Thursday, January 26, 2012

Cuando me quedo callada...


Cuando me quedo callada

Hoy pensando me preguntaba por qué hace días que no escribo, por que estoy tan callada. Siento que tengo tanto que decir y sin embargo el silencio se apodera de mí, un silencio bullicioso, estridente, lleno de angustia, dolor y ansiedad. Cuando empecé este Blog con la idea de ir escribiendo día a día los pedacitos de mi vida no me imaginaba lo que tendría que afrontar, llegaron las horas más duras y difíciles de toda mi existencia, caminos rocosos, aguas bravas, agujas, pastillas, cuartos de emergencia, noches de insomnio, las ausencias de mis seres más queridos, las despedidas finales, el luto que llevas por dentro y que te hace rezar con más humildad cada vez que sientes que ya no puedes más. Cuantas veces he tenido que levantarme de mi silla del escritorio y salir corriendo a esconderme para que no me vean llorar, porque últimamente lloro mucho, sin poderlo evitar; cuantas veces he sentido que me iba desvaneciendo y que en cualquier momento podía caerme, desmayarme, morir.

Muchas personas me dicen: “Tienes que poner de tu parte” y yo pienso que ya no sé qué hacer, jamás pensé que sufriría de una depresión severa combinada con ataques de pánico diarios, subidas de presión arterial, y hasta ataques cardiacos, apenas me subo en el auto siento mareos, vértigo, nauseas, todo me da vueltas, no soporto el ajustador, siento que me falta el aire, que no puedo respirar, que me ahogo. “Es tu exceso de peso”, tienes que rebajarlo, cuando lo hagas todo cambiara, y yo me desespero porque ya casi no como, y hace ya muchos meses que soy amiga de las verduras sancochadas, las frutas, el agua y las ensaladas con algún tipo de proteína porque irónicamente soy una mujer obesa “vegetariana”.

Mis mañanas son terribles, me despierto a las 4:30 AM muy cansada y mareada, a pesar de que duermo con mascara de oxígeno para el apnea obstructiva, me siento unos minutos en la cama y trato de levantarme con mucho esfuerzo, casi sin poder caminar porque me cuesta mucho, me doy una larga ducha para quitarme la pereza del cuerpo; con tranquilidad y sin apuro me visto, me arreglo el cabello, me maquillo levemente y después me preparo una taza de manzanilla o alguna otra infusión, a esa hora no puedo ingerir alimentos porque tengo mucho malestar estomacal y todo me da asco, nauseas. No puedo manejar porque los medicamentos que tomo, no me lo permiten, Si, me repito que somos lo que pensamos y lleno mi mente de pensamientos positivos y me repito que los seres humanos tendemos a pensar siempre lo peor, y me digo en voz alta “estas bien” “te sientes bien” tienes que aprender a nivelar tus ansiedades, a convertir tus pensamientos positivos en acciones, tienes que repetirte y darte cuenta de que estas viva, tienes que estar agradecida, tienes una vida por delante, de que eres de las afortunadas porque tienes trabajo, esposo, hijos, nietos, hermanos, a tu padre vivo, amigos maravillosos, un buen empleo, seguro medico, y sobre todo una misión maravillosa que es la de escribir para aliviar el hambre, de que escribes para publicar libros que se venden para recaudar fondos para ayudar a los niños pobres y a los ancianos, de que nada te hace más feliz que ayudar a los desamparados y que por eso te tienes que poner bien, tienes que pensar que tu madre, tu mejor amiga, tu gata querida, otras amistades que ya partieron de esta vida, están en un mejor lugar, que ya no sufren, que ya no tienen preocupaciones, obligaciones, temores, angustias, tienes que irradiar tu mente de luz, de amor, de esperanza, y entregarle todos tus problemas los chiquitos y los más grandes al Señor de los Señores, al Redentor de Almas, a Jesús, a nuestro misericordioso y maravilloso JESUS. Tienes que resignarte y aceptar la muerte de las personas que ya cumplieron con su tiempo en la tierra, pero que difícil es cuando pierdes a tantas personas queridas casi al mismo tiempo. Ahora comprendo tantas cosas, ahora voy entendiendo el dolor de mi abuela y el de mi madre que sufrieron tanto.

Si, hace días que estoy callada porque no quería escribir cosas tristes, hablar de lo mismo, es como si hace 24 meses lo único que hago es dar vueltas en círculos. He vuelto a caer en ese rincón oscuro de sentir lastima por mí misma, pobrecita, estoy tan triste, estoy tan rota, estoy tan sola, parece mentira como nos convertimos en nuestros peores enemigos, cuánto daño nos hacemos por dejarnos llevar por la oscuridad y por pensamientos negativos. No hay peor enfermedad que la tristeza del alma.

Estoy perdida, siento que camino por un bosque poblado de plantas gigantes y llenas de espinas y que las ramas me tienen atrapada, estoy despierta pero es como si estuviera dormida, estoy viviendo una vida sin energía, preocupada por el mañana, porque no sé cómo me voy a sentir mañana, porque siento que en vez de haberme mejorado, recuperado, he vuelto a caer en el fondo del abismo oscuro de la tristeza infinita, de la falta de ánimos, de ese abismo imaginario que te hace girar y girar dándote golpes que te dejan no solo el cuerpo pero el espíritu, la mente, el alma, el corazón terriblemente adolorido.

Necesito un abrazo muy fuerte. Necesito la mirada comprensiva de mi madre, la ternura de las manos de mi abuela, la sabiduría de mi mama Julia, los deditos de mi nieto acariciando mi rostro, sus travesuras, sus preguntas, las voces, las risas, las palabras, las caricias de todos aquellos que ya no están.

Este es un proceso lento, desesperado y a la vez sereno. Es como si estuviera conteniendo la respiración! y no sé muy bien por qué... y aunque estoy callada hoy siento necesidad de escribir esto que siento, que no debería de compartir con nadie porque a quien le interesan los ataques de pánico y el estado de depresión de una de tantas mujeres cincuentonas que estamos en el mismo barco.

Si no te quieres, no puedes querer a otras personas, si no te cuidas, nadie va a cuidarte. A la hora de la verdad tenemos que reconocer que todos tenemos nuestros problemas, nuestras vidas, nuestras historias y que tenemos que aprender a vivir, a cuidarnos, a encontrar un balance en nuestras vidas, a reconocer que a todos se nos van a ir muriendo las personas que queremos, que envejecer, enfermarse, morir es parte del proceso de la vida, por eso es tan importante saber preparar a los hijos desde temprana edad, darles las herramientas para que puedan construir una vida sólida, que sepan cuidar y alimentar sus cuerpos y sus almas desde temprana edad, darles amor, apoyarlos, inspirarlos, darles buen ejemplo, lo que tus padres te den los primeros 12 años de tu vida te dejaran marcado para siempre

Hoy me hago muchas preguntas de lo que significa escribir en estos tiempos, pensar en la literatura como hasta ahora la había pensado. ¿Sigue siendo posible una vida dedicada a ella, y para quiénes? No se quienes me leen, solo sé que escribir es una necesidad y que posiblemente si busco empatía, comprensión, amor, de mis amigos lectores. Pero cada dia hay menos lectores...

Si hoy soy y estoy fatalista, cuando empecé este blog me dije: será como un diario personal que será leído en línea. Pero ahora pienso: de verdad le importa al mundo lo que pasa en mi vida, no es una pedantería de mi parte pensar eso? La gente quiere leer sobre tantas otras cosas… y recuerdo una amiga escritora que me confió que escribía justamente porque en su vida no sucedía nada, y que estaba harta de los periodistas que pensaban que su vida era, o había sido extraordinaria, lo extraordinario solo sucedía en los libros. Pues bien, hay muchas tontas que piensan que sus vidas son extraordinarias y las exponen constantemente sin ningún pudor, pues bien, creo que ha llegado la edad del pudor, de saber medir qué decimos y qué no, tal vez una etapa de silencio no significa que abandonaré este espacio, pero sí que tal vez demore más en escribir, el rigor me obliga...

1 comment:

  1. Muchas personas atravesamos etapas de dolor, tenemos angustias, miedos, desesperanza. En mi caso incluso no tengo hijos ni esposo para apoyarme en ellos cuando mi madre se vaya luego de su enfermedad. Te recomiendo ir a una buena homeópata; en mi caso me ayudó a superar problemas emocionales. Que la paz de Jesús esté contigo.

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