Thursday, March 10, 2011

Sin caricias


Mi amiga Luna se queja de que sufre de "soledad". Se pasa horas de horas en su ordenador saltando entre Facebook y su correo privado, buscando videos en you tube. Imposible vivir sin su laptop, sin el Ipod y los mensajes de texto. Luna se pregunta por qué tantas personas se quejan de soledad y se responde que estamos más unidos por la comunicación inmediata, pero más solos, más perdidos que nunca en esa cueva llena de laberintos e insectos. Hemos perdido "el toque humano". Hoy Luna tuvo que hacer varias llamadas y perder la paciencia porque hablaba con grabadoras, oyendo ruidos, voces que le decian que discara el 1 para si necesitaba esto y el 2 si necesitaba aquello y que se queria hablar con un representante apretara el 0, y al hacerlo le sale una tonadita que le dice que tiene que esperar 10 minutos o que deje su mensaje al sonido de la alarma o del beep... y manejando al trabajo ya no hay personas que cobran en el peaje, seres humanos que digan "buenos dias" o que te sonrian y te hagan comentarios sobre el clima, han sido reemplazadas por camaras fotograficas que toman en video la foto de la placa del auto. Se ha perdido tanto, librerias quebrando porque la gente no compra ni lee libros, es un mundo despersonalizado.

De que sirve estar libre y poder hacer lo que te venga en gana, si en la vida lo mejor es compartir. El espacio y el silencio se hizo inmenso, a raíz de la inmediatez de los medios de comunicación, viviendo la impresion de que estamos en en todas partes, pero no lo estamos, ocupamos el lugar del espacio de nuestros cuerpos y hasta donde abarque nuestra mirada.

Pero todos lo ignoramos, es claro y transparente, es evidente. Nada puede reemplazar lo que sentimos al recibir un fuerte y caluroso abrazo de consuelo verdadero, el abrazo de un amigo, el abrazo de tus padres, el de tus hijos, o las caricias de tus nietos. La caricia, ese despliegue afectivo que producen los besos y las caricias. La presencia de las personas nunca pueden reemplazadas...

Las cosas tienen valor cuando son compartidas. Nada reemplaza una mirada que ilumina tu alcoba, esa felicidad que te invade cuando cargas a tu hijo o a tu nieto por primera vez, cuando te recibes de la secundaria o te ganas una medalla bien merecida. El mundo es el "otro", sin ellos, no existimos.

Yo camino todos los dias por las terminales del aeropuerto, lo hago hace mucho tiempo, observando a las personas, mirando a gente sola, y todo tipo de despedidas, risas, llantos, angustias, que terrible es ver partir de viaje al hijo que se va a la guerra, al hermano que viaja porque tienen que operarlo de un tumor, al amigo que vive lejos, los veo apurados en los cafés, en las tiendas, muchos sin sonreír, resignados a su soledad, incapaces de mirar a quien pasa cerca de ellos, y es triste, para mi es muy triste, pensar que hay tanto sufrimiento y que nos sentimos tan solos, si solos y pobres... porque la soledad, digan lo que digan, solo es fructífera si mantenemos el diálogo con el otro.

Ovidio escribía a su amor ausente, pero siempre estaba ese “otro”. Yo escribo los pedacitos de mi vida cada vez que encuentro un momento, muchas veces me siento sola en un cuarto lleno de gente. Hoy acaricio a mi gata, se que tiene la mirada triste porque poco a poco se le esta apagando el brillo de su mirada. Mi gata absorbe mi tristeza, lo hace desde hace mucho tiempo.

No debemos ni podemos vivir sin caricias, sin decirnos frases lindas, sin sentirnos unidos por esos lazos invisibles que conocemos los que tenemos mucho amor que dar.

Para mi las palabras son parte de las caricias que comparto con mis seres queridos.
Eso es todo por esta noche, apago la luz, tengo que irme a descansar, mi marido me da las buenas noches... y me quedo pensando en mi amiga Luna que vive prendida en el Facebook.... que sufre de soledad y de insomnio...un mal del siglo XXI.

1 comment:

  1. sin duda alguna, totalmente de acuerdo con este texto
    me ha pasado lo que a tu amiga luna, y es un circulo vicioso, donde uno se encierra en su soledad y cree lo virtual, real.
    pero si uno se da la chance de salir, ahi descubre otra realidad
    dale esa chance, que al aproveche

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