Friday, July 16, 2010

Cuando la vida nos decepciona


Cuando la vida nos decepciona

¿Qué es lo que hacemos con nuestras decepciones, cuando nos sentimos traicionados y desengañados? Podríamos hacer lo que hizo la Señorita Haversham personaje de la novela de Charles Dickens, “Grandes expectaciones” cuando vilmente abandonada por su prometido antes de su boda, cierra todas las persianas de su casa, clausura y detiene todos los relojes para que no marquen las horas del tiempo, deja estacionado el pastel de bodas encima de la mesa para que se fuera cubriendo de telas de arañas y hormigas, y así siguió vestida de novia envejeciendo con el amarillento atuendo mientras se consumía de hambre, sed, llanto, amargura y tristeza, dejando que su herido corazón carcomiera toda su vida hasta que le llega la inclemente muerte. Podríamos hacer lo mismo que ella. Tirar la toalla, abandonarse, tirarte a morir, caerte y no volverte a levantar. ¿Quién dice que la pena de amor no mata? Mi abuelo paterno se murió a los pocos meses de perder a su joven esposa que al parir a su quinta hija, mi madre, con solo 26 años se murió por complicaciones en el parto, fue tanto el dolor y el llanto de mi abuelo que a los 29 años sufrió un paro cardiaco y se fue a reunirse con su amada. Hizo casi lo mismo que la Señorita Haversham dejando cinco huérfanos que crecieron sin ambos padres, con carencias afectivas para tener unas vidas tormentosas.

¿O acaso podríamos decidir tomar otra avenida, otro rumbo? Por ejemplo hacer lo que hizo mi apóstol preferido, Pablo, cuyo objetivo y meta era ser un misionero en España, sin embargo Dios le tenia otra camino trazado y Pablo fue encarcelado en Roma. Pablo pudo haber seguido los pasos de la Señorita Haversham, el abandono, la depresión, tirarse a morir, pero no lo hizo, todo lo contrario dijo: “Ya que estoy aquí y mientras esté en esta celda aprovecharé para escribir algunas cartas, importantes, ricas en contenido, y las pueden encontrar en sus Biblias en las Epístolas a los Efesios, a los Filipenses, y les dejo los otros dos nombres abiertos para que hagan un poquito de investigación, a mi, particularmente me encanta Efesios versículos 6-10 la parte que habla de la Armadura de Dios, es una oración muy hermosa y que fortalece mi espíritu y llena de luz mi alma todo los días.

Entonces, si estás decepcionado, cansado, harto, hastiado, triste, molesto, mortificado, desengañado, deprimido, si ya no crees en nadie, en nada, ni siquiera en ti, si la vida que tienes no es lo que habías pensado, deseado, anhelado, esperado y sientes que todo es una pérdida de tiempo, que lo único que quieres es que te llegue la muerte porque esta vida ya no tiene nada que ofrecerte, ¿qué piensas hacer? ¿Tomar pastillitas para los nervios?, ¿emborracharte, inyectarte heroína, jalar coca, comer como loca, fumar marihuana, acostarte con el primero que se te cruce por el camino? suicidarte, cortarte las venas, tirarte del quinto piso, porque no te gusta tu realidad, refugiarte en la vanidad, en los excesos, en el llanto, el chisme, la lujuria, envidiar acaso a los que tienen lo que tu no tienes, pensar que porque perdiste a tus seres amados te quedaste vacía y sola y al irse ellos se llevaron tu corazón y tu felicidad. ¡No! Claro que no, la vida sigue hasta que te llegue la hora final, todos vamos camino a viejos, todos terminamos seis pies abajo o cenizas en una urna; las aguas de los ríos siguen su cauce hasta desembocar en los mares, los picos de las montañas siguen coronados por diáfana nieve blanca, las nubes espesas y frondosas siguen llorando y sus aguas riegan nuestros prados y cosechas, el sol sigue saliendo y nos calienta, los niños siguen naciendo, es el ciclo de la vida, nacer, llorar, aprender ha hablar, aprender a leer y a escribir, crecer, ser niños, adolescentes, estudiantes, profesionales, casarnos, formar familias, trabajar, sufrir, amar, tener problemas, caer en rutinas, vivir los días y caer en aburrimiento y desencanto, tener conflictos familiares, problemas con los padres, con tu pareja, con los hijos, con los empleados, con los compañeros de trabajo, ir a la guerra, ver la injusticia del mundo, la pobreza de los pueblos, el abuso, los martirios, la discriminación, enfermarse, envejecer, no aceptar el paso del tiempo, no aceptar que si Dios hubiera querido que nos quedáramos siempre jóvenes, entonces no nos hubiera diseñado como lo hizo, todo es cíclico, todo tiene un principio y un final. Cuando aceptes que todo tiene un momento en la vida y que todas las edades y los tiempos son importantes y que la belleza es como todo los demás, es relativa. Repito mi frase favorita del Principito: “Lo esencial, es invisible a los ojos”.

Tenemos UNA sola vida que recordemos, hagamos de nuestras vidas una vida con propósito, con misión. No importa cuantos golpes recibamos, no importa que tan pesada sea nuestra carga emocional, nuestra cruz, TODOS tenemos problemas y dramas en nuestras vidas, algunas personas más que otras, hay cargas y dolores, golpes, lecciones, accidentes que no podemos controlar, usemos nuestros talentos y dones, el que menos te imaginas tiene una historia terrible, de esas personas es que he aprendido y aprendo todos los días un poco más.

En mi juventud, cuando tenia veintitantos años, conocí a un hombre maravilloso, me enamoré perdidamente de él, por él hubiera escalado montañas y me hubiera metido al fondo del mar, me sentía tan feliz que sin hacer dieta empecé a rebajar muchos kilos, y era porque el sacaba lo mejor de mi y me sentía tan llena de su esencia, de su aroma que no tenia huecos ni espacios vacíos que llenar con las alternativas que son los dulces, los chocolates, el azúcar, las gaseosas, los cigarrillos, en fin tantas excusas que usamos para llenar nuestros vacíos. Su presencia temporal, solo estuvo un corto tiempo en mi vida, exactamente 12 meses, fue tan especial y trascendental, que cuando se fue para siempre, quede destruida y sentí que había perdido mi corazón, que nunca más volvería a amar, y hoy mucho tiempo después me doy cuenta de la importancia de algunas personas en nuestras vidas que dejan huellas imborrables y lecciones. Tenemos que preparar nuestras mentes y espíritus para aceptar con resignación la muerte de nuestros seres amados. El dolor es desgarrador y duradero, muchas veces se necesitan años para recuperarse del vacío inmenso que queda, esa angustia que no te deja avanzar, que te estanca en el pasado, que no te deja mirar más allá, pero hay que entender que la tristeza y la depresión son dos cosas distintas, aunque muchas veces uno puede estar triste y también estar deprimido. La mejor vitamina para la tristeza y la depresión es primero DIOS y después el TRABAJO, mantenerse ocupado, tener una huerta, dedicarse a la jardinería, repostería, tejer, cocinar, bordar, escribir, pintar, leer, estudiar, rezar, meditar, carpintería, aprender cosas nuevas, cantar, bailar, hacer deportes, la fotografía, la escultura, el Internet, aprender computación, ayudar a la comunidad, prestar servicio caritativo. Hay tanto por hacer. Anda, sal de tu encierro, sal de tu cama, sal de tu cuarto, sal de tu celda, libérate. Nunca es tarde para aprender, una hermana de mi abuela en Texas fue a la Universidad a los 70 años y se graduó de Abogado a los 77 con las más altas calificaciones.

La vida sigue y hay que tener una ACTITUD POSITIVA, hay que ser agradecidos, vivir alabando a Dios todos los días, no solamente los domingos, mira a tu alrededor, hay tanto por lo que tenemos que estar agradecidos, tanto. Alaba a Dios y la expresión de tu rostro cambiara, la luz de la gloria celestial se vera reflejada en la dulzura de tu mirada. Deja de ser prisionero de tus culpas y fracasos, libera tu espíritu, no dejes que las llamas del resentimiento, rencor, rabia consuman tus emociones.

Esta mañana, muy temprano recibí un video de mi amiga Elena que enseña los hermosos paisajes de mi amado Perú acompañado por la voz de Chabuca Granda y la canción peruana que es un himno universal “La Flor de la Canela”, no pude controlar el llanto porque me llego al alma, al final del video había una emotiva y hermosa oración en la que Gastón Acurio agradecía a Dios todos los regalos y bendiciones de nuestra generosa tierra, Perú es el Paraíso, tenemos tanto y no sabemos valorarlo y atesorarlo. Somos nosotros los hombres los que tenemos que construir un mundo mejor para las generaciones del futuro.

1 comment:

  1. Vuelve y juega! La vida, mejor las personas, las situaciones, las circunstancias, nos decepcionan porque cuando hacemos algo, esperamos a cambio “algo”, por eso lo mejor es dar con amor sin esperar retribución alguna, así la decepción desaparece definitivamente de nuestras vidas!
    Un Besito Marino!

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