Thursday, May 10, 2018

De Maria Cecilia

Hay entre corazón y cordura coincidencias y no. Ambas comienzan queriendo CORregir algún rumbo desdichado al que el "otro" (corazón o cordura) los llevo con su última gran decisión de vida...probablemente basada en contrariar los principios de la decisión anterior tomada por el otro (cordura o corazón) y así en un loop constantemente inconstante.

Las dos terminan bien distinto: uno le pone sAZON, o desazón a la cosa. Con él, te vas a volar y miras desde arriba y el aire es fresco y se te agita el pecho y te tiemblan las manos, y la garganta se atora, las orejas se sonrojan y, por cursi que suene, se te sueltan mariposas donde solo debería estar procesándose tu alimento!

El otro hace este último comentario y con eso le alcanza para explicar algunos malestares se origen emocional... Tiene sin embargo la inmensa capacidad de ver lo que su par se salta, y con esa claridad pretende conducirse, manteniéndose a salvo y sin sobresaltos que lo obliguen a recalcular y recalcularse.

Qué difícil el equilibrio de escuchar a ambos y mantenerlos conversando sin rencores ni culpas por lo que el otro le hizo hacer, por lo que el otro le hizo sentir...

Sabrán ellos que juntos son invencibles? Sabrán ellos que cuando uno está débil es el otro quien toma las riendas de la vida y como puede hace cuanto puede para salvarlos a ambos?  Sabrán ellos que a veces se necesita confiar en el instinto que cada uno guarda para esos momentos?  Sabrán ellos que estar juntos significa que en algún momento estuvieron separados?  Sabrán ellos mantener la calma de una espera que con esperanza los volverá a reencontrar?

En esa espera esperanzada...

Que en el andar nos encontremos en conversaciones de ida y vuelta. Que lo disfrutemos. Que nos lo contemos.

"Y que hasta que volvamos a encontrarnos, Dios te guarde en la palma de su mano..."

Para los que no conocen la Fibro fog

Una vecina preocupada porque hace semanas no me ve la cara me toca el timbre y me despierta (es raro que me quede dormida en horas de la tarde, pero a veces el cuerpo lo pide y lo necesita). Estoy en "crisis" fibrofog, como dicen mis otras conocidas que padecen de la misma dolencia. Yo la tengo desde que soy adolosecente pero no fui diagnosticada acertadamente hasta que cumpli los 58 y la enfermedad me tiene incapacitada y desabilitada desde hace mucho rato. Muchas veces como hoy me parece mentira que mi vida diera los cambios tan drasticos y severos desde el 2009.
Voy a volver a publicar una de mis tantas investigaciones con respecto a la FM - fibromyalgia para aquellos que todavia no la comprendan.
Para los que no sepan, o no comprendan lo que es padecer de fibromialgia...
"Carta para aquellas personas que no entienden la fibromialgia"
Si naciste con genes saludables, tal vez me conozcas, pero no me entiendes. Yo no fui tan afortunado(a) como tú. Tengo la predisposición de padecer dolor crónico, fatiga y problemas de concentración. Fui diagnosticado(a) con fibromialgia luego de meses, años o tal vez décadas de problemas físicos y emocionales. Debido a que no sabías cuán enfermo(a) estaba, me llamaste perezoso(a), que simulaba estar enfermo(a) para no trabajar, o simplemente ridículo(a). Si tienes tiempo para leer esto, quiero ayudarte a que entiendas cuán diferentes somos tú y yo."
-Lo que debes saber acerca de la fibromialgia:
La fibromialgia no es una enfermedad nueva. En 1815, un cirujano en la Universidad de Edinburgh, William Balfour, describió la fibromialgia. Con el pasar del tiempo, esta ha sido descrita como reumatismo crónico, mialgia o fibrositis. A diferencia de las enfermedades, los síndromes como la fibromialgia no tienen una causa conocida, pero constituyen un grupo de signos y síntomas los cuales, desafortunadamente para el paciente, se encuentran presentes a la misma vez. La artritis reumatoide y el lupus también son síndromes.
La mayoría de los síntomas y problemas emocionales asociados con la fibromialgia no son de origen psicológico.
Este no es un desorden en el cual "todo está en su mente". En 1987, la Asociación Médica Americana reconoció la fibromialgia como una condición física real y una causa mayor de incapacidad.
En 1992 fue declarada como enfermedad por la O.M.S.,hoy se calcula que el 3/4 % de la población mundial padece fibromialgia.
La fibromialgia puede ser incapacitante y depresiva, interfiriendo con las actividades diarias más simples.
-Lo que debes saber acerca de mí:
1. Mi dolor- Mi dolor no es tu dolor. No está causado por una inflamación. El tomar tus medicinas para la artritis no me ayudará. No puedo trabajar, pues mi cuerpo no resiste. No es dolor que se mantiene sólo en una parte del cuerpo. Hoy está en mi hombro, pero mañana puede estar en un pie, o tal vez se haya ido. Mi dolor es producido por que las señales llegan a mi cerebro de forma impropia, posiblemente debido a los disturbios del sueño. Esto no es muy comprendido, pero sí real.
2. Mi fatiga- No sólo me siento muy cansado(a). Estoy severamente exhausto(a). Yo quisiera participar en actividades físicas, pero no puedo. Por favor, no lo tomes personal. Si me viste de compras ayer, pero que no puedo ni ayudarte a limpiar el patio hoy, no es porque no quiera hacerlo. Estoy pagando el precio por estresar mis músculos más allá de su capacidad.
3. Mis problemas de concentración- Todos(as)los(as) que sufrimos de fibromialgia le llamamos a esos problemas "fibro fog". Tal vez no recuerde tu nombre, pero recuerdo tu rostro. Tal vez no recuerde lo que prometí hacer por ti, aunque me lo hayas dicho sólo segundos antes. Mi problema no tiene nada que ver con la edad, pero tal vez esté relacionado con el disturbio del sueño. No tengo memoria selectiva. Algunos días, incluso, no tengo memoria a corto plazo.
4. Mi torpeza- Si piso tus pies o corro tras de ti entre la multitud, no te estoy persiguiendo. No tengo el control de mis músculos para hacer eso. Si estás detrás de mi en una escalera, por favor ten paciencia. En estos días, tomo la vida y cada paso uno a la vez.
5. Mi sensitividad- No puedo permanecer aquí! Eso puede
deberse a ciertos factores, como la luz brillante, ruidos muy agudos o bajos, olores. La fibromialgia ha sido llamada "el desorden que todo lo agrava".
6. Mi intolerancia- No aguanto el calor, o la humedad. Si soy hombre sudaré profusamente. Si soy mujer, también. Y no te sorprendas si me muevo sin control cuando hace frío. Tampoco tolero el frío. Mi termostato interno está roto, y nadie sabe cómo arreglarlo.
7. Mi depresión- Sí, hay días que prefiero quedarme en cama, o en la casa, o morir. El dolor severo es implacable y puede causar depresión. Tu sincero interés y entendimiento pueden sacarme del abismo.
8. Mi estrés- Mi cuerpo no puede manejar bien el estrés. Si tengo que dejar de trabajar, trabajar a tiempo parcial o delegar mis responsabilidades en el hogar, no es por ser perezoso(a). El estrés diario puede empeorar mis síntomas e incapacitarme completamente.
9. Mi peso- Puedo estar sobrepeso o puedo ser delgado(a). Esté como esté, no ha sido mi elección. Mi cuerpo no es tu cuerpo. Mi apetito está afectado y no hay nadie que sepa cómo arreglarlo.
10. Mi necesidad de terapia- Si necesito un masaje diario, no me tengas envidia. Mi masaje no es tu masaje. Considera lo que puede hacer un masaje en mi cuerpo si el dolor de una pierna la semana pasada, ahora lo siento en todo el cuerpo. El masaje puede ser bien doloroso; pero lo necesito. El masaje regularmente puede ayudar, al menos por un tiempo.
11. Mis días Buenos son muy pocos- Si me ves sonreír y funcionar normalmente, no asumas que me siento bien. Sufro de dolor crónico y fatiga que no tiene cura. Puedo tener mis días buenos, semanas o hasta meses. De hecho, son los días buenos los que me permiten seguir adelante.
12. Mi individualidad- Aun los(as) que sufrimos de fibromialgia no somos los(as) mismos(as). Eso significa que puede ser que yo no tenga todos los síntomas mencionados. Puedo tener migraña, dolor en la cadera, en los hombros o en las rodillas, pero no tengo exactamente el mismo dolor de cualquiera que tenga la condición.
Espero que esto te ayude a entenderme, pero si aún así dudas de mi dolor, tu librería, biblioteca o a través de Internet, tienen buenos libros y artículos sobre la fibromialgia.
Nota del autor: Esta carta está basada en conversaciones con mujeres y hombres con fibromialgia a través de todo el mundo. Esto no representa a ninguno de los 10 millones de personas con fibromialgia en el mundo, pero puede ayudar a que las personas saludables entiendan cuán devastadora puede ser esta condición.
Por favor, no tomes el dolor de estas personas ligeramente. No querrás pasar un día en sus zapatos, o en sus cuerpos. La fibromialgia no es algo que nosotros escogemos tener, pero si la tenemos, debemos alcanzar un punto donde aceptemos la condición como parte de nuestras vidas.

Thursday, May 3, 2018

Deprimida y sigo viva

Muchas personas no lo reconocen, se quedan callados, viven deprimidos, toman "pastillitas" para "la ansiedad" para no sentirse "deprimidos"... los hay como tantos que conozco que "conviven con la peor enfermedad" que acaso aprenden a "convivir" con esos estados mentales-corporales-espirituales- con la terrible experiencia de aprender a vivir enfermo de los nervios, enfermo de la culpa, del pecado, del tiempo, de los problemas de la vida y del mundo.

Hace tiempo que no hablo del tema, pues han pasado varios años desde la última vez que tuve que enfrentarme a una crisis depresiva. Sin embargo, la depresión siempre está ahí. No se muda. No se cambia de ropa. Al menos la mía, que no responde a causas externas y no se sabe bien qué la provoca. Solo queda la opción de medicarse y seguir con el día a día, agradeciendo que no vuelvan los malos momentos, los benditos ataques de ansiedad que son horripilitantes, desvastadores, peores que cualquier pelicula de terror.
Soy (casi siempre) feliz y agradecida, para qué negarlo. Pero también tengo momentos en los que me canso de tener que estar siempre enfrentándome a desajustes anímicos inesperados y absurdos. Mi cuerpo produce una hormona que me hace ser estresada y llorona. Para mí, convivir con la depresión es un esfuerzo constante, permanente, agotador, extenuante. Un esfuerzo que me conduce directamente a disfrutar de mi día a día, a vivir cada segundo, a vivir el HOY el ahora, pero soy de carne y hueso y a veces siento que no puedo, que no soporto convivir con los dolores contantes, a veces tan agudos que no puedo dejar de quejarme y desear hacerme invisible ante los otros que ya casi me ignoran o me resienten, aquellos que no me comprenden, porque no saben, no conocen el dolor mezclado con tristeza y desesperanza. Tengo ojeras, tengo arrugas, tengo canas, tengo ganas de llorar hasta quedarme dormida.
Hace poco salió el tema con unos amigos y he pensado que estaría bien contar cómo ha ido todo en los últimos años y qué tal lo llevo. La respuesta corta es "estupendamente", soy una campeona sin medallas, una escritora con problemas en sus manos y calambres en sus dedos, casi no puedo caminar, me cuesta peinarme o secarme el cabello, me cuesta darme una ducha agacharme a jabonar mis pies. Pero hay que analizar el camino que toca recorrer para conseguir ese éxito. Soy una superviviente, soy funcional acaso dentro de mi mundo de incompetentes movimientos, de dolor agudo.

Pondré un ejemplo. Mi vida es como avanzar sobre una cinta transportadora. Imaginen una de esas máquinas de gimnasio sobre las que caminas (o corres) sin realmente desplazarte del lugar. Hay que mantener el ritmo o te terminarás cayendo. Es mucho más aburrido y cansado que caminar por el mundo exterior, pues no solo resulta más difícil mantener el equilibrio sobre una superficie que se mueve, sino que es imposible detenerse para recuperar el aliento. En un gimnasio puedes parar la máquina, pero mi vida sería una cinta cuyo movimiento nunca cesa. La mayor parte del tiempo, tengo que mantener un ritmo determinado para no tropezar. No es un ritmo elevado, es perfectamente asumible. Cuando duermo, casi se detiene. Se mueve de una manera imperceptible, quizás medio milímetro cada hora. Perfecto para tumbarme y descansar.
Y al abrir los ojos, al volver a despertar, el movimiento se acelera. Y toca echar a andar otra vez. Un día, y otro. Y otro más. Lo cual no es muy diferente de la vida de cualquier otra persona. Al menos, mientras todo se mantiene estable.
¿Qué pasa cuando de pronto la velocidad de la cinta cambia sin previo aviso? Pues toca hacer un esfuerzo extra y tratar de seguir caminando sin caer. Pero cansa, y me agota muchísimo. Quieres parar un poco y no puedes, ya que bajar la guardia es sinónimo de una dolorosa caída. En esos momentos, todas tus energías se centran en seguir en pie. No puedes hacer cosas básicas que otros hacen sin apenas pensar, pues corres el riesgo de darte un buen golpe contra el suelo. Es un poco frustrante, pero hace tiempo que aprendí que no sirve de nada quejarse. Lo único que conseguiría es gastar las pocas energías que me quedan y aumentar el riesgo de llevarme un tremendo derrumbamiento.
Hace muchos años que no me caigo, como ya he dicho. Eso es algo que celebrar, especialmente si tenemos en cuenta que he ido reduciendo la medicación poco a poco. La idea es poder dejarla pronto, pero me dicen que si no tomo mis "remedios" me voy a terminar muriendo. No sé yo si funcionará, porque esta depresión absurda mía que no tiene motivo no es muy amiga de que prescinda de mis drogas legales. Pero bueno, habrá que probar. A fin de cuentas, me pasé muchos años sobre la cinta sin ayuda de medicación alguna. Y siempre puedo volver a ella si lo necesito.
Así que hoy estoy contenta, al menos hoy puedo escribir con dos dedos, al menos puedo expresar lo que siento, al menos puedo respirar sin sentir que me falta el aire. Sin embargo, siempre hay momentos más complicados. Cambios de estación, por ejemplo. No me gusta el calor y Miami es demasiado calurosa. Ahí la velocidad de la cinta se acelera y tengo que esforzarme el doble. Pero bueno, se aprende a vivir con ello, que nos queda, aprender a vivir o morir. Tenemos que pensar positivo, eres lo que piensas, me lo repito a cada rato, eres fuerte, eres inteligente, eres una mujer llena de amor y de talentos, creativa, y sobre todo eres "especial" tienes que recordar que tu abuelita siempre te lo dijo, desde chica, que eras graciosa y ocurrente, traviesa y expresiva, que eres valiente y atrevida, que querer es poder y que Dios nunca abandona a sus hijos.
Lo que quiero decir con todo esto es que la depresión (en mi caso) no es siempre algo que está o no está. Es algo que te acompaña sin manifestarse pero que puede asomarse a saludar en cualquier momento. Días en los que te cuesta salir de la cama, días en los que te cuesta un mundo hacer algo que veinticuatro horas antes hacías sin despeinarte. O días en los que te sientes como si hubieses despertado de un sueño muy triste que no consigues recordar. Puedo seguir caminando, afortunadamente. Pero me dejo el aliento en el proceso y hay veces que es tan agotador que te preguntas si realmente vas a ser capaz de seguir con esa lucha toda tu vida. Pero claro que se puede. No es fácil, pero es perfectamente posible vivir así.
Tengo la suerte de poder expresar lo que siento, es tan importante para no explotar. Porque el resultado merece la pena. Hago mi vida normal, soy feliz. Y eso quiero que lo tengan presente algunas personas que están pasando por situaciones similares. La lucha es agotadora, pero no durará siempre. No a ese nivel desquiciante, al menos. Y un poco de esfuerzo extra de cuando en cuando bien merece la pena para seguir disfrutando de todo lo que nos rodea, ¿verdad?
Yo sigo adelante, limitando lo que hago cuando vienen días malos y aprovechando al máximo aquellos en los que todo sale de forma natural. En lo que llevo de año he seguido estudiando la Biblia, he vuelto a escribir notas en mi Viejo cuaderno . Y por ahora va muy bien. A veces estoy muy cansada (físicamente) pero creo que es normal, para hacer cosas normales hay veces en las que me tengo que esforzar el doble que otras personas. Eso pasa factura. Pero dejando eso al margen, poco afecta convivir con la depresión cuando está controlada. Desde fuera, parece que todo sigue igual pero habiéndome vuelto más "tranquila" . Yo sé que realmente hago acopio de toda mi fuerza de voluntad para cuestiones bastante simples y que eso poco tiene de vagancia. Y eso se lo quiero recordar también a aquellos que creen que no avanzan, que no consiguen nada o que retroceden lo avanzado sin poder evitarlo. Eso no es así, requiere mucho valor y esfuerzo el seguir con el día a día cuando tienes que cargar con ese peso, cuando no puedes bajar de esa cinta que no se detiene. Así que nada de sentirse mal, que no es nuestra culpa esta situación. Y al igual que yo he conseguido tener una vida normal, plena y feliz, el resto puede hacerlo. No hay que rendirse. Nunca, nunca hay que darse por vencidas. La vida sigue y es bella.
Así que nada, con esto actualizo mi estado, respondo a las dudas de algunos amigos y aprovecho para mandar ánimos a algunos amigos que lo necesitan. El mundo no se conquista solo, os necesito. Podéis lograrlo, luciernagas amigas, las necesito a todas, me hacen mucha falta. No me olviden, no importan las distancias, no importan las piedras en el camino, lo que importa es vivir y convivir cada momento de nuestras vidas con amor. Si, cumplir con la frase aquella tan bella y tan importante de "amarnos los unos a los otros" en las buenas y en las malas, de lejos y de cerca, en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y en la riqueza.

Los aromas de mi infancia

Texto con acentos, gracias a un gran amigo...
Los aromas de los recuerdos felices se quedan impregnados en los caminos de la mente...en la memoria del alma... el olor de la canela, del clavo, de las manzanas, de la ralladura de naranjas y limones... Tengo cinco veranos y estoy en la cocina de la casa de mi abuela, quiero aprender a preparar una torta y fascinada, encantada, aprendo a separar las claras de los huevos, empieza la fiesta en la batidora, la mantequilla bailando con la harina, los huevos, el azúcar brillante que parece millones de diamantes en polvo... la receta escrita en su bella letra que casi no puedo leer, ya tengo memorizado todos los ingredientes y el proceso, me encanta ayudar a mi abuelita y a las reposteras a preparar las tortas y los pasteles... al poco rato empieza la faena del baile de los salados, los platos de entrada y de segunda, las risas, las bromas, el barullo de las horas felices, mujeres entretenidas, amor en el aire, amor por todas partes... es un día de fiesta y todos nos vamos a reunir a compartir la mesa, a disfrutar de la familia, de los hijos y los nietos, de los sobrinos y ahijados, de los primos hermanos.
Ahora tengo siete primaveras, he visto tantas veces como preparan el ceviche, las papas a la huancaína, las causas rellenas, el lomito saltado, el cau cau, el locro, el tacu tacu, los tallarines con salsa de carne, el asado, el puré de papas, los aderezos...el ají licuado, el perejil, el cilantro, los nabos, las alcachofas... es cuando me enamoro de las ollas, de los palos de madera, de las cacerolas de barro, de los ajos que cuelgan en unos ganchos largos, las cebollas moradas, los pomos grandes, transparentes de grueso vidrio, llenos de aceitunas y de encurtidos deliciosos... nunca fui a la escuela culinaria, no tuve que ir, lo aprendí todo viendo a mi abuelita en la cocina dirigiendo la orquesta de su hermosa sinfonía de asistentes, de la gran ama de casa, excelente anfitriona, y a las 2 de la tarde llegaban todos... las mesas vestidas con bordados manteles planchados a la perfección, los cubiertos de la bisabuela, los platos de porcelana fina, las copas de cristal regalo de una gran amiga, flores frescas en los floreros, licores preparados por una chinchana, la guinda, el pisco de la hacienda de otro familiar... las fuentes llenas de delicias para el paladar... la sopa especial que le preparan siempre al abuelo Fernando que tiene que llenar de humo el comedor y estar siempre bien caliente porque siempre le agrega un huevo que se cocina al instante en su deliciosa sopa de verduras y fideos... llegan las voces elevadas de algunos de los hermanos de mi padre, unos hablan mucho, otros escuchan atentos con una sonrisa en los labios y ojos emocionados. Uno habla de lo que pasa en el mundo... es 1961.
Acabo de recibir el Segundo Sacramento, ya cuando voy a misa los domingos comulgo al lado de mi abuela y la veo sonreír emocionada. Todavía siento el aroma de su arroz con leche, recuerdo el sabor de todas sus comidas, la belleza de sus manos cuidando sus violetas en flor y su jardín siempre verde y agradecido.

Hace unas horas he recibido buenas noticias, Dios oye mis peticiones, Dios trabaja en sus tiempos. Siento el aroma de la fe que hoy se viste de fortaleza, entiendo que todo lo que pasa en nuestras vidas tiene que pasarnos por algo... un hombre pecador ha sido redimido, un adicto a las drogas a encontrado alivio porque un hombre que fue como el decidió un día cambiar su destino cuando se rompió la pierna y no pudo caminar por mucho tiempo, y se puso a estudiar la Biblia. Es cuando entonces uno entiende que a veces hay personas que se mueren primero porque la Misericordia de Dios es infinita y muchos al quedar vivos pueden padecer muchos peores sufrimientos... El aroma del entendimiento, el aroma de la resignación, el aroma de la piedad, de no juzgar ni culpar a nadie... Gracias Padre Celestial por los aromas de mi vida, gracias por hoy
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Friday, April 20, 2018

Mi hijo menor cumple 42

20 de Abril del 2018
(Dictado no editado)
En el 2009 aprendí que el abrazo del niño que una vez estuvo cada día a mi lado ordenó todas las partes que ocho años de separación desordenaron y rompieron mi vida y miles de mis días hasta enfermar todo mi cuerpo.
Anoche aprendí, que no se debe juzgar a nadie por lo que es. Nadie sabe lo que pasa dentro de cada uno. No quieras estar en los zapatos de otros, no lo quieras ni de broma.
Ayer aprendí que dar y recibir son la misma cosa, que te deja la misma sensación de estar lleno, de sentir que se expande el pecho, de sentir que tus dedos tocan el Cielo, la plenitud, el todo. Acaso la felicidad.
Hoy al abrir los ojos de nuevo y llenar mi pecho del amanecer de otro aniversario inolvidable, de otro 20 de Abril en que mi maternidad abandonada daba a luz a mi bebito sin padre otro 20 de Abril de 1976 para llenarme de fortaleza.
De nuevo aprendí que podemos planificar el día y todo terminara siendo tal como debe ser lo mejor para nosotros. Todo pasa por algo. Que nada es casualidad.
Anoche aprendí que los que nos rodean nos cambian con una decisión, transformando un momento rutinario en un instante único, Que es muy importante escuchar consejos bien intencionados.
Hace tiempo aprendí que necesitamos mirarnos cuando hablamos, penetrar en las ventanas del alma de nuestras miradas que lo dicen todo, reírnos más y a carcajadas hasta que nos duelan las tripas, entendernos sin desconfianza ni temores, desde esa mínima coincidencia, dejando que el río de diferencias siga su curso y dejar en libertad las cadenas que nos atan de expresar tantos abrazos contenidos, tantos "te quiero" nunca dichos.
Desde chica aprendí que un café entre gritos, risas, miles de historias en medio, sabe mejor y el tabaco deja de tener la importancia que adquiere en la soledad y en el hueco enorme del duelo y las distancias cercanas que se hacen inalcanzables.
Hace rato aprendí que las personas que siguen a nuestro lado, desde un teléfono, una carta, un abrazo, un ramo de rosas inesperado, una estampita, el detalle, una foto compartida son aquellas por las que merece la pena vivir, como por ejemplo la persona que hoy se da tiempo para leer mis pensamientos, lo que siento, lo que soy.
Con la muerte de mi madre aprendí que estar donde estoy es justo el lugar donde puedo dar lo mejor de mi y recibir lo mejor de con quienes estoy.
Con mi abuela aprendí que el sitio no me hace ser, me hace estar en el presente que me toque experimentar y que Dios es siempre primero, siempre.
Hoy entendí mis tantos anhelos y desvelos, mis noches de largas tertulias, mis miles de abrazos sanadores, mis gracias y mis miles de palabras y preguntas sin repuestas. Mi llanto seco por fuera y mojado por dentro. Mi soledad siempre rodeada de miles de personas.
Hoy me convencí nuevamente de que cada "Gracias" que he dado en la vida son gracias agradecidas desde el alma que hacen que crezcan siempre mis ganas, mis deseos de vivir y de escribir aunque mis dedos y mis brazos no obedezcan mis mandatos en el presente por la enfermedad que me tiene postrada pero no desanimada ni muerta. La fe me mueve, la fe en Cristo me impulsa, me eleva, me llena de paz.
Gracias a todos, todos los que son parte de mi vida, de mi historia, de mi gente, he borrado a muchas personas de Facebook porque no los conozco en persona o porque nunca se comunican para nada conmigo y he preferido (sin herir susceptibilidades) reducir mi mundo cibernetico. Tiempo para muchos sobra, pero vida, vida ya no tengo para desperdiciarla ni quemarla con momentos inciertos, para mi cada minuto es un milagro y no quiero despediciarlo con personas que no son parte de mi "frecuencia" ni de los pedacitos de mi vida.
Soy Mary Fernandez, la escritora fantasma, la escritora que no puede escribir como otras veces con sus manos de dedos ligeros en su teclado con letras borradas. Escribo para aliviar el peso emocional de algunos y el hambre de muchos.
Antes de tomarme todas mis pastillas matutinas de hoy, me perdonan por favor aquellos a quienes he "borrado" de mi lista, algunos hasta familiares o hijos de mis amigas, es que me he quedado con aquellos que sembraron frondosas semillas en el huerto de mi alma, con los que siento que mi presencia no los incomoda ni mi voz chillona no los molesta, o mi peso, mis enfermedades, no quiero causar motivos para provocar burlas, o que me vuelvan a tildar de que sufro de "locura" porque siento que seres angelicales me cuidan.

Una hermosa carta para todas las abuelas


Una hermosa carta para las abuelas
Harta de que mi suegra malcriara a mis hijos, por fin le escribí lo que nunca le dije:
Siempre te robaste mi encanto, les dabas todo lo que querían. Desde una segunda porción de postre hasta dinero para el camión de helados, jamás les dijiste "no" cuando te pedían algo.
Siempre me esforcé en mostrarte aprecio y respeto mientras intentaba que no convirtieras a mis hijos en malcriados egoístas que no sabían esperar un turno o compartir, porque siempre cumplías sus deseos apenas abrían la boca.
Los mecías aún después de que ya estaban dormidos, no entendías que necesitaba que aprendieran a dormirse solos?
Al primer ruido corrías a verlos, cómo podrían aprender a calmarse solos?
Y las tardes contigo, ¡las amaban! Preparabas la comida favorita de cada uno y siempre les tenías un caramelo o un premio especial sorpresa. Creí que ellos deberían amarte por lo que eras, no asociarte con dulces o regalos; pero nunca escuchabas cuando intentaba decírtelo.
Se supone que las abuelas son para malcriar a los nietos y luego mandarlos a casa, pero tú eras ridícula.
Hasta que un día te fuiste.
Tuve que explicarles que su abuela había muerto. Se suponía que estarías con ellos en los momentos especiales, pero te fuiste demasiado pronto y ellos no estaban listos para decir adiós.
Tu cocina, los regalos y dulces. Tu presencia. Durante estos años que pasé intentando que no los malcriaras, jamás pensé en cuanto los amabas. Tu amor de abuela no conocía límites.
Recordabas todos los detalles, tu corazón derramaba amor y tus brazos fueron incansables.
Estaba tan equivocada al percibir tu generosidad.
Mis hijos, ahora adolescentes te extrañan profundamente, no a tus dulces o regalos, te extrañan a ti. Extrañan correr a recibirte en la puerta; extrañan verte como la más grande admiradora en las gradas; extrañan hablar contigo y escuchar tus palabras de amor, sabiduría y ánimo.
Si pudiera hablar contigo una última vez te diría que cada que un momento precioso me roba el corazón, cada que los veo alcanzar sus metas y cuando me sorprendo con sus talentos o triunfos, pienso en ti. Y que deseo que estuvieras con ellos de vuelta.
Regresa y ámalos como nadie en el mundo los ama.
Recompénsalos por sus más pequeños logros con tus dulces y regalos. Prepara sus comidas favoritas y llévalos a dónde quieran ir. Tan sólo porque los amas.
Regresa y ve cuánto han crecido, se han convertido en su propia versión de un hombre joven. Conmuévete conmigo mientras vemos como la familia, los amigos, el tiempo y el amor los moldearon en tan hermosos seres humanos.
Y cuanto más deseo que regreses, más me doy cuenta que jamás te has ido.
Ahora entiendo y sé que los amaste con todo tu ser. Sé que ser su abuela te dió alegría y propósito. Claro que no puedes regresar, pero tu amor siempre permanecerá; un amor que los cimentó y protegió de maneras inimaginables. Tu amor por ellos es parte de lo que son y de lo que serán.
Por esto, por cada premio y regalo, por cada vez que los meciste demasiado, los consolaste o dejaste quedar despiertos hasta tarde, por esto yo siempre te estaré agradecida y desearé un millón de veces que pudieras hacerlo de nuevo.
*Desconozco al autor.

Tuesday, April 17, 2018

Decepcionada que se vuelve a levantar

Notas de mi Viejo cuaderno de otro 17 de Abril pero con algunas correcciones de hoy -  escribiendo desde mi cama, enferma sin poder usar mis manos atacadas por una Neuropatia Periferal, diabetes, fibromialgia, con los ojos nublados y el dolor corporal que no quisiera que nadie estuviera en mis zapatos, mi cuerpo es una maquinaria infinita de la hormona que produce el estres. 

Irradia calor antes de explotar, y en un misero segundo todo vuelve a ser rojo como la puesta de sol de verano. Como esos destellos parpadeantes, que te ciegan por su ternura al explotar en tus mejillas. Esas gotas cristalinas de su amor, que amenizan el dolor y dejan caer lo que todavía estaba bajo llave. Sabes que quiero, las sonrisas de mis nietos. Los abrazos de mis hijos. Saber que todos mis hermanos duermen tranquilos.
Regresan los malos recuerdos. Las palabras, las opiniones, los consejos, los temperamentos, las creencias, las religiones, las confusiones, los pleitos, lo que sienten y creen las nuevas generaciones. Somos tan distintos. Que brotan e inundan, que desbordan y resbalan arrastrando esas palabras mal dichas, mal entendidas, mal digeridas, mal comidas, mal interpretadas. Llegan las separaciones. Los hijos se van, adoptan nuevas familias, las nueras no aceptan a la suegra, no se llevan bien con ella. La aborrecen. Le desean el mal.  Es una gorda loca equivocada, cerrada, anticuada. No sabe nada. Que se pudra con los gusanos de aquellos del siglo pasado que no entienden que 
Y es que como siempre desde que vivo enferma, no me sentó bien la cena tan condimentada, con tanta sal y pimientos, tan solapada con la merienda (me escondo para que no me vean desaparecer los alimentos)  sigo con hambre, sigo con sed Se acerca la hora del desayuno del día siguiente.  Vivo pensando en lo que voy a ingerir.  El cuerpo me pide dulces, postres, papitas fritas, arroz, pastas, pollo a la brasa, todo lo que no puedo comer.   Siento que estoy empachada de los lamentos fingidos, de aquellos que no son internos. De esos que se esconden tras una sonrisa mal dibujada, a mi me subestiman desde siempre, siguen con sus risas falsas, con sus preguntas que indisponen, que molestan, tanta falsedad, tantas caretas.  No saben que soy maestro leyendo caras, que puedo penetrar en las ventanas de sus almas, esa sonrisa arruinada por el botox, por la vanidad, por las carencias de dignidad y de apreciar el valor de llegar con salud a tocar la tercera y cuarta edad.  La vecina me saluda por compromiso, yo le digo "Dios la bendiga", me baja la mirada. Hoy se fue a trabajar apurada, va a llegar tarde como siempre, no lleva los labios enormes pintados y se cubre las patas de gallo con unos anteojos de sol que son enormes. Yo espero que lleguen los oficiales de la ley para reportar que me han vandalizado mi auto por segunda vez en 18 meses.  La espera es interminables cuando no son casos de urgencia.   Me han robado todo lo que tenia en la maletera, ropita para mis nietos, juguetes, libros, la gata, las herramientas, los papeles importantes y mi permiso de estacionamiento para personas que tienen problemas para caminar "handicap".   He estado en el hospital y cuando llego a casa me encuentro que ya no hay paz ni tranquilidad en ninguna parte.  

Me vuelven a dejar plantada.  Ya estoy acostumbrada.   Es pan de cada dia.  Me dejan con los crespos hechos, Con la comida servida en la mesa. Con globos de bienvenida, con flores frescas. Mis jarrones pierden sus colores.  Y la espera se hace larga, se hace eterna. Y mi llanto seco por dentro pero como manantiales cuando cierro la puerta.  Mis velas encendidas de aromas decepcionados, derretidas por la indiferencia de los que se hacen de la vista gorda.  Los zordos, los convenidos, los que no dan puntada sin hilo, los interesados.  Dime cuanto tienes, te dire cuanto vales.   No tengo nada, no quiero nada, no necesito nada material, no le tengo miedo a la muerte.  Estoy lista desde hace rato.  Para morirse hay que estar vivo.

Siempre lo digo, que el tiempo tuvo un principio y tendrá un fin. Que todo pasa. Hablo conmiga misma, lo hago en silencio porque no se hablar en voz alta cuando estoy a solas.   Estoy sentada en una silla vieja que es invalorable. La voz del silencio me contesta. Tendrá un principio y tuvo un fin, depende de por donde empecemos, si por el final o por el inicio. Recibo una llamada sorpresa de una pariente que no me habla desde hace siglos.  Dice que hay personas muy preocupadas por mi salud.  Dice que tengo personas que me aprecian y valoran. Amor con amor se paga es mi respuesta.   Yo busco a quien me busca.  Yo nunca molesto a nadie.   Siempre fui independiente, desde que recuerdo me mantengo financieramente.   Todo lo que tengo se lo debo a Dios, yo trabajo para el Gran Jefe.   

Sigo pensando mientras voy dictando, las pastillas que tomo me causan mareos y pesadillas cuando puedo dormir por pocos minutos, me despierto a las 3 AM como si fueran las 8 AM.   Todos duermen mientras yo me pongo a pasar la aspiradora y ocupar mi mente para no pensar en cosas tristes.  Que no sirve de nada salir sin estar preparada, y menos aún sin abrigo ante una tormenta de lluvia de verano. Pero han pasado muchos veranos, demasiados, y me voy poniendo vieja. Ya no soporto el calor.  Quero refugiarme en el poncho de alpaca que tengo de cuando tuve en mi vientre el fruto de mi amor nunca correspondido.   

Porque el calor se ha ido aunque ya ha explotado. Aunque todo sigue rojo, y está quemado. Aunque ya esta dicho y está grabado en las paredes, en las puertas, en las ventanas, en mis ojos, en mi vientre, en mi espalda, en mi mirada.  Tengo mi vientre inflado pero ya no es por la dulce espera. 

El calor se ha ido,  por unos instantes, el aire acondicionado de la casa hace que todos los que entran traigan chompas y abrigos, el cuerpo me pide hielo, quisiera mudarme a Alaska, con los esquimales, las focas y las noches que duran seis meses.  El calor que te ha quitado solamente la mitad del frío que te daba abrigo. Ese mismo, que anteriormente como hemos dicho, necesitas para enfrentarte a ti mismo. Ya no eres tan valiente. Ya no eres tan fuerte. Tu maternidad sigue rota, sigue herida, maltratada. Pero no pierdas la esperanza. No permitas que la ingratitud, la conciencia dormida, el desamor, la inmadurez, lo que sea que les pasa, te quite la paz, la calma. Ten paciencia, piensa que todo pasa por algo, y que nada ni nadie marchite tu flor.  No dejes que los sapos apaguen la luz de tus luciernagas.   



De Maria Cecilia

Hay entre corazón y cordura coincidencias y no. Ambas comienzan queriendo CORregir algún rumbo desdichado al que el "otro" (corazó...