Tuesday, April 28, 2009

El final de la conciencia


La muerte significa el final de la conciencia. Como sueño sin ensueños, como antes de nacer, sin recuerdos. El cuerpo se descompone, sus elementos vuelven a formar parte de la tierra, de modo que cuando uno se muere retorna a la tierra.


Pareciera que hablar de la muerte fuese como convocarla y efectivamente es así, ya que imágenes de seres queridos que han fallecido, se superponen con nuestras fantasías más temidas. La fascinación por lo desconocido se superpone con el miedo al deterioro al dolor y al desapego.
La partida del compañero, el amigo, amante, protector, familiar, padre, madre y hasta de un estilo de vida (roles, jubilación, etc) nos obliga a reaprender muchas cosas y nos enfrenta al dolor y al miedo a lo desconocido.

Hablar de la muerte y sus circunstancias se ha convertido en un tema tabú y para muchos de nosotros admitir que la vida es limitada, nos produce una horrible sensación de vacío; nos cuesta reconocer que parte del proceso de crecer, es aprender a convivir con ella: "nacimos para morir"
Sobre la muerte y los procesos que se viven han escrito algunos autores:

Elizabeth Kubler-Ross, en su libro "Sobre la Muerte y los Moribundos" dice: "Hay muchas razones por las que no se afronta la muerte con tranquilidad, ya que morir se ha convertido en algo solitario e impersonal, porque a menudo las personas enfermas son arrebatados de su ambiente familiar y llevado a un hospital donde se les trata como a seres sin derecho de opinar, tomando otros las decisiones por ellos, olvidándonos que estas tienen sentimiento, deseos, opiniones y sobre todo el derecho a ser escuchadas y a tomar la decisión de si quieren o no estar en ese lugar.

Alberth Schweitzer, escribió:
"Si queremos llegar a ser buenas personas de verdad, debemos familiarizarnos con la idea de la muerte. No necesitamos pensar en ella todos los días ni a cada hora. Pero cuando la senda de la vida nos conduzca a una posición ventajosa donde el paisaje alrededor desaparezca, y contemplemos la vista distante hasta el mismo final, no cerremos los ojos. Hagamos una pausa por un momento, observemos el paisaje lejano, y luego prosigamos. Pensar en la muerte de este modo produce amor por la vida. Cuando estamos familiarizados con la muerte, aceptamos cada semana, cada día como un don. Solo cuando somos capaces de aceptar así la vida, poco a poco ésta se torna preciosa"

Freud dice: "Consideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte" ¿Qué sucede con esta suerte de viscosidad de la libido, que se niega, cuando ha perdido algo, a pasar a otra cosa?. Al describir el proceso por el que la libido se dirige a los objetos, dice que estos pasan en cierto modo a estar incluidos en nuestro yo, de modo que se trata de un pedazo del yo, en definitiva de lo que hay que desprenderse. Cada uno de aquellos seres amados era, en efecto un trozo de su propio y amado yo. El hombre aprende por el otro, la experiencia dolorosa de la propia muerte. La propia muerte es imaginable, siempre que intentamos aproximarnos a ella lo hacemos con respecto a la muerte del otro, adoptamos una actitud convencional que se derrumba cuando se trata de lo pérdida de una persona amada. Enterramos con ella nuestra esperanza, nuestras aspiraciones y nuestros goces, no queremos consolarnos y nos negamos a toda sustitución del ser perdido.

Christine Longaker en su libro Afrontar la muerte y vivir con esperanza dice:
"Para la mayoria de nosotros morir significa tener que experimentar un cierto sufrimiento inevitable"

"La comprensión vivida de la naturaleza de nuestra mente, de lo que podemos llamar nuestra esencia más intima, esa verdad que todos buscamos, es la clave pare entender la vida y la muerte.

El amor es el sentimiento que mayores recompensas y satisfacciones puede brindarnos. Es por medio del amor que logramos "vivir en nosotros", por eso, perder a la esposa o esposo de toda una vida causa un vacío que las demás personas no pueden llenar.

El viejo se enfrenta tarde o temprano a la inexorabilidad de la muerte. Las múltiples perdidas que acompañan al proceso del envejecimiento conducen paulatinamente a la toma de conciencia de la propia muerte como acontecimiento próximo e inevitable.

Cuando llegamos a viejos esperamos la perdida de seres queridos, de funciones sociales, laborales, se pasa a ser jubilado, se pierde la pareja y se pasa a ser pensionado, se adquieren nuevos roles y se pierden capacidades corporales.

Cuando la compañera o el compañero nos abandona para siempre, se inicia el proceso de duelo más doloroso que existe, según los estudios pues deja una herida emocional inevitable, ya que esto implica, además de la partida del compañero, la partida del amigo, el amante, protector y hasta un estilo de vida; lo cual obliga a reaprender muchas cosas.

La vida es un continuo movimiento en el cambio y la incertidumbre, estamos experimentando muertes y renacimientos constantemente: cuando dejamos por primera vez nuestro hogar, cuando terminamos el colegio, cuando perdemos el trabajo, cuando vivimos una separación, cuando nos diagnostican una enfermedad desconocida, todo esta cambiando constantemente, nuestros pensamientos y emociones están apareciendo para luego desaparecer.
Pero es importante reconocer que el dolor pasará a pesar de que se necesitara algú n tiempo para elaborar ese duelo y llegar a la etapa de la aceptación. El consuelo llegará cuando se acepte que el ser amado se le lleva en el corazón, internamente, y que es posible dejarlo partir y seguir con la propia vida, y, aun más, cuando nosotros hallamos logrado aceptar nuestra propia muerte.
La aceptación lleva a la sanación del sufrimiento y a la posibilidad de seguir creciendo como ser humano.

Es en este proceso don de la familia es muy importante, porque puede ayudar al viudo en la transición que esta experimentando, convirtiéndose en su fuente de apoyo, de intimidad, compañía y consuelo, apoyándolo para que este no quede solo.

Estos beneficios es ideal que los reconozcan todos los integrantes que comparten el hogar, de ese modo tanto niños, adultos, adolescentes, como los mismos viejos, se podrán sentir orgullosos de estar en un hogar enriquecido por el amor y la presencia de varias generaciones, además que ayudará a las generaciones mas jóvenes a ser mas conscientes de la realidad de la vida y la muerte.

Después de esto creo que nos queda por preguntarnos:

Que es lo que tanto nos preocupa?
Porque le tenemos tanto miedo?
Hablar de la muerte nos ayuda?
De que recursos dispongo que me ayuden si me enfrento a ella?
A que es lo que más le temo?
Enfrentarla y aceptarla cambiara tu percepción de la vida?
Hemos pensado alguna vez en nuestra propia muerte?

"Aprende a morir y aprenderás a vivir" Porque, aunque solo aprendamos a afrontar la muerte, habremos aprendido una de las lecciones de la vida: cómo vernos a nosotros mismos para aceptarnos, en el sentido más profundo posible, como seres humanos.

Sobre la muerte y el duelo
Trabajo monográfico para el Curso Virtual Educación para el Envejecimiento -Adriana Gomez Jimenez





No comments:

Post a Comment