Wednesday, December 31, 2008


Paseo por la playa de South Beach. Un día agitado pero agradable, tengo muchos deseos de estar conmigo misma, no quiero nada más. Estas fechas de final de año, me producen muchos pensamientos y me traen recuerdos que me transportan a otros tiempos. Tengo ganas de ver a muchos de mis amigos, los tengo lejos, me hacen falta.


Mañana es el nuevo año. Otro mas, me acuerdo como en los 70 el 2000 me parecía lejano…. Hoy estamos a punto de empezar el 2009. Estos días ando apurada, alargando los días, acortando las noches, escribiendo como si las palabras se fueran a terminar. Tengo poco tiempo para escribir porque mi trabajo en el aeropuerto es el que me da el pan de cada día y el que paga las cuentas. Interiormente anhelo el día en que pueda dedicarme a escribir dos o tres libros por ano y que estos me sirvan para ganarme un sueldo similar, no anhelo tanto el dinero ni la fama como el poder llegar a las personas, poder tocarles el corazón, hacerlos pensar, transportarlos con mis relatos.

En Miami no hace frío, somos afortunados, en muchos otros lugares cae nieve y se prenden muchas chimeneas. Hace días que estoy ronca, con una inflamación en la garganta, siempre me pasa por estas fechas.

Hoy 31 de diciembre hare lo mismo que hace algunos anos, esperare las 12 en mi casa, acompañada de mi esposo y de alguno de mis hijos o de los suyos, no nos gustan las celebraciones colectivas, por muchas razones.

Hoy el aeropuerto esta lleno de pasajeros que viajan para recibir el 2009 me imagino que con sus seres queridos. No faltan los que van a buscar la nieve para esquiar. Aquí recibimos a muchos turistas que buscan nuestras playas con sus gentes plásticas

He empezado este BLOG y todavía no tengo muchas personas que estén interesadas en leer lo que escribo. No estoy buscando aprobación ni halagos fáciles sino críticas que me ayuden a mejorar, a crecer. Creo que escribir a estas alturas de mi vida es profundamente solitario y desarraigado: no solo enfrentamos un mundo hostil, poco atento, sino que nadie, o muy pocas personas, están dispuestas a arriesgarse en un diálogo que ponga a prueba sus conocimientos, sus creencias y su cultura. Vivimos en una era cerrada, con falta de diálogo, empobreciéndonos cada día más. A mí me gustaría sentirme diferente a esta indiferencia y frialdad, muchos no quieren leer, pero soy muy consciente de que es de una tristeza insondable y busco siempre esas voces que me puedan acompañar. Tengo algunos amigos que me leen pero son pocos. Entonces que puedo hacer sino continuar adelante, escribiendo lo que siento, que un día, pronto veré mi primer libro en alguna librería de Miami.

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