Saturday, October 22, 2016

La mudanza

En estos momentos, estoy en plena etapa de mudanza, nos vemos obligados a mudarnos, los motivos son de causa mayor.  Nos dieron la noticia un 15 de Setiembre, inmediatamente empezamos a buscar nuestro nuevo nido.  Ha sido todo un proceso, gastos extraordinarios, lidiar con personas exigentes y mediocres, muchas visitas al banco, el trabajo de empacar y descartar.  La casa patas para arriba. Yo tuve mi casa propia y pagada y por motivos de salud y otras razones muy personales la tuvimos que vender.  Estoy caminando por la que fue nuestra casita por una decada, ya casi no tiene muebles y las paredes recientemente pintadas lucen desnudas sin todos los cuadros que las adornaron por tanto tiempo. Hay eco y juego con mi voz.  Ya nos vamos a fines de mes. y Dios ha sido tan generoso con nosotros que nos ha dado el tiempo para despedirnos de todos los recuerdos y vivencias,  para aceptar los cambios y para organizar una mudanza con orden y sistema.   He tenido un mes y dos semanas para decidir que muebles y objetos vamos a llevar y todo lo que ya no necesitamos.  Me ilusiona volver a decorar y quiero hacer muchos cambios.  Me he ido adaptando a la idea de que los cambios son siempre positivos.  Todo tiene su principio y su final.  Mi esposo y yo decidimos quedarnos en la misma ciudad por ahora, posiblemente por 12 meses, mientras vamos arreglando muchos pendientes.  En nuestro futuro tenemos varias ciudades que nos invitan al retiro, pero antes tenemos que resolver el dia a dia, avanzar poco a poco, ir cuidando nuestra salud atacada por los achaques del tiempo y la llegada de la tercera edad.  He querido regresar (para quedarme) muchas veces a mi amada Lima, la ciudad que me jala, pero por distintas razones, en diversos momentos he tenido una relación de “amor imposible" con ella.   Son cosas de la vida.  Y yo que vine de visita a Miami en 1978 y en el 2016 sigue siendo mi residencia.  Uno nunca sabe las sorpresas que te depara la vida. Como siempre lo dejo en las Manos de Dios. 

Esto me hace reflexionar acerca de la cantidad de mudanzas, tanto internas como externas, que me ha tocado vivir a lo largo de los años. He contado 16 mudanzas.
Porque una mudanza no es tan solo empacar y cambiar de lugar de residencia. Hay movimientos internos similares que nos movilizan de igual manera. Según el diccionario de la Real Academia una mudanza es “Dejar algo que antes se tenía y tomar en su lugar otra cosa”.
A veces las decidimos nosotros mismos; en otras ocasiones, nos eligen. Se dice que son uno de los factores de estrés más pronunciados. Las más comunes son:
  • Cambio de trabajo: implica mucho más que un cambio de lugares. Hay gente a la que dejaremos de ver, se modifican rutinas de transporte, de tiempo de llegada al trabajo y de tareas laborales que pueden representar todo un desafío.
  • Separación de alguien querido, ya sea familiar, amigo, pareja: hay una mudanza de afectos, de sentimientos, de confianza. En muchas oportunidades, no contamos en nuestro círculo íntimo con otra persona con la que nos sintamos tan bien o a la que le tengamos tal grado de confianza. Si pudiste mantener una relación así con alguien, tienes la capacidad de generar ese tipo de vínculos y podrás volver a tenerlos (con las modificaciones que te parezcan oportunas) cuando estés preparado.
  • El pasar de ser hijos a adultos independientes y luego a padres son dos tipos de mudanzas internas con repercusiones únicas y profundas. No tienen vuelta atrás y marcan nuestra personalidad para siempre.
En ciertos momentos de la vida necesitamos muchísimo una mudanza (ya sea interna o externa) para reencauzar el rumbo que queremos tomar. En otros, les tememos y hacemos todo lo posible para que no sucedan, aunque nos demos cuenta de que son inminentes.

Lo que puedo decir como experiencia personal y ojalá les sirva a quienes se están enfrentando a un cambio significativo inminente es, más allá del cansancio, de las dudas, de la movilización interna y de todo lo que estén sintiendo en estos momentos: ¡disfruten el proceso!

Friday, July 22, 2016

Frases de peliculas

Frases para pensar


wvNo podía faltar una sección con algunas de las mejores frases de películas, ya que muchas de ellas, nos hacen pensar y cambiar. Aquí algunas de las mejores que he escuchado:
Soy un buen tiburón, no una máquina de comer, si quiero que esta imagen cambie, primero debo cambiar yo. ¡Los peces son amigos, no comida!. [Buscando a Nemo]  Es así, muchas veces queremos cambiar de la boca para afuera pero en el fondo no queremos hacer el esfuerzo real para mejorar.
Hagas lo que hagas, ámalo. Como hiciste con la cabina del Cinema Paradiso… [Cinema Paradiso] Uno pde los secretos que he aprendido para vivir mejor es que lo que uno hace hay que hacerlo con pasión.
Mi corazón te ha elegido, y cuando él elige yo voy detrás[Ciudad de Dios]  Asi es, hay que elegir bien donde ponemos nuestro tesoro, nuestras prioridades en la vida, porque donde está nuestro tesoro está nuestro corazón.
Lo que posees acabará poseyéndote…[El Club de la pelea] Muy real lo que dijo Ed Norton, sin darse cuenta, si uno se apega demasiado a las cosas, se terminará esclavizando de éstas.
¡Qué pacífica sería la vida sin amor! ¡Qué segura y tranquila… y qué insulsa!… [El Nombre de la rosa] Realmente, y es que el amor, no es solamente estrellitas en el corazón, a veces exige mucho sacrificio de uno mismo, pero vale la pena.
Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad….[Gladiador]  Muy cierto, todos los actos que hacemos buenos o malos, serán reconocidos a la hora de la muerte para ver cual será nuestro destino final.
Buenos días principessa!!.. [La Vida es bella] Impresionante la forma de ver la vida, de estar siempre de buen humor,  de automotivarse, de darle un sentido a la misma, a pesar de saber que pronto iba a morir en un campo de concentración.
Con el tiempo aprenderás que hay diferencia entre conocer el camino…y andar el camino[Matrix]  Yo agregaría entre quedarte en palabras y aterrizarlas. Muchas veces somos como un letrero en una carretera que lo único que hace es mostrar por donde es el camino correcto, pero no piensa moverse para ir allí ni se compromete para hacerlo.
Hay magia cuando sigues luchando más allá de tu resistencia, la magia de darlo todo por un sueño, que nadie más ve, aparte de ti.. [Million Dollar Baby] .La frase se explica sola.
Lo más inofensivo es lo que más daño hace en la vida…[Monster] Muchas veces por no querer cortar por lo sano ciertos defectos cuando son pequeños terminan por asfixiarnos.
El mejor truco que el diablo inventó fue convencer al mundo de que no existe[Sospechosos Comunes] Eso justamente hace que para la gente no hayan cosas buenas o malas, ya que al no existir el mal, todo es relativo. La gente dice “Para mi esto esta bien, para mi está mal..” .
Copio también otras frases que me han parecido espectaculares:
La gente dice lo que piensa pero hace lo que siente.. aunque no siempre. Muchas veces pensamos algo pero no logramos hacer. Finalmente la gente nos reconoce y valora por lo que hacemos no lo que pensamos, vale decir, uno es lo que hace y no lo que piensa, porque de buenas intenciones esta lleno el mundo, hay que cumplirlas y  hacerlas realidad.
No vueles como un ave de corral cuando puedas volar como un águila.
Pase lo que pase en esta vida nunca olvides que la importancia de los sucesos es muy relativa.Deja que corra el tiempo y después, viendo de lejos los acontecimientos y la gente adquirirás la perspectiva, podrás cada cosa en su lugar y con su verdadero tamaño.Me gustaría morir exprimido como un limón, cuando ya no pueda dar mas.
No hay nada mejor en el mundo que estar en gracia de Dios. Da pena ver que consideramos a Dios como un paracaidista considera su paracaidas, que lo tiene alli para casos de emergencia pero no espera usarlo nunca.
El niño tonto llora y patalea cuando su madre hinca un alfiler en su dedo para sacar la espina que lleva clavada, el niño discreto, quizá con los ojos llenos de lágrimas, porque la carne es flaca, mira agradecido a su madre que le ha hecho sufrir un poco para evitar mayores males…Hay veces que uno no se explica porqué la pasan tantas cosas malas, y no sabe que finalmente es por su bien.
Agrego una última frase sugerida por Miguel Rostagno en sus comentarios a estas frases: “Si bailas con el diablo, no cambias al diablo. El diablo te cambia a ti”, de la película 8 MM. Si “coqueteamos” con lo incorrecto, nuestras debilidades e imperfecciones como seres humanos nos llevarán, muy probablemente, a empezar a aceptar y actuar de manera incorrecta.

Wednesday, July 20, 2016

Retazos, pedazos para mi novela

Compartiendo con mis amigos... (es un poquito largo pero ustedes ya me conocen...) .
Creo que somos el resultado de lo que hacemos con nuestra experiencia vital y es fundamental contar con aquellos que hacen de este trayecto, algo especial. Las personas especiales de mi vida.
En el camino –todo nuestro camino- nos encontramos con personas que nos hacen vibrar células que no sabíamos que teníamos. Nos dividimos, nos multiplicamos. Nos descubrimos más completos, nos expresamos más complejamente y a la vez hacemos tantas cosas más, de la manera más simple. La manera que a partir de ahora decidimos nuestra, la que creamos o copiamos y modificamos a nuestro gusto.
He tomado a muchas de estas personas como referentes. Mirándolos, admirándolos. Escuchando, aprendiendo. Queriendo imitar su luz o brillo. Intenté ponerme cada uno de sus zapatos para entender o mejor dicho comprender que ningún camino es idéntico a otro. Si bien nos cruzamos y pasamos cerca para darnos experiencias, cada quien late al ritmo de su historia. Propia. Única.Exclusiva. Somos tan iguales y tan distintos.
Con retazos de la vida de otros fui conformando los pedacitos de mi vida. Nunca imitando sin pensar, no copiando sin comprender. Pensando actitudes, probando acciones. Y con la certeza de que esas mismas personas que pueden inspirarme tanto, no están siempre en sintonía conmigo. O yo con ellos, claro.
Entonces comprendí que estaba intentando encontrarme en esos OTROS, encontrar esas partes mías perdidas en mi interior. Ese YO que no termino de conocer aún y cada día me sorprende alegremente. Ni más ni menos que un espejo señalando un idéntico reflejo. Una característica compartida.
Esos otros que parecían tener algo muy verdadero, muy mío pero tan de ellos. No podía explicar por qué tenía la seguridad de que DEBÍA estar cerca de estas personas. El único deber que no ha tenido sabor amargo.
Hay características especiales en cada una de ellas. Son las razones por las que las elijo en mi vida aun cuando los vínculos que nos unían ya no “existen”; aun cuando las circunstancias en que nos conocimos no daban cuenta que más de 10, 20, 30, 40, 50 años después seguiríamos en contacto; aun cuando no hayamos tenido confianza antes y simplemente hubiéramos mantenido un trato cordial, aun cuando la vida de uno y otro es tan distinta que no puedes entender donde hay sinapsis. Sin importar las distancias, las miles de millas y las horas de vuelo que nos separan.
Así me hice amiga aunque no era políticamente correcto de la ex de un pariente, así fue que cuando todos se alejaron de una amiga por ser "diferente" y a mí no me pareció, me quedé con ella. Quien fue siempre mi mentora un día me dijo “genia” y me agradeció ella a mí, una locura con todo lo que yo tengo que agradecerle. Sigo hablando -aunque no tanto como querríamos- con una prima a quien quiero profundamente, pero ella ya no me conoce. Me acerqué al pariente “raro” de la familia y me di cuenta que era lo más parecido a mí de todo nuestro linaje. Me sentí súper cercana a una compañera de un curso de meditación y no dudo en plantearle cuestiones y comentar sus publicaciones en facebook porque sé que nos entendemos. Una compañera de curso, otros de trabajo, otros de la vida que se hacen hermanos. Personas que cuando conocí no conocí y un día nos miramos realmente.
Personas que siguen apareciendo cuando menos lo espero y saltan chispas de emoción por compartir tanto.
Y por ellos leí los libros que me sugirieron, vi películas que me recomendaron, probé comidas y bebidas que me referenciaron, paseé por algún lugar que me indicaron, vi esa obra de teatro, escuché esos temas musicales, practiqué algún tipo de ejercicio, aprendí a hacer algo que no sabía, me crucé con una pasión no develada, respiré hondo y me hinche a sentir, corregí conductas que no me hacían sentir bien, ensayé posibilidades, comprobé teorías y descarté otras tantas, desaprendí hábitos inútiles, asimilé fallas y también me reconocí virtudes.
Después de una primera etapa de mi existencia dónde lo que hicieron de mí no encontraba sentido – y menos sentido aún tenía lo que yo hacía con ello-; me he descubierto SIENDO en cada uno de estos entrañablemente motivadores personajes de MI historia; tan necesarios como pilares del puente que me está cruzando, llevando a mi nueva, elegida y consciente vida.
Han ayudado a que mi YO más fiel salga a la superficie, con todo lo que tiene. Malo o bueno: qué importa?, MÍO. Y decidiré cada día y de a poco, con qué me quedo y qué dejo ir. Y de qué forma y a qué tiempo lo hago. Con la forma que elija cada vez, en el tiempo que me demande cada instancia.
Lo que hago de mí hoy es tan distinto a lo que venía haciendo. Cada vez que dudo de si he decidido bien el camino, me miro y no tardo mucho en darme cuenta que voy por donde tengo que ir. Me he vuelto más inteligente recorriendo los días, con sus piedras y mis tropiezos.
No más inteligente para decirle a otro qué hacer. Más sabia conmigo misma. Me conozco más, me busco todo el tiempo y ahora no sólo en ellos, mi YO está más fuerte y ya me responde.
Me encuentro, me río y me lloro. Me reprocho y me perdono. Me prometo cambiar y me obligo a cumplirlo. No me quedo esperando momentos ideales para empezar nada. Lo hago cuando me doy cuenta. Cuando se hace consiente. Al instante.
Y a la vez disfruto de todo lo que ya hice, repaso algunas cosas cada tantos días para no olvidarme. Tendemos a pensar solo en lo que nos falta y no en lo que ya hemos avanzado.
Recomiendo encarecidamente reconocernos cada día los logros. Es la única manera de no caer en el error neurótico de pensar que no estamos yendo hacia ningún lugar y quedarnos estancados por esa razón y no por una real.
Si actúo de una forma que no me gusta he aprendido a volver sobre mis pasos de la manera más amena y sobretodo más rápida. Haciéndome cargo de lo que me quita el sueño. Pidiendo disculpas si lo amerita. Poniendo límites a las demandas sin sentido. SOLTANDO si se han equivocado conmigo, por decir algo que encierre tanto en una sola frase.
Priorizo mi experiencia vital, la cual conformo y confirmo día a día. Tratando de repetir lo menos posible. Buscando experiencias. Conociendo. Poniéndome pruebas y divisando mis nuevos límites para volver a arremeter sobre ellos. Obligándome, sobre todo obligándome. Es la obligación más linda del mundo- o la única-, que de resultado te lleva a la energía rebosante de sentirte vivo.
Realmente vivo. Ya no llloro tanto como antes. Ya no corro ni me apuro tanto. He aprendido a gustar de mi tiempo de soledad y disfrutar verdaderamente de los momentos simples y maravillosos.
Pero hay que salir a buscar algo más de lo que ya tenemos asegurado. Hay que obligarse. Y una forma que he encontrado de saber por dónde empezar es mirando a quienes admiro e imitar - subjetivamente- aquello que veo y que siento tan de ellos como mío.
Cada vez son más y no siempre son los mismos, pero toda la vida estaré agradecida a cada uno de estos referentes, entrañables motivadores, sacudidores de células dormidas, generadores de energía, abrazadores seriales, reidores compulsivos, bailarinas improvisadas, cantantes desafinados, despeinadores de ideas, constructores de proyectos, maestros insospechados hasta ayer.
Gracias Gracias Gracias.... gracias
Deseo que encuentres los tuyos cada día...



Thursday, July 7, 2016

Anotaciones de un viejo cuaderno

Apuntes de un viejo cuaderno
Sin ti sé desde ahora que nada va a ser lo mismo. Sin ti sé que nada va a ser igual. No tiene caso, ni sentido despertar antes de las ocho, ni abrir , ni cerrar los ojos,poner la más grande de mis sonrisas, ni suspirar. Sin ti ya no importa la cantidad de mapas topográficos que guarde en mi mochila, ni los kilómetros, ni senderos que debo tomar porque sin importar lo mucho que camine no voy a llegar a ese lugar donde quiero estar, ese que intermitentemente resulta ser donde estás tú.
Sin ti no me interesan las historias para dormir bonito, porque dormir ya sólo es eso y ya. Y ese juego de ganar me ha dejado en último lugar, a sólo un punto de ventaja sobre todas aquellas que sí tienen un cuenta cuentos para cuando no pueden dormir porque desde que no estás, las únicas historias que hay, son aquellas que armo en mi cabeza, enlistando las razones porque esto puede y no puede funcionar .
Sin ti ya no hay vueltas de campana bajo el edredón. Sin ti no existen las casualidades planeadas, ni busco la forma de toparme contigo en cualquier parte sólo por el puro arte y placer de mirarte y "declararme culpable definitiva por desear tu presencia, antes que desear la paz".
Ya nadie se apodera de los asientos junto a la ventanilla, sólo yo y a mi ya nada me sorprende porque esos paisajes me los sé de memoria; preferiría ver tus ojos que aún me los sigo aprendiendo. Sin ti ya no puedo dibujar la cartografía de tu cuerpo, eres un mapa inconcluso en mi memoria, tatuado en mis manos porque desde que te marchaste, me dejaste sin materia prima.
Sin ti mi sonrisa ya no rompe récords mundiales, lo intento, sí, lo intento pero por más que trato y trato, ya no me sale "la grandota". Ya no pasa de los seis. Si tengo suerte, ya sólo llega a los ocho.
No exagero. Mis días sin ti no son los mismos. Sin ti nada es mejor, ni peor, ni igual. Sólo es y ya, como yo cuando dan las seis y no pasa nada. Nada que me mueva el corazón como tú lo hacías. Nada que me haga saltar de emoción porque si tú no estás, me faltas tú. Tú y tú y tú. Me falta tú sonrisa y a falta de ella, me ha dado por tachar los días, las horas que pasan en donde no estás.
Y nadie me acompaña mientras redacto esta melancólica entrada extrañándote tanto, sólo -como en la canción- las moscas en la casa.
Y reír, llorar, soñar, suspirar, la gente, la luna, el frío... Sin ti ya nada, nada es igual.
"Amarte ha sido una síntesis perfecta entre el soñarte en mil vidas,
y encontrarte justo en ésta."

Me preguntan que con qué te amo. Les he dicho que con todo; con el brillo que invade nuestros ojos cuando despierto y lo primero es tu sonrisa. Te amo con cada beso estancado en la esquina de esos hoyuelos que tienes en tus mejillas. Te amo labio a piel, caricia a espalda, pantorrilla a yema. Yema perdida, buscándote a tientas Y a tientas también te amo. Te amo loca y desesperadamente a cero, siete o cien milímetros de distancia. Te amo con la debilidad de mi segundo nombre, con mis gestos, mis sonidos, mi hiperactividad y esas ganas mías de cantar siempre contigo, a tu lado, para ti, sobre ti y por ti. Te amo desde el principio de mi historia, de todas las historias que te esperaban desde tanto y tanto.Te amo en un cielo naranja, en la cima de alguna montaña, en la vereda de tantas casualidades que nos han llevado hasta esta, que es en la que caminamos hoy tú y yo. Te amo a miradas, a caricias perdidas, a desvelos, a charlas, a poemas, a todo y nada; y nada es relativo porque desde que llegaste, desde que estoy a tu lado, no hay nada que me importe más, que necesite más, que desee más que la cartografía ideal para perderme contigo en un rincón del mundo.

De gacelas con el sueño lastimado.
¿Alguna vez has visto una gacela correr?
Yo no pero estuve leyendo sobre el tema y se dice de estos antílopes que con la elegancia y rapidez que los caracteriza pueden alcanzar hasta los 97 kilómetros por hora o manteniendo un rumbo constante, unos 56. También se dice que para sobrevivir, han de volverse expertas en vigilancia, difíciles de superar en el arte de la supervisión.Para defenderse de sus depredadores, piernas largas ejecuta un salto peculiar y pega la carrera. Las gacelas corren ante cualquier situación y bajo cualquier pretexto. Y antes que comenzar la guerra, que mezclarse en peleas, que incluso ser presa y aceptar que tienen la batalla perdida, salen corriendo como y con el viento. Volar contra el aire es su verdadera profesión, aunque todos los artículos sobre fauna no digan nada sobre esto.
Hasta entonces yo había sabido lo que era volar sin necesidad de alas. Había trabajado tan duro, entrenado tan duro y comprometidome con mi sueño tan afanosamente, que sin si quiera darme cuenta, me había vuelto una gacela. Yo podía correr con el viento. Había ya adquirido la habilidad y la agilidad de volar en el asfalto. Y por malos cálculos en el camino, por segundos de distracción, por esto o por aquello, puse la pata en el lugar equivocado y me volví presa del destino. Di un par de saltos pero no salí ilesa.
Ahora soy una gacela con el sueño lastimado. Puedo sentir el viento, mis pies también pero no me he visto mas volando en el. Mi cuerpo extraña muchísimo correr.
Soy una gacela sin sentido. ¿Hasta cuando? No lo sé.
¿Alguna vez han visto a una gacela correr? Yo no, pero sé lo que se siente correr como una. Tenerlo todo y de repente, nada.

Central de Autobuses.
Mi vida ha sido una central de autobuses. Tantos viajes, tantas (últimas) llamadas, tantas llegadas, tantas y tantas partidas. Un mar de personas que sólo han estado de paso. Un lugar tan concurrido y tan solitario después de un rato. Personas vienen, caminan, pasan sin ningún afán; personas se van, a veces con la falsa promesa de “hasta pronto”, otras con un adiós sincero y definitivo lleno de gratitud; otras, simplemente, desaparecen sin yo darme cuenta. Otras se van agitando la palma en signo de despedida y con una sonrisa hermana.
Ya lo ves, así ha sido mi vida, un ir y venir, un llegar y marchase, una espera en alguna banca, una mirada buscando, un llegar tarde y perder el autobús que me llevaría a tu corazón. Una eterna despedida donde muy pocas personas han tenido permanencia. Mi vida ha sido una central de autobuses y yo he sido una niña que espera en el miedo de una sala cualquiera, mirando lento a su alrededor.
No deja de sorprenderme cada persona que ha pasado por nuestra vida se lleva siempre algo de nosotros al partir y de la misma forma, siempre nos deja un poco de sí.

Y la vida apenas comienza...
Hace un par de años, solía pensar que mi vida terminaría al yo cumplir 26. Dicho de otra forma, al cumplir 26, debía llevar una vida ideal; un trabajo estable, una maestría, un coche o una casa, un esposo con auto y trabajo estable más que listo para darme seguridad y estabilidad. Para ayudarme con mis hijos. Debía tener todo eso y más, aunque yo no quisiera. Aunque, para mi, todo lo anterior no fuera nada más que estancar mi vida y ahogarme en un pozo para siempre. Debía quererlo porque esas eran las expectativas que mi familia y la sociedad tenían sobre mi , porque no se podía esperar menos de mi, porque siendo una “buena niña” todos tenían puestas sus “esperanzas” en mi. Y aunque estaba viva, no me sentía así. La mayoría del tiempo era sólo un zombie tratando de complacer a todos y de hacer todo bien. Y mientras los años se me escurrían de las manos, me encontraba con el pánico de alguien que se sabe con los días contados.
Me vi saltando varias veces y con esa ansia de lo apresurado. Me vi haciendo mil y un cosas que me parecían estúpidas, convenciéndome una y otra vez de que eso era lo que yo creía también tan sólo por la pena que me causaba vivir una vida que no era mía, comprándome ideas que tampoco eran mías y que me parecían no sólo anticuadas sino patéticas. Me vi formando parte del protocolo de una sociedad tan cuadrada e hipócrita como sólo puede serlo tan contradictoriamente, la sociedad poblana; tan llena de apariencias, de formalidades, de tabúes, siempre poniéndole marca y precio a todo, desde el amor, hasta los ideales, siempre haciendo ver a la mujer como un hermoso trofeo que al final debe ganarse y terminar en la cocina de algún hombre que es bien visto por su familia de ella, porque “tiene un buen trabajo” y “va a saber responderle” aunque esto signifique que ella renuncie a todo lo que cree por creer en lo que el cree, como si sus ideas propias no tuvieran mayor valor alguno que la lavadora que le regalará un día como símbolo de amor eterno. (En fin, me desvié del tema, como siempre me fui por las ramas).
Entre tanto y tanto y para no hacer más larga esta entrada, me vi renegando de mi misma y tantas veces intentando hacer lo que supuestamente era correcto. Vivir esa vida era para mi morir en vida. Escuchar lo brillante que era la forma en la que estaba llevando todo mientras recibía una palmada que para mi, era como una puñalada en la espalda, porque no era feliz y moría y moría y seguía muriendo lentamente contando los días y pensando “cuando cumpla veintiséis” mientras sentía como todas las luciérnagas dentro de mi morían una a una también pensando en todos los sueños a los que tenía que renunciar “para crecer”.
Hace dos meses cumplí veintiséis y mi vida ha sido un ring constante, un interminable nadar contracorriente, un clásico “eres una rebelde sin causa” aunque tenga más causas que la persona que casualmente termina diciéndome esto. Soy una sobreviviente que flota porque no sabe nadar.
En resumen, mi vida -para la mayoría y su punto de vista pobre y retrógrada- ha sido “un verdadero desperdicio” porque hace dos años salí de la universidad y no tengo un trabajo estable. Porque no la pienso dos veces cuando de aventura se trata, porque me toma veinte minutos armar una maleta y salir a cazar paisajes y porque me toma la mitad del tiempo decidir dejarlo todo por nada. Porque no estoy haciendo lo más mínimo para asegurar mi mañana. Porque no tengo un carro, ni una casa, sigo moviéndome en la misma bicicleta de cuando iba en la universidad y tampoco tengo un negocio porque todo mi dinero lo he “malgastado” en viajes. Porque lo que menos me interesa de un hombre es algo material y porque si algún día comparto mi vida con alguien va a ser libremente y porque estoy loca de amor -y no porque le tengo miedo a la soleda. Porque voy por la vida esperando que este alguien sea igual de libre, loco, aventurero y apasionado como yo, aunque como yo, tampoco tenga nada. Porque soy una mujer sin tabúes, ni complejos y porque hago lo que se me me da la gana, cuando se me da la gana y ya. Y aunque muchos digan que por todas las razones anteriores, mi vida es un desperdicio para mi vida es una maravillosa aventura constante donde tengo todo y a la vez nada y (típico de mi) me asombra más lo que no tengo que lo que tengo. Me emociona más saber que no tengo camino y que tengo mil posibilidades hacia donde ir; que tengo la libertad de decidir y que estoy más viva que nunca porque no hay mañana, sólo hoy.
Y hoy hay tanto que correr, paisajes que cazar, gente por conocer, momentos que vivir antes de morir.
Hace dos meses cumplí veintiséis y no me importa nada porque mi vida apenas comienza.

El nómada.
Te decían el nómada porque hasta entonces habías vivido tu vida de un lado para otro, en todas partes y ningún lado. Habías vivido tu vida cual hoja al viento, dejándote llevar por todo tu país aunque en realidad, fueras un completo extranjero aquí también. Eras un nómada de tu tiempo y un hombre con arrugas que contaban secretamente que habías vivido treinta y seis años sonriéndole a la vida bastante. Te decían así y así te considerabas, aunque en el fondo no sólo fueras eso y fueras también artesano, músico, poeta, caminante y cazador de paisajes. Y no hacía falta que se dejara dicho, tu sonrisa lo decía todo; esa sonrisa tenía vida propia y podía comenzar guerras y detenerlas al mismo tiempo. Tú mismo, aún con toda tu facha, eras un poema de guerra y paz en sí, una canción de banjo, una estrella fugaz en el cielo. Eras un barco que había navegado y naufragado tanto que quisiste detenerte. Fue así como llegaste a mi vida. Un día y sin siquiera esperarlo, habías anclado casualmente en mi playa. Porque sí, quererte como fuera que sea y que tú hubieras llegado sin premisa, era la culminación de una serie de casualidades. Tú eras esa casualidad que finalmente tenía ojos, piel y labios rosas. Eras esa casualidad de mi vida y te presentaste a mi con la mejor tarjeta de todas: Tu nombre (que casualmente resultó ser el masculino del mío).

Ella nunca ha tenido el corazón tan rojo...
Porque se había dado cuenta de que quería algo más. Porque se había vivido años de lo improvisado, de todo aquello que al final, nunca germinaba. Porque había vivido con los tenis puestos para salir corriendo y había sido maestra en el arte de la desaparición. Porque aunque había sido incansable defensora de su libertad durante tanto tiempo, luchando por la magia, por todas y cada una de las causas que ya nadie lucha, estaba lista para una serie de “siguientes pasos”. Porque estaba cansada de todo aquello que empezaba con piel y terminaba con mariposas que se asesinaban unas a otras días después. Porque por primera vez , después de aquella y única vez que le habían roto el corazón, se sabía lista; se sentía preparada, se encontraba en ese punto donde sabía que de ser necesario, se vería saltando. Porque hacía años que no sentía tanta adrenalina corriendo por las venas, ni el corazón palpitando tan rápido y quería tenerlo así, rojo de amor como nunca antes. Porque ya no sólo deseaba una madrugada, se había visto con los dedos cruzados pidiendo por varios días. Porque ella quería amaneceres, anocheceres, despertar y saberse ahí, creyendo en eso que la había hecho quedarse y no salir corriendo abrumada por un futuro lleno de monotonía y secuencias en el que lo más interesante, era elegir el tipo de muebles, el color de la pintura, de qué lado cada quien. Porque aunque se sabía joven, bonita e inteligente sabía también que tenía un corazón dispuesto para amar si tan sólo encontrara ese hombre que por un segundo le demostrara que ella había vivido equivocada, que no era la mujer que había pasado tantos años creyendo que era. Porque un día, así sin más, había sentido el llamado; esa brisa, eso de lo que todos hablan que se supone que dice que estás listo para amar. Y ella estaba lista, estaba preparada. Y lo sabía, se quería enamorar.
Y no de cualquier hombre, se quería enamorar justamente de ese hombre que había llegado a su vida sin previo aviso ni premisa.

Amo los sonidos, los olores, las sonrisas que colecciono en mi cabeza, amo los hermosos atardeceres que la naturaleza me regala, amo la fortaleza de mi cuerpo que siempre me lleva a correr más, a rodar más. Amo esta sensación de que no me falta nada porque todo lo que busco lo he llegado a encontrar en mi. Amo la brisa vespertina; amo sentir el viento, el aire, golpeando mi cara. Amo sentir tanta adrenalina, tanta vida, tantas ganas y fuerza corriendo a mil por hora por mis venas.
Así que hoy en día soy una canción y mi vida es una interminable nota de alguna canción que inspira amor y luz. Y a su vez, una canción que me inspira a cerrar los ojos, hacer un signo de paz y bailar al son que toca mi alma. Y me veo en ese y en todo momento creyendo como nunca, porque cuando Bob Marley dice "every little thing gonna be all right”, le creo y me doy cuenta de que "every little thing its already all right" .

Llevo varios días con muchas cosas atoradas en los dedos. He querido escribir pero nada ha salido. Y a veces sólo pienso en eso: Escribir, escribir y escribir. Mientras camino hacia el baño, mientras reviso mi bicicleta, mientras leo alguna receta y reflexiono sobre mi mala manía de querer ponerle jengibre a todo lo que se pueda comer, mientras termino mi día con un baño y juego con líneas que no riman en mi mente. En esos y otros momentos, he armado varios poemas o posts en mi cabeza pero cuando estoy aquí frente al teclado, no sale nada. Ahora que lo he pensado, no soy buena escritora. No me consideraría a mi misma ni siquiera como una. Al final sé que sólo soy una chica que cuenta historias, la misma niña de sonrisa grandota con muchas ganas de vivir, rodar, correr, cantar y reír como si fuera el último día de su vida y con cero talento para muchas de las cosas que ama hacer –seamos honestos, canto como ardilla-.
Soy esa chica que rara vez pasa dos veces por el mismo lugar, esa de las ganas incansables que quiere que le pase todo, que quiere tenerlo todo y lo quiere ya. Soy justamente eso que nadie necesita en su vida porque tenerme en ella implica desastres, despedidas, bienvenidas, madrugadas sin dormir, tardes desesperadas, Viernes de drama. Y si me ponen en una lista de pros y contras, todo indica que “no”, no soy fructífera. No germino. ¡Y vaya que no! Yo soy ave y las aves nacimos para volar; no para dar frutos. Soy un alma libre, muy apasionada con lo que hago y con lo que creo. Soy un alma entregada a sus ideas. Y aunque entre más pasan los años me cuesta más y más entregarme a alguien, sé que si algún día lo hiciera, si decidiera dar ese paso, sería completamente. Sin rodeos ni mentiras, de esas formas tan intensas en las que rara vez se entrega una persona. Me entregaría libremente y esperaría también que me tomaran con libertad; ya que si intentan presionarme o retenerme a la fuerza, saldría corriendo diez veces más rápido de lo que llegué. Saldría huyendo como nunca y sin mirar atrás. Soy un tanto vertiginosa. Lo sé. Soy extremista, intensa, caótica y muy, muy, MUY exagerada. Y si lo piensan, en realidad no importa, ya que soy de esas personas que viviendo en el extremo encuentro paz y equilibrio. Tengo una gran tendencia a caminar sin rumbo y sin destino y la mayoría del tiempo me encuentro perdida aún con brújula en la mano. Soy de esas personas que necesita estar en movimiento. Lugares nuevos, gente nueva, rutas nuevas, paisajes nuevos, nuevas situaciones y nuevos retos. Al primer intento de monotonía o zonas de confort, salgo corriendo a velocidad de la luz. Soy un tanto impulsiva y no tengo miedo a intentar cosas nuevas. Se podría decir también que soy una apostadora. No me da empacho dejarlo todo, perderlo todo y apostármela por un nuevo sueño.
También diría que soy volátil. Cambio de parecer constantemente pero sé también que si albergo una idea en mi corazón y la dejo echar raíces, nada en el mundo la sacará de ahí. Soy una idealista de lo peor. Soñadora irremediable que el sólo hecho de estar viva le parece grandioso.
La vida, por sí misma, me parece maravillosa e increíble. Tan abstracta que me asombra. Y en realidad, me asombran muchísimas cosas. Me asombra la forma en la que la naturaleza me recuerda lo pequeña que soy, poniendo frente a mi el más hermoso de los paisajes que siempre puede superarse a sí mismo pasando las cinco de la tarde. Así es la vida, el mundo, yo. La vida gastándonos bromas y confundiéndonos, volviéndonos locos con sus espejismos y golpes en el ring; el mundo con sus promesas y posibilidades que a veces sólo me sofocan; yo, volando por todas partes, caminando en ningún lado y jugando como una niña con el destino y sus hilos tan maravillosos entrelazándose tan fascinantemente y mostrándonos constantemente el reflejo de vidas pasadas. Soy un alma vieja en el cuerpo de la hermosa Mar. Ella es yo pero mejorada…
Aunque ya no sepa escribir.
A veces me pregunto- sin afán de ser repetitiva- cuándo vas a venir. Cuándo vendrás y vas a ver los paisajes más hermosos del mundo conmigo. ¿Cuándo va a ser ese momento en el que estire mi mano y estés ahí? Y nos encontremos de repente, rodilla con rodilla, piel con piel. Cuándo vas a mirarme y a decirme que es hermoso el atardecer pero te gusta más mi sonrisa. Sabes? Soy muy impaciente, nunca he sido fan de la paciencia; he vivido mi vida de lo improvisado. Debe ser por eso que no soy buena para la horticultura, no soy buena para cultivar. Me ha gustado más lo que nace de repente pero te llevo esperando tanto tiempo y tú no apareces y mi paisaje está vacío, esperándote... como todos los demás este paisaje espera por ti...




Wednesday, July 6, 2016

Otra crisis de gota

De regreso de la calle, cerca de casa, manejo muy poco, a la farmacia, al doctor, al Mercado.  El calor en Miami es agotador, la humedad hace que uno se siente pegajoso. Hace semanas que no me maquillo, nuevamente tengo el cabello largo y puedo recogerme las canas en mi peinado de bailarina, con la frente despejada. Quise seguir menejando por lugares como Coral Gables, donde he vivido antes.  Me parece mentira que mi llegada a Miami fuera a los finales de los setenta. Era tan joven, mis hijos bebitos. Más tarde,  ya casada por segunda vez, viví en una casa grande en un barrio lujoso, de la que mis padres se sentian muy orgullosos. Por esa calle ya no quiero volver a pasar, no puedo soportar el dolor de los recuerdos, no quiero encender esa llama ni revivir en mi mente escenas que no han querido borrarse de los caminos de mi mente que nunca descansa.  Es muy complicado atravesar esa línea que nos separa del pasado, del más lejano, y del inmediato. Algunos hechos, desapariciones, muertes, la casa destruida por el huracan Andrew en 1992, me hacen sentir más el paso del tiempo, hemos envejecido, hemos cambiado, en ese parpadeo veloz de la vida, en el que tenemos que perseguirnos para no perdernos, perdemos siempre algo. 

Tengo a mi esposo hace una semana en cama con otra crisis de "gota" cada vez que sucede me convierto con mucha dificultad en su enfermera.   Mi perrito tiene problemas para respirar y la visita al veterinario me deja el presupuesto mensual en rojo.  Necesito ayudar a una amiga que atraviesa por momentos de austeridad y no puedo hacerlo con dinero.  Tengo mucho tiempo sin poder trabajar ni producir como antes, cuando mi salud me permitia ganarme los frijoles y poder viajar a mi amada Lima. 

Me he quedado aislada en mi mundo.  Me consuelan diciendo que tengo a mi esposo y a mi perrito y a veces los visitantes que se quedan en el cuartito de huespedes.    Quien oye, con quién hablamos, es que acaso no estamos más solos que nunca?   Mi modo de comunicarme con el mundo es la ordenadora, el Facebook, mi blog.   No puedo leer en el patio por el calor demasiado intense.  Me duele mucho la cabeza, todo el tiempo, los medicamentos me siguen alterando todo el Sistema nervioso, tengo calambres en las manos y en los pies muchas veces en veinticuatro horas, demasiados calambres, se me caen los objetos de las manos.  Recuerdo cuando me ponía a leer en el patio de la casa de mi abuela, recuerdo los olores que subían,  los aromas a canela y manzanas, a cafecito pasado, recuerdo sus manitas preparando un arroz con leche insuperable.  

El tiempo ha pasado. Yo sé que ya no soy esa misma persona, que han pasado muchas cosas en mi vida, muchas.  He cambiado.  Antes hablaba mucho.  Ahora escucho mucho.  He simplificacado tanto mi vida.  Me he alejado de una vida sometida a las reglas del dinero, consumismo, materialism, frivolidad, vaciedad.  Necesito de muy poco para sentirme feliz, es decir necesito de lo que es verdadero y esencial para seguir viva, vencer las enfermedades y sobrevivir. 

He aprendido a vivir apartada del mundanal ruido.  Mi casita es un remanso de paz, todas las presonas que me visitan (muy pocas)  siempre me comentan lo bien que se sienten, dicen que la casa los abraza.   En la noche escuchas el sonido del silencio y cuando amanece el canto de las aves.


He aprendido a vivir una vida austera, frugal, con menos "cosas".  La poesía está en todas partes, en la orilla del mar, en una banca del parque, en una estrella, en una nube, en un abrazo cordial.

Hace varias semanas que las noticias que me llegan son motivo de llanto y duelo, y es que cuando llegamos a los 60 (o antes) las bodas son menos y abundan los funerals.   Noticias tristes, asuntos familiares, una quisiera que nadie estuviese mal, que todo sea suave,  que nuestra gente querida tuviera paz, salud, tranquilidad financier, que todo fuera armonía.  Yo me duermo orando, agradecida por cada respiro, por el techo y el abrigo, por el pan que por salud he aprendido a comer sin mantequilla, y no es sencillo. hay que vencer esas tentaciones, hay que pelear con los miedos y temores, aprender y crecer, aceptar el paso del tiempo, envejecer con dignidad, y decirle a la enfermedad que se mude muy lejos.   

Mi escritura sigue, a tientas, con recelo porque la realidad es demasiado fuerte y pesada.  Quiero escribir sin mojar el teclado.   

Wednesday, June 29, 2016

Yo no hablo sola

Desde temprano me hago varias preguntas. ¿es escribir lo que siento necesario? Horas en silencio, sin el sonido de mi voz, me doy cuenta que no hablo sola como muchas personas que hablan en voz alta y hasta se responden. Escribir para mi alma y mi cuerpo es tan importante como respirar, me hace olvidar, me distrae, me entretiene para no sentir dolores y malestares corporales que no se quieren marchar. Hay palabras que son magia. Palabras que transmiten abrazos, calor, amor, caricias para el alma, que son mejores que las pastillitas que me alivian un malestar y originan otro. Algo se transforma en mi interior cuando escribo, y quiero creer que algo se transforma también en el exterior. Hoy pienso en el idioma de Cervantes, pero me gusta hacerlo en otros idiomas, me fascinan los sonidos guturales de otros idiomas. Me encanta la manera como la gente habla, se entrega y se pierde en una frase. La entrega de sus palabras llenas de sentimientos, mientras más absoluta, más apasionante.
Escribir es una necesidad imperiosa para los que llevan esa pasión en las venas, en sus genes. Muchos no pueden escribir pero tocan el piano, otro instrumento, cantan, bailan, pintan, cocinan, caminan, viven, aman, trabajan, cuidan a sus familias magistralmente.
Vivimos un momento en la historia en la que los mensajes son más cortos y de economía mercantil, ya nadie (o muy pocos) quieren leer o escribir notas largas.
Escribir desde siempre, me ha dado muchísimo. Me da paz, es mi terapia, es orar, es despertar, es quedarme callada.
No deja de llover desde hace varias horas. Mi esposo me ha dejado la casa limpia, huele a pinos y a colonia de bebito, Regresé de la consulta del doctor agotada, jurándome que no regresaría si no era estrictamente necesario. Quiero encontrar una comedia inglesa que me saque carcajadas escondidas. Quiero olvidar, sufrir de amnesia pero selectiva, olvidar los malos momentos. Recordar los felices. Hoy necesito la naturaleza para atravesar las zonas de sombra. Extraño Lima, mi amada Miraflores, los olores de la mañana que imagino cuando hablo con mis amigas por teléfono. Quisiera que no me hicieran tanta falta. el sonido de mi gente querida, el lenguaje, sus frases, sus abrazos, sus testimonios....
Mi casa es un remanso de paz, una querida amiga que se pasa horas conmigo me lo dice, qué quieto es todo aquí, que hay una paz que le da mucha tranquilidad, ayer estuvimos juntas hablando por doce horas... qué diferente de los lugares bañados en sol donde la vida sucede siempre fuera, donde nada es organizado si no que fluye y brota de imprevisto. La eterna juventud del mundanal ruido de las ciudades sobrepobladas. Ruido, desorden, caos, pecado, hambre, injusticia, dolor, edificios enormes reemplazando las bellas casonas del pasado acaso mejor...
Hablar es importante, escribir, expresar, llorar, contar, compartir, decir, confesar, opinar,orar, sentir, desahogar, limpiar el lenguaje, limpiar el alma de sus ataduras y hacerlo brillar como un enorme campo lleno de luz, bajo el sol.
(Necesito que alguien que sufra de fibromialgia me cuente como hace cuando los dolores la despiertan en la madrugada).



Sunday, June 5, 2016

Sobre dudas de la existencia de Cristo

Hoy leyendo a un amigo a quien admiro y aprecio mucho me di cuenta de que duda de la existencia de Jesucristo, me duelen mis amistades ateas, las personas que amo (algunas en mi familia cercana que consideran al Hijo de Dios como "otro" profeta, y me duele que nieguen su existencia, que piensen que fue un invento, una leyenda. Entonces para los que dudan y no le tienen miedo a lo invisible, a lo que pasa cuando se nos acaba la vida terrenal, a los que se creen inteligentes y tienen que ver para creer.
La pregunta es ¿Existió Cristo?
He aquí pruebas de la presencia de Cristo en la Historia
La existencia de Cristo es un hecho que algunas personas ponen en duda para evitar tener que cumplir los mandamientos y con ello justificarse a si mismos su libertinaje y mal proceder. Quieren tapar el sol con un dedo. Otros verdaderamente dudan porque no se han documentado y piensan que solo la Biblia es la fuente histórica única que habla de Cristo. Alegan que fue escrita por personas parcializadas con Jesús, con lo que terminan de dudar de esta fuente.
Sabemos que la Biblia es confiable. Aparte de ser un libro espiritual es un libro de consulta histórica. En el se narran muchos acontecimientos constatados por otros documentos históricos, por la arqueología y por la ciencia.
Hace tiempo un amigo, en una reunión, me hizo un comentario secundado por otro de los presentes que decía que no se puede demostrar la existencia de Cristo.
Éste no es ningún pensamiento nuevo. Muchas personas sin siquiera indagar lo afirman o lo creen. No creen en Dios, no creen en Cristo como el Hijo de Dios, no aceptan al Espiritu Santo ni la Divina Trinidad/
¿Acaso necesitamos una foto o un video para demostrar la existencia de alguien o algo?
Piensen que no tenemos fotos ni videos de Bolívar o de otros famosos libertadores y sin embargo sabemos que existieron y lo sabemos porque hay muchos datos históricos comprobables y testimonios escritos dejados por personas que lo llegaron a conocer aunque ninguno viva.
Sabemos que Alejandro Magno y Julio Cesar existieron y los dos vivieron antes de Cristo. Si después de leer lo que sigue aún persisten las dudas consulta el libro “Suma Teológica” de Santo Tomas de Aquino, gran sabio y Doctor de la Iglesia, en el que demuestra la existencia de Dios por cinco vías.
Les diré que hay muchas maneras de demostrar la existencia de Jesús.
Aquí les nombro algunas fuentes:
Testigos presenciales, Documentos, Sabana Santa
Sobre los Testigos presenciales e Historiadores:
Para empezar están los testigos presenciales de la vida, crucifixión, muerte, resurrección y ascensión de Cristo, que son los Apóstoles.
Ustedes me dirán que esos testigos son parte interesada. Pero es que lo nombran también famosos personajes paganos, algunos de ellos historiadores del Imperio Romano, muy reconocidos como grandes hombres de su época y a ninguno de ellos se le puede acusar de estar parcializado con Jesucristo.
No la haga larga... Yo creo en Dios, en su Hijo Cristo, en el Espiritu Santo, creo que Jesus es el Salvador, el Camino, la Verdad, la Luz y la Vida.