Wednesday, August 18, 2010

Justicia o Piedad


La pintura de esta nota es la de un retrato del detective "Columbo", una serie de los setenta que entretuvo muchas audiencias televisivas durante mucho tiempo, porque este detective era un genio y siempre encontraba al "asesino".

Me piden desde Lima que escriba sobre la pena de muerte. Un tema muy duro y controversial y que toma mucha fuerza por la cantidad de delitos mayores (asesinatos) que requieren un castigo terminal. La pena de muerte que es en muchos países una sanción que va en proporción a la gravedad del delito cometido, aplicándose la ley antigua del “ojo por ojo y diente por diente”. Y el tema siempre ha sido motivo de comentarios de acuerdos y desacuerdos cuando tenemos que aplicar las leyes del hombre.

Entonces tenemos las opiniones de personas que creen que los asesinos pueden arrepentirse y regenerarse (hay que tener piedad) y sienten que hay que darles una oportunidad, y por otro lado aquellos que opinan que hay que “eliminar”, descartar, a esos seres oscuros, malvados, aquellos que no sólo van a robar sino que después de robar, matan, asesinan, terminan con la vida de personas inocentes, de padres, madres, niños, o esos violadores, pedófilos, que después de torturar a sus victimas, de aterrorizarlos, terminan con sus vidas, o los traficantes de drogas que hacen tanto daño en el mercado negro del planeta en donde los vicios conjugan el verbo de la codicia con la lujuria, el alcohol, la prostitución, promiscuidad y todos los derivados, porque no solamente estamos hablando de la muerte de los cuerpos, sino de la muerte de las almas.

Que difícil debe de ser ocupar la silla de un juez, participar en un jurado en donde el veredicto es “culpable” y la pena asignada es “la muerte”.

Me piden mi opinión personal, y yo creo que el peor castigo es la cadena perpetua, es una forma de morir lentamente y una tortura infinita, yo posiblemente influenciada por mis valores religiosos sigo sintiendo que Dios te da la vida y que Dios es quien define cuando te vas a morir. Pienso que hay que ponerse en los zapatos de las victimas, no se como me sentiría si me tocara vivir un episodio tan terrible como el de pertenecer a una familia en donde seas la madre o la hermana del asesino, o la esposa, o la mejor amiga, o la vecina. Es un tema muy controversial, muy personal, y sobre todo difícil y doloroso. Difícil y controversial tarea la de los abogados criminalistas.
Tuve que hacer mis investigaciones para poder escribir esta nota, enterarme de que en Los Estados Unidos hoy tenemos 17 Estados que aplican la pena de muerte (inyección letal o silla eléctrica) a menores de edad, yo vivo en uno de ellos, en la Florida, también dentro de la lista están: Texas, Virginia, Utah, South Carolina, North Carolina, Pennsylvania, Oklahoma, New Hampshire, Nevada, Mississippi, Louisiana, Kentucky, Idaho, Georgia, Delaware, Arkansas, Arizona y Alabama (algunos dirían que son los estados conservadores). En California y los otros 33 estados no existe la pena de muerte y mantienen vivo a uno de los peores asesinos de la historia, al lider de la horrible masacre de la que fuera esposa del director Roman Polanski, a quien mantienen preso en cadena perpetua, el maquiavélico Charles Manson, de sólo mencionar su nombre se me erizan los vellos.

En el mundo hoy tenemos muchos países que mantienen la posición a favor de la pena máxima, así como también existen grupos de personas que representan una oposición frente a esta arma legal, llegando en algunos casos a abolirla definitivamente con fundamentos que han influenciado a grupos de otros países que siguen el mismo propósito.

Como en toda discusión humana será inevitable que se produzca una polarización en el desarrollo de este tema, siempre tendremos las personas que opinan que si es necesaria para que el temor a la pena de muerte los haga recapacitar y en el mundo se reduzca el numero de asesinos y delincuentes, el tema es controversial porque se basa principalmente en determinar si la pena de muerte es o no un manera efectiva de hacer justicia.

Se conoce como pena la noción de “dolor”, de un sufrimiento corporal o espiritual que se impone a un individuo como retribución de una conducta de elevado nivel de irreprochabilidad social. Esta definición nos lleva a pensar que la pena constituye un mal, puesto que significa, para quien la sufre, la perdida o disminución de un valor jurídico importante, como lo son la libertad, la propiedad y la vida; sin embargo esta definición va en contra de la opinión de otras personas, las cuales sostienen que la pena debería ayudar a la redención, transformación y reinserción social del delincuente o criminal.

• Entre los puntos a favor de la pena de muerte tenemos que:
• Es irrevocable.
• Es una pena ejemplar, que tiene la capacidad de disuadir al posible
delincuente por el temor que produce su aplicación. (El efecto intimidatorio)
• El bajo costo del procedimiento comparado con en el encierro por largos años.
• Es eficaz para prevenir actos de justicia popular.


Tres de estos argumentos no pueden ser discutidos, pero el argumento importante y que ha generado cierta controversia puesto que aún no ha probado ser efectivo del todo según las estadísticas de ciertos países. Voy a dar un ejemplo en el Estado de Louisville, en Estados Unidos, donde se aplica la pena de muerte, hay un índice de homicidio de 17.5, en cambio, en Providence, lugar donde no se aplica la pena de muerte, el índice de homicidio en de 3.6.
Entre los puntos en contra de la pena de muerte podemos citar:
•Atenta contra el derecho a la vida el cual está estipulado en la Constitución y en tratados internacionales.
•La vida es indisponible frente a valores como la seguridad ciudadana o el Estado.
•Es irreversible frente a un eventual error judicial.
•Como se dijo anteriormente no está probado que incida en la baja de los índices de criminalidad.
•De acuerdo a la psiquiatría moderna la pena de muerte es una de las peores torturas a las que se puede someter al as personas.
•Impide la rehabilitación y el arrepentimiento.
•Para los católicos el Papa Juan Pablo II llamó a abolirla en la visita pastoral a los Estados Unidos en 1999.
•En algunas ocasiones la pena se presta para la glorificación del ajusticiado (héroes que no merecen serlo).

Cabe señalar que algunos de los argumentos en contra la pena de muerte tienen un fuerte sentido religioso y hay que considerarlos, puesto que en muchos países de America Latina la iglesia sigue ejerciendo una fuerte influencia en la sociedad.
También es necesario destacar el rol de la familia, de los medios de comunicación y de la sociedad en general.

La familia es uno de los factores que puede ejercer mayor presión a la hora de aplicar o no la pena de muerte. Por un lado, tenemos el caso de la familia de la víctima, que siempre apelará a la aplicación de la pena capital. Por el otro lado, la familia del acusado hará todo lo posible para evitar la pena de muerte. Con estos dos enfoques podemos apreciar lo relativo que es una opinión frente a estar o no de acuerdo con la utilización de esta arma legal, ya que depende de que situación se esté haciendo partícipe; así una persona que esté completamente de acuerdo con la pena de muerte, al momento de ver involucrado a un familiar como culpable, no es extraño que su posición sea fuertemente remecida.

Los medios de comunicación al ser masivos y llegar a la población tienen la capacidad de influenciar la opinión de ésta acerca de un caso en particular. Por su carácter “lucrativo” los medios de comunicación siempre tienden a enfocar los acontecimientos desde un punto de vista sensacionalista y son pocas las veces en que toman una postura objetiva y siempre terminan defendiendo a una de las dos partes involucradas en los hechos.

En el caso en el cual se esté decidiendo sobre la condena de un delincuente, la cual podría ser la pena de muerte, dependerá mucho la inclinación que tome la prensa frente al asunto al darlo a conocer, para ver la reacción del público.

La Iglesia en general, especialmente la Católica ha cambiado su opinión con respecto a la pena de muerte a lo largo de la historia, pues antes (La Santa Inquisición) era ella misma la que ajusticiaba con la pena capital. La opinión contemporánea en cambio, es totalmente opuesta, ya que apela a la vida por sobre toda las cosas, lo que queda demostrado con las palabras del Papa Juan Pablo II en Enero de 1999 donde dijo “la pena de muerte es cruel e innecesaria y los seguidores de Cristo deben defender incondicionalmente el derecho a la vida”.

En general la sociedad se deja llevar principalmente por ciertos factores que influyen en los momentos determinados y en el caso de la pena de muerte estos serían la Iglesia y los medios de comunicación, llegando, en algunos casos a crear una influencia antagónica en la sociedad, ofreciéndose por una u otra posición, por ejemplo, justicia o piedad.

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