Tuesday, June 8, 2010

Celos mortales


Las noticias alarmantes, por esas cosas de la vida, conozco a personas involucradas en esta terrible tragedia, conozco a una de las sobrevivientes que ahora explica que siente que orar fue lo que la libra de morir como las otras pobres mujeres. Otros diran que no era su hora. Este hombre,un mulato bien parecido, hasta el domingo uno como cientos de millones en el planeta, es poseido por celos mortales, le habia dicho a un vecino cuando la esposa le pide el divorcio "si no es mia, no es de nadie". El domingo se siente solo, se mete unos tragos, y los celos, la duda, la rabia, el espiritu de la muerte, lo llevan al local donde trabaja la mujer que ama y que siente lo habia traicionado, y ahora la odia, la detesta, su odio es tan grande que odia a todas las mujeres, lo invade la locura, entra en estado psicotico, otros dirian que es poseido, su estado incontrolable, porque hay que estar loco, desquiciado, perder la tabla, no temerle a la muerte ni al infierno eterno, no creer en nada para convertirse en un asesino despiadado y causar tanto dolor.

Esto es lo que dice un diario local:

Un hombre armado mató a su esposa y a otras tres mujeres en un restaurante del sur de la Florida antes de suicidarse, dijeron las autoridades. El agresor era medio hermano del ex pitcher, el pelotero cubano Orlando "El Duque" Hernández.

La policía señaló que Gerardo Regalado, de 38 años, pasó al lado de al menos dos hombres cuando disparó a las mujeres en el interior del establecimiento. Tres mujeres fueron hospitalizadas en estado crítico, dijo el detective Eddie Rodriguez, de la policía de Hialeah.

"El fue directamente por las mujeres", agregó Rodríguez.

La balacera el domingo en la noche comenzó en un estacionamiento afuera del restaurante Yoyito en Hialeah, donde Regalado, residente de Coral Gables, fue visto discutiendo con Liazan Molina, señaló Rodríguez. Según registros civiles de Florida, la pareja se casó en el 2007.

Según la policía, Regalado disparó y mató a Molina, de 24 años, y después ingresó al restaurante y baleó a seis mujeres. Molina trabajaba en el lugar.

Una empleada llamó por teléfono a su hermano después de la balacera, diciendo que había sido herida y estaba sangrando.

Félix Fuentes dijo que su hermana, Ivet Coronado, le dijo "por favor llama al (número de emergencias) 911". Fuentes señaló que la mujer de 36 años se estaba recuperando el lunes después de haber sido operada por heridas de bala en el pecho y uno de sus brazos.

Regalado huyó en un vehículo después del ataque, dijo la policía. Los agentes lo encontraron muerto a unas cuadras de distancia en lo que parece ser un suicidio, con la misma arma que utilizó en el restaurante, indicó el detective Rodríguez.

Las personas en la casa de Coral Gables donde vivían Regalado y Molina se negaron a abrir la puerta al reportero de la AP. Una persona que respondió el teléfono se identificó sólo como amigo de la familia y dijo que ésta no quería hablar sobre el asunto.

El representante de Hernández, Mike Maulini, dijo el diario en español El Nuevo Herald que la familia no sabía qué ocasionó que Regalado disparara a siete mujeres.

"Esto tomó a todos por sorpresa", agregó Maulini.

Regalado vino a Miami de Cuba en el 2006, indicó.

"No sabemos qué pudo haber ocurrido. El era un buen tipo. Desde que llegó ha tratado de no depender de su hermano y realizar su propio trabajo", señaló Maulini.

En un comunicado, la familia Hernández ofreció sus condolencias a los familiares de las siete mujeres. "Con gran dolor nos dirigimos a todos los afectados y ofrecemos nuestras oraciones en este momento de dolor", dice el documento.

No estaba claro si todas las víctimas eran empleadas del restaurante o clientes. La balacera comenzó a las 10:15 p.m., poco después de que el restaurante cerrara.

1 comment:

  1. Cuando escucho noticias de este estilos, siempre pienso que es una problema de “salud pública”, es un sentimiento secreto escondido, convirtiendo en un camino oscuro, lleno de por qués, para los familiares dolientes, cubren de misterio la muerte, pues ocurre sin saber motivos; guarda un silencio eterno, mal respaldando en otro sentimiento rencoroso y extremista, los celos, en esta ocasión, en otras son problemas que existen en el interior del autor material, y quedan callados por siempre; es realmente triste tener que recurrir en la cotidianidad al viejo refrán: “caras vemos, corazones no sabemos”
    Un besito marino.

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