Friday, June 18, 2010

El pecado capital de los latinos


La envidia empieza a surgir en los primeros años de vida, cuando el niño empieza a relacionarse con el grupo familiar y social , si el niño se siente amenazado en su terreno y en lo que mas quiere tiene un sentimiento de vacío, deseara a toda costa conseguir todo lo que no posee o cree que no puede poseer, esto se manifiesta con pataletas, rabietas, es necesario calmar esos disgustos con explicaciones lógicas y enseñándole a dar, para que con ello vaya aprendiendo a tolerar sus frustraciones y controlar las conductas impulsivas, así pues de esta forma aprenderá a respetar las diferencias y valorar sus propias cualidades, es decir en definitiva empezará a madurar.

Si al niño que ha pasado por episodios de envidia constante, nadie de su entorno le ha calmando esta ansiedad, crecerá con sentimientos de frustración y de vacío y será un adulto envidioso contaminado por el rencor a los éxitos ajenos, incluso de su propia pareja y amistades, llegando su vida a ser un verdadero tormento.

El observar o reconocer que algunas situaciones o personas provocan envidia es "positivo", ya que ayuda a reflexionar sobre los propios recursos y con ello aceptar nuestras propias limitaciones.

La admiración a determinadas personas, no significa tenerles envidia, es saber valorarlas y valorarse.

Si sufres las miradas y las palabras de una persona envidiosa trata de pasarlas por alto, no eres responsable de su sentimiento, intenta descubrir la envidia a tiempo, te evitarás muchísimos problemas, no desarrolles confianza con las personas envidiosas

Si eres una persona envidiosa y quieres salir de ese estado porque te está consumiendo la vida, la única forma de conseguirlo es, primero conectar con DIOS y después:

Primero: Sintiendo el cariño y el apoyo de los seres queridos.
Segundo: Desarrollando tu sentido del humor.
Tercero: Hallando tu propia identidad.
Cuarto: Siendo consciente de qué es lo prioritario de tu vida.
Quinto: Tolerando tus defectos y valorando tus cualidades.
Sexto: Valorando las cualidades ajenas en su medida.

O si prefieres seguir con ese sentimiento de envidia, lo que conseguirás será:

Bloquear el pensamiento creativo.

Generaras ansiedad, tristeza y rencor.

Lo manifestarás a través de miradas y frases inoportunas, o frases calculadas para hacer daño.

Es un sentimiento que nunca podrás controlar sin ayuda, y sin que tu mismo aceptes que lo eres.

Es difícil descubrir al envidioso pues a veces se esconde a través de una apariencia amable, acogedora y simpática y otras se camufla en conductas de excesivo respeto, o excesiva admiración, el envidioso se "alegra de los fracasos ajenos", "sufre con los éxitos ajenos", pero desaprovecha tanta energía que no es capaz de alcanzar sus propios objetivos.

Considera que los demás consiguen las cosas con facilidad y sin esfuerzo, no es una persona generosa, si triunfa nunca se siente satisfecho, este sentimiento es muy perjudicial para quien lo siente y "muy peligroso para la persona envidiada".

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