Tuesday, January 18, 2011

Texas A & M, College Station 1954-1964








College Station (Bryan, Texas) fue donde mi padre estudiaba por esos dias. Era una ciudad pequeña, no tengo idea de la cantidad de habitantes que el censo indicaba por aquellos tiempos. Posiblemente 5,000. Mi padre era el arquero, el fotografo, el muchacho alegre y popular latinoamericano (de la ciudad de Lima), uno de los pocos "latinos" por aquellos dias, habrian otros cuantos, uno de Caracas, otro de Puerto Rico, entonces por esas cosas de la vida conocio a Barbara Morris que era hermana de Claudia Morris que habia sido muy amiga de su hermano Javier que tambien habia estudiado en Texas A & M. Corria el invierno del 1953, se conocieron por otra amiga de mi madre, ella acababa de cumplir los 17 el los 19, ambos eran grandes bailarines, deportistas, mi madre una gran jinete porque habia crecido entre caballos y ranchos de ganado vacuno, mi padre estudiaba para ingeniero agronomo con la especialidad en productos lacteos (aunque lo que siempre habia querido ser era piloto, llevaba la aviacion en las venas, desde muy chiquito era investigador de accidentes aereos antes de cumplir los 7 ya tenia varias piezas de aviones que habia recogido con su gran amigo de la infancia Channy) pero como su hermano Marco Antonio habia fallecido en un accidente de aviacion, su madre no queria que su hijito menor corriera el riesgo de morir en otro accidente aereo y entonces mi padre obediente se fue para Texas a estudiar agronomia y siempre lo he visto emocionarse al decirme que los mejores tiempos de su vida fueron aquellos en su amada Universidad, en los pasillos de Texas A & M, en los dormitorios, en las famosas fogatas y celebraciones de los mejores partidos de fultbol americano, "los famosos parades del marching band" de Texas A & M en donde el alumno del colegio Champagnat se habia convertido en el encargado de tocar el tambor que era mas grande que el, porque por esos dias "Guy" que era conocido por todos era de corta estatura pero por su personalidad, simpatia y la luz que irradiaba jamas pasaria desapercibido. Hello Guy, Hola Guy, que pasa Guy, What's up Guy, have a nice day Guy, what you doing Guy... y al caer la tarde tengo entendido que trabajaba en un restaurante de mozo para buscarse algunos reales.


Texas A & M era un colegio muy especial, usaban todos uniformes de militar y los entrenaban como todavia suelen hacerlo en Texas, de la mejor manera que existe. De esa universidad han salido hombres y mujeres excepcionales. Sigue siendo un lugar chico solo que hoy en dia preparan astronautas y cientificos. Tengo que investigar y averiguar quienes son "los famosos" de Texas A & M, solo se que cada vez que mi padre me visita en Miami y vemos un carro con un sticker de su College persigue al carro hasta que le pregunta de que promocion es. Y cuando escucha las canciones de aquellos dias, los ojos se le aguan, y le brillan.

En enero 16 de 1954 llegue a esta vida. Mis padres eran muy jovenes y me converti en la primera muneca de carne, huesos, sangre y alma de mi madre. Se que tuvo un parto prolongado y que naci ahorcada por el cordon umbilical, me sacaron con forceps y me arruinaron un pedacito de la oreja derecha. Por esas cosas que tiene la vida, recien ayer despues de despedir los restos de mi madre, Samantha (hija de Maurice) y su preciosa nieta mayor publico muchas fotos de ella y entre las fotos estaba esta que pude reconocer porque esa criatura recien nacida es identica a mi primer hijo, asi lucia Romulo Miguel la primera vez que lo tuve en mis brazos, el dia mas feliz de mi vida hasta ese entonces, es increible el parecido y porque se que no podia ser mi hermanita porque ella nacio cubierta de cabello y yo era medio calvita, ademas de que mi nariz y mi boca no han cambiado.

Cierro los ojos y puedo recordar muchas calles de College Station, en el verano de 1964 nos mandaron a los tres mayores (a Rose Marie, Maurice y a Mary Elizabeth) a pasar una temporada larga en casa de los abuelos y vivimos una realidad muy distinta a la que estabamos acostumbrados en Lima, ya que teniamos a la mama Julia que nos cuidaba y otras empleadas que nos hacian todo, porque mi abuelita Carmen Rosa se encargaba de tenernos muy bien atendidos.

Ese 1964 aprendimos a tender nuestras camas, a preparar el desayuno, a limpiar nuestro dormitorio. Mi abuela Minnie me dejo escoger mi nuevo vestuario, me llevo a una tienda (la misma en la que en 1954 mi abuelita le habia comprado a mi madre los vestidos mas bonitos que habia tenido en su vida). Nos compraron unos vestidos preciosos a las dos, nos vestian iguales, yo era mucho mas grande que mi hermanita, aunque solo le llevaba 15 meses siempre parecia que le llevaba muchos pero muchos mas. Yo era agrandada, una vieja en miniatura, mi hermana era traviesa y le encantaba trepar arboles, montar bicicleta, nadar. Siempre fuimos muy distintas.

El abuelo Wayne que era muy callado, nunca hablaba, nos hizo unoz zancos gigantescos que mis dos hermanos atletas dominaban a la perfeccion y que a mi nunca se me ocurriria ni siquiera intentar pararme en ellos porque sabia que me iba a caer de cara y romperme la nariz o las piernas en dos segundos. Ese mismo dia Maurice se incrusto de accidente un clavo oxidado y tuvieron que llevarlo al hospital para que le pusieran inyecciones contra el tetano. Tiempo despues en Lima un dia con mi tio el veterinario y jugando con un cachorro seria atacado por muchos perros y tambien lo llevarian a que le pusieran inyecciones contra la rabia. Fue una noche de invierno en College Station vivimos nuestra primera tormenta huracanada y temblabamos de miedo y gritabamos cada vez que tronaba el cielo iluminado por los rayos. Fue la primera vez que sentimos miedo, ese que te hace temblar y buscar un abrazo. Nos metimos los tres en la misma cama y nos abrazamos y acurrucamos como tres pollitos con frio. Tengo el recuerdo de la mirada de mis dos hermanitos buscando la proteccion de su hermana mayor. Fue la primera vez que me senti la madre de mis hermanos.

Teniamos 10, 9 y 7 veranos, y mi abuela Minnie le daba toda la atencion y el amor a Maurice porque era muy parecido a su hijo Bonnie Wayne(que habia fallecido en 1956) y del que tenia retratos por toda la casa, en todos los dormitorios. Maurice fascinado y con esa personalidad que siempre ha tenido, esa de los seres triunfadores, ese Maurice que a los cinco se tiro de la cama camarote y dijo que un dia iba a llegar a ser el campeon del mundo en paracaidismo, y lo decreto, y lo declaro y antes de los 21 tendria en su mano los trofeos por ser el "mejor" en el mundo, "a cholo peruano nadie le pisa el poncho en paracaidismo" leerian los periodicos...

Con los engreimientos de la abuela Minnie, nuestro hermanito se convirtio en un pequeno tirano pero era tan simpatico y ocurrente que nosotras en vez de molestarnos nos alegrabamos de todo el amor y los consentimientos de la abuela hacia su nietecito Maurice Wayne que todo lo que le pedia, todo, se lo daba , lo primero que aprendio a decir fue " I want this" and this, and this, "Quiero esto", y esto y esto.... y trenes, carros, aviones, botas de vaquero, sombrero de vaquero, todo cuanto pedia, todo obtenia... Nunca olvidare las presas de pollo frito que se comio un dia en casa de tia Helena que era la mejor cocinera de la familia por aquellos dias. No recuerdo haber disfrutado tanto de un pedazo de pollo frito a la texana.

La abuela Minnie hacia ceramicas maravillosas y nos hizo unas munecas de trapo con las caras de ceramica que eran unas obras de arte, que daria hoy por haberlas conservado. Tenian unos vestidos de telas floreadas con colores verdes y cremas, la mia tenia tambien las manitos y los pies de ceramica cubiertos por unos tacones altos de color negro.

Al costado de la puerta en la entrada de la casa habia un gran arbol, alto y majestuoso, por las raices parecia que llevaba mucho tiempo en ese lugar, pero un vecino mexicano muy sabio y amable, un dia me dijo que era de la epoca de los apaches, quiza no era tan grande, pero yo lo veia enorme, y todavia por esos dias tenia muchas hojas y muchos nidos con huevos y pajaritos escondidos.

Una manana, muy temprano, cuando nadie me veia, me atrevi a trepar el arbol, yo que era ademas de cobarde, enemiga de ensuciarme las manos o de rasparme con las ramas, entonces... me picaron unas hormigas de fuego que dejaron mi piel del color rojo intenso, unas ronchas gigantescas y horribles, cualquiera que veia mis piernas iba a pensar que tenia alguna de esas enfermedades que tenemos los chicos, pero no era ni varisela ni viruela ni sarampion, era el precio de mi travesura, atrevimiento, reto, ya que en realidad lo que queria era demostrarle a mis hermanos que yo tambien podia subirme en los zancos pero antes tendria que atreverme a subirme al arbol de la entrada de la casa de los abuelos.

Corri en busca de alcohol, colonia, agua oxigenada, mercurio cromo, cualquier cosa para aliviar la molestia, picazon, dolor, y callada soporte el ardor mordiendome los labios para que nadie se diera cuenta de lo que me habia pasado. No queria que me tuvieran que llevar al hospital porque no habian pasado muchos dias del incidente del clavo y todavia teniamos que quedarnos en casa de los abuelos unas cuantas semanas mas antes de regresar a Lima para retornar al colegio. Yo iba a cumplir los 11 en pocos dias y en Abril empezaria el quinto ano de primaria en el colegio Belen, el anterior a la secundaria, que de todos fue mi favorito, quiza porque tuvimos la mejor maestra del mundo, la senorita Zoila que era todo amor, dulzura, paciencia, bondad y tan querida por todas. Fue la mejor maestra de todas.

Y en las noches comiamos helados de fresa y yo les preparaba sanduches de mayonesa con pepinillos o jamonada, mientras veiamos los programas de la hora pico de esos dias que eran la Isla de Guilligan, la bello genio con Barbara Eden, Roy Rogers, El llanero Solitario, Bonanza y el show de Johnny Carson, el show de Ed Sullivan, me regalaron mi primer long play de los Beatles. Fuimos al cine a ver a Mary Poppins y aprendimos Ingles en tres meses y a no tenerle miedo a los truenos, a mojarnos con las gotas de lluvia... y mis hermanos se hicieron expertos caminando con los altos zancos, mientras yo aprendi a ponerme mis primeros ruleros, a usar laca en el cabello y a pintarme los labios con un brillo color rosa clarito mientras le daba la bienvenida al 1965, tenia 11 y queria tener 16, manejar, tener enamorado.

Una tarde llegamos del cine y encontramos un gran hueco en la entrada de la casa, habian cortado el gran arbol, ya se lo habian llevado y lo unico en lo que podia pensar era en los nidos, en las picantes hormigas que me habian dejado marcada de huellas, no pude controlar el llanto, me invadio una tristeza desconocida. Mi abuela Minnie me dijo que iban a construir una cochera y necesitaban esa parte del terreno.

Al otro dia cuando la luz del alba entro por la ventana del dormitorio que ocupabamos mi hermana y yo, se veia el hueco enorme en la tierra y llegaron unos hombres vestidos con sus vaqueros y botas punteadas, con un tractor enorme y empezaron a romper la pista.

En 1967 regresamos con mis padres y la casa lucia distinta con la nueva cochera ya estaba la cochera lista, la que habiamos dejado en construccion.

Mi abuela Minnie que sufria de asma vivio unos cuantos veranos mas, en cambio mi tio abuelo Wayne llego hacerse muy anciano, creo que llego a los noventa y tantos... no recuerdo su voz porque era muy callado, pero si recuerdo la dulzura de su mirada y como nos hizo los zancos.

Y yo siempre me quede pensando en el arbol que se llevaron, pensando si usaron su madera para que otro gran abuelo hiciera juguetes, muebles, una mesa con el tronco.

Y hoy al recordar estos momentos, me entra una inquietud, se me salpica la blusa con las lagrimas que no puedo contener, con este dolor agudo que aprieta mi corazon estrujandolo como si fuera una almohada de plumas, y cierro los ojos, busco la luz de la mirada de mi otra abuela, la que habia dejado en Lima por casi tres meses y a la que habia extranado como ninguna otra nieta puede extranar a su abuela.

En 1965 un 9 de junio perderiamos a nuestro abuelito Fernando. 18 meses despues sufriria el dolor mas grande de mi primera infancia, mi abuelita Carmen Rosa se iria al cielo a reunirse con todos los suyos un 11 de diciembre del 1966...

En diciembre del 1966 lloraria tanto y me sentiria tan triste, sola, vacia sin mi abuela Carmen Rosa y sin mi adorado Toffee (mi perrito) que en un mes di un cambio enorme en mi presencia, de 40 kilos y 1.50 metros de estatura creceria en un mes hasta medir 1.65 y pesar 20 kilos mas... ese fue el principio de mis problemas de peso...

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