Monday, July 24, 2017

Los indigentes, los sintecho

Tuve que ir a la farmacia por un jarabe, los ataques de tos me tienen ahogada y me hacen pasar momentos de susto, me falta el aire. Sin paraguas, mojada como una gata indefensa, la volvi a encontrar como tantas veces, a Connie una mujer que no llega a los 50, que tiene la piel quemada por el sol, porque se pasa la vida caminando por todas las calles de la 137 Avenida en Kendall, Miami, por los centros comerciales. Me contaron que vive en casa de una peluquera que la deja dormir en el patio, pero ella vive en la calle desde muy temprano hasta la noche. Hoy la volvi a ver, en la esquina de Miller, cerquita de CVS, con sus ojitos cerrados, parada, profundamente dormida...

Connie vive en la calle desde hace mucho tiempo... hoy he reparado que luce muy delgadita, avejentada, cansada. Ella habla con sus amigos imaginarios, sufre de ezquizofrenia, sabe ser dulce y nunca pide ayuda, no es violenta ni se mete con nadie, sin embargo no muchas personas se le acercan y le brindan alimentos o le dan una ayuda. Hoy la quise subir a mi auto, se me llenaron los ojos de agua porque se me arruga de dolor el alma cuando veo la cantidad de indigentes, de personas sin techo, sin trabajo, con problemas mentales, que son ignorados, que no reciben ayuda, que no tienen lo que a muchos nos sobra. Miami tiene muchos indigentes, muchas personas que viven en las calles.

Yo reconozco varios rostros, conozco sus esquinas, sus carretas viejas, o mochilas con sus pocas pertenencias. Lucen sucios, lucen pobres, lucen tristes. Viven escondidos en los parques, buscando comida en los basureros, y cuando entran a los mercados, los sacan como si fueran delincuentes. Otros se paran a la salida de las Iglesias los domingos con letreros que dicen "tenemos hambre, no tenemos techo" sin trabajo con cinco hijos... y son invisibles para casi todos. Los que pasan por su lado piensan "si tienen dos brazos y dos piernas que trabajen aunque sea limpiando inodoros" es que acaso tienen que ser mutilados para no ser ignorados. Veteranos de Vietnam que lo dieron todo por la patria hoy viven olvidados. Que dura es la vida para tantos, que culpa tienen los hijitos, los que llegan al mundo como tantos... sin futuro...

Una persona sin hogar, indigente, sin techo o sintecho​ (o, en términos que se consideran menos discriminadores y más políticamente correctos: persona sin techo, persona en situación de calle, persona sin domicilio fijo, persona sin domicilio bien establecido, persona sin domicilio permanente) es aquella persona, menor o adulto y de cualquiera de ambos sexos, que carece de un lugar permanente para residir y se ve obligada a vivir a la intemperie, ya sea en la calle, en los portales de viviendas o temporalmente en albergues, a causa de una ruptura encadenada, brusca y traumática de sus lazos familiares, sociales y laborales. Este problema es más acentuado en las grandes ciudades y suburbios, siendo menos visible en los pueblos o en el campo.
El miedo a revivir situaciones traumáticas suele provocar en esta persona rechazo (de distintos grados, según los casos) a volver a intentar llevar una vida laboral y a rehacer relaciones familiares y sociales.

También la extrema indigencia a la que le conduce esta situación es un obstáculo para ello.
Persona sin hogar es el nivel máximo de exclusión social y marginación que realiza una sociedad moderna. En los países occidentales, la amplia mayoría de las personas en situación de calle son varones (75-80 %), los varones solteros estando particularmente afectados. ​
A lo largo de la historia las personas que se hallan en estas condiciones han recibido distintos nombres, entre otros los siguientes:
Mendigos: se trata de un concepto que se considera incorrecto, ya que sólo una minoría de estas personas ejerce la mendicidad de forma habitual;
Vagabundos: se considera incorrecto utilizarlo para este grupo, ya que muchas de estas personas son más sedentarias que
Nómadas, es decir, pueden permanecer años y décadas en el mismo portal, cajero o rincón;
Carrilero: se refiere a las personas que recorren los carriles y que también vagabundean, no sólo entre las calles, sino entre ciudades; tampoco es generalizable, aunque haya personas sin hogar que sí cambian de lugar con cierta frecuencia, hay otras muchas que no lo hacen;
Transeúntes: es un término probablemente tan incorrecto como lo es vagabundo; pone especial énfasis en que la mayoría de las personas sin hogar viven en las calles; no tiene por qué ser así, porque algunas residen en albergues;
Indigentes: es un término demasiado general, ya que indigente también puede ser una persona que viva con su familia en una chabola o una persona inmigrante con un trabajo precario; un indigente no tiene por qué ver rotos sus lazos familiares y laborales de una forma tan extrema; además, este término suele relacionarse con carencias más materiales, cuando probablemente el problema más subrayado en las personas sin hogar no es la indigencia, sino la falta de autoestima, de voluntad y de relaciones sociales;
Sin techo: es un término muy utilizado en los años recientes en los ámbitos académicos y periodísticos; subraya sobre todo la carencia material de un lugar donde dormir, pero se considera que las personas sin hogar tienen muchas más carencias como son las relaciones familiares, las relaciones sociales y la vida laboral. Además, el término sin techo también podría englobar a personas tan dispares como los pastores nómadas o cualquier grupo de población que viva a la intemperie;
Personas en situación de calle: se refiere a las personas que habitan en las calles y transitan desde hospederías y residencias solidarias hacia la calle y viceversa; son personas que hacen de la vida en la calle un espacio vital de desarrollo de la identidad; la mayor parte de las ONG y muchas instancias gubernamentales utilizan este término;
Persona sin hogar: buena parte del movimiento asociativo español ha adoptado este término porque consideran que la carencia más grande no es sólo la de un techo, sino la de no tener una familia y un trabajo, es decir, un hogar.
Se suele insistir en que las razones por las que estas personas se encuentran en esta situación son rupturas de lazos de tres tipos:
Ruptura de lazos familiares y personales. No tienen una relación habitual o no mantienen ya ningún contacto con su familia directa e indirecta. Puede deberse a la muerte de uno o varios miembros, a una pelea familiar, a la distancia que les separa, a una adicción, a una enfermedad o trastorno físico o mental, etcétera.
Ruptura de lazos laborales. Las personas sin hogar no tienen empleo o no tienen un empleo fijo que les proporcione ingresos estables. Aunque, probablemente, lo tuvieron. Se calcula que un 10 % de estas personas tiene incluso estudios universitarios.
Ruptura de lazos sociales. La persona sin hogar (antes o después de serlo) puede perder sus amigos o puede tener dificultades institucionales (problemas judiciales o con la policía). Puede ser un proceso gradual o una ruptura brusca porque sus amigos le den la espalda al no aceptar su situación.
En psicología suele denominarse a estos acontecimientos sucesos vitales estresantes. Se trata de rupturas que pueden y suelen caracterizarse por tres rasgos:
Son encadenadas, es decir, una ruptura puede conducir a otra. Por ejemplo, la pérdida del trabajo puede provocar que la persona pierda los lazos familiares o, a la inversa, una fuerte ruptura familiar (por una muerte, una pelea, un maltrato, una adicción) le lleva a la persona a perder también el trabajo por no poder realizarlo correctamente debido a sufrir una profunda depresión.
Son traumáticas. Provocan un alto sufrimiento psicológico en la persona, de manera que su voluntad puede verse de tal manera debilitada que no encuentra motivación para volver a rehacer sus lazos y llevar una vida digna. Además, la vida en la calle suele agravar aún más esta apatía.
Son bruscas. Puede que la persona haya vivido varios grandes traumas encadenados y alejados en el tiempo durante su vida, pero probablemente uno de ellos le lleva directamente a la calle.
Es decir, vivir en la calle no es algo meditado, sino una solución precipitada para alejarse del dolor o la única opción tras ser expulsada de su lugar de residencia habitual.
El perfil de las personas sin hogar -Por la naturaleza de este problema, resulta muy difícil llevar a cabo investigaciones que consigan abarcar todos los aspectos del problema.
Casi la mitad de esta población tienen hijos (46 por ciento), aunque sólo una décima parte viven con ellos;
el 30 por ciento de las personas sin hogar es abstemia y nunca ha consumido sustancias adictivas;
el 37,5 por ciento llevan más de tres años sin alojamiento propio;
la mitad de la población sin hogar busca trabajo;
el 51,8 por ciento son locales y el 48,2 por ciento son extranjeros.
Por favor cuando veas a un "homeless" a un indigente trata de ayudarlo, lo que tengas en tu ropero que ya no uses ponlo en una bolsa dentro de tu maletera para que puedas donarlo, lleva juguetes y articulos de primera necesidad, alimentos, frazadas, mantas, o empieza un proyecto en tu barrio, en tu distrito, para que existan "albergues" y centros de servicio para los desamparados. Comparte tu pan, comparte tus bendiciones, ayuda a mejorarle la vida a un indigente, sin importar su color, sexo, nacionalidad, creencias religiosas...

Friday, July 21, 2017

Old woman

Old woman growing fast in me, tell me what you see,
tell me what you feel.
You take longer as you walk to where you want to be
your little girl is watching you, your angel is still taking care of you.
God is keeping you safe, he is keeping strong.
.
Old woman taking over, time passing faster and faster,
tell me what you know, tell me how you feel.
Granted this gift life today, what do you have to show,
tears, smiles, wrinkles, fears, loud silences.

Old woman in the mirror, tell me what you feel today
Was life simpler, was it safer, are the old days real
You are here, you are breathing, your are still living.

Old woman weakened strength, tell me what you fear,
tell me how time has made you wise and sharp
I imagine these day’s angry voices dim your desire to hear
the voices of all the people you loved and left.

Old woman, your children grown,
you have lost your power
One time your love was their life, now this is their hour
you are almost invisible, you're not longer needed.

Old woman heart still beating, tell me of your love
tell me how you feel, what is the reason of your sadness.
Mother sibling friend lover children God above

Old woman once young as King David then crowned King
once young and pretty like a fresh flower, like a green tree.
We all walk the future, past, today, is still the dream,
is still the dream, the search, the battle, life.

Old woman you could bow your head, wish you were strong
Though no one knocks on your door do you still belong
New woman old woman, child, daughter, sister, mother, wife,
grandmother, friend, woman with an old soul
with a fresh heart full of love and honey.

Choice is new and yours alone
Choose love and yes choose life.
Choose health, choose happiness
Choose God, choose hope
Choose Faith, choose always love

Old woman, your heart new grew up,
you are still a little girl that plays in the garden
Your soul has not aged


Tuesday, July 18, 2017

Como tratar a un familiar con fibromialgia

Mis amigos y amigas me inspiran, me alientan, me animan, me levantan, me consuelan, me ayudan con sus palabras, llamadas, consejos, visitas, abrazos, mensajes escritos, y muchas veces se molestan conmigo cuando me invade el llanto incontrolable y me jalan las orejas, me cambian el tema. A veces no quiero hablar con nadie, no quiero que me vean, no quiero que se sientan incomodados con la persona en la que la fibromialgia me convierte cuando se apodera de todos mis sentidos y me consume. Entonces pienso en todas las personas excepcionales que he conocido en mi vida, las que ahora que tengo arrugas en mi frente y la piel reseca por cosas de la edad, ahora que no tengo presentes en mi vida, ahora me doy cuenta de que terrible es no valorar los tesoros hasta que los pierdes. El tesoro de tener una familia unida, el tesoro de tener una madre amorosa y dedicada a sus hijos, el tesoro de tener un cuerpo saludable y poder hacer todo lo que para otros es "poca cosa" pero para el enfermo es toda una odisea, un logro, una medalla. El Tesoro de la salud, de poder caminar, de poder trabajar, de poder cortar una cebolla y preparar los alimentos sin quemarte no cortarte los dedos.

Hoy pensaba pintarme las canas, tengo el cabello de siete colores. Hoy quiero sentirme bonita, arreglada, tapar mis ojeras, maquillarme y que me digan que luzco bien. Pero tengo semanas con molestias terribles, dolores de tripas, viajes constantes al servicio, inflamaciones, la cabeza que me estalla y las angustias de mi inutilidad. Me doy cuenta que muchas veces desde que me diagnosticaron con fibromialgia evito el contacto físico con todos, y es que hasta los abrazos me duelen. Mis fibroamigas saben que se puede experimentar mucho dolor con estímulos no dolorosos como apretones de mano, palmadas en la espalda, toques en los brazos y hombros, y hasta con un fuerte abrazo, en general, cualquier toque que produzca roce o fricción. Nadie debe ofenderse si en algún momento, se trata de evitar este tipo de intimidad. No saben la falta que me hacen los abrazos de mis personas queridas. De mis nietos que son mi vida.

Quiero que comprendan, que la fatiga de la fibromialgia no es un simple cansancio. No es solamente agotamiento físico, sino también mental, que no mejora con el descanso, a veces duermo muchas horas y como hoy me siento descompuesta y mis rodillas se doblan, no he podido caminar a la cocina sin apoyarme en las paredes, y no me doy el gusto o el disgusto de quedarme postrada en la cama por varios días, es una batalla constante. Es cuando me pongo a escribir, muchas veces con los dedos acalambrados, y los ojos nublados. Hoy quiero que alguien venga a pintarme las canas, pero no puedo molestar a nadie, que importa me dice mi esposo que no me exige nada, que conoce que mi sobre-peso no es porque me sobre-alimente, que conoce que pongo todo de mi parte. Estoy cansada de no sentirme fuerte, cansada de sentirme consumida por el cansancio, exhausta, extenuada, tengo que pasar la aspiradora, tengo que tender mi cama, aunque las palpitaciones no me dejen respirar.

Quiero que entiendan que los que sufren de fibromialgia no son mujeres antisociales ni apáticas. Muchas veces rechazan invitaciones o dejan de asistir a reuniones, porque están exhaustas, pasando por una crisis, o porque al tener una cantidad de energía limitada, tienen miedo que ciertas actividades puedan desencadenar un brote, lo que podría empeorar todos sus síntomas de un momento a otro.

La fibromialgia ocasiona problemas cognitivos. La persona olvida cosas (a veces pequeñas, a veces importantes) a mi me pasan a cada rato, por ejemplo pongo cosas fuera de lugar, me olvido de pagar las cuentas, tengo dificultad para concentrarme; esto se conoce como fibroneblina. Con frecuencia provoca que pierdan cosas o se sientan desorientados. Se me pierden las llaves.

Evitar el estrés es fundamental para la persona con fibromialgia. Se ha demostrado que el estrés exacerba los síntomas de la fibromialgia, aumentando su dolor, cansancio y malestar general.
A las personas que viven o conocen personas con fibro procuren brindar un ambiente tranquilo en casa y evitar situaciones y factores estresantes.

La persona con fibromialgia tiende aislarse. Esto no significa que quiera terminar con su vida social o que ya no te aprecie. Por el contrario, trata de entenderle y de mantener el contacto con ella, demostrándole que cuenta con tu afecto y apoyo cuando lo necesite. Ofrécele tu ayuda para alguna tarea que en algún momento no pueda realizar o no pueda realizar sola, como hacer las compras o recoger los niños en el colegio.

El apoyo y comprensión de sus familiares puede hacerles sentir mejor. Aunque hay muy poco que puedes hacer con respecto a la enfermedad, no lo trates como si nada pasara, porque esta actitud puede ser percibida como apatía o desinterés, haciéndole sentir que no le importas, lo que afecta tanto su relación contigo, como su salud física y emocional. Por el contrario, ayúdale con tareas de la casa que puedan implicarle mucho esferzo, como tender ropa o hacer las camas.Los familiares de alguien con fibromialgia deben mantenerse bien informados. Si aún no sabes de que se trata esta enfermedad, busca en Internet, hay infinidad de fuentes de información al respecto, lo que te permitirá ayudar a tu ser querido a manejarla mejor.Acompáñalo a sus citas médicas. Esta es una de las mejores maneras de demostrar tu apoyo. Además, lo apoyas para completar los tratamientos, al mismo tiempo que enteras del estado de su condición y su progreso.Una buena comunicación es fundamental en la familia.

La fibromialgia genera sentimientos tanto en el paciente como en los otros miembros de la familia. Es indispensable expresarlos sanamente para evitar resentimientos y actitudes hostiles que solo pueden empeorar los síntomas o causar crisis en el enfermo.Espero que estos sencillos consejos le lleguen a todos aquellos que tengan algún ser amado que esté enfermo de fibromialgia

Monday, July 17, 2017

Calentamiento global

Desde hace unos meses estoy cerrando circulos, abrazando a viejos amigos, re-inventando mi vida, aceptando errores, confesando culpas, dando testimonios de momentos milagrosos para aquellos que no creen y otros que quieren creer pero tienen sus dudas. Quiero hacer las paces con todos.
Desde hace mucho tiempo estoy retirada de las "cosas" del mundo, por problemas ajenos a mi control, atada a los designios de las fuerzas incontrolables. Me he vuelto acaso una mujer religiosa en el exilio, siempre senti que fui espiritual y que mi cuerpo era una esponja gigantesca que absorbia todos los dolores de la gente de mi entorno. Sin querer era sanadora, pitoniza, adivina, intuyendo momentos terribles, otras veces momentos felices. Hice todo lo humanamente posible por
cumplir, por no ser mediocre ni contentarme con ser una persona del monton, quise ser la mejor hija, alumna, nieta, madre, esposa, amante, amiga, abuela, vecina, ciudadana, secretaria, asistente, poeta, cocinera, ama de casa, ser importante en la vida de muchas personas que hoy me hacen tanta falta, que hoy quisiera tanto poder volver a ver, a oir, a abrazar y tomar sus manos, decirles gracias, infinitas gracias por todo lo que hicieron por mi. Por lo que sembraron en mi alma, por las flores que dejaron en mis jardines mentales, por las notas musicales, por tantos y tantos momentos felices que no supe valorar porque parecian tan simples, tan rutinarios, tan comunes.

Ayer hablaban del cambio del clima en el planeta. Los hay que no creen que se vienen tiempos terribles en donde el calor nos va a aniquilar, eliminar, quemar vivos. Ya nadie se sorprende de que cada día haya un episodio climático excesivo: o terremotos, huracanes, inundaciones, sequías, tornados, calores insportables que nos calcinan. Tal vez nos adaptemos a estos transtornos ocasionados en las nubes y en los adoquines de hielo que se derriten ante nuestros ojos. Por otra parte siguen buscando vida fuera del Planeta Tierra para los futuros viajantes del espacio. O tal vez no, y en ese caso, solo queda emigrar, abandonar la tierra en la cual vivimos. Pero la vida en Marte? en la Luna? No hay planeta B, eso es una evidencia, por lo que solo nos queda cuidar el que tenemos. Pero entonces, que nos pasa, porque no cuidamos nuestro planeta? empezando en nuestro hogar, en nuestro pedacito de tierra. Que nos pasa?

Me duele, me asusta, me preocupa, que día a día constato que las relaciones han adelgazado como mujeres con anorexia el lenguaje humano, somos como robots, como cuerpos sin alma, como mentes turbadas y adormecidas por medicamentos controlados, que nos conformamos cada vez más con poca cosa, repetimos nuestras acciones casi sin razonar, sin pensar, sin querer imaginar otras cosas. Hoy me pregunto si las redes sociales no terminan acaso siendo una forma de dictadura. Yo soy ciudadana del Facebook pero enemiga del Twitter porque no permite sino la síntesis de la idea, su detritus. Y yo no quiero ser mujer detritus, hombre detritus, yo no puedo comunicarme como algunos con dos frases, yo tengo que desarrollar los temas, tengo que dejar que los sentimientos invadan los caminos de mis venas, circulen por todo mi cuerpo y que la sangre caliente llegue a mi cabeza confundida, triste, ansiosa, temerosa, Yo no quiero que se me acabe el lenguaje, nunca, que nos quedemos callados, estacionados en el silencio loco de los gritos que nadie escucha, de los lamentos que todos esconden en la vanidad del mundo, soy rebelde, soy comunicadora, soy escritora, soy una mujer pensante que no puede resignarse al silencio de los buenos, a morirse de a poquitos viendo como destrozamos a la Madre Tierra. Nuestras vidas. Nuestras ciudades. Nuestras naciones.

No me voy a quedar cansada, no voy a correr hasta quedarme sin aliento, sin poder respirar sin que se me salgan los latidos por la boca sedienta, hablando sin que nadie me entienda. Porque si me falta el aliento de las palabras, de mi vida llena de experiencias, no puedo permitir que todo suceda ante mis ojos, que desfilen las desgracias del mundo, sin poder hacer algo antes de irme.

Cansada de vivir enferma, de que tantas personas no comprendan que nadie quiere morir de a poquitos, que es terrible pagar por los pecados de cinco generaciones, no puedo hablar de ciertos temas con ciertas personas porque se deprimen, no puedo mencionar que me siento triste porque son menos los que nacen y muchos los que se mueren.
No se que es peor si ver a una persona grave que no asume su enfermedad, o discutir con otra para convencerla de que no hay que tenerle miedo a la muerte, darme cuenta que nunca estaremos preparados para asumir lo esencial: que la vida es un viaje, para unos largo, para otros corto, un viaje a nado, no todos nadamos con la misma eficiencia, que la vida es como una travesía que encalla en una playa donde nos quedaremos para siempre, que todos tenemos el mismo final, acaso el mismo principio. Que no nos escapamos, aunque muchos somos soberanos en la jungla de la supervivencia. Que sin fe en Dios la vida es un infierno en la tierra.

Entonces como dice una sabia amiga ¿por qué hemos abandonado la experiencia de buscar la luz en la oscuridad? ¿qué nos ha hecho aceptar una vida tan pobre, tan falta de valores? Sin embargo, el mundo no es homogenio, hay otros espacios donde la vida tiene otros colores, otros sabores, otros aromas, y no todo es blanco y negro, ni gris como la niebla que no nos deja ver.

No salgo de mi casa hace muchas semanas, quiero subirme al auto y perderme en la carretera, llegar a visitar a mi hijo menor, abrazar a mis nietos, conocer ciudades nuevas, sentir sabores diferentes, climas marcados. me digo: toda esta belleza que ni siquiera se puede contemplar. he pensado en escribir sobre el gusto por los finos detalles, quiero llegar a cocinarles mis mejores platillos, mis salsas, mis tallarines con verduras, pasarme una tarde preparando alfajores y decorando galletas, ayudar a colgar cuadros, poner un lindo mantel y ver las sonrisas dibujadas en los rostros de mi familia querida.
Busquemos los refugios hablados... ese es mi deseo, poder volver a casa, sentarme sin tener que pararme con mareos y correr a esconder el llanto.

Wednesday, July 12, 2017

El tiempo pierde la memoria

El tiempo es nuestro amigo, a veces y nuestro peor enemigo casi siempre, dependiendo de las circunstancias. Somos esclavos del tiempo. Un amigo me dice que es como un animal extraño. Se parece a su gato que siempre hace lo que le da la gana. Te mira astuto e indiferente, otras veces te mira con amor y se acurruca a tu lado como siervo fiel, enfermero cuando te sientes que ya tu cuerpo no puede ni moverse, de repente se marcha cuando le suplicas que se quede y se queda inmóvil cuando le pides que por favor que se vaya. A veces te muerde mientras ronronea o te araña mientras te besa. Cuando era joven muy joven me sobraba el tiempo. Llegar a los 15 se me hizo eterno. Cuando fui madre y el llanto de mis bebitos me desesperaba los queria ver grandes e independientes.

Pensaba que el tiempo, poco a poco, me liberaria de la extenuante fatiga del trabajo y la enorme responsabilid de tener hijos pequeños, de tener que criarlos sola, de no saber si me iba ajustar el sueldo para vestirlos, educarlos, darles de comer comida saludable, cuantas veces tuve que llenar sus barriguitas de harinas, mucho pan y arroz con frijoles. Cuantas madrugadas largas, noches enteras de preocupaciones y angustias sin dormir y de los días agotadores de 16 horas de trabajo, sin reposo.

Varones, una casa llena de varones exigentes, agresivos, rebeldes, todos peleando por mis atenciones. Cuando eran bebitos yo fui su mundo, su todo, se me pegaban a las faldas, me seguian por toda la casa, querian ir todos los dias al cine, al parque, a la biblioteca, a comer a la calle. Largas horas de trayectos en la carretera, mis exigencias de madre dictadora, la generala, porque no queria tener hijos ociosos ni machistas, todos tenian que cumplir con sus responsabilidades en casa, ayudar a pasar la escoba, a doblar la ropa, a mantener sus dormitorios ordenados.

Recuerdo esos tiempos con nostalgia, se me fueron en un abrir y cerrar de ojos, me parece verlos correr a mis brazos para decirme "mami, te quiero mucho" tenemos hambre. De sus pelitos mojados por el sudor, de sus cachetes rosados por el calor del verano, de tenerlos en mi regazo, y sentirme agotada pero feliz de ver lo bien que se llevaban mis hijos. El recuerdo dulce de las voces que me llaman y no permiten retrasos, esperas, ni vacilaciones. Mami, tenemos hambre.

El tiempo que no me devolverá esos fines de semanas tan llenos de bulla y actividades, esos domingos familiares, en donde los hombres estaban tomando cerveza en una esquina del patio y las esposas en la otra, hablando de lo que hablan las mujeres cuando se juntan, las llamadas sin interrupciones, el privilegio y el no conocer la soledad.

El tiempo siempre nos gana la carrera, no hay dinero que lo compre, que lo adelante ni lo atrase, pero no me roba los recuerdos, a pesar de las distancias, a pesar del duelo, de la vejez, de la enfermedad.

Ya mis hijos se han hecho grandes, ya no necesitan los brazos de su madre. El tiempo quitará desde sus labios mi nombre gritado y cantado, llorado y pronunciado cien, mil veces al día. Cancelerá, poco a poco o de repente, la familiaridad de su piel con la mía, la confianza absoluta que nos hace un cuerpo único. Con el mismo olor, acostumbrados a mezclar nuestros estados de ánimo, el espacio, el aire que respiramos. Los hijos se van, los varones, no regresan, nos cambian por las esposas, algunas saben ser nueras comprensivas y maduras que entienden el amor de madre a los hijos, pero las jovenes tardan en entenderlo.

Llegarán a separarnos para siempre las circuntancias de la vida, las creencias, la modernidad, el pudor, la verguenza y el prejuicio. La conciencia adulta de nuestras diferencias. Como un río qué excava su cauce, el tiempo peligrará la confianza que sus ojos tienen ante mi, como ser ominpotente, ya los hijos han crecido y no nos necesitan.

Ya no somos capaces de resolverlo todo, de parar el viento, cantar el sana sana sapito de rana, curar todas las heridas, ayudarlos en las tareas escolares, calmar el llanto, los miedos, ser la mujer maravilla. Arreglar lo inarreglable y sanar lo insanable. Ya no me piden ayuda, y no entienden mi fe, mis oraciones, mi amor a Dios, mis maneras.

Tuve que resignarme por mucho tiempo, ellos siguieron su camino, Dejaron de preferir o necesitar mi compañia respecto a la de los demás ( ¡y comprendo que esto tuvo que suceder! )

Pasiones, las rabietas, pleitos, desacuerdos, control, celos, los desapegos, las criticas, los cambios de las generaciones, el miedo. Se apagarán los ecos de las risas y de las canciones, las nannas y los “Había una vez” acabarán de resonar en la oscuridad. Ya no tengo que contar historias como la del Patito Feo y comprar los juguetes de la guerra de las galaxias, los legos, los rompecabezas, las bicicletas.

Con el pasar del tiempo, mis hijos descubrieron mis defectos, mis secretos, mi vulnerabidad, tuvieron que aceptar ser hijos del divorcio, ser nietos de divorciados, ver que su madre tuvo muchos pretendientes porque ella queria rehacer su vida y darles una figura paterna, pero nunca nadie fue suficiente, nadie llenaba todos los requisitos. Tuvieron que compartir el pan con otros que no eran sus hermanos y competir para que no se confundieran los afectos.

Sabio y cínico, el tiempo se fue llevando consigo una larga soga, otras veces arrantrando una pesada cadena oxidada por las lluvias y los huracanes.

Ellos se olvidarán, aunque yo no lo haré. Las cosquillas y los “corre corre” , los besos en los párpados y los llantos que de repente paran con un abrazo, con un inolvidable y curativo abrazo . Los viajes y los juegos, las caminatas y la fiebre alta. Los bailes, las fiestas, las tardes en el parque, pasteles de chocolate con helados de varios sabores, las caricias, las risas, los viajes largos, mientras nos dormimos despacio.

Mis hijos se olvidaron que los he amamantado, mecido durante horas, llevado en brazos y de la mano. Que les he dado de comer y consolado, levantado después de cien caídas. Olvidarán que han dormido sobre mi pecho de día y de noche, que hubo un tiempo en que me han necesitado tanto, como el aire que respiran. El tiempo ha borrado de los hijos lo que nunca puede borrar de la memoria de sus madres.

Friday, July 7, 2017

Pensamientos... recuerdos... momentos...

Estoy dormida.  Estoy enferma.  Suena el celular, lo tengo lejos, no lo puedo contestar.  Es una llamada que espero desde hace tanto tiempo. No he descansado, o de repente si, pero mi cuerpo no parece enterarse, me estalla la cabeza, para todas las personas que no conocen de dolores que se vuelven constants o permanente es casi imposible entender lo que es vivir a mi manera. Nada nuevo, muchos recuerdos, muchos momentos, problemas cotidianos, rutina acumulada, dos bolsas llenas de ropa sucia que lavar, tripas inoportunas que emiten sonidos que averguenzan.  La enfermedad, la bendita o maldita enfermedad,  ha sido, y es, uno de los temas más importantes en la literatura. Pienso en Dostoievski agotado, harto, angustiado, haciendo lo mismo que yo, luego de alguna de sus crisis de epilepsia.  Lo he dicho cientos de veces, mis lectores deben de estar cansados de leer mis lamentos y mis historias, pero desde que vivo intimidad ferviente con las hijas pegajosas de mi fibromialgia me he vuelto hipersensitiva, exageradamente llorona, intensa.  Ahora todo tiene diferentes colores, valores y sabores.  Voy a empezar a repartir mis cosas en vida, me voy a quedar con lo que verdaderamente es necesario, y es que si miramos y hacemos inventario de lo que hemos acumulado, tenemos demasiado, y cuando nos ponemos viejos tenemos que aprender a vivir, a sobrevivir, ligeros de equipaje. 

Se han dado cuenta, como yo acaso que la enfermedad agudiza ciertos sentidos, hace que las cosas, la vida, las relaciones, adquieran otro valor. Todo cambia a dimensiones que asquieren nuevas proporciones, lo que era antes grande se vuelve insignificante, y lo que no nos importaba se vuelve tan importante como el aire, como el agua, como vivir y sentirse bien.  La enfermedad es un estado de conciencia. Y su proceso dinámico, su creación, es el silencio, en mi caso es conversar con Dios todas las noches antes de cerrar mis ojos y muchas veces durante el transcurso de cada hora de lo que me queda de vida. 

Me pregunto y me respondo miles de veces si nuestras enfermedades de alguna forma  son los resultados de heridas espirituales que no logran salir, que no hemos podido eliminar, por eso, a no ser que se trate de una infección, o un virus, todo cuerpo está hecho para funcionar.  Tal vez si tuviésemos menos miedo, si fueramos creyentes y practicantes, con fe, menos egocentricos y generosos, menos pecadores y más humanos en el sentido de amarnos sin tantas exigencias y sin discriminarnos tantos... digo yo, acaso, no sufriríamos tanto.   Me he dado cuenta que el drama de nuestra existencia se nutre, se vitaminiza, se alimenta, se emborracha, de la creencia, de la superstición, de imitar todo lo malo, de los miedos y temores  que atrapan y no dejan nunca libres a las personas que se someten.
Una mañana, hace mucho, fui al puerto de Chorrillos a comprar pescado. Miraba los pelícanos mecerse sobre el mar, rodeados de gaviotas que se veían pequeñísimas a su lado. Estaba perpleja por el tamaño de los pescados, de los cangrejos y los mariscos que reposaban medio vivos sobre mesas de cemento, mientras mujeres envueltas en sus mandiles de colores, nos iban proponiendo precios. La vista de la bahía de Lima, desde allí, es muy intensa, hay una gama de colores que no se ve en Europa, son densos, porosos, durante mi regreso a Miraflores con todos los implementos necesarios para empezar a cocinar una cena deliciosa para mis amistades, en el taxi, sin que pudiera darme realmente cuenta, oí disparos, mientras unas personas corrían detrás de un hombre que parecía desesperado. No entendí qué sucedía hasta que el taxista me pidió un poco desesperado que cierre con pestillo la puerta, pero sin hacerme cargo de su miedo, impregnada de la música de Facundo Cabral Me doy cuenta que mucha gente vive prisionera de sus miedos, sé que no hay que ignorar los peligros, pero no deseo dejarme aprisionar, no.

Por el momento no logro dormir las horas que acostumbro. Me despierto por la luz o algún ruido y luego, me pongo a conversar desde muy temprano, pero el sueño me vence por las noches y la sensación en Lima se hace soporífera, casi melancólica. 

Lima vuelve a ser mi ciudad, sin que me cueste mucho reconocer sus ruidos, sus olores, y su ritmo, aunquue ahora distinto, oscilando entre la calma y el estrépito. Pienso en los viajes y en los cambios que producen en nuestra mirada.

Me faltas Miraflores de mis amores. No sabes cuanto te necesito, mi voz te clama, mi alma te abraza, recuerdo paso a paso vivencias que van tomando cuerpo, vida, colores, sabores.  No me acostumbro al calor de Miami, no me acostumbro a tantas cosas que perdi al cambiar mi rumbo, mi camino, mi destino.  Y el tiempo se paraliza, todo se vuelve calma, quietud, silencios que llegan de la mano con los aromas de mi primera juventud, de mis trenzas traviesas, de mis dientes separados, de mis pies ligeros bailando en puntillas, de los patines y los columpios, de las tardes de verano jugando en la quinta, de los viajes en el jeep del vecino para dormir en las carpas y robar choclos antes de llegar a Tarma.   Vivir para aprender a aceptar ciertas cosas, el paso del tiempo y su final: nuestra desaparición. Me parece increíble que los instantes nos parezcan eternos, que no midamos el nivel de nuestra vulnerabilidad ni los límites de nuestras experiencias (cualquier experiencia, termina absorbiéndose, lo que nos queda es su huella, la sensación), que se van borrando con el tiempo. También se me hace evidente que todo es mucho más sencillo, sin ser banal. La sorpresa, el misterio, cierta superstición, desaparecen cuando a fuerza de comparar y comparar, nos damos cuenta que en el fondo todos estamos igualmente solos.

Todo es pasajero, todo es permanente, todo cambia, nada cambia, todo se repite, todo es relativo, hoy somos, ya fuimos.  Me espera una lista enorme de pendientes que puedo poner de lado e ignorar, pero soy demasiado responsable, ser ociosa nunca ha sido uno de mis defectos, tengo muchos, pero el ocio no es uno de ellos.   Al final de la jornada, todo importa, quedan "cosas" objetos que van a terminar muchas veces donde uno menos quiere, por eso ahora que mi hijo menor se muda lejos que se lleve las alfombras, los cuadros y algunos adornos para que los disfruten mis nietos.  El cuadro de mi abuela estuvo conmigo toda una vida, ahora tiene que cambiar de morada, que ese hogar sea bendecido, que las rosas amarillas pintadas con tanto talento sean parte de sus vidas. 


Nuestra elección con las personas, con las cosas que debemos valorar, dependerá de nuestra capacidad de atención, de un cierto refinamiento que es una forma depurada de espiritualidad.  Hoy estoy segura de eso, por eso te agradezco que seas mi amiga, mi amigo, mi lector, mi confidente. 


Tal vez la música sea el lenguaje de la armonía perfecta, no necesita intermediarios y se dirije directamente a los sentidos. Los libros necesitan lectores atentos, sensibles, muchas veces generosos. Pienso en todos los libros que se publican aquí pese a todo y con mucha ilusión, creo que es un rasgo noble y sano. Pienso en la generosidad de esos jóvenes que se imponen a la dureza del paisaje peruano, y que sueñan con entregar algo de belleza y de espiritual con sus libros. Creo que eso me conmueve. Hoy pensaba: lo que me gusta de los demás son sus defectos, lo que los hace humanos, incluso en lo escrito, es lo que me toca de cerca.  


Me doy cuenta de que llego a Lima y no tengo tiempo para nada, que me lleno de obligaciones y que no puedo dedicarle el tiempo que se merece a cada persona. austeridad máxima en las relaciones sociales.  

Sunday, June 25, 2017

No subestimes a los tontos

Soy una esclava de las necesidades de mi cuerpo. No he comido nada y ahora me siento por el piso. Es que me pongo a escribir por horas, sin descanso, me olvido de todo. Debo de ingerir alimentos antes de entrar en crisis. Es que hoy, indudablemente he amanecido inspirada.
Me llaman a almorzar. Se hizo tarde. ¿Voy? Ya voy. Quieren que me sienta en la mesa. Sigo en piyama.

En mi mente, o donde se encuentren alojados los pensamientos que nunca se callan, una voz me dice: Y que vas hacer, que decisiones vas a tomar, hasta cuando... no quiero sentir otro ataque de ansiedad, ver mis manos y mis piernas paralizadas, sentir que mi cuerpo trepa paredes, que todo me da vueltas. ¿Miedo?¿Ignorancia? Son los protagonistas principales de mi historia. ¿Felicidad?¿Energía? acaso lo que adelgaza con mis dietas es la fe, la falta de esperanzas, el desgano, la soledad, el desapego, la constante fatiga, el dolor de cada parte de mi cuerpo enfermo, de mi alma rota.

Pues si hay que ir, voy, y si me caigo de nuevo, a levantarme como tantas veces me he levantado, no se diga más. No hay un "muy bien por levantarte", no, no recibo una palmadita en el hombro, ni aplausos, no tengo una audiencia, no tengo a mi madre, no tengo a mi abuela, no tengo a mis nietos cerca, me hacen falta tantas personas importantes. Si quieres reir o llorar, o sentirte identificada para eso existen las películas, las redes sociales, los libros, los musicales. Puede que sea una tontería hacer esto. Pero necesito hacerlo. Dudo que me contenga, pero también dudo que no me contenga. Todo igual pero al revés. Hoy estoy con ganas de hacer muchas cosas, con ganas de volver a verte. De tus bromas, de tus miradas largas, de tus verdades, de los besos de despedida, de tu aroma. Me dejaste atrapada en las paredes de nuestra eterna morada.

Estábamos hablando de caerse y levantarse, puede que lo haya dicho anteriormente, pero es lo más cierto que puedo decir, hay veces que las cosas se superan con ayuda, pero el 90% es una superación individual del problema. Es el decir Basta. Ya no. Hay que cambiar. Hay que volver a empezar.
Estamos todos de acuerdo en que la vida no es justa, ahí es donde nos equivocamos, la vida es muy justa, tan justa como que si haces algo bien al final la situación saldrá favorable, hay una frase que me llama la atención: "Todos los tontos tienen suerte" "La suerte de la fea, la bonita la desea" Vamos a analizar un poco...

En primer lugar la suerte no existe, es la excusa, el escudo que utilizamos cuando no hacemos las cosas bien. ¿Y qué es bien? Bien es el terminar de haber hecho algo y sentirte bien, sentirte satisfecho por lo conseguido. Se dice esa frase porque a los tontos se les atribuye el hacer siempre las cosas mal. No lo veo así, solemos decir que una cosa está mal cuando se hace de manera diferente a como la hemos hecho, a como nos gusta o a como nos gustaría que se hiciera.

Vamos a ver, no seamos ilusos, también se le atribuye a la persona que hace las cosas mal.
Pero hay veces en las que el tonto se ha esforzado más que tu para conseguir hacer algo, a lo mejor el tonto se lo merece más que tu. Simplemente eso. La vida sigue su curso, si no haces nada te quedas por el camino viendo el partido desde la grada, viendo como lo que querías para ti lo tiene otra persona, y claro está recurrirás a la escusa de que tiene suerte. Y es ahí cuando serás preso de la ignorancia. Podrás esperar, podrás recrearte en el fantasma del pasado, pero siempre sabrás que has perdido el tiempo haciendo cosas que no deberías haber hecho, mientras el llamado tonto se ha esforzado por conseguir eso, puede haberse esforzado más o menos, pero siempre lo habrá hecho más que tu.

Entonces vamos a dejar de subestimarlos, de llamarlos tontos suertudos... ¿quién tiene el derecho de señalar y etiquetar al alguien? ¿Dios? ¿Alguien que verdaderamente exista? Nadie tiene derecho a etiquetar a juzgar, a nadie, nada, a no ser que se lo pidas tu...

Pero hay una excepción. dicen que la excepción invalida la regla,el tiempo. Ese maravilloso amigo que te ve en los buenos y en los malos momentos, te ve nacer y te va a ver morir, él y sólo el tiene derecho de juzgarte, soberano de todo, y por eso al fin y al cabo, el tiempo pondrá a cada uno en su lugar.

Y ahora me tengo que despedir, me espera la comida servida en la mesa. Hoy no he cocinado. Sigo con el recuerdo de una ensalada sencilla con un pedazo de pechuga a la plancha que me supo a gloria. Tres cervezas. Dos cafecitos. Dos vasos de agua y mi ojos mirando dos ojos enormes que nunca pude olvidar. 

Me voy antes de que se molesten conmigo. No puedo enfadar al compañero vitalicio. La única solución es afrontar y solucionar el problema, nadie garantiza el éxito, pero te garantiza el no pasarte toda la vida pensando en qué hubiera pasado si lo hubieras hecho. No se garantiza el éxito, a no ser que el exito sea el bienestar propio.

Me repito que la vida es bonita, que merece la pena vivirla.