Monday, December 29, 2008

Compartiendo pedacitos de mi obra











De esta manera

Como madre comprendo a los niños y he conocido la paciencia
Como mujer comprendo a los hombres y he conocido la tolerancia
Como hermana comprendo los vínculos familiares y respeto la sangre
Como hija comprendo lo bello de ser madre y respeto a las madres
Como hembra comprendo lo maravilloso de la amante intensa y generosa
Como amiga la forma menos física de sentir el amor y la más grande de expresarlo…
Como ser humano comprendo que estoy en este mundo para encontrar mi camino…
Como ser me siento llena, completa en cada parte de mi división
Y quiero brindarte todo en su todo de cada momento
De mis puros momentos maternales
De mis ardientes momentos de mujer
De mi modo cariñoso de hermana
De mis gemidos de gozo y placer
De mi alegre carácter de niña
De mi exuberante modo de amiga
Mis jocosos gritos y travesuras
Mi alegría de vivir
Mis tristezas infinitas
Mi personalidad demasiado fuerte para algunos
Espontánea en sus verdades.



Mi Ángel Luciérnaga

Una noche triste de luna llena,
me encontraba sola; con los ojos mojados,
la cabeza gacha y el cuerpo cansado,
era joven, pero me sentía vieja.
Estaba rodeada de miseria y dolor;
buscando un consuelo, buscando a Dios.

Cuando llegó hasta mi huerta una luciérnaga
que se posó primero en mis cabellos,
después se metió entre mis dedos;
alumbrando el sendero de mis sueños de amor,
los caminos de mi mente confusa.

Me entregó la llave que había perdido tiempo atrás
y con su luz maravillosa
tocó el fondo de mi alma
devolviéndome la esperanza,
el amor y la ilusión por la vida.

Al poco rato sentí la necesidad de dormir,
de sentir el dulce alivio del cuerpo relajado
y me quedé dormida sin sentir dolor;
se me curo el insomnio y volví a tropezar con el sueño
sin sentir miedo ni preocuparme por lo que será.

En mi sueño vi como la hermosa luciérnaga
tomaba la forma de una bella mujer
de cabellos rubios que con alas blancas
volaba por el campo abierto,
iluminándolo todo con su sonrisa traviesa.

Iba pintando caminos de flores blancas,
bordeados de árboles frondosos,
senderos verdes y ríos cristalinos
con cataratas de espuma blanca.

Sentí una fragancia deliciosa
cuando con dulzura se acercó
y apretando con fuerza mis manos
me susurró al oído:
Soy tu amiga, no estás sola;
soy tu ángel, tu luciérnaga…



Cuando llegó el Ángel

Así me encontró la noche:
Tenue, pálida, inmóvil;
con los ojos perdidos en la distancia,
mirando siempre al punto lejano
que desde siempre estoy buscando.

Como buscando que de ese punto lejano
salga el Ángel bello
que se convierta en el hombre anhelado
y me cargue entre las olas
y me lleve entre los aires
y me abrace con sus alas doradas
y me cubra el alma toda
y me haga sentir buena, tierna, pura.

Cuando sus ojos cristalinos como manantiales
iluminen mi cara
y sacien mi eterna sed
y pueda suspirar tranquila
por que me cuida
por que me ampara
por que llegó desde el Cielo
donde mora Dios,
trayendo el amor
para así completar mis sueños
¡Mis sueños de amor!

Así me encontró el Ángel esa noche:
con la blanca túnica de la pureza
de mi sueño de amor,
con la mirada esperanzada
de la que sabe esperar y espera…
En infinita espera.
Y se deja llevar por lo que los hombres
dicen que es el amor
y luego camina sola
por la arena de la vida
tocando el morir de las olas,
escribiendo palabras sin sentido,
hablando sola y escuchando alta su voz en el silencio.

Así me encontró el Ángel
y tocando mi cabeza ya blanca por el tiempo,
posó su mano en mi hombro cansado…
Rozaron sus labios mi arrugada mejilla,
calzó mis pies desnudos como a una cenicienta
de los zapatos blancos de novia,
me colocó un velo de algas marinas y flores blancas
y tendiéndome sus brazos alados de tibio calor
me dejó caer en el sublime hechizo de su mirada,
de su presencia añorada,
cruzando el mar negro de la noche;
cruzando el cielo infinito
Llenó de estrellas brillantes,
saliendo de mi para gozar en él
del éxtasis más intenso de este mundo,
del final de esta vida.

Así la encontraron al otro día:
Dormida, tendida en la arena, pálida, calma…
Dicen que llevaba un zapato blanco,
y la cabeza coronada de flores blancas…
Dicen que en sus labios se dibujaba una sonrisa
y en la arena encontraron escrita
Tan sólo una palabra: PAZ

La mujer de la playa, la anciana,
la que caminaba noche a noche, día a día,
con la blanca túnica que movía el viento
dejando ver las curvas que el tiempo había marcado
Sin piedad en su cuerpo.
La mujer que huellas dejaba en la arena mojada,
la que no sabían molestar los pescadores;
la triste anciana,
la pobre mujer que vivió
Buscando el amor.

Se murió en lo suyo dijo el barbudo pescador,
el más joven en cambio la miró con gran pena y tristeza
y por un momento pensó que hubiera querido conocerla en otros tiempos
y haberle demostrado que hay hombres capaces de amar.

Así me encontró la noche…
Presenciando esta triste historia,
cuando levanté los ojos
me pareció ver un Ángel en el cielo;
se estremeció mi cuerpo,
Nos existen los seres alados pensé,
pero lo seguí mirando.
Cargaba en sus brazos a una mujer joven,
la abrazaba enamorado, ilusionado,
como un recién casado
y la muchacha: bella, radiante, feliz…
Feliz, en sus brazos sonreía,
Sonreía eternamente.








Comentarios de Fernando López Peralta

Mary Fernández tiene una obra buena... de las que me gustan leer porque no es el tiempo aquel que empieza sigue y termina... va y viene suave... y no te pierdes!... conoces a María Ángeles sabes de quien es hija y de quien es Nieta sobre todo para entender de pronto esa carta de la prima o el episodio en el hospital... El perrito... las luciérnagas... el pino y las palomas de cerámica blanca... NaturalezaCirugías, Internet... Ciencia tecnología... Hijos nietos historia familiar... SIN lugar a dudas es como abrir un álbum de recuerdos... Es ojear un pasado... entender el presente... buscar un futuro... Perdón, volver a empezar, Amar... Entregarse, AMISTAD... Hay de todo y no se siente saturado...

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