Thursday, June 1, 2017

Pienso en ella

Pienso en ella cuando rezo, cuando preparo sus comidas favoritas, cuando escucho a mi vecina tocar el piano, cuando arreglo mis flores, cuando me invaden los recuerdos felices... Pienso mucho en mi madre y se me llena la cara de llanto, se me vienen los ataques de suspiros y me llueve el alma de galletas y pastelitos amarillos, de sus botas de vaquero, de sus sombreros de paja en el verano, de sus cabellos platinados y sus ojos color miel. Pienso en ella cuando me derrite su belleza reflejada en el rostro de mis nietos, cuando escucho la voz ronquita de otra amiga fumadora, cuando veo a sus artistas favoritos y sus programas preferidos. La veo llegar con sus manos ocupadas, llenas de paquetes cargados de los alimentos que nos viene a preparar, a sus hijitos, a su familia de gringuitos peruanos. Mi madre, siempre bonita, siempre entusiasmada, siempre con ganas de ir a la playa y a comer comida china al Chifita de moda.
Parece mentira que se mudo al cielo un Diciembre 29 del 2010... y aunque el tiempo pasa, nunca he podido acostumbrarme.
Mamá, te sigo diciendo a traves de mi alma y de mi ser que tu, si "TU" mi Barbarita linda, estas en mi vida siempre, constantemente. Me haces tanta falta. Ya no tengo con quien pelear, con quien reconciliarme, con quien comprender tantas cosas. Eres especial. Eres diferente. Eres mi madre.
Cuánto te puedo comprender "ahora", cuánto más te puedo apreciar "ahora", cuánto lamento "ahora" el tal vez no haberme dado cuenta de tanta belleza que había dentro de tí, de tanta sabiduria, y tanto dolor.
Cuánto madrecita querida!, cuánto tiene el ser humano que pasar para comprender, para reconocer, para poder apreciar al otro ser humano. cuánto dolor se tiene que sentir en carne propia para valorar la esencia del ser amado que ya no está fisicamente entre nosotros.
Dios en su sapiencia y omnipotencia nos permite vivir y pasar por tanto y por mucho en nuestras vidas para poder no sólo crecer interiormente, sino para poder comprender lo que antes se nos hacía incomprensible. Cuánto me has enseñado Barbarita linda, Barbara Nell Morris Myers de Fernandez, cuántas lecciones hoy vengo a poner en practica gracias a ti mi gringuita muchas veces incomprendida y no valorada.
Te estoy infinitamente agradecida por todo lo que me diste, por todo tu apoyo y tu amor, por todos los viajes que hiciste desde lejos cada fin de semana para venir a verme.
Perdóname madrecita bella por no haberme dado cuenta antes de cuánto valías, todas tus grandes cualidades, todo tu dolor, toda una vida de drama y el fruto de tu vientre, tus seis hijitos. Un honor ser tu hija mayor, madrecita inolvidable. Me siento tan desolada sin tu presencia madre querida, me haces tanta pero tanta falta, te pido que nos cuides desde el Cielo, que nos mandes angelitos protectores ,que nos bendigas por las noches y nos abrigues con tus besos celestiales.
Descansa en paz mamita querida, ya no te duele nada, ya no conoces el dolor de las penas, de los problemas y de las enfermedades de la vida.

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