber donde estaban parados. Nicolás le respondió: Eres mi amor, perdona mi comportamiento de estos días, debe de ser que tengo muchas preocupaciones en la cabeza. Yo te quiero mucho mi amorcito lindo, necesitaba mi espacio, pero ahora te necesito y aqui estoy. Y todo volvió a ser lindo ese fin de semana. 48 horas como luna de miel.

El lunes llegó y Nicolás se fue a trabajar y se volvió a desaparecer por otra semana sin siquiera llamarla, y Maribel decepcionada, desencantada, destruida no podia ni creelo ni entenderlo.

Después de siete dias reapareció en escena como si nada hubiese pasado. Maribel estaba tan mortificada que penso que iba a entrarle a golpes de la rabia que sentia pero no lo hizo, con una tranquilidad que ella misma no entendia solo le dijo: - No se que te pasa, pero esto no tiene sentido, esto no es una relación, esto no es nada. Yo no soy un pedazo de carne. Ella habló como 10 minutos diciendo: "no quiero reclamarte, no quiero pedirte que me llames, tu sabes muy bien lo que significa estar en una relacion de pareja, y yo creia que tu y yo eramos eso, una pareja enamorada, que se aman. Mejor acabamos con esto. A lo que él solo respondió con: bueno pues, entonces estamos rompiendo. Y colgaron el telefono. No hablaron nunca más. No hubo más explicaciones. No hubo excusas.
Los pronósticos de nuestros conocidos fueron acertados: no iban a durar.
Pero no acertaron en los por qué.
No fue la tempestad de una y la quietud del otro.
No fue la ambición de ella, y el conformismo de él.
No fue la superioridad de ella y la simpleza de él. Todo eso entre ellos no importaba.
Cuando se miraban todo eso desaparecía.¿Qué fue entonces? No lo sabremos nunca.
Seguramente esto pensarán muchos de los que leen:
El sólo quería acostarse con ella (tenían muy buen sexo).
El se asustó, ¿de qué, no? Si el que “quería casarse y contarle a todo el mundo era él”.
El se dio cuenta de las diferencias insalvables y se sentia poca cosa al lado de ella.
El se cansó.
El quería estar sólo.
El se sintió presionado.
Claramente perdió el interés, el supuesto amor, la ilusión, el enamoramiento, la pasión.
No sabemos que fue lo que sucedio, pero no funcionaron. Creo que esto es una prueba más de que los hombres se venden como sencillos, planos, simples, y no saben lo que quieren. Ni ellos mismos se entienden, ni se conocen.

Mi consejo seria pedirle a los hombres que se tomen su tiempo para saber lo que sienten antes de abrir la boca. Nadie los corre ni los apura. Con el amor no se juega, ni con el tiempo ni los sentimientos de nadie. Para que jugar con fuego.

Maribel se está preguntando todavía, hurgando en los silencios, reviviendo situaciones, analizando palabras, llorando, escribiendo poemas. Cómo hacen todas las mujeres cuando pasa algo que no entienden. Aunque sabe que ante la reacción que él tuvo es mejor más temprano que tarde y al menos no llegaron a tener hijos.

Nicolás debe estar en su casa, como si nada. Durmiendo. Roncando. Viendo un partido de futbol. Escuchando música con otra. Sin preguntas. Y sin respuestas. Ya ni siquiera se acuerda de Maribel.


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