Friday, June 18, 2010

Subiendo la colina


Mientra subo la colina de la vida con todo mi equipaje, mis anhelos y proyectos, voy encontrando piedras grandes y hierba mala, cansada de escalar me siento a mirar el cielo estrellado de la noche, el miedo y el desaliento me persiguen y siento mucha sed, mucha hambre, estoy casi llegando a la cima y se me hace inalcanzable. Las estrellas rutilantes se ven como puntitos de luz y mi último paso se estaciona en la esperanza de un nuevo amanecer. Siento el amor invadiendo mi espacio, siento el calor de los abrazos de todos aquellos que se marcharon pero que nunca se fueron de los jardines del palacio de mi alma, escucho sus voces y sus risas, juegan en los columpios y se sientan en el borde de la luna enamorada, se besan, se abrazan, se miran, se toman de las manos y juntos caminan por una estela de luz blanca que forman filas de hilos infinitos que nos conectan desde la colina hasta la luna que redonda nos espera. Buenas noches me saludan varios y me brindan manjares, frutas y de beber agua cristalina que calma mi sed, siento que la esperanza se despierta de su largo letargo y reconoce mi rostro, comprende lo que llevo dentro del pecho, que el corazón me late con alboroto y emocionada abro los brazos para recibir los abrazos llenos de luz, nunca me fui de mi patria, mi maleta se hace liviana, mi dolor se apacigua,se apaga, respiro aliviada, sonrio, suspiro enamorada, de lejos veo llegar un caballo blanco que galopa con mi amado en su lomo, varonil, fuerte,
se me acerca, me carga, no me dice nada pero me mira y con sus ojos y sin mella ni reproches, me acomoda a su lado, y en ese momento nos empezamos a besar con la furia de la espera,nos bajamos del caballo y nos amamos de repente oigo la voz dulce de mi marido que me dice "amorcito, despierta, se hace tarde, tenemos que ir a trabajar".

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