Sunday, February 22, 2009

Un poco de historia sobre la tierra de mi abuelo



Todos los dias aprendo algo. Desde que empece este BLOG he tratado de recopilar los pedacitos de mi vida. Desde que era chiquita siempre he tenido en mi memoria un pedacito de la tierra de mi abuelo paterno, mi abuelito adorado, Fernando, que con sus hermanos emigraron a fines del siglo XIX para Lima. Ahora a estas alturas de mi vida me siento enamorada de las raices de mis antepasados, he descubierto mi amor al Flamenco, como me gusta escribir viendo el mar, y que todo lo Andaluz me fascina.

Hoy descubri un BLOG que se dedica solo al FLAMENCO y leyendo tropiezo con toda esta informacion sobre Cadiz.

CÁDIZ. Capital de la provincia y cabeza deI partido homónimo. A comienzos de 1983, se estímaba su pobIación total de hecho en 157.766 habitantes. A 4 m. sobre el nivel del mar, situada en torno a los 36º 31' de longitud norte y los 6º 16' de longitud oeste, según Greenwich. E1 término municipal se extiende a lo 1argo de 1.072 ha, a las que habría que añadir unas 200 ha. aproximadas, resultado del proceso de relleno artificial frente a la bahía. Se situa entre ésta, la BAHÍA DE CÁDIZ, a la que cierra por el noroeste con LA PUNTA DE SAN SEBASTIÁN, y el océano AtIántico. Es, a su vez, el extremo noroeste de Ia ISLA DE LEÓN , con la que se comuníca a través de un estrecho istmo. Su territorio es el resultado de un rosario de farallones de formación terciaria, más Ios arrastres y aluviones operados durante el cuaternario reciente con los embates y arrastres marinos frente a la dinámica del vecino RIO GUDIANA.

Sede de la DIÓCESIS CÁDIZ-CEUTA; rectorado de la UNIVIERSAD de CÁDIZ; facultades de Medicina, Filosofía y Letras, escuelas universitarias, servicios adíministrativos propios de capital de provincia y Consulados.
Su clima es benigno, mediterráneo barrido por vientos de poniente y LEVANTE, siendo éste, de componente este-sureste el dominante, de alta frecuencia durante el estío y con efectos muy desecantes. La temperatura que se disfruta está entre los 28 de máxima, como media alcanzada en los meses veraniegos , y los 10º de mínima media en invierno. El número de horas de sol es muy elevado: 3.224 horas de media anual Su presión atmosférica oscila en torno a los 762 mm de media. La humedad relativa es superior al 75 por 100, como media anual, aun cuando el levante estival puede hacerla bajar a valores inferiores al 30 por 100. La irregularidad de las precipitaciones se compensa por su inmediatez al océano.El tránsito por tierra responde a los trazados tradicionales a lo largo de su historia, hecho impuesto por la geografía del lugar. La salida secular de Cádiz, a traves del istmo, se convierte en el término de la carretera N-IV Madrid-Cádiz. Igual sucede con la línea ferroviaria que discurre paralelamente en todo el término. A ello se suma la carretera que, tras la construcción del PUENTE JOSE LEÓN DE CARRANZA, sobre la bahía, comunica directamente la población con la zona del RIO SAN PEDRO y con la autopista dc peaje Sevilla-Cádiz. El tramo de Cádiz a San Femando, la antedicha N-IV, dispone de doble carril en cada sentido.
La vía marítima, a través de su puerto comercial, es constante. En el tráfico de pasaje destaca la periodicidad de la línea que comunica con las islas Canarias y el hecho de ser escala trasatlántica, con el consiguiente beneficio que el turismo reporta. Por último, dentro de las relaciones con núcleos urbanos vecinos, persiste la línea Cádiz-El Puerto de Santa María, con un número aproximado de 150.000 usuarios al año, utilizando el tradicional “VAPORCITO”.La pesca es la única actividad del sector primario de producción que podemos reseñar respecto a Cádiz. Un puerto con dos muelles abriga una flota que desembarca más de la décima parte del total capturado en España. Sobresale en número de embarcaciones la flota de arrastre, con un 97 por 100 de capturas sobre el total desembarcado. Por otro lado, la flota congeladora, mejor adaptada a la coyuntura actual y faenando en el Atlántico sur, así como la pesca interior y MARISQUEO, actividad marginal aparentemente, sobre todo en verano, completan la importancia de este sector para la ciudad.

La fundación de Cádiz se sitúa, según variadas fuentes de la antigüedad, en torno al año 1 100 a. C. o, cuando menos, a fines del siglo XII a. C. por naves fenicias de la ciudad de Tiro. Dicha fecha, en atención a los datos arqueológicos aparecidos y, sobre todo, en ausencia de anteriores vestigios, a recientes interpretaciones históricas más pausadas habría que retrasaría a los siglos IX y VIII a. C., hecha realidad la talasocracia fenicia tras el declive micénico y el marasmo producido por los pueblos del Mar. La razón de su ser estribó en la adecuada situación geográfica: un rosario de islotes abrigados, hoy de la cíudad, fácilmente defendibles, base próxima al supuesto reino de TARTESS0S y, desde luego, puerto de entrada y control comercial de las materias primas del Atlántico occidental o de las míticas islas Casitérides. En suma, un punto mercantil de abastecimiento que, de inmediato, sacralizado con la fundación del templo de MELKART, divinidad luego asimilada a HERACLES-HÉRCULES, alcanzó fama y prestigio.El relevo FENICIO fue tomado por Cartago, hacia el siglo VI a. C. , que haría de Cádiz su principal bastión de cara a la denominación del interior de la Península Ibérica y del consiguiente control del comercio marítimo.
Así, en el 237 a. C. desembarcaban en ella los bárquidas, tras la primera Guerra Púnica. No obstante, la oportuna defección de la ciudad de dicho bando, hecho que comportó y, a su vez, causó el saqueo del general CARTAGINÉS MAGÓN, en el 206 a. C., y la firma de un foedus con el general romano Marcio (FOEDUS DEI. 206 a. C.), situaría A GADES, ya oppidum foederatum, en la nueva órbita del Imperio.Se respetaba su organización administrativa interna, la misma de época púnica, a cambio de contraprestaciones económicas y, especialmente, del compromiso de su alianza. En el 78 a. C. se renovaba y, ya en el 49 a. C., obtenía la categoría de municipium.Las relaciones de JULIO CESAR con su colaborador, el gaditano L.CORNELIO BALBO, durante las estancias de aquél en el 69 a. C. y, como propretor de HISPANIA, en el 61 a. C., fueron determinantes.

Gades, ya muy romanizada pese a sus ancestrales modos de vida púnicos, había sustituido sus propias leyes por las romanas, ello por libre iniciativa, aunque con el asesoramiento de César. Desde entonces, pues, la que sería Augusta Urbs Iulia Gaditana unía su fortuna a la de Roma, de modo que, ante las graves perturbaciones del siglo III d. C. , comenzaba a decaer precipitadamente, incluso antes de su tradicional entrada a la Edad Media con la dominación visigoda y musulmana, momentos - ambos - irrelevantes en su historia.

Cádiz aparece mencionada en los testimonios geográficos musulmanes, pero más por ser término dc la VÍA AUGUSTA, todavía una fundamental calzada para la época, o por el recuerdo, cargado de fantasía, del TEMPLO DE HERCULES, cuyos restos serían destruidos en 1146 en busca de riquezas. En igual fecha, el señor de Cádiz, uno de los jefes de la escuadra AlMORÁVIDE y responsable de dicha demolición, daba cuenta de su sumisión a los ALMOHADES, siendo tal vez éste el lugar de desembarco, a principios de 1147, de los nuevos dominadores de al-ANDALUS.

Poco a poco, pues, va adquiriendo protagonismo, tanto de cara a un necesario control del del ESTRECHO DE GIBRALTAR cuanto porque el Mediterráneo experimenta un creciente desarrollo económico y comercial.Así, Cádiz despierta. Como punto estratégico de cara a una eventual conquista del norte de Africa por ALFONSO X EL SABIO, sería ocupado por la Corona, entre l260 y 1262, sí bien la desaparición del Control musulmán sobre la zona se logró con anterioridad. El papa Urbano IV concedió a continuación en 1263, la restauración y traslación de la diócesis de ASSIDONIA al lugar en cuestión, comprometiéndose el monarca a erigir una catedral, con la advocación de la Santa Cruz, en la que a su vez sería enterrado, hecho que no llegó a darse.

En 1275, la repoblación con montañeses de Santander y el consiguiente repartimiento quedaban realizados. Igualmente, Alfonso X dotaba a la villa de un término propio, alfoz, extenso y abarcador de varias poblaciones de la bahía, de modo que Cádiz se asegurara un mantenimiento constante y autónomo, implicando así una fácil defensa con sus únicos recursos. Sin embargo, durante los reinados posteriores, dado que Cádiz aún era tierra de FRONTERA, la defensa fue provista por grandes señores a cambio de concesiones de tierra que menoscabaron su antedicho alfoz.
Entre 1466 y 1467, LOS PONCE DE LEÓN, marqueses de Arcos de la Frontera, se convertían en señores de Cádiz y su término hasta la PUENTE SUAZ0, ello aprovechando las circunstancias de guerra civil entre ENRIQUE IV de Castilla y el pretendiente AI.FONSO XII. En 1492, los REYES CATÓLICOS, en su interés por dominar los puertos andaluces, la rescataron para la monarquía.La época (siglo XV y comienzos del XVI) y la población, primero favorecida por los Ponce de León y luego por la Corona, impulsarían el COMERCIO gaditano con el norte de África. También se iniciaría el consiguiente proceso de radicación de colonias extranjeras. Por lo pronto, los genoveses, perfectamente instalados, establecieron una ruta comercial en la que Cádiz conectaba el mar del Norte con el Mediterráneo. Junto a ellos también destacaban los vizcaínos, grupo homogéneo de marinos al que los Reyes Católicos concedieron, en 1493, MONOPOLIO para la fiscalización y control del oro proveniente de África.

Con el descubrimiento del Nuevo Mundo, Cádiz va aumentando su protagonismo. El segundo viaje de CRISTÓBAL COLÓN partió de sus orillas el 12 de septiembre de 1493, regresando en junio de 1496. El tercer viaje concluyó igualmente en su puerto, mientras que el cuarto salía de aquí en 15O2. Ello demuestra, simplemente, que en poco más de un siglo la ciudad, al igual que otros puertos del litoral de la bahía de Cádiz, habituada a singladuras africanas, incluso al corso, se había preparado para acometer similares empresas atlánticas. De cualquier modo, sus orillas se consolidaron en un nudo mercantil de primera magnitud que seguía comerciando con otros puertos europeos del océano o del Mediterráneo, también con BERBERÍA, aun cuando menos cada vez, dada la mutua política de hostilidad entre los Austrias y los Hasaníes, y, por supuesto, con América. Al respecto, una serie de concesiones favorecieron dicho comercio con las Indias frente a la centralización inherente al establecimiento de la CASA DE CONTRATACIÓN en Sevilla, en 1503: la Real Cédula de la reina Juana, de 1508, facultando dicho tráfico, luego ratificado por CARLOS 1; Ia creación del JUZGAD DE INDIAS en 1535, o las reales cédulas de 1558 y 1561, autorizando a las naves que retornan de las Antillas a descargar en Cádiz y no necesariamente en Sevilla.

Sin embargo, la pujanza sevillana y la fácil accesibilidad de la bahía al ataque de las flotas enemigas, con las consiguientes pérdidas, además de la falta de un traspaís con recursos propios para abastecimientos, hicieron que, por el momento, Sevilla se beneficiara de las aportaciones americanas en detrimento de Cádiz. Con todo y aun con un corto número de habitantes, era ciudad importante . Como tal, sufriría distintas incursiones durante los siglos XVI y XVII; las más significativas serían la de FRANCIS DRAKE, en 1587, quien destrozó y saqueó la flota surta en la bahía, y la del conde ESSEX quien, en 1596, prácticamente sin resistencia por carencia de recursos, tomó la ciudad durante varios días.


En 1625, un similar intento angloholandés fue abortado por la experiencia y mejor disposición, tanto de sus habitantes cuanto de las tropas próximas dirigidas por FERNANDO GIRÓN, escena que, con cierta imaginación inmortalizara ZURBARAN con posterioridad. Creció Cádiz aceleradamente durante el siglo XVII. Cada vez mas poblada y mejor defendida, su puerto se beneficiaba con colonias de mercaderes en creciente número. Por contra, la BARRA DE SANI.UCAR y el mismo Guadalquivir iban imposibilitando la navegación, hasta Sevilla, de barcos con un mayor tonelaje y calado. Si España entraba en crisis, Cádiz cimentaba su prosperidad e incluso, pese a las EPIDEMIAS de mediados del siglo, crecía en habitantes. Las facilidades portuarias y fiscales, lícitas o ilícitas, atraían el comercio de todos, pues los derechos de aduanas de las mercancías eran rebajados a tasas inferiores que las impuestas por Sevilla. En suma, pese a los intentos sevillanos, desde el último tercio del siglo XVII era realidad la preeminencia de la ciudad como puerto cabecera del comercio americano. Así, el traslado de la sede de la Casa de Contratación a Cádiz, decretado por FELIPE V en 1717, sólo consiguió sancionar legalmente un hecho incuestionable.

El siglo XVIII, tradicional siglo de oro gaditano, se basa en el reconocimiento de dicha preeminencia por parte de su población, de los extranjeros residentes e itinerantes y, especialmente, por parte de los Borbones. Al monopolio comercial con América añadieron, dentro de la política regia de dominar y reorganizar la bahía (El Puerto de Santa María e Isla de León como nuevos municipios de realengo, creación del ARTESANAL DE LA CARRACA, etc.), la ubicación de la capitanía general de Andalucía en Cádiz, en 1752, y la conversión de ésta en un baluarte inexpugnable que impidió nuevos asaltos y que hoy, al igual que la mayor parte de su caserío, conservado, han configurado una fisonomía peculiar. En esta línea de proyección oficial al mar, también se inserta la fundación, por real cédula de 1748, del Real COLEGIO DE CIRUGIA DE LA ARMADA, hoy Facultad de Medicina , o la inicial ubicación del Real Colegio de Guardias Marinas, con el anejo OBSERVATORIO ASTRONÓMICO creado por JORGE JUAN, a poco trasladados a San Fernando.Todo ello abocó en una ciudad portuaria y financiera de primer orden a la que los sucesivos decretos de libre comercio, en 1765 y 1778, no llegaron a alterar. Así, el valor de la Aduana gaditana rondaba, a fines de la década de 1780, el 46 por 100 del total nacional. En 1791, igualmente, se abría sucursal de Caja de Descuentos a instancias del Banco de San Carlos, de Madrid. Por otro lado, un padrón de 1786, concretaba la cifra de 73.000 habitantes, número elevado para una ciudad en dicho período y por el que no es de extrañar el numeroso concierto de sociedades e instituciones religiosas, civiles, culturales, conventos, casas de hospedaje, de vecinos o señoriales y consulados de naciones varias que materializaban la estampa de Cádiz. De ello surgía un cosmopolitismo que, más tarde, facilitaría la galvanización de las ideas liberales, las mismas que posibilitaron la CONSTITUCIÓN DE 1812.

No obstante, la guerra con Inglaterra y los consiguientes bloqueos navales al puerto de Cádiz comenzaron a crear un clima de incertidumbre que, en 1808, aun con la inversión de alianzas, no desapareció. porque ya la independencia de las colonias comenzaba a ser un hecho irreversible desde la desaparición del poder naval español en TRAFAGAR, sostén protección del negocio peninsular con ultramar. Así, de 1811 a 1824 se sitúa un promedio de 227 casas comerciales quebradas, resultado de un descenso de tráfico que pasó de un volumen de 800 millones de reales, en 1795, a los 14 millones de 1828. En tanto, tras el sitio napoleónico y el primer proceso constituyente, Cádiz sufriría los sobresaltos del absolutismo fernandino, plasmados en la matanza de civiles por las tropas insurrectas del general FREYRE, en 1820, y el asedio de los CIEN MILLONES DE SAN LUIS, esta vez victorioso, que nuevamente sentaron la vía absolutista.

Entrado, pues, el siglo. la decadencia de la ciudad es palpable: una poblaeión decreciente, incluso con barrios deshabitados, y una economía hundida. Su puerto, desconectado de América, es escala de barcos de cabotaje que una transitoria concesión de franquía, iniciada en 1829 y derogada por FERNANDO VII en 1831, como represalia por un atentado de liberales contra el gobernador, no logra levantar.Los intentos por relanzar la ciudad consiguen , entre otras mejoras, que sea elegida capital de provincia con la reforma territorial administrativa de Javier de Burgos, en trance de haberla perdido en beneficio de Jerez de la Frontera. Además, desde 1840, con la reanudación del comercio entre España y las antiguas colonias, vuelve a animarse el puerto gaditano. atrayendo nuevamente y creando capitales financieros. Se crea en 1846 el Banco Español de Cádiz. al tiempo que sociedades crediticias de diversa índole impulsan la economía local. Ello, lógicamente, incidiría en una incipiente industrialización cuya proyección, todavía hoy, disfruta la población y la bahía en general. Como dato significativo. en 1840 se instalaba en Puntales un pequeño astillero, el de Thomas Haynes. embrión de los actuales. No obstante. estos indicios de aparente recuperación no lograron superar las crisis de la década de 1860, luego acentuada con la pérdida de Cuba y Puerto Rico. máxime cuando el inversor gaditano proyectó su capital hacia los bienes raíces.En tanto, el prestigio político de las clases liberales de Cádiz, a lo largo del siglo XIX, no decaería, dada la nómina de hombres públicos que legó al país.

Al igual que en 1812, no es tampoco un azar el que Cádiz haya sido el escenario de <>, en 1868, abriendo así el paso, tras un corto paréntesis, a la 1 República. De igual forma, también prendía el CANTONAI.ISMO con fuerza, dirigida la insurrección por FERMíN SALVO. CHEA, en 1873.De cualquier modo, Cádiz no pudo evitar el pasar a ser una población de carácter provinciano con una actividad a remolque de la situación nacional, de decisiones centrales, y dependiente, como rasgo común a su historia, del mar: puerto, construcción naval y auxiliar, centro administrativo de la provincia y núcleo militar de importancia.

Entrado el siglo, se advierte la conciencia propia de su falta de peso en la vida española, lo cual no llegará a modificar tal situación. El conformismo se manifiesta incluso, opuestamente a la dinámica anterior, en el triunfo de los concejales monárquicos en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931. Con el estallido de la GUERRA CIVIL el desembarco de las fuerzas de regulares del general VARELA encuentra débil resistencia. Tras la guerra, dentro de la línea de reindustrialización de la nación, tras la EXPLOSIÓN de un polvorín en agosto de 1947, causante de una gran catástrofe, y al socaire de la favorable coyuntura internacional operada desde 1950, se afianza el desarrollo de la ciudad, cada vez más integrada al hinterland de la bahía y bipolarizada en torno a industria y servícios. Empero. aun cuando se ha intentado diversificar las funciones industriales. creando alternativas a la construcción naval. la crisis mundial sobrevenida tras 1973 viene incidiendo negativamente sobre la población.

Desde el punto de vista urbanístico, hay que decir que Cádiz es una ciudad muy urbanizada, partiendo de su inicial perímetro circundado (4.350 m), que conforma el núcleo histórico y la antigua plaza fuerte. Desde las puertas de Tierra se extiende la población nueva en torno a la avenida de acceso a la ciudad y hasta el CASTILLO DE LA CORTADURA, hoy día igualmente rebasado por instalaciones industriales, recreativas y docentes. Las antiguas barriadas extramuros de San Severiano, San José y Puntales, desaparecidas sus primitivas fisonomías, han quedado englobadas en el nuevo entramado.

Un hábitat diseminado fuera del núcleo urbano es prácticamente inexistente, pues sólo existen escasas edificaciones con ocupación permanente, aparte de las instalaciones costeras de Torregorda, zona militar de la Armada. Se diferencian, pues, nítidamente, la zona de expansión o PUERTA DE TIERRA, urbanizada progresivamente desde 1960, del casco antiguo de Cádiz o intramuros, todavía hoy dotado de un orden y unidad inexistente en puerta de Tierra. El anillo defensivo en consecuente a su pasada condición militar, actualmente incompleto tras las obras de demolición llevadas a cabo a principios de siglo, frente al puerto y la desaparición de los glacis del acceso por carretera, aún le confieren un carácter inequívoco.En su interior, un damero de rectas y estrechas calles articulan manzanas con edificaciones de PIEDRA OSTIONERA, ladrillo y cal, abiertas al exterior por portones de madera o cancelas de época isabelina. Una simple pureza de líneas y las dimensiones exactas de tres pisos, por regla general, otorgan un aire clásico que los innumerables detalles barrocos no llegan a romper. Cádiz es, en este sentido, el producto de una vigilancia y cumplimiento de las normas que, sobre edificación, emanaban de sus autoridades. Empero, su horizontalidad es convenientemente cortada por frecuentes torres o miradores. única posibilidad de altura permitida por dichas ordenanzas y oteros artificiales desde donde dominar la vista del mar, y los campanarios y cimborrios de las iglesias. Escasas plazas con arbolado, procedentes de la huertas exclaustradas por las DESAMORTIZACIONE5 del siglo XIX. se suman a las dos tradicionales de San Juan de Dios y de San Antonio. No obstante, los paseos abiertos al mar del PAROUE GENOVÉS y la alameda del marqués de Comillas. verdaderos jardines botánicos a la vez que lugares de asueto, compensan dicha carencia. De resultas. la imagen dieciochesca y decimonónica de Cádiz persiste. Otra imagen anterior, aun cuando sin romper la unidad común de todo el conjunto, puede encontrarse en los barrios de Pópulo. primitivo asiento de la ciudad delimitado por el cerco medieval que la circundaba y que hoy se transparenta en el trazado de las calles que lo cierran, y el de Santa María. primer arrabal que creció al abrigo de dicho núcleo. Aquí aún opera un trazado de calles preclásico, desarrollado a su antojo entre angosturas y acodamientos en giros imprevistos. Éste fue el corazón de Cádiz que, a partir del siglo XVI, iría creciendo hacia el norte con el desarrollo viario racional antes apuntado. Las instalaciones portuarias se sitúan en la banda de levante a partir de la punta de San Felipe, al pie del barrio neoclásico de San Carlos.A lo largo de esta orilla se dilatan hasta alcanzar el puente José León de Carranza y, así, encontramos el puerto comercial, pesquero, dique y astilleros, base naval de PUNTALES y zona franca; tan sólo un margen de unas 38 ha, la barriada de la Paz, se abre directamente a las aguas de la bahía. Paralelamente, discurren la vía férrea, cuya estación llega hasta el mismo puerto, y la carretera dc acceso industrial, hoy muy urbanizada Este entramado viene a estrangular la comunicación entre las calles situadas a uno y otro lado de ambas vías a poniente, por contra, desde Cortadura al actual camposanto, se ha configurado una zona específica de viviendas que, durante el estío, en torno a la playa, adquiere todo el carácter de una ciudad de recreo.

En el aspecto monumental, comenzando por la arquitectura militar, destacan en Cádiz el conjunto de los CASTILLOS DE SAN SEBASTIÁN y DE SANTA CATALINA, la antigua «ciudadela», que defendían el abrigo de la Caleta, así como el más antiguo baluarte de la Candelaria, o los fuertes del Puntal y la Cortadura. En su conjunto proceden de las primeras edificaciones proyectadas en 1596 por CRISTOBAL DE ROJAS, pero 50 configuración responde plenamente a la moderna poliorcética del siglo XVIII; la puerta de Tierra, desprovista de su esencial abrigo militar, enmarca en su fachada un diseño barroco, 1754, de TORCUATO CAYÓN.

El Gobierno Militar y los vecinos cuarteles del paseo de Carlos III introducen un severo y práctico neoclásico, temprano para Andalucía.Dentro de la arquitectura civil, tanto oficial cuanto doméstica, es preciso destacar la idea de conjunto de la ciudad como valor fundamental. En ella, las influencias italianas, los caracteres moriscos y los americanos coloniales se suman al sustrato andaluz de la bahía. Sobresalen, no obstante, por carácter o monumentalidad, la casa de Estupiñán o la posada del Mesón, las más antiguas, del siglo XVII, dentro del primitivo recinto del Pópulo, al que se ingresa a través de tres puertas, de la Rosa y de los Blancos. El barroco al gusto italiano, con fachada monumental de mármol, aparece en las llamadas casa del Almirante y casa dc las Cadenas. Ésta, construida de nueva planta y respetada la portada, es sede del Archivo Histórico Provincial. Dentro del siglo XVIII destaca la Casa de Recaño, tendente al neoclásico, y en cuya esquina se alza la torre de Távira, máxima altura desde la que el puerto controlaba el tráfico de navíos.De carácter oficial, hay que citar el edificio dc la Aduana, neoclásico, aun cuando en su interior destaque el salón regio, amplia cámara decorada en el más bizarro gusto ecléctico isabelino, o el antiguo hospicio, casa de Misericordia, hoy Institución Valcárcel donde puede apreciarse el paso del barroco, en los vanos del primer cuerpo de fachada, al neoclásico puro de su sobrio patio. Con ello entramos en la severidad dc la CÁRCEL REAL, en la actualidad arruinada y en trance de recuperación, obra de TORCUATO BENJUMEDA y su discípulo JUAN DAURA.Mediado el siglo XIX, el programa ecléctico dcl arquitecto JUAN DE LA VEGA altera superficialmente la fisonomía la de las casas: así el casino gaditano, viviendas particulares y, especialmente, la casa de Moreno de Mora, en la calle Ancha, terminada en 1862.

En el cambio de siglo continuará este proceso de alteración de fachadas, como en la casa de Aramburu, en la plaza de San Antonio. El impacto del modernismo, por otro lado, será nimio. Finalmente, cierto racionalismo dc influencia germana se hará notar en edificios de la década de los 30 y 40.Es, pues, la arquitectura religiosa el lugar donde puede desbordarse la monumentalidad y el exorno de los gaditanos de épocas históricas. En este orden, la CATEDRAL, comenzada por VICENTE ACERO en 1720, heredera de la familia que se abre con la de Granada, es la última gran catedral española y adelantada de las que, después, se levanten en la América española, como es el caso de La Habana.

Numerosas vicisitudes ocasionan su retraso en la construcción, que podemos considerar culminada en 1853 con el cierre de la cúpula. La planta, muy barroca, borrominesca, queda, pues, coronada pobre y severamente, aun cuando se mantenga su monumentalidad. De tres naves, con capillas laterales y girola, coro en el centro, con sillería procedente de la cartuja de Santa María de las Cuevas, en Sevilla; presenta mármol genovés hasta la altura de los capiteles y de piedra el resto. En la cripta, de planta cruciforme con bóveda baída al centro, reposan los restos de MANUEL DE FALLA.Anexo se encuentra el MUSEO CATEDRALICIO, abierto al público, en el que se atesoran importantes piezas de platería: custodia procesional, conocida como el »Cogollo», atribuida a ENRIQUE DE ARTE, de plata sobredorada y cincelada, terminando en una cruz dc amatistas; la custodia, conocida como la dcl <>, obra de 1721, cruces, cálices, capas y ternos bordados en oro y plata , además de distintas piezas de Imaginería y cuadros de autores varios: Luisa ROLDÁN, Cornelio Schutz, PABLO LEGOTE, etc.

Otras iglesias, parroquiales o conventuales, son de sencillo porte, <>que no rompen la unidad urbana de la ciudad y que centran su barroquismo en los altares de las capillas o, en menor medida, en las portadas-retablos. Destacan la parroquia de la Santa Cruz, antigua catedral, con escasos vestigios del templo gótico destruido por los ingleses. que es de comienzos del siglo XVII. En su interior resaltan el altar mayor, con retablo de dos cuerpos en madera dorada y policromada, obra de Alejandro de Saavedra en 1644, y la capilla de la Nación Genovesa, de 1671, decorada en mármol y alabastro.En el convento de Santa Maria, en su iglesia, con portada manierista de comienzos del siglo XVII, se puede citar la popular imagen de Nuestro Padre Jesúsdle Nazareno, el <>, escultura de tamaño natural, hacia 1600, o, por su exotismo, los azulejos de Delft, donados en 1670 por el armenio David Jacob Zucar. En Santo Domingo, muy restaurada su iglesia a mediados del siglo XX, se observa un hermoso claustro dieciochesco. La iglesia de San Agustín, culminada en 1647, con excesivas reformas neoclásicas, ofrece un Cristo de la Humildad y Paciencia, talla de hacia 1680, y especialmente la imagen del Cristo de la Buena Muerte, tamaño natural, clásico y equilibrado, - emparentada con las deI círculo e Alonso Cano y de difícil atribución. La iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, aneja al convento de franciscanos, no conderva nada de su primitiva fábrica del siglo XVI, dadas las reformas y rectificaciones posteriores. Destacan en ella sus yeserías, de impronta mudéjar, la decoración rocalla cii madera dorada y el retablo mayor, de 1763, obra de Gonzalo Pomar. Los ángeles lampareros de dicho retablo se atribuyen a la Roldana, así como las imágenes del retablo de la capilla de San Luis. La iglesia del Carmen, aneja al convento de Carmelitas Descalzos, fundado en 1737, llama la atención por sus ornamentadas espadañas, también del siglo XVIII, con un diseño colonial que igual podríamos observar al exterior de la iglesia dc la Divina Pastora, o en el patio dcl hospital de Nuestra Señora del Carmen, popularmente conocido como <> y edificado en 1740. Una hermosa escalera, muy compleja, da acceso a las distintas dependencias centrales de la casa, hoy obispado. En su capilla se conserva un lienzo, La Visión de san Francisco, firmado por el Greco. En similar estilo, un barroco popular del siglo XVIII, hay que situar la iglesia y convento de Nuestra Señora de la Piedad, conocida como de las Descalzas.No se puede prescindir dc la iglesia de San Lorenzo, con su retablo mayor de estípites; de la del Rosario, con una hermosa fachada italianizante falta de perspectiva por la angostura de la calle, casi neoclásica, que aumenta su atractivo con la vecindad del Oratorio, y capilla de la SANTA CUEVA, obra de Torcuato Cayón y Torcuato Bejumeda culminada en 1796.

La magnificencia del diminuto oratorio es un marco inigualable paro los tres medio-puntos con temas eucarísticos, sacados de los Evangelios, que ejecutó FRANCISCO DE GOYA por encargo de la congregación <>. En SAN FELIPE NERI monumento nacional por ser el lugar donde se desarrolla el proceso constítuyente de 1812, pueden observarse distintos retablos, uno de ellos de mármoles italianos del siglo XVIII; en el retablo mayor destaca una Inmaculada, de MURILLO. Aun cuando barroca, no es característica de Cádiz la planta oval, siglo XVII, de este interior.Es obvio el predominio del barroco dieciochesco en toda la construcción gaditana, incluida la religiosa. También dentro de él se sitúa la iglesia de Santiago Apóstol; se levanta según traza de 1635, pero los añadidos, coronación de la torre y parte de las imágenes y retablos, rompen con el inicial manierismo del proyecto; igual ocurre con la iglesia del hospital de San Juan de Dios, en Nuestra Señora de la Palma o en la capilla de las Angustias. Más modernas son la parroquia de San José, en extramuros, o la de San Pablo: en ambas, de fines de la citada época, entramos en un academicismo propio de los neoclásicos. Al respecto de la capilla del Pópulo o de la parroquial de San Antonio, las reedificaciones, especialmente de mediados del siglo XIX, han alterado sustancialmente los iniciales diseños.


Incluyendo en este apartado los museos, y mencionado ya el catedralicio, hay que citar el MUSEO MUNICIPAL, Iconográfico e Histórico de las CORTES DE CÁDIZ, donde se conserva una MAQUETA en madera noble del Cádiz de fines del siglo XVIII, además de distintas piezas, retratos fundamentalmente, imprescindibles para el buen conocimiento ambiental del Cádiz del Sitio. El Museo Provincial de Bellas Artes, con secciones de pintura, arqueológico y de costumbres populares, es visita obligada por la riqueza, cantidad y exclusividad de los objetos allí conservados. La comprensión de Cádiz y su provincia durante la Edad Antigua, inclusive prehistórica, requiere de una completa inspección de sus instalaciones: los dos sarcófagos antropoides o las joyas púnicas son tan sólo un ejemplo de sus fondos, así como las pinturas de ZURBARAN que, exclaustradas de la CARTUJA de Jerez, fueron depositadas en él.En una ciudad ilustrada como Cádiz no faltan instituciones culturales que hunden sus raíces en generaciones anteriores.

Así, la Real ACADEMIA DE BELLAS ARTES cuyos estatutos, actualizados ya, datan de 1849, es consecuencia de la creación por el gremio de plateros de una Escuela de Dibujo, Aritmética y Geometría en 1777. Desde 1854 es Academia de Primera Clase. El ATENEO Científico, y literario desarrolla ininterrumpidamente su actividad desde 1858. El casino gaditano, con un carácter mas recreativo, se fundó en 1846, y la Real ACADEMIA HISPANOAMËRICANA de Cádiz en 1910. Hay que citar la moderna CATEDRA MUNICIPAL DE CULTURA ADOLFO DE CASTRO e, incluso, dada la labor que vienen reaIizando, algunos colegios oficiales como, especialmente, el de Arquitectos. Igualmente, ha coadyuvado con constante periodicidad a estas inquietudes el AULA MILITAR DE CULTURA. No obstante, la nómina de entidades podría crecer si se hiciera mención de asociaciones de vecinos, peñas, centros escolares y educativos, amas de casa, etc. que, apoyados en instituciones financieras y oficiales, realizan actividades encomiables.La enseñanza queda bien cubierta por distintas congregaciones religiosas, colegios nacionales y cuatro institutos de Bachillerato, además de distíntos centros de Formación Profesional. Con la Ley 29/1979, de 30 de octubre, se crea la UNIVERSIDAD de Cádiz. Cou un carácter provincial, polinuclear, radican en esta ciudad las facultades de Medicina y Filosofía y Letras (Geografía e Historía y Filología), rectorado, escuelas universitarias de formación del profesorado de EGB, de estudios empresariales, de ingeniería técnica industrial, 1. T. naval, enfermería y las adscritas de enfermería y "Fernando Zamacola».

La fiesta por antonomasia, en la actualidad, es el CARNAVAL, celebrado antes o al comienzo de la Cuaresma. No obstante, se señalan por su carácter religioso el jueves de CORPUS CHRISTI , antaño la fiesta mayor gaditana, la SEMANA SANTA con sus desfiles procesionales, y la festividad de la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad. Accesoriamente habría que mencionar el TROFEO RAMÓN DE CARRANZA en su proyección estival extradeportiva, la llamada <>, meramente recreativa, la resurrección de los uanillos en San Juan, o distintas festividades religiosas de carácter parcial (barrios. colegios corporaciones). El Niño de la Albarizuela

Datos: Edit.Cinterco 1985

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