Friday, June 4, 2010

Un regalo de Nicolas Carrera


Me encuentro estas palabras hoy muy temprano, el sol sigue escondido y una luciernaga he encontrado dentro de mi casa.

Comparto con ustedes lo que escribe Nicolas Carrera, uno de mis fabulosos amigos literarios.


La playa
========

Hay una barra de barra, se extiende como una playa iluminada bajo un sol de neón azul.

Sobre esa playa tres chicos han extendido sus toallas.
No se conocen de nada.
Tres navegantes de ese mar que algunos llaman vida.

Y hoy han llegado a esta playa, esta barra de bar iluminada bajo un sol de neón.

...unos meses antes....

Uno de los tres.

Hay dias que parece que todo sale al contrario, no ha sonado el despertador, y para colmo la línea 4 del metro está averiada.
Coge la mochila su mp3 e intentando poner la mejor cara a ese dia que empieza mal, se sienta un instante en su portatil. Suena esa musiquita del windows, espera y tras unos instantes aparece su fondo de pantalla, se cerciona que el wifi funciona y pincha dos veces sobre el icono del navegador, entra en su correo, teclea la dirección un compañero de trabajo y adjunta la dirección desu jefe, solo dos líneas suficientes para una excusa. Ha decidido que hoy se tomará el día libre.

En otro punto de la misma ciudad, una chica sale de la ducha, lo hace sin prisas, disfrutando de ese momento plácido. Se enrosca la toalla ciñéndola a las curvas de su cuerpo. Entra en su cuarto, en una esquina hay un marco sin foto, vacio, sólo un papel blanco, lo mira un instante, y recuerda la foto que allí había, una pareja mirando a la cámara mientras el disparador automático se prepara para abrir el diafragma, ellos sonrien cogidos por la cintura.
Desvía la mirada, esquivando los recuerdos que llegan a la carrera, antes de que estos la dejen esa sensación de vacío.Deja caer la toalla y se mira al espejo mientras se viste, sonrie, le gusta lo que ve.

Mientras echa la leche sobre sus cereales, su móvil recibe un mensaje, ella canturrea y no lo oye, no puede imaginar que aquel descuido va a cambiar su vida.

Él acaba de hacer click en el botón de enviar, el mail ya se ha perdido entre la red. Apaga el portatil, pone su reproductor en modo aleatorio y sale a la calle. Un sol de primavera lo saluda, mira a izquierda y derecha y deja que seas sus pies los que decidan el camino.

Camina despacio, mirandolo todo, la gente que se cruza, la fachada de los edificios, los escaparates de la tienda, como si fuera un turista, respira hondo, por un momento piensa que en esos momentos estaría encerrado en la oficina, entre cuatro paredes, y sin embargo ¡cuanta vida hay fuera!. Suena en sus cascos la canción de "Sara" de Fleetwood Mac, la tararea por lo bajo, sonrie.

Ella termina sus cereales, echa un poco de agua sobre el bol, acaricia a su gato.

- Deséame suerte ¿vale?

El gato, no entiende las palabras, pero ronronea y ella lo acepta como un si. Coge su bolso, la falda describe un vuelo perfecto por encima de sus rodillas cuando ella se gira y cierra la puerta.

Sale a la calle, camina hacia la boca del metro, entra y cuando se dispone a introducir el billete, oye por megafonía que la linea 4 está averiada. Maldice.

. Menos mal que he salido con tiempo - piensa. Mira el plano del metro, y decide coger el autobús.

Es su medio de transporte favorito sobre todo cuando hace un dia como hoy, si puede se sienta al lado de la ventana y va mirando la gente en los coches, los que pasean o los que van a toda prisa de un lado a otro. Pero esta vez no tiene suerte, la avería del metro hace que el autobús vaya lleno, ella se agarra al pasamanos e intenta no sentirse como en una lata de sardinas.

Mientras él camina, sin destino, dejando que sus pasos le guien, le descubran nuevas calles, aunque para él por mucho que haya recorrido las mismas calles una y otra vez siempre le pareceran nuevas, nueva gente nuevas miradas. No tiene prisa, nadie le espera al volver a casa y no quiere pensar en ello, aunque su mp3 se obstine con alguna canción en recordarle su pasado. Y él se sorprende de esas casualidades, llegas a una calle y de pronto suena una canción como si una mano invisible la hubiera buscado adrede. Tengo más de 1.500 canciones y tiene que sonar esa precisamente, no hay casualidades, todo ocurre por algún motivo.

Alguien la empuja por detrás, ella se gira, oye un "lo siento" e instintivamente mira su bolso, la luz del móvil parpadea, se hace un hueco lo saca, abre la tapa, sobre la foto de su gato hay un sobre cerrado, mueve sus dedos acariciando las teclas hasta que el mensaje aparece en pantalla.

- "La entrevista se retrasa 2 horas. Sentimos las molestias."

- "Lo que me faltaba, dos horas y ahora ¿que hago?"- Instintivamente aprieta el botón para solicitar parada. cuando llega, se baja, mira la calle ,en su mente aparece el plano, tiene que girar a la derecha. Echa a andar.

No muy lejos de allí, él camina envuelto en sus ensoñaciones, piensa en la vida, en como ha ido todo, hasta llegar a ese punto. Recuerda una película en la que unos pueden viajar al pasado y se les ofrece la opción de cambiar las cosas.

- Si así fuera ¿que cambiaría? ufss quizás muchas... - se dice. Y vuelve esa sensación de haber perdido cosas en el camino, de estar siempre buscando algo sin saber el que, de esa soledad cosida en su piel como la sombra de Peter Pan.


El sol calienta, por fin parece que llega un verano anticipado. Ella entra en una tienda de alimentación, quiere comprar una botella de agua. Ve la máquina refrigeradora, coge una pequeña, y se acerca al mostrador abre el bolso y saca un billete de 5 euros.

Él anda perdido en sus pensamientos, camina pegado a los escaparates, una canción termina, otra empieza, y oye la inconfundible voz de Serrat...

"Fue sin querer...
Es caprichoso el azar.
No te busqué
ni me viniste a buscar.
Tú estabas donde
no tenías que estar;
y yo pasé,
pasé sin querer pasar...."

Entonces mira tras el cristal, hay una chica que saca 5 euros de su bolso, con una botella de agua en su mano, el chino le devuelve el cambio, ella no levanta la mirada y sale de la tienda intentado guardar el cambio en el bolso no se da cuenta que él estaba allí parado y chocan.

Cae la botella de agua al suelo, la carpeta con sus fotos, los cascos de él....

Ella levanta la vista, y se encuentra la de él.

La canción sigue sonando

"Y me viste y te vi
entre la gente que
iba y venía con
prisa en la tarde que
anunciaba chaparrón.

Tanto tiempo esperándote..."

Recoge sus cosas, ella se excusa, las toma y se queda mirandole un instante que parece una eternidad.

Te da tus cascos.

Y la ve como se marcha. Él se pone de nuevo la música y escucha:

"Tanto tiempo esperándote...
Fue sin querer...
Es caprichoso el azar.
No te busqué,
ni me viniste a buscar."


Entonces sin pensarlo corre tras ella.
La para.
Se miran.

- "Podria pedirte un favor" - le dice.
- Bueno - sonrie ella - depende de lo que me quieras pedir.
- Sólo quiero que oigas una canción. - y le pone los cascos.

Y ella, sin dejar de mirarle escucha:

"Fue sin querer...
Es caprichoso el azar.
No te busqué
ni me viniste a buscar.
Tú estabas donde
no tenías que estar;
y yo pasé,
pasé sin querer pasar.
Y me viste y te vi
entre la gente que
iba y venía con
prisa en la tarde que
anunciaba chaparrón.

Tanto tiempo esperándote...

Fue sin querer...
Es caprichoso el azar.
No te busqué
ni me viniste a buscar.
Yo estaba donde
no tenía que estar
y pasaste tú,
como sin querer pasar.
Pero prendió el azar
semáforos carmín,
detuvo el autobús
y el aguacero hasta
que me miraste tú.

Tanto tiempo esperándote...

Fue sin querer...
Es caprichoso el azar.
No te busqué,
ni me viniste a buscar."


.... (continuara)

No comments:

Post a Comment