Thursday, January 8, 2009

Las Mujeres más felices del mundo


Las Mujeres más felices del mundo

En una de mis tantas lecturas me tropecé con un articulo que decía que las francesas son las mujeres más felices del mundo (también hay un libro dedicado a ellas que se titula “El porque son flacas las francesas”: su autoestima es la más elevada y su situación como ciudadanas dice ser la más digna de todas en los países occidentales, la mayor parte de estos artículos publicados se preguntan cuales son las razones por las cuales, a diferencia de las anglosajonas, las francesas en “edad madura” llevan una vida afectiva más rica, posiblemente a que no tienen los traumas y complejos de las otras debido a "normas sociales y sexuales menos opresivas", siempre han sido liberales, naturales, creativas. Una de las razones más importantes es que la mayoría de las mujeres son muy activas socialmente, casi todas tienen un trabajo y su vida no se reduce a la vida familiar. Las francesas se quieren mucho así mismas, confirman la teoría de que primero hay que quererse para poder querer a los demás, es decir que una cuota alta de autoestima hace que las relaciones sean más libres, más auténticas, menos conflictivas, que la vida sea mas fácil y así se conviertan en las mujeres mas felices….


Entonces me pongo a analizar la cantidad de mujeres que rompen sus relaciones amorosas por falta de equilibrio en el intercambio, porque una de las dos personas, la mayoría mujeres, no están capacitadas para tomar decisiones, no saben como, lo que quieren y lo que no quieren, para las otras mujeres en otros rincones del mundo la relación de pareja es una especie de ascenso y promoción social, sin la cual, la vida de una mujer parece condenada al anonimato. Muchas mujeres son madres porque eso les da una función concreta en la sociedad y las que no pueden serlo terminan con algún trauma debido a esa maternidad frustrada que las hace muy infelices y a veces amargadas.


La verdad es que yo siempre he admirado mucho a las francesas, claro la mayor parte de las que conocí eran monjas y maestras pero ya en esa época eran distintas a las demás.

Me muero de ganas de volver a Paris, espero que sea antes del 2010, espero que para esa fecha mi libro haya sido traducido a varios idiomas, entre ellos al francés que me encanta. Dice una amiga mía que reside en Francia desde hace más de una década que en Francia hay armonía, sea la ciudad que sea, y ella vive fascinada. Claro siempre se queja de los altos precios de todo, pero no se cambia por nadie. Ella tuvo la suerte de casarse con un diplomático hace más de tres décadas y al enviudar en vez de regresar al Perú siguió en su bella y acogedora casa de campo en las afueras de Paris. Mi amiga se hizo una mujer refinada, culta, educada y siempre he encontrado que es como dicen que son las francesas, una mujer muy feliz. Hoy me escribe y me pide que le consiga unos libros de Jaime Bayly en castellano que cuestan en el mercado “pirata” como 30 o 40 soles algo así como 10 o 12 dólares... No es que sea baratísimo, pero son muy pocos los libros que se pueden conseguir a esos precios en Francia y en otros lugares.

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