Saturday, July 31, 2010

La biblioteca


Las bibliotecas y las librerias siempre me han fascinado. Todos los dias, antes de empezar mi rutina laboral en la oficina, camino todas las tiendas de la terminal central del aeropuerto, y entro a Borders en donde me deleito buscando nuevos libros. Estos últimos tiempos ya no he podido pasarme horas metida en la biblioteca de mi barrio como lo hice cuando mis hijos eran chicos; viviamos en una calle amplia de Coral Gables y teniamos en la esquina una Iglesia y a la mitad de la cuadra la biblioteca en donde mis hijos dejaron su primera juventud porque crecieron leyendo todos los dias, armando rompecabezas y descubriendo el mundo maravilloso de las letras, de los cuentos, de las historias. Todos crecimos fascinados con los libros de la biblioteca.

Yo me escondia en un rincon buscando la sombra y una ventana que daba a un parque lleno de mariposas y de verdor. Me levanto temprano desde siempre, para poder trabajar con la mente fresca y liviana, abro las ventanas porque a mí me gusta oír el ruido de la calle, las voces, los carros, aqui no tengo cerca la playa y siempre me hace falta poder mirar el mar que me llena de energia, fuerzas y paz. Que ganas de estar en Miraflores, que nostalgia la que me invade de tiempo en tiempo, cuando Lima me llama.

Cuando vivia en Lima descubrí la Biblioteca Nacional, un edificio antiguo, en el centro de la ciudad, sabía que existía pero me perdí antes de llegar la primera vez, era muy jovencita y me fui en un colectivo que era como se llamaban en aquellos dias, ahora le dicen los micros; tuve que preguntar a varias personas, por fin, alguien me dijo como llegar y emocionada di con ella. Hoy tengo un libro en sus libreros, Luz de Almas Viejas, dedicado a la memoria de mi abuela, aparezco en la "F" pero tengo que averiguar bajo que categoria, es un pendiente para mi proxima visita.

Regreso de hacer mis compras, hace un calor que quema y estoy empapada, que ganas de meterme al mar, tengo que conformarme con darme un ducha de agua fria que sale tibia, escucho música linda que me han enviado desde Cadiz mi amigo Antonio que me llama Gaditana, un nuevo apodo que me agrada, escribo, leo, recupero mi aliento, mis resonancias, mis anhelos, mis deseos...

Vivo acompañada de dos idiomas, mezclandolos en eso que llaman Spanglish, es como vivir repartida en dos pueblos, como tener una segunda piel.

Hoy la casa luce limpia, flores frescas en los jarrones como todos los fines de semana, esta noche vamos a una exposición de pinturas de una amiga, la ciudad alborotada, carros, turistas, los chicos de vacaciones y mucha gente en las playas de Miami Beach, pero mi marido no tiene ganas de manejar largo porque es su dia de descanso y le encanta quedarse en casa. Me ilusiona mi viaje a diferentes ciudades de la Sierra, y mientras respondo varios mensajes me muero de hambre y no tengo la menor idea de que lo que vamos a comer...

Tengo varios libros que me miran, me extienden sus brazos, quisiera tener el tiempo para leerlos y seguir creciendo como ser humano. Tengo miles de ideas revoloteando en mi cabeza, ¿cuántos libros sobre la historia de Peru he leído? me doy cuenta que ninguno, he leido pedacitos, articulos, notas, he estudiado la historia en la secundaria pero ahora tengo muchas ganas de conocer la historia de esa patria que tanto quiero, empiezo a ponerme a pensar que debo leer un poco más...

Y tengo ganas de escribir un poema de esos que me vienen sin buscarlos, hace dias que estoy de nuevo en el "mood" de escribir versos...


Todavía Miraflores (en mi mente)
Y bien, todavía Miami (en mi cuerpo)
edificios, palmeras,
la calle Ocho,
la 40 y la Miller Street,
la sahuesera como la llaman,
las sillas de patio del Home Depot
cortaditos oscuros de la Carreta
una coladita del Versailles
Latinoamérica en South Beach
Los Argentinos
Los Brasileros
Los Canadienses
Los turistas europeos

Una mujer-niña
con cuerpo de vampiresa
en el metrorail
en el aeropuerto
en la calle Flagler
en las Olas Boulevard
las veo coquetas
visten ropas apretadas
marcando sus caderas
escotes que dejan al aire
pechos erguidos
obras de arte moderno
piel tostada

La bulla del pecado
el ruido de la indecencia
sus calles del Art Deco
la casa de Versacci
el hotel de la Collins y la 15
los amigos que no están
los amigos que se fueron
el desfile de modas internacional
el clima de Miami
gente vestida de blanco
poder mirar el mar
la gente bailando en las calles
el tumulto
unos cuantos patinando
y el ruido humano
las miradas de rechazo
porque todo el mundo es flaco
las voces de mis seres queridos
las ganas de comerme un ceviche
de tomarme un chicha helada
acaban de pasar dos que lucen drogados
dos hombres afeminados
dos mujeres ahombradas
parejas disparejas
viejas con jovencitos
abuelitos con sus nietas
tengo ganas de estar en Barranco
de escuchar un vals peruano
de sentir los aromas de la casa de mi abuela
de jugar con mis juguetes viejos
de ir a comprar a Wong con Mozzy
y comerme una empanada en la San Antonio
o que mi padre me invite un chifita en el Regatas
que mi amiga Carmen me lleve a ver a su madre.


Y aqui los dejo me voy para mi biblioteca privada, aqui mismo en mi casa, tengo libros por todas partes, hoy apago un rato la computadora y me doy unas horas de reposo, de descanso para leer, hace rato que no lo hago.

Y aqui los dejo con un hasta pronto.

2 comments:

  1. Hay un cuento precioso que dice, que una señora muy aseñorada y muy intelectual visitaba una librería algo lúgubre, llena de pasillos, largos y sombríos, esto era en el siglo XVIII, y su pequeña de 6 años siempre iba a un rincón, al fondo de la librería, y un día ella comentó con la dependiente, ¡que raro! Mi niña siempre busca ese lugar tan frío y oscuro… y la dueña que estaba oyendo salio de inmediato y dijo: Acaso no sabes que cada librería tiene su ángel guardián y gustan de jugar con los niños?

    Pues comparto tu gusto y desde que leí, ese hermoso relato busco el ángel guardián en cada librería que visito, lastima que el habito de la lectura ha ido desapareciendo por el “consumismo” de los video juegos!

    Un Besito Marino

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  2. Linda crónica. Hay que amar los libros para entenderla :)

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