Saturday, May 27, 2017

Como evaluar a un buen doctor en medicina

En la evaluación de un servicio tan generador de ansiedad, complejo, próximo, personal e importante como la atención médica, los pacientes están particularmente atentos a qué es lo que puede ver y comprender para interpretar lo que ellos no pueden ver y comprender. La calidad técnica suele ser difícil de evaluar para los pacientes aún después de haber recibido el servicio. Esto ayuda a explicar porqué la competencia técnica del médico fue mencionada pocas veces por los pacientes entrevistados. Para los pacientes fue más fácil opinar sobre la razón y el modo como el médico realizó el servicio que juzgar la calidad técnica. Los pacientes pueden sentir si el médico está apurado, preocupado, cansado, distante, desinteresado o alarmado como así si el médico tiene un interés genuino, compasión, calma y confianza.
Si los pacientes se ven obligados a elegir entre la calidad técnica y la calidad de la relación interpersonal con el médico de atención primaria, la mayoría elige al médico más eficiente técnicamente. Aún así, una gran parte de los respondedores (aproximadamente un tercio) seleccionó a los médicos con elevada calidad interpersonal. En realidad, dicen, los pacientes prefieren juzgar lo que para ellos es más fácil. Los respondedores de este estudio se basaron más en lo que podían ver y comprender para evaluar al médico y la mayoría evaluó el comportamiento.
La naturaleza de los servicios médicos transforma a los pacientes en "detectives" en busca de "indicios" para reasegurarse la competencia de los prestadores de salud. Los indicios específicos aportan mensajes, y los indicios y los mensajes convergen para hacer la historia del servicio que necesita el usuario. En el mundo de los negocios, los ejecutivos se preocupan por coordinar las características del servicio y establecer una imagen de calidad coherente. Esta preocupación no es menos importante para los médicos, afirman los responsables del estudio.
Los indicios se presentan generalmente en 3 categorías principales: funcional, mecánica y humana. Los indicios funcionales se refieren a la calidad técnica que se ofrece. Todo lo que indique o se sugiera sobre la calidad es una evidencia funcional. Un error en el informe del laboratorio es un indicio funcional negativo, y la investigación de una respuesta alérgica del paciente a un fármaco es una evidencia funcional positiva. Las evidencias mecánicas  provienen de las conductas y aspectos del médico¾elección de las palabras, tono de la voz, nivel de entusiasmo, lenguaje corporal, eficiencia y vestimenta apropiada. Un médico que se sienta mientras conversa con el paciente muestra un indicio humano diferente al que permanece de pie próximo a la puerta.
Estas 3 categorías de indicios o evidencias representan papeles específicos en la prestación del servicio. Las evidencias interactúan, y las percepciones de un tipo de evidencia pueden influir en las percepciones de las otras. Las evidencias funcionales representan el "qué" de la experiencia, enviando mensajes sobre la capacidad y la competencia del servicio. Las evidencias mecánica y humana son el "cómo" de la experiencia, y revelan mucho acerca de la dedicación de la organización y de cada médico para brindar un servicio genuino. La investigación fuera del campo médico muestra que las evidencias mecánica y humana influyen principalmente en las percepciones emocionales del usuario o las percepciones afectivas sobre el conocimiento del servicio. La presente investigación, limitada a las percepciones que tienen los pacientes de sus médicos, revela la gran influencia que tienen las evidencias humanas sobre la memoria de los pacientes, acerca de las mejores y peores experiencias con los médicos.
Aunque la capacidad técnica de un médico es vital, también es importante para los médicos aprender y demostrar habilidades. La mayoría de las organizaciones prestadoras invierten en el desarrollo de habilidades interpersonales para sus empleados, quienes deben interactuar con los usuarios. Es difícil imaginar un servicio en el cual esas habilidades sean más importantes que el servicio médico. Los proveedores de servicios no médicos raramente realizan el tipo de intervenciones de servicio extremas como lo hacen muchos médicos habitualmente, por ejemplo, atendiendo a un paciente con una enfermedad aguda y al mismo tiempo comunicándose con los familiares ansiosos, informando a un paciente sobre el diagnóstico de una enfermedad terminal, hallando la mejor manera de aconsejar a un paciente sensible que debe adelgazar o comunicándole que es necesario que deje de conducir vehículos.
La preocupación por mejorar las relaciones interpersonales en la prestación de servicios médicos ha alcanzado también a las escuelas de medicina, con proyección a las sociedades médicas y los docentes. Los estudiantes, los residentes y los médicos deben tratar de saber cómo son percibidos por los pacientes y buscar en la literatura cuáles son los deseos de los pacientes respecto de sus médicos, para luego perfeccionar sus habilidades para conseguirlo. Mejorar la comunicación no verbal, escuchar atentamente y compartir la información con el paciente mejoraría la relación médico-paciente. Los médicos necesitan tener conciencia de cómo atienden a sus pacientes, y esto también representa una oportunidad educativa. El trato con el cliente es un tema cada vez más estudiado en las escuelas de negocios y también podría serlo para los médicos y los estudiantes de medicina.

Sunday, May 21, 2017

Las mujeres de mi vida

Me he dado cuenta que todos escriben lo que su madre, abuela, esposa, hace o hizo y lo maravillosa que es o fue por todo eso.  Yo voy hacer hoy todo lo contrario, yo pondré, más bien, lo que nunca ha hecho o hizo, o hicieron  y lo mucho que me enseñó con eso, que ahora que no tengo ni a mi madre, ni a mi abuela, ni a mi nana, ahora que ya soy una mujer mayor, puedo valorar como los grandes regalos, tesoros, bendiciones de mi vida...

Aqui les doy la lista de los nunca...  "lo que nunca vi que ellas hicieran"

Mi abuela: Decir algo negativo.  Sus palabras fueron siempre llenas de amor y positivismo.
Mi madre: Decir sin miedo siempre lo que pensaba, sin temor a que la juzgaran. Era franca y directa.
Mi nana (mi mama Julia): Decir "estoy aburrida". Ella siempre activa como una hormiga incansable, limpiando, cocinando, cuidando a los bebitos, contando cuentos.  Las tres mujeres amadas de mi vida, mi abuela paterna, una mujer fuera de serie, mi madre, mujer de una belleza angelical, una extranjera adaptable, mi negrita amorosa, la mujer orquesta, siempre presente en todos los momentos de mi vida.

Las tres eran artistas, mujeres estupendas, cada una con estilo propio, geniales, diferentes, con su sello, con su enorme creatividad, de baja estatura, pero de gigantescas cualidades. 
Mi abuela nunca tuvo que pagar un arquitecto, ella hizo los planos de su casa. Y pintaba de maravilla.
Mi madre: Era mejor que cualquier carpintero a la hora de ensamblar un mueble, o tapizarlo.
Mi mama Julia: Arreglaba todo como una maga con su varita y siempre con una sonrisa estampada en su rostro de bondad infinita.

Las tres nunca salieron a la calle desarregladas.  Eran ordenadas, limpias, elegantes, bien combinadas, sin llegar a excesos, siempre sobrias y naturales. Impecables, bellas, con estilo propio.  Inolvidables.
Nunca descuidaron sus figuras. Nunca dejaron de caminar.  Nunca dejaron la cocina sucia o la ropa sin planchar.  Para mi eran y fueron "casi" perfectas.  Mis maestras con su ejemplo de vidas.
Nunca las vi vestirse mal (la que nace con clase aunque sea pobre siempre sabe lucir bonita) 
Nunca despeinadas. Nunca agotadas. Nunca vencidas. 
Nunca desanimadas, ni en los peores momentos, ni en los duelos, que fueron muchos.
Nunca tuvieron nada malo que decir.

Nunca dejaron de leer, de aprender, de crecer.  Las tres eran lectoras de los diarios y de los libros de buenos escritores. Iban al teatro, al cine, a la Iglesia los domingos, al parque, a la playa, a los hospitales, a los asilos de ancianos, a los campos santos, hicieron muchos viajes, curaron muchas heridas, conversadoras entretenidas y cultas.

Nunca dejaron de tener FE, de orar, de agradecer, de creer en los Milagros de nuestro Padre Celestial.  Las tres eran devotas a su Madre Celestial, y rezaban el Rosario, siempre pidiendo por todos los pobres del mundo, por los enfermos, por las necesidades de todos los seres humanos.  
Las tres supieron extender sus manos y ayudar a los necesitados en las adversidades.

Las tres fueron excelentes reposteras, nunca dejaron de preparar los mejores postres, el arroz con leche, la mazamorra morada, los huevos a la nieve, los pasteles de manzanas, la avena matutina, los encanelados y alfajores.  Y los mejores tallarines, campeonas en la cocina, campeonas en los jardines, campeonas en los quehaces de sus casas.

Mi mamita, mi abuelita, mi mama Julia, nunca dejaron de darme apoyo y su completa confianza de que todo lo que quisiera en la vida era posible."Querer es poder" mientras siguieras por los caminos de Dios, de su Hijo amado, con fe, con amor y justicia. Me hicieron amar a las personas, a los animales, la naturaleza, las flores, los estudios, los libros, el colegio, el arte, el cine, el piano, las pinturas, decorar, cocinar, jugar, bailar, cantar, trabajar, todo siempre con entusiasmo, amor y aprecio. 

Nunca dejaron de ser agradecidas.
Nunca dejaron de llamar a toda su gente amada.
Nunca se dieron por vencidas.
Nunca dejaron de ser bendecidas en abundancia, como todas las personas generosas. 
Nunca descuidaron sus casas, sus cuerpos, sus almas, sus vidas, sus familias, sus plantas, sus trabajos.
Nunca le tuvieron apego a las cosas del mundo.
Nunca se fueron de mi vida, ellas viven conmigo, dentro de mi alma, las visito muchas veces, cuando cierro mis ojos. Sientos sus voces amadas, sus risas divertidas, sus abrazos de consuelo.  Vivo del recuerdo de los grandes ejemplos de sus vidas.  

Mis mujeres amadas, las mujeres de mi vida.    Mis tres madres.  Mis amores vestidas de blanco, de luz, de la dulzura del amor maternal, del mejor de los amores.
 

Tuesday, May 16, 2017

Inviernos de mi vida


Gracias por otra mañana, por otro amanecer Padre Celestial.  Estoy despierta, respiro, estiro mis brazos.  Sigo viva, con dolor en el cuerpo, pero no me voy a quejar. Soy una luchadora, una sobreviviente, como tú, como todos. Al poner el primer pie cuidadosamente en el piso, me cuesta trabajo caminar, lo hago lentamente.  Miro por la ventana y llueve, digo en voz alta, “…bienvenido seas invierno mojado” y mientras las gotas de lluvia juegan con las hojas y las plantas chocando con las ventanas, recuerdo una tarde de mi pasado cuando la llovizna de Lima mojaba paulatinamente los blancos cabellos de la cabeza de mi abuela, era un domingo saliendo de misa, me remonto a los caminos de los sesenta, siento las manos de mi anciana amada acariciando mi rostro, al mismo tiempo siento ese frío que te invita a tomar chocolate caliente, ha llegado el invierno y la gente usa sus abrigos y chalinas, es la estación del buen vestir, de las mantas de alpaca, de las chimeneas encendidas, los gorros de lana, las botas altas, cuando todos lucen elegantes, siento el aroma del café pasado, colocado en el pomo de cristal, y las copas esperan el brindis con guinda, y el delicioso vino dulce de la casa de mis abuelos. Otro maravilloso domingo de invierno.

Es Junio de 1965, mi abuelo Fernando se va apagando, poco a poco, ya casi no habla, sigue hospitalizado, mi hermanita es su enfermera, no deja que nadie le coloque las sondas, solo su nietecita amorosa, que siempre acaricia su cabecita calva, en unas horas nos deja para mudarse al Cielo.  Así amanecerá Lima, mojada y triste por la partida de un hombre muy especial, padre de muchos hijos, trabajador hasta el final de su existencia, dejando los frutos de una vida de labor y progreso, de una vida bendecida. Serán unos momentos de tristeza infinita que me van a visitar muchas veces en el trayecto de mi vida.  

El invierno de mi vida.  El invierno de Lima. Cuando las estrellas de la costa peruana se esconden, y en vez de ver el sol, nos despierta la neblina densa y gris, la humedad intensa de nuestro frío que se cala en nuestros huesos y que oye nuestras quejas  Nuestros cuerpos escondidos debajo de toda la ropa y los ponchos, ya no lucirán los bronceados del verano, ni las pecas y lunares.  Caminaremos apuradamente, apresurados,  al compás del viento, y nuestra prisa despertará muchas sonrisas y burlas. 


Muchos inviernos han pasado, muchos.  Recuerdos grandes, otros pequeños, los abrazos que nos dimos, las risas compartidas, las discusiones, los pocos malos ratos, los muchos buenos... recuerdos que con el tiempo nos llegan distorcionados, editados por las conveniencias de la memoria, es importante recordar y contar nuestra historia, dibujarla de bellos colores, de aromas, de sabores felices, de momentos de gloria.  Siento el frío calando mi alma. Somos alumnos de Primaria, hacemos la tarea diaria, nuestra meta es sacarnos buenas notas, un veinte sobre veinte, para alegrarles la vida a nuestros santos abuelos.  Nos dan generosas propinas. Tenemos puestos los guantes de lana tejidos por mi madre, ellos calentarán nuestros dedos, y recuerdo la canción favorita del abuelo... 


Es invierno en Madrid, 1970, guapos adolescentes nos miran con ojos de pecado, mi hermana y yo hemos viajado a Europa en Iberia. El viento helado acaricia la juventud de nuestros rostros sorprendidos por el Viejo mundo.  Invierno en Paris, en Londres, en Madrid, en Roma, nuestros zapatos mojados nos hacen resbalar, la gente es diferente, museos con cuadros de pintores famosos, parques floridos, Iglesias centenarias, otras milenarias, palacios de gran lujo, teatros,  permitirán hacer muchos negocios con los turistas que usas diccionarios para poderse comunicar.  Los almacenes famosos se llenarán de clientes extranjeros buscando el abrigo, y los amantes del vino consumirán las deliciosas botellas de uvas fermentadas, dos universitarios que viven en Paris tratan de convencernos para tomar con ellos, les decimos que ya volvemos, (nos sentimos asustadas)  y nos fugamos corriendo para tomar el Metro.  Nuestras narices rojas, la piel erizada, la mezcla del miedo y la aventura de perdernos en una noche helada en la ciudad de luces, mientras las bocinas de los autos y los gritos insultantes de un impaciente chofer nos paralizan las piernas, en la mitad de la calle mi hermanita llora asustada y me dice "quiero regresar a casa" mientras la miro con mis ojos de fiera y le digo que se deje de ser tan majadera, que somos grandes, que no le tenemos miedo a nada ni nadie, que Dios nos cuida.   Nuestra adolescencia despierta del letargo de la estación de la primera infancia, el viaje nos hace crecer, nos hace entender, nos hace aprender a protegernos de la gente, de la vida, de las circunstancias.   Invierno para abrigarse el alma, para cuidar el cuerpo. 

Invierno en California. Clima seco, calles mojadas, jardines bellos, de avenidas ocupadas, rompecabezas urbanos, naturaleza, mar,  una costa muy verde, deliciosas cosechas.  Mi hermana se fue de Lima para California en los setenta..., le encanta su vida, cerca del mar, con estaciones marcadas.   Invierno en Miami, inexistente, posiblemente dura una semana, vivo en verano, la verdad el calor no es de mi agrado y me hace mucha falta el Invierno... el abrigo negro que usaba en mis viajes a Londres, Chicago, Buenos Aires y Lima sigue colgado esperando sus visitas a otras ciudades.   Hemos llegado hasta hoy.  Mi hermanita vive en un lugar muy bonito de la extensa California, mi otro hermano cerca de la Casa Blanca, los otros dos en el Norte de la Florida, a unas horas de viaje, de los seis hay uno que se regresa a Lima para casarse y se queda. 


Hoy tengo ganas de envolver mi cuello en una de mis tantas chalinas de lana, ponerme los guantes negros de cuero negro, y sacar de su caja mis botas altas (que posiblemente me ajusten, o no me queden). Quiero sentir el frío de mi amada Lima.  Voy a perder la voz apenas llegue, como siempre, la humedad me va a afectar y no voy a poder cantar, pero no me importa.  Quiero ir a Lima en invierno. Lo decreto convencida de que para Dios no hay nada imposible.  Tengo que sacar fuerzas, tengo que fortalecer mi cuerpo y reactivar los pensamientos productivos y positivos.  Imaginar mi llegada a Lima en Invierno, se lo digo a mi mejor amiga "Allí estaremos tú y yo" de nuevo, camino a Miraflores,  por la Avenida de la Marina, bajando por la Javier Prado pasando por San Isidro hasta llegar a la calle de la Iglesia Santa Maria, buscando el Farito, me vienes a recoger en tu carrito Koreano muy temprano y del Aeropuerto nos vamos a la San Antonio a tomar desayuno.  No te tengo que decir que me gusta, me conoces de mil maravillas. La jarra de chicha morada me espera, las calas blancas, los alfajores de miel, las empanadas, las chirimoyas. Al finalizar el desayuno nos vamos al departamento y me ayudas a desempacar las maletas... antes de las doce nos vamos para Wong y llenamos dos carritos de todos nuestros antojos.  Los ojos me brillan, las calles me reconocen, y aunque es invierno, el sol no se esconde y ha salido travieso a saludarme. 
 
Que bonita es la espera, el entusiasmo, las ganas de vivir, de sentir que pronto estaremos juntas, juntos de nuevo, mi padre, mi hermano, mis hermanas, mis amigas, mis primas, todas las amigas que no conozco en persona pero que son parte de mi vida,  compartiendo otro invierno, jugando con el viento, calentando agua en la tetera para tomar el cafecito oyendo sus dulces voces, sus risas alegres, sus historias. Por eso te pido amiga, amigos queridos,  que pidan mucho por mi salud y alivio, para que no se pase otro invierno sin poder viajar de nuevo, tengo tantos abrazos guardados, tengo tantas charlas y conversaciones escondidas,  mis manos ansiosas por preparar una deliciosa "causa rellena de paltas y verduras", un ajicito de gallina, una sopa de res, para llegar hasta Tiwinza donde me esperan unas familias de personas muy pobres de bolsillo pero millonarias en amor.  


Sunday, May 14, 2017

Ser madre (de Isabel Allende)

SER MADRE
(Isabel Allende)
Por culpa del azar o de un desliz, cualquier mujer puede convertirse en madre. La naturaleza la ha dotado a mansalva, del instinto maternal, para preservar la especie. Si no fuera por eso, lo que ella haría al ver esa criatura minúscula, arrugada y chillona, sería arrojarla lejos. Pero gracias al instinto maternal, la mira embobada, la encuentra preciosa y se dispone a cuidarla gratis hasta que cumpla por lo menos, veintiún años.
...
Ser madre es considerar que es mucho más noble sonar narices y lavar pañales, que terminar los estudios, triunfar en una carrera o mantenerse delgada.
Ser madre es ejercer la vocación sin descanso, siempre con la cantinela de "que se laven los dientes, que se acuesten temprano, saquen buenas notas, no fumen y tomen leche".
Es preocuparse de las vacunas, la limpieza de las orejas, los estudios, las palabrotas, las novias y los novios, sin ofenderse cuando la manden a callar y le tiren la puerta por la nariz.
Es quedarse desvelada esperando que vuelva la hija de la fiesta, y cuando llega, hacerse la dormida, para no fastidiar.
Es temblar cuando el niño aprende a manejar, anda en moto, se afeita, se enamora, presenta exámenes o le sacan las amígdalas.
Es llorar cuando ve a los niños contentos y apretar los dientes y sonreír cuando los ve sufriendo.
Es servir de niñera, maestra, chofer, cocinera, lavandera, médico, policía, confesor y mecánico, sin cobrar sueldo.
Ser madre es entregar su amor y su tiempo, sin esperar que se lo agradezcan. Es mover la cabeza comprensivamente y decir que "son cosas de la edad", cuando la manden al carrizo.
Madre es alguien que nos quiere y nos cuida todos los días de su vida y que llora de emoción porque uno se acuerda de ella una vez al año: El Día de la Madre.
El peor defecto que tienen las madres es que siempre se mueren antes de que uno alcance a retribuirlas. Lo dejan a uno desvalido, culpable e irremisiblemente huérfano.
Por suerte, hay una sola: Nadie soportaría dos veces el dolor de perderla.


Thursday, May 11, 2017

Cuida a las personas que amas...

Cuenta la leyenda que había una joven muy bendecida que tenía todo en su vida: un esposo trabajador y amoroso, hijos inteligentes, saludables y bien parecidos, un empleo bien remunerado, una hermosa y numerosa familia, con los mejores abuelos, hermanos, primos y familares, siempre celebrando la vida. Pero ella no se daba cuenta de toda su riqueza, de todas sus bendiciones, y se pasaba la vida trabajando y trabajando y descuidando los "verdaderos momentos valiosos" de su juventud y de los frutos de su matrimonio. Su tiempo se consumía en la oficina, muchas horas, tiempo irrecuperable, y sin querer, sin pensar, abandonaba a sus hijos, descuidaba a su esposo, si surgía algún problema, lo dejaba de lado. Y así, las personas importantes de su vida fueron siempre dejadas para después... y
un día, su abuela una mujer muy sabia le hizo un regalo: una flor muy cara y rarísima, de la cual habían apenas dos ejemplares en el planeta, Y le dijo con mucha ternura en sus palabras:
- “Hija, cuida esta flor, ella te ayudará mucho mas de lo que tu te imaginas! Únicamente necesitas regarla y podarla de vez en cuando, ocasionalmente conversar un poco con ella, y ella te dará a cambio ese perfume de aroma delicioso y las más lindas y frondosas flores.”
La siempre ocupada y trabajadora joven la recibió emocionada, pues la flor era de una belleza sin igual. Más el tiempo fue pasando, los problemas surgían, el trabajo consumía todo su tiempo, y su vida, que continuaba confusa, no le permitía cuidar de la flor debidamente. Ella llegaba tarde a casa, miraba la flor que no mostraba ningún signo de debilidad o muerte, siempre fresca, siempre perfumada. Entonces ella pasaba cerca de ella sin prestarle atención.
Un día, al poco tiempo, la flor murió. Ella llegó a casa y la flor estaba muerta, sus raíces estaban resecas, sus flores caídas y sus hojas marchitas. Ella se echó a llorar y le contó a su abuela lo que había sucedido. Rota, deprimida, desesperada fue a buscar a su abuela...
- “Me imagine que eso ocurriría, le dijo su triste abuela, pero ya no puedo darte otra flor, porque no existe otra igual a ella. Ella era única, así como tus hijos, tu esposo, tus padres, tus hermanos, , tus amigos y toda tu familia. Todos ellos son bendiciones que recibiste, pero debes aprender a cuidarlos, y dar la atención debida a ellos, pues así como la flor, los sentimientos también mueren. Tú te acostumbraste a ver la flor viva, siempre florida, siempre perfumada, y te olvidaste de cuidarla. ¡Cuida a las personas que amas!”

Wednesday, May 10, 2017

Las madres

Hoy hablaba con una de mis amigas que no son madres y que sienten el hueco enorme en el alma. Las que no supieron de llevar un hijo por nueve meses y de todo lo que sucede en la vida de las madres. Mi amiga cubana fuma como una chimenea, es nerviosa, temerosa, sigue pensando que va a encontrar a su principe azul, se ve vestida de novia entrando a una Iglesia llena de gente, pero la vida se le fue de las manos y ella no acepta el paso del tiempo.  No consigue pretendientes y cuando lo hace es por otros motivos que no tienen nada que ver con el amor. Tiene cuatro perros que viven con ella, mascotas amorosas que son su vida, sus cuatros hijitos de cuatro patitas que le dan mucho amor.   Le falta un mes y tiene que retirarse y se siente impotente porque su sueldo de jubilada no le va a alcanzar, la aconsejo, le doy varias soluciones, que alquile su casa, que se mude con su madre, que rente dos dormitorios, que comparta la renta con otra mujer soltera o viuda, pero no quiere.

Tengo otra amiga que es una mujer maravillosa, la admiro desde siempre, para ella el domingo de las Madres es una fecha que quisiera no existiera.  Ella tuvo cuatro hijos.  Dos que partieron antes de tiempo, y la dejaron rota, los otros dos viven lejos hace mucho tiempo y nunca se acuerdan de ella.  Ella sufre en silencio, llora todas las noches de su vida, me consta, fui su vecina por mucho tiempo, recuerdo sus sacrificios, todo lo que tuvo que soportar porque sus cuatro hijos varones le dieron muchos malos momentos.   No todas las madres tienen hijos agradecidos. Es una mujer muy sufrida y nadie la consuela porque nadie sabe su historia. 

Y entonces tenemos a las otras, a las que son las madres sacrificadas, las que lo dan todo por los hijos, las que son gallinas, que se pasan la vida cuidando a sus pollitos, sin que importe el tiempo o la escala social, madres abnegadas, madres que se quitan el pan de la boca, que se acuestan cansadas y que no se quejan.  Millones de madres maravillosas y abnegadas.

Y las otras, las que son dictadoras, generales, las que se hacen las duras porque no quieren el amor de sus hijos si no que sean hombres y mujeres de bien en la vida.  No todas las mamás son abnegadas amantes del sacrifico y aguerridas guerreras que todo lo pueden, hay muchas que "pretenden" ser fuertes y esconden su gran sensibilidad...  Ellas mojan sus almohadas cuando nadie las ve.  Rezan todas las noches, y le piden a Dios que a sus hijos nunca les pase nada. Son las bravas.

Muchas esperamos que nuestros hijitos duerman profundamente y entonces los vamos arropar, a cubrir con la frazada, y en ese momento nos invide el complejo de culpa porque fuimos muy exigentes y dimos palizas y gritos, por la mañana,  porque perdimos la paciencia ante la pereza y caprichos, desobediencia y faltas de respeto. No quieren ir al colegio, no quieren ir a la Iglesia, no quieren estudiar, toman cerveza, fuman a escondidas, y empiezan desde muy temprano con las tentaciones del mundo.  Las malas notas, las veces que te roban el dinero de la cartera, que falsifican tu firma, que cambiaron el licor de la botella de Pisco por agua. Entonces acariciamos sus manitas, sus rostros bellos, porque para una madre no hay hijo feo, ni malo, ni poco inteligente, ni drogadicto, ni delincuente.

Que terrible es tener hijos que se creen karatecas o boxeadores y que les gusta el pleito. Cuantas veces les dije que no vinieran del colegio con los ojos morados y sangre en la ropa. Que se controlen cuando sean insultados, que traten de mantener la calma y alimenten la paciencia y la tolerancia.   Que no les afecte que le digan "tu madre es una gorda",  que se acomplejen porque no tienen "cosas de marca" que se burlen de ellos porque son "diferentes",  insultos como "cholo" "enano' "gordo" "feo" o "tantas otros adjetivos dolorosos, y nosotras les decimos "no hagas caso" cuando en realidad quisiéramos ahorcar al desgraciado adolescente que asusta y tortura a nuestro hijo, a nuestra bella princesita que es inteligente pero gordita, que no es tan bonita, o tan atractivo.  Y también pensamos que la profesora del colegio es injusta con sus calificaciones.

Las madres vivimos pendientes de nuestros hijos, con el temor de que les de esa terrible gripe, que no se accidenten y se rompan un hueso, que no se junten con los chicos malos, miedos terribles, desde que los tenemos en el vientre, pedimos que salgan sanitos, que nazcan con todos sus diez deditos de las manos y los pies completos,  que puedan ver y oler, que sean saludables, y que duro es para una madre tener un hijo de los que califican como "especiales" tener un hijo autista, o con sindrome de Down, tener un hijo con distrofia muscular o que antes de llegar a la primera infancia se le descubra un tumor canceroso,  y sin embargo conozco a varias madres que no se amilanan ante la terrible prueba y luchan y lo dan todo por sus hijos y por otros que no son sus hijos.

Porque que nos quede claro a todas y todos, que ser mamá no solo tiene que ver con las barrigas grandes de los largos embarazos, los terribles dolores de parto, los pañales y las malas noches, las ojeras, el cansancio, la dentadura incompleta por falta de calcio, y todas las preocupaciones y huellas que conlleva.  Los biberones, la papilla, los llantos que aprendemos a distinguir porque las madres siempre sabemos cuando lloran por hambre, por dolor, o porque quieren estar limpitos. Ser madre es amar de verdad, sin condiciones, amar a tu hijo más que a ti misma, la maternidad nos vuelve sabias, nos vuelve tiernas, nos vuelve leonas, gallinas protectoras, vigilantes de la noche, cocineras milagrosas con nuestras sopas de pollo, tallarines y pasteles, con las comidas favoritos de nuestros consentidos.  Administradoras que con poco resolvemos la comida para toda la familia y que nuesros hijos nunca se vayan a dormir sin comer.   

Y que orgullosas nos sentimos cuando terminan el colegio y se van a la Universidad y se vuelven profesionales de primera, cuando se casan y nos hacen abuelas, y nos llaman para contarnos sus problemas y nos dicen que somos sus mejores amigas. 

Mis hijos ya son hombres cuarentones y sin embargo yo los sigo viendo de la misma edad de mis nietos.  Confundo sus nombres.  A mi nieto mayor lo llamo como su padre... son tan parecidos...
Mientras arreglo unos papeles me encuentro con unas tarjetas de hace mucho tiempo, las he ido guardando entre mis tesoros, tarjetas de mis hijos, de mis nietos, de mi madre, todas significan mucho para mi.  Todas para el Dia de las Madres...

He cumplido con mucho de mis sueños y proyectos de vida, he sido madre, abuela, he escrito un libro, he plantado un pino, he viajado a lugares lejanos, he abrazado a muchas madres pobres, tuve a mi madre conmigo hasta mis 56 diciembres, no les puedo mentir, mi vida no es igual desde que se mudo mi madre al cielo, quisiera tenerlos a todos juntos. No es igual mi vida sin mi Madre... 

Les pido que no se olviden de sus madres, no importa la edad que tengan, conozco muchas que no van a recibir flores ni abrazos, ni tarjetas, ni visitas, madres olvidadas por sus hijos...  y les pido que saluden a las "otras" madres, las que sin haber cargado en su vientre a sus hijos son madres de sus sobrinos, de sus alumnos, de sus pacientes, de huerfanitos. Les pido que saluden a las suegras, a sus hermanas, a las amigas, a las abuelas... que no se olviden de llevarles amor a todas las madres del mundo.... 



Soy Mary E. Fernandez-Vasquez y escribo para aliviar el hambre... 

Tuesday, May 9, 2017

Poema a mi madre ausente


Otra primavera con días soleados
que saben a mamá,... a tu presencia,
las mariposas, las hojas verdes, el sol caliente,

la brisa del dulce viento
danzan en mayo, para celebrar, 
ciudad sin frío,  ciudad calurosa,

ciudad sin calma, ciudad ruidosa,
te veo llegar madre,
te veo llegar al amanecer,
es muy temprano, es domingo, 
siempre con las manos llenas,
manejas largas distancias para vernos,
te espero con ansias,
te siento llegar,
el sonido de como abres la puerta, 

que se ha quedado abierta, en espera,
entras primero a la cocina,
te pones a preparar el desayuno,
todos duermen en casa,
es muy temprano,
el gallo sigue durmiendo,
el aroma de tus tostadas nos despierta,
tus huevos revueltos,
huele a canela, a miel, a mantequilla,
el delicioso sabor de tu leche con avena colada,
el dulce momento de poderte abrazar
y en ese abrazo llenarme de tu voz,

de tu piano, de tu canto, de tus ojos,
de ese canto, que de niña me hizo arrullar

El humo de tus cigarros...
De tu acento americano
Mamá, madrecita querida,
que falta me haces desde que partiste,
ahora te entiendo tanto
porque Dios quiso que yo también supiera
comprendiera, entendiera,

lo que es de verdad amar,
con el amor santo, con el amor puro,

con el amor sacrificado,
con el amor paciente,
con el amor incondicional,
que hace desprenderse del pan de la boca,
para complacer al hijo, a tus seis hijos

que no supimos comprenderte,
acaso valorarte. 

Cae el verano,
viene el otoño,
y siguen muchos inviernos,
quizás pueda resignarme,
aunque no lo creo,
Dios permitirá...
que pueda aprender a vivir sin tu presencia, 
que pueda recuperar las fuerzas y las sonrisas,
que pueda seguir caminando
respirando,
luchando,
sobreviviendo,
que el homenaje no sea un día,
que no sea un momento,
que no sea un pensamiento,
que nunca nos visite el olvido,
ahora que no te tengo, madre,
dime que hago, dime... madre

Te pongo flores frescas,
adorno la casa con globos,
me visto de muchos colores,
le doy gracias a Dios por que fuiste mi madre...
TE AMO MAMÁ.