Tuesday, April 7, 2009

La historia de mi hermano Manuel


En esta foto Dario Del Castillo, mi nieto mayor abriendo la puerta del patio para salir a jugar.



Estoy empezando a escribir mi segundo libro. Es la vida de un drogadicto. Quiero aclarar que cualquier parecido a la realidad es pura coincidencia. Yo escribo sobre experiencias basadas en la vida real pero estos personajes son imaginarios. En mi segundo libro la protagonista Solangel es una mujer abusada y sufrida que cuenta la historia de uno de sus hermanos que se vuelve drogadicto.





Capitulo I



Enero de 1968 nace en Miraflores un bebé prematuro. Llega al mundo un caluroso domingo de verano, solo pesa 1 kilo y 100 gramos y no tiene pestañas ni uñas, es tan diminuto que sólo ocupa el espacio de mis dos manos que aún no han terminado de cumplir los 14 años. Mi madre está contenta de que ya no tiene esa barriga que siempre ha detestado. Nunca la hizo feliz engordarse y perder su esbelta figura. Mi madre tiene sólo 33 años y ya tiene cinco hijos. Quería quedarse en el número cuatro, pero por descuido volvió a quedar embarazada y esta vez no pudo hacer nada al respecto. Entre el cuarto y el quinto hijo se hizo tres abortos sin que mi padre se enterara o se diera cuenta. Se los hizo con una amiga que después se convertiría en su peor enemiga y quien la amenazaría para contarles a todos que ella era una mujer infiel, una asesina, una desalmada, que mataba a sus bebes antes de los tres meses porque seguramente no eran los hijos de mi padre sino de alguno de sus amantes de turno, o simplemente porque ya no quería traer más hijos al mundo.



Es Enero de 1968 y mis padres son jóvenes, irresponsables, inmaduros, infieles, tienen un matrimonio completamente disfuncional, no se quieren, se casaron demasiado jóvenes porque un día se dejaron llevar por el deseo inspirado por las hormonas revueltas en un Ford del 47 y allí fue donde fui concebida, !si! yo soy el producto de un condón roto y una noche de pasión descontrolada cuando dos jóvenes menores de edad uno de casi 18 y la otra de 16 jugaban a ser adultos y vencidos por la lujuria y lo prohibido pasó lo que pasa siempre cuando se unen dos en uno. Mi madre saldria embarazada a los 16 para yo nacer cuando ella tenia solo los 17, mi abuela muy catolica corrio a casarlos y los ayudaria en todo. Ahora en 1968 casi 15 años después viven siempre peleando, no tienen nada en común, ella es una extranjera en un país que detesta, siempre se queja que uno de estos días se va a marchar, que está harta de los cholos que la miran con malicia y le dicen porquerías cuando camina por las calles, detesta la tierra, el polvo, la mugre y la suciedad de Surquillo que queda cerca de Miraflores, harta de la pobreza y la ignorancia, de las envidias y los chismes, de la hipocresía local, mis padres siempre separados, cada uno por su lado. No tienen nada en común, es decir lo único que tienen son cinco hijos que están al cuidado de las empleadas.

Mal proveedor, mi padre se gasta el dinero en juguetes, avioncitos de control remoto, en mujeres, hay desperdicio, desorden, desamor, pleitos, gritos, el hogar es un infierno. Yo me refugio en mis libros y cuadernos, comiendo galletas Maria y tomando leche condensada. Eso es lo que está pasando en casa cuando nace Manuel (Manny). Mi madre me lo entrega con pocas horas de nacido, me dice: “Es tuyo, yo no lo quiero” es muy frágil y pequeñito” Manuelito me mira con esos ojitos color miel y yo siento que es mío, es mi hermanito nacido en Enero a pocos días antes de mi cumpleaños. Desde ese día estamos unidos por lazos invisibles. Es mi hermanito adorado y emocionalmente es mi primer hijo, su presencia me trae mucha felicidad, es mi muñeco de carne y hueso, tiene alma y tiene un corazón que late. Me necesita. Yo lo necesito a él. Los dos nos necesitamos y seremos inseparables.

Durante el corto embarazo de casi siete meses, la hija mayor ha tenido que tolerar el mal carácter de su vanidosa madre, sus rabietas sin sentido, sus frustraciones, sus depresiones y las palabras hirientes y llenas de odio que han brotado de sus labios como boqueras infectadas, como lava encendida. Dice cosas horribles que nadie puede imaginar ni creer oír, frases como “porque no se muere este feto” y hace cosas como para tener una pérdida o aborto. Parece poseida por los malignos. No quiere estar embarazada. Llora mucho, reniega, duerme casi todo el tiempo, toma mucho café y fuma constantemente. Nunca está bien, no sabe ser feliz, nunca está conforme con nada. Es pleitista, arrogante, egoísta, vanidosa, siempre con esa actitud de soberbia de que se lo merece todo. Antes, unos pocos años antes era diferente, porque había dinero, mucho dinero, pero ahora la fuente de todas las comodidades se fue para nunca más volver. Mi abuela a muerto y el matrimonio de mis padres fue al entierro para quedarse entre las tumbas de los muertos.



Solangel recuerda a su madre embarazada, muchas veces fumando y hasta borracha que delante de su adolescente hija ha hablado sin pensar demasiadas cosas, maldiciendo a su marido inmaduro, irresponsable e infiel, harta de no poder controlarlo, harta de no ser aceptada en el ambiente familiar y social de los pitucos, diciendo palabras que se quedaran grabadas en su memoria atormentada de tan solo catorce veranos. Solangel es la victima, una niña que se hizo grande antes de tiempo porque le encomendaron responsabilidades que no le pertenecían. Es madre de su nuevo hermanito. Tiene solo 14 años y parece de 19, es puro corazón como su abuela y no sabe que ya tiene el peso, la carga de una responsabilidad muy grande en su vida.

1 comment:

  1. Buenisimo tema, adelante amiga, así te quiero ver, escribiendo, creando, contando, llegando como tu aprendiste a hacerlo, con sencillez, tocando temas de actualidad, tan reales como la vida misma, felicitaciones por tu nuevo proyecto !

    ReplyDelete