Thursday, December 3, 2009

Diciembre llegaste volando


Parece mentira que estuve en Lima hace solo unas semanas. Parece mentira que ya estamos en Diciembre y que el 2009 se nos va para recibir el 2010. Ha sido uno de los más difíciles de mi vida, tiempos duros, pero es que la vida es dura para TODOS.

Una amiga me decía: "Es dura la vida en el Perú" y yo le respondí que si, que es muy dura pero lo es en todas partes del planeta. Son tiempos difíciles, un pasajero que se puso a conversar conmigo en Borders el día que estaba firmando mis libros me comentaba que desde hacia una década estamos experimentando la unión de este mundo con el encuentro de otras almas, de otros espíritus, por eso es que hay tantas personas que están comunicándose con sus seres queridos y con Ángeles. Si yo se que muchos piensan que estoy tocando un tema que hasta hace poco era diagnosticado como esquizofrenia, sobre todo yo que oigo voces y que muchas veces siento que mis Ángeles me susurran al oído y me dicen que decir o que escribir. Efectivamente no es fácil para los más jóvenes, ni para los mayores, y menos, para los que como yo envejecen y entran a la tercera edad, hoy en día cuando cumples los cincuenta las personas te colocan en un grupo que yo denomino "los que ya no cuentan" es como que de repente te vuelves invisible y reparas que todos los de ese grupo y en adelante se sienten inseguros, temerosos, le tienen pánico a ENVEJECER, a no pertenecer, a que te consideren un dinosaurio. Es abrumador porque es tropezarte constantemente con una dura y cruel realidad muy dividida, si cruel, dolorosa, deprimente, egoísta, y cerrada.

Cuando estoy en Lima siento que todos pelean por una ilusión, todos quieren vivir la vida loca, irse a las fiestas, bodas, bautizos, reuniones, la gente vive en la calle, les encanta la celebración, por más huachafa y hueca que esta sea. Hoy mi amiga del alma me escribe y me dice que no siente el espíritu de la Navidad, que le hace falta, que siente angustia porque no puede comprar los regalos como en otras épocas, y es que es tan hermoso poder tener regalos para nuestros seres queridos y también para aquellos que pertenecen al grupo de los "necesitados" sobre todo nuestros cholitos lindos que necesitan zapatos y que anhelan poder celebrar la Noche Buena tomando un delicioso chocolate caliente con su panetón D’onofrio.

Entonces mi mente se ubica en Miraflores y compara mi realidad con la de otras personas que viven en las zonas pobres de mi amada Lima. Recuerdo un afiche camino a San Bartolo que dice: "Lima esta linda, cuídala" y siento un calorcito en el alma porque para mi Lima con sus barrios lindos y sus barrios feos, con su gente conservadora y supersticiosa, religiosa pero pecadora, sus borrachitos y su trafico infernal, su deliciosa comida, que genera una especie de cultura de la disimulación, nada está tan bien como lo pintan, pero hay que hacer "como que si, como que todo esta OK".

Y ahora por estas fechas me pongo más analítica que de costumbre. Diciembre es un mes que me trae recuerdos dolorosos, en Diciembre se murió mi abuelita dejando un vacío que nunca nadie pudo llenar y quisiera llevarle flores blancas a su tumba. En Diciembre se murió mi cunada para también dejar un vacío muy grande en la vida de mi esposo que no quiere poner el árbol de Navidad porque ya no le gustan estas fechas, en Diciembre de 1966 tuve mi primer accidente automovilístico el mismo día que se murió mi abuelita, días después se me murió Toffee mi primer perrito que fue mi mejor amigo y que me dejo marcada porque ya no he podido tener mas perritos, mi madre dejo a mi papa después de una Navidad en 1976 y mejor no sigo porque Diciembre tiene "mucha historia" y en realidad no podemos echarle la culpa a las fechas, !que culpa tiene Diciembre!

Como siempre me fui por las ramas. Huele a sopa de pollo, me duele la garganta y siento frío, y aunque es jueves mi cuerpo se siente como si fuera viernes porque esta semana he tenido mucho que hacer, esto de tener tres trabajos para poder cumplir con los pagos mensuales y encima ser esposa, madre, abuela, hija, amiga, mujer de negocios, administradora, escritora en progreso, poeta por temporadas, y una mezcla de astróloga por afición, tengo tanto que decir... me siento tan responsable, si pero es una responsabilidad sobre los demás y me frustra el no poder hacerme cargo de las tristezas y las carencias de muchas personas que son tan importantes para mi. Gracias a Dios no me gusta la política aunque mi esposo tiene puesta las noticias y están hablando de los problemas en Venezuela, Honduras, Bolivia, que Obama dice que no habrá recuperación hasta que el sector privado comience a reinvertir sus ingresos"

Y hoy me sentí feliz cuando una cajera del supermercado me dijo que le había encantado mi libro, que ella había encontrado que era fácil leerme y quería saber si Mariangeles era "real" y que cuando salía mi segundo libro porque me los iba a comprar todos. Me sentí tan feliz.

Y manejando de regreso a casa iba pensando en lo importante de la palabra escrita, en lo importante que puede ser un libro en nuestras vidas.

Convencida siento que nada es mas importante que escribir, que mejor manera de acercarnos a los sentimientos y a los pensamientos de mis lectores. Mi gata esperándome en la puerta, mi vecino un pequeñito que habla cuatro idiomas y no tiene cuatro lustros y que siempre me dice lo que piensa, me encanta, me cae tan bien, mi vecina regando el jardín mas verde del barrio, mi plato de sopa de pollo que se esta enfriando y que me hará revivir (tengo suerte de tener un esposo que cocina de maravilla).

Adoro las palabras, sí, significan tanto, llegan tan lejos....

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