Friday, April 28, 2017

Carta de una madre a su hijo drogadicto

Carta de una madre a su hijo adicto a las drogas (escrito sin editar, perdonen la falta de acentos)

Hijo querido: Con todo el dolor que siento en el alma te escribo estas palabras, calan espinas agudas de dolor en mi pecho cansado, el sabor amargo del dolor de saberte enfermo y esclavo de las drogas, es un sabor agrio, una tristeza infinita, mi llanto llena lagos y vivo desde tu adolescencia miles de sensaciones contenidas, un desespero, una angustia constante.

Estoy muerta en vida.

Quisiera entender, poder leer en tus ojos de mirada esquiva el problema, la causa, las circunstancias que te llevaron aquella primera vez a comenzar a consumir drogas. Fue acaso curiosidad, acaso ganas de escapar de la cruda realidad que muchas veces significa afrontar las responsabilidades y compromisos de la vida?

Fue acaso un mal rato, un fracaso, malas calificaciones, el entorno equivocado, los malos amigos, el divorcio de tus padres, la novia que te dejo por otro. Fue aburrimiento, fue que no pudiste o supiste decir no. Vives escapando.


Por mi mente de madre preocupada y angustiada por sus hijitos, cruzan confundidas una infinidad de preguntas sin respuesta. Atraviesan por mi mente los complejos de culpa, no logro entender tanto dolor, que es lo que hace que te auto destruyas. .


Dime hijo que destruye tu ser, tu persona, tus deseos y ambiciones, tus metas, tus pensamientos, tu sabiduria, tu fe, tu alegria, a donde se fue aquel adolescente tan lleno de vida y entusiasmo. Nos haces falta, te queremos de regreso, es que acaso no sabes que te amamos, que eres importante para tus otros hermanos, para tus padres, para tu esposa y tus hijos, para muchas personas a las que nos afecta inmensamente ver como te vas matando con las drogas.

Quiero que sepas que te amo mi hijito lindo, que me duele verte sufrir, que me siento impotente, rota, que quiero abrazarte como cuando eras mi bebito precioso de los ojos color cielo y el cabello color miel.

Quiero decirte tantas cosas, no quiero jalarte las orejas y menos ponerte la cara larga. Quiero volver a decirte que las drogas son malas, que no son una puerta de salida, que son una trampa infernal, que fueron inventadas por los seres del mal.


Se que quieres dejarlas, se que luchas en tu interior para corregir la ruta equivocada pero encuentras muchas paredes altas que sientes que no puedes escalar.

Pero no pierdo la fe y si decides entregar tu dolor y todas tus penas a Dios se que todo puede cambiar. Hay luz al final del tunel. Hoy te escribo con mis manos mojadas por el llanto de la esperanza. Por favor vuelve a casa, la puerta de tu casa siempre sigue abierta, no importa que tengas cuarenta y tantos o acaso cincuenta y tantos veranos y el pelo cano. Regresa hijo.


Le daria gracias a Dios por devolverte a los problemas cotidianos, a la vida con sus penas y sus momentos alegres. No sabes cuanto deseo tenerte en mis brazos y llenarte el rostro de besos.


Te acuerdas del libro "El Principito" el decia que lo esencial es invisible a los ojos. Lo simple hijo mio es en definitiva lo que nos hace felices. Los momentos que no tienen precio. Las cosas simples como ver juntos un amanecer o soltar una carcajada al recordar momentos de cuando eras mi protector.

Hoy le vuelvo a rogar a Dios como todos los dias, le ruego para que su Hijo amado te cubra con su manto sagrado y te cure todas las heridas, las grietas de tu alma. Le ruego para que salgas vencedor y que tu cuerpo no necesite del veneno asesino de las drogas.

Le ruego para que sepas y puedas enmendar, corregir tu camino. Para que les digas NO a las drogas y SI a la vida.


Tu madre que te ama incondicionalmente

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