Tuesday, February 24, 2009

Vitaminas del Alma


Aquella vez visitando a los representantes de la empresa Inglesa (Motores Perkins) para la cual trabajaba no me llevaron al mar, fuimos a la montaña, a una cabaña en lo alto de la sierra de Valle de Bravo, con vista a un volcán, el de Toluca. Este es el valle a donde van todos los "chilangos", que es como les llaman a los Mexicanos del Distrito Federal (D.F.) Siendo Toluca un lugar que suelen visitar los fines de semana. Me hizo recordar un poco a la ciudad de Arequipa, muy bonito, las casas rodeando un lago grande y el pueblito pintoresco con sus casitas de tejas rojas y sus muros de adobe cubiertos de cal. Como buena compradora compulsiva (era terrible en esos tiempos, compraba todo lo que veía) te encuentras con una gama de tiendas en donde encuentras de todo un poco, algunas muy elegantes y sofisticadas y las otras artesanales muy parecidas a los puestos artesanales que tenemos en nuestra Lima. En México se encuentran increíbles obras de arte, joyería divina sobre todo su platería, su cerámica colorida, los bordados. Caminando me tropiezo con la verde vegetación en donde se perfilan altísimos los pinos, decorativos helechos que cuelgan y embellecen, los cactus y las plantas de sábila que me dicen mis amistades que hay partes que se parecen mucho a la bella Barcelona). Recuerdo que uno de los momentos mas especiales de ese viaje a México fue un amanecer cuando saliendo al balcón de mi habitación me di con la sorpresiva visita de cientos de bellas mariposas Monarca. Este pueblo me hacía recordar los pueblitos de mis viajes de campamento de mi juventud en el Perú, con la diferencia de que en México este lugar, a pesar de ser una zona rural, posee instalaciones y residencias lujosas, ranchos con canchas de tenis, piscinas y campos de golf y mis recuerdos de los pueblitos peruanos son de lugares naturales y preciosos pero donde había mucha pobreza y de verdad se pueden denominar “rústicos”.

Todos los días desde que he empezado a escribir en mi BLOG, lo primero que hago al levantarme (a veces lo hago hasta en la madrugada) y antes de acostarme en la noche es escribir lo que se me venga a la mente, se ha vuelto parte de mi rutina diaria, entonces tengo que ponerme a pensar de que voy a escribir después y sobre todo que es lo que debo de escribir que sea alimento para el espíritu, vitaminas para el alma, porque es importante buscar y encontrar buenos alimentos espirituales, es lo que nos mantiene jóvenes y enérgicos . Eliminar, desechar los otros, los que no nutren, los que envenenan el alma, la mente, el espíritu, la conciencia, los pensamientos, el corazón. Los alimentos terrenales ya sabemos son pasajeros, son de corta duración y no dejan huella (a no ser que cometan el pecado de la GULA y entonces en vuestro exceso de peso se note que comen demasiados alimentos “erróneos” y que no están quemando el exceso de calorías… mal de muchos en esta parte del mundo que sufrimos de problemas de sobrepeso….

Hoy estoy refiriéndome a otro tipo de alimentos, a esos que nos hacen FUERTES. Por eso cuando algunas de mis amistades o lectores me dicen que al leerme se sienten renovados, inspirados, aliviados, alegres, identificados con mis opiniones, etc. esos comentarios son para mi las vitaminas del alma. Que importante es saber elegir a los amigos, los amores, los trabajos, las lecturas, las películas, las canciones, el lugar donde vivir, los seres que te deben de rodear y los que debes de eliminar. A veces me siento un poco intimidada cuando me encuentro con escenas tan intensas y tan bien logradas y me pregunto si algún día podré lograr escribir una historia que pueda hacer reír, llorar, pensar, sentir, vibrar, analizar, y transmitir todas esas emociones como las que sentí el otro día mientras estaba viendo por segunda vez la película de 1939, “Lo que el viento se llevo” y he llorado a mares por no decir a moco tendido, me entró una tristeza tan grande, un pesar de esos que te envuelven cuando al final de la larga película Clark Gable sale por esa puerta y le dice a “Scarlett O’hara” las famosas palabras “Frankly my dear, I don’t give a damn” y la engreída pero valerosa dama del Sur en la escalera de la grandísima casona “TARA” dice: “ Mañana es otro día” (ya mañana pensaré en eso) que intensidad, que mensajes, que libreto de película, han pasado siete décadas y sigue siendo una obra maestra de la cinematografía, hay que ver que en esa época no existía la tecnología de estos momentos y no tiene nada que envidiarle a ninguna de las producciones actuales. Desde hace algún tiempo trato de no perder el tiempo dando vueltas en torno de cosas y personas que no nos “ajustan”, me repito que a estas alturas del camino puedo ser “selectiva” sin embargo le doy una oportunidad a todas la personas que conozco, todas empiezan en 100, conformo las voy tratando y conociendo pueden subir los puntos o bajar. No he perdido la fe ni la confianza (Trust) en las personas, quiero pensar que todos tarde o temprano vamos a “encontrar” eso que nos pasamos toda la vida terrenal buscando. Solo se que hay que alimentar el alma, que para eso nuestro Padre Celestial nos hizo y nos regalo este mundo lleno de colores, nos dio la capacidad de amar, de pensar, de crear, nos dio el aire, la luz, el agua, a las madres, los padres, los hijos, los hermanos, las abuelas, los nietos, las tías, los amigos, los perros, los gatos, los animales en general, lluvias, sol, la nieve, atardeceres, amaneceres, música, cantantes, bailarines, flores, árboles, plantas, luciérnagas, mariposas, verduras, vegetales, fresas, uvas, manzanas, el trigo, el arroz, los quesos, si también los vinos, la cerveza, el tabaco, y tantas otras cosas como el placer, o mejor dichos todos los placeres, y tener que lidiar con el tiempo, con crecer, envejecer y morir, con el dolor, el malestar, la enfermedad, la tristeza, la depresión, por eso es tan importante alimentar nuestra alma, para que sepamos encontrar el balance, para que cuando llegue el momento de enfrentar el dolor o las tentaciones seamos fuertes y salgamos victoriosos en esa lucha que es sobrevivir cada día, vivir día a día, vivir HOY porque hoy es el primer día del resto de mi vida.

Ya vendrán tiempos bienaventurados donde el ciego vea la luz y el sordo oiga el susurro de sus Ángeles.


Marisabel

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