Tuesday, April 19, 2011

Lluvia y luna llena


Anoche soñaba que montada en un caballo blanco, cabalgaba bajo la lluvia apurando el paso para llegar al rancho de mis abuelos en Texas, donde mi familia materna tenia cientos de toros con cuernos largos y cantidades de vacas lecheras y los mejores caballos para los rodeos (suena pretencioso, pero la mente no tiene limites).

Llegaba al rancho y mi adorada mama Julia me abria los brazos y me regalaba la mejor de sus sonrisas, me esperaba con unos tamales de Chincha y la mejor sopa de pollo del mundo, el dominical y unas revistas, en la mesa un florero lleno de flores silvestres y un arroz con leche que derramaba su aroma de canela espolvoreada con ternura infinita. Me sentaba en mi silla favorita, respiraba feliz en aquel espacio armonioso, calido, limpio, en donde todo era perfecto. Entonces vi desfilar a mis abuelos paternos, a los hermanos de mi padre, a los de mi madre, a mis hermanos, a mis primos, y me sentí inmensamente feliz. Cuando tuve que levantarme obligada por el llamado de la naturaleza tuve que desprenderme de mi dulce sueño parte de ese reposo que tanto me exigen en estos dias, tengo casi un mes sin trabajar, evitando el estres, cuidando mi salud, tomando fuertes dosis de viento nocturno en la terraza de mi casa, caminando por la cuadra en la madrugada cuando todos duermen, tratanto de aprender a descansar... curarme, sanarme de cuerpo, mente y alma.

He querido leer pero los mareos no me permiten hacerlo como quisiera. He querido escribir como en otros tiempos y voy retomando los pedacitos de mi vida, poco a poco, sin apuro, tengo que darle prioridad a las cosas importantes.

Comprendo algunas cosas que ya había leído sobre lo que estoy viviendo, ahora veo más claras las cosas y los sentimientos. En estas semanas he pensado mucho y he hablado poco. He analizado mi situación en el mundo, esa constante pelea conmigo misma, para no dejarme vencer por la tristeza, para no sentirme tan deprimida como me siento desde la muerte de mi madre, y poder expresar mi dolor, este dolor que me tiene estacionada, detenida, oprimida, deshecha. Me doy cuenta de tantas cosas, como cada persona tiene su propia manera de llevar y sentir el dolor del luto de un ser tan querido como la madre. Uno nunca esta listo para perder a los seres queridos, el tiempo ayuda, pero el tiempo es como todo lo invisible, es incontrolable, imprediscible.

Quiero darle a mis escritos un sentido, quiero encontrar alivio, respuestas, abrazos, re-encontrarme, re-inventarme. Volver a empezar. Quiero oir otras voces, conocer otros ámbitos, quiero explorar, quiero seguir aprendiendo, creciendo, mejorando, madurando, acercarme a Dios en cada instante.

Ya no tengo los maullidos de mi gata y me hacen falta. Cada vez que me acuerdo de mi madre no puedo contener el llanto, y cada vez que entro a la casa y no veo a Britta sentada en el sofa gris empiezo a buscarla, recuerdo la mirada de mi madre, la mirada de mi gata, la de mi abuelita Carmen Rosa que con sus ojos grises me regalaba un amor tan grande que cada dia busco en su retrato esa mirada maravillosa que me cubre toda y me dice tantas cosas. Mi abuela, mi madre, mi gata, tres seres femeninos especiales que dejaron huellas tan profundas en mi vida.

Ahora debo de vestirme con la armadura de Dios, (Efesios) buscar un porvenir más o menos próximo, en donde pueda cumplir con mis nuevas metas y retos, tengo que ponerme bien para seguir avanzando y completar mis anhelos de servicio. Debo recordar mi rol en esta vida, soy mujer, soy madre, soy abuela, soy hermana, soy esposa, soy hija, soy amiga, soy vecina, voy compatriota, soy misionera, soy trabajadora, soy escritora, soy poeta, soy paz, soy amor.

Por fin le puse el marco a los tres caballos, un lienzo hermoso que tenia guardado desde hacia tiempo, voy a rifar ese cuadro y con el dinero de la rifa tendremos suficiente dinero para comprar las sillas que hacen falta en el Albergue de Tiwinza y para comprar mucha comida para llevarle a nuestros ahijados lo que estan esperando con ansias, hay tanto por hacer, tengo que recuperar mis fuerzas para enviar las cajas a Lima y repartir las donaciones a nuestros hermanos pobres.

Por otra parte recibo mensajes de amigos que me preguntan que opino sobre las elecciones y los candidatos y yo prefiero quedarme callada, me angustia la idea de que las cosas empeoren y que nuestro pais se convierta en una Venezuela o en Cuba o Bolivia. Que frustrante ver nuestra cruda realidad. Mujeres todas prisioneras por ser mujeres en un pais tercer mundista, y me refiero a la mujer pobre, a nuestra cholita que vive fuera de Lima, a los millones de peruanos que viven una realidad tan distinta. La contienda es fuerte: problemas culturales, raciales, políticos, sociales, filosóficos, contra los que hay que luchar, es no saber donde se encuentra esa respuesta, la solucion. Nuestra tierra famosa por su comida, por su historia, sus ruinas, por el rescate del Inca Atahualpa. Y si nos miramos todos en ese espejo, nunca lograremos reconocernos.

Voy a tratar de leer un poco... mi amigo el doctor German me recomienda una dosis de lipidos y que maneje mi estres, que camine y vigile una dieta balanceada con antioxidantes, mucha agua y que trate de caminar.

Llueve como en París, como en Iquitos, y la luna llena me sonrie redonda y me parece ver la figura de un ser angelical.

Y me quedo pensando en la mayoría de las mujeres pobres del mundo, calladas, dolidas, tristes, ausentes, despojadas de presencia y de palabra. Son las mudas (igual que los más pobres). Y yo tratando de escribir, tratando de exponer lo que siento tan dentro de mi, tratando de inventar día a día una escritura, un cuento, una historia, una nota, un comentario, buscando al lector, buscando abrazos, buscando amor... es muy agotador...

Me voy a caminar aunque se me doblan las rodillas, sigo mareada, me voy a contemplar la luna llena y a jugar con la lluvia.

2 comments:

  1. La verdad princesa, me desconcertó el titulo una rara combinación, como los recuerdos que se agolpan en tu pluma, todos melancólicos, creativos, salpicados de amor!

    Un Besito Marino

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  2. Hermoso tu post Mary. Tierno, dulce, sincero, muy bien hilvanado, me gusta mucho como escribes.
    Y por supuesto que lo siento, se que es perder a la madre, conozco ese dolor, y espero te repongas y vuelvas a tu noble actividad, que la recuerdo muy bien, y te vuelvo a felicitar por hacerla.
    Un abrazo

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