Wednesday, August 2, 2017

El aniversario 39 de que me fui de Lima

Hoy mis hijos y yo cumplimos el aniversario 39 de nuestra mudanza de Lima a Miami, Florida EEUU un 2 de Agosto del 1978. Recuerdo cada instante del viaje que se nos hizo muy largo como si fuera ayer.

Hace poco, uno de mis hijos, se acaba de mudar a otro estado, lejos de la Florida. Ahora tengo que poner todo de mi parte para sentirme "bien" para poder viajar a visitarlos en un futuro cercano, posiblemente ahora que los tengo lejos, nos vamos a acercar mas... al menos pienso, siento que tendremos que vernos en las fecha especiales. Espero con ansias la Navidad.
Han pasado 39 años (viviendo en Miami, visitando Lima a veces muy a menudo, otras veces dejando espacios muy largos, para poder regresar, muy a nuestro pesar, por las circunstancias de la vida muchas veces no se pueden hacer todas las cosas que uno quisiera) hoy miro hacia atrás con una mezcla de emociones, celebrando otro aniversario de residir en mi amado pais, soy Peruana-Norteamericana, vivo enamorada de mis dos naciones, tengo dos hijos, tengo dos patrias, tengo doble nacionalidad, y sé, siento, recuerdo que meter nuestras pocas y necesarias pertenencias, nuestra vida en una maleta y mudarnos a otro país, (en mi caso a Estados Unidos que era mi lugar de nacimiento y a la Florida, cerca de mi madre al divorciarme de mi primer esposo) fue una de las mejores decisiones que haya tomado en mi vida, al menos eso dicen mis hijos y otras personas. Porque hay decisiones buenas y otras malas, cuando te cambias de "patria" cuando cambias tu vida, por necesidad, por circunstancias, para sobrevivir, dar de comer a tus hijos, mejorar tu vida, haces el viaje, te marchas pensando que un tiempo no muy lejano vas a regresar. Yo me iba por unos meses... Pensando que en 24 meses iba a tener mi viaje de retorno a mi amada Lima...
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Agosto 2, 1978 - Empiezan los nuevos retos, descubres en ti facetas que desconocías, duermes en el aeropuerto, consigues trabajo en 24 horas... consigues un mini-apartamento en North Miami - recuerdo lo poquito que ganaba, $5 la hora, la renta $285.00 al mes por un dormitorio (pero con piscina y parquet con columpios)... la primera vez que tuve que volverme plomera y arreglar con mis manos inexpertas el excusado, hacerme carpintera, armar juguetes y bicicletas, comprar ropa y ensures usados en el Goodwill (lo sigo haciendo) aprender a vivir sin cocinera, sin lavandera, sin empleadas que tiendan las camas, aspiren, limpies, te ayuden a cuidar a los bebitos, hacer las compras, y encima trabajar 60 horas semanales. Tuve que aprender a tomar autobus (la guagua en Miami) los primeros seis meses antes de poder comprarme mi primer carrito usado, un Volvo rojo del 1972 (de segunda mano, que temblaba mucho) y que se me incendia a los pocos meses en la I-95... traerme a mi hermanito de 17 antes de los 18 para que me diera una manito en la casa, la verdad que era maravilloso, Michael Fernandez manejaba en la carretera porque yo hasta la fecha nunca he sido amante de manejar largas distancias, mi hermano trabajaba conmigo como asistente administrativa (clerical) y tramitador, pero esa es otra historia. Yo de secretaria bilingue...casi no hablaba very good English, mis palabras eran "I love you" Please, Good morning, thank you, yes, posiblemente in diccionario con unas 100 palabras, pero la necesidad hizo que en 6 meses pudiera entender y hablar in 80% bien, con acento pero en Miami casi todos hablan "Spanglish" asi que era la ciudad ideal para empezar... Fueron tiempos de juventud, mi edad 24, la de mis hijos 2 y 4. Hoy ya tienen 41 y 43. Yo 63. Lo bonito era que mi padre era piloto y venia a Miami a cada rato, a veces tres o cuatro veces al mes, y mi mami venia a visitarnos cada fin de semana, mis otros hermanos Vivian en California y en Carolina del Norte, ya mi padre tenia cuatro de sus primeros seis hijos en USA. A los seis meses de vivir en Miami mi papi vino de viaje con su novia, Jenny y se casaron un 6 de enero de 1979... siguen juntos, yo fui testigo de la boda con Teo Mertz.
Ahora recapacito, me doy cuenta que cuando llegas a otro pais te dejas sorprender por el mundo, todo es diferente, todo, las costumbres, los paisajes, el clima, la comida, las tiendas, los bancos, el sistema postal, los acentos, las diferentes personas de tantas otras nacionalidades, religiones,la politica, las modas, todo. Aprendes y amplías tus perspectivas. Desaprendes y, a base de algún golpe o de muchos y unas cuantas lecciones (en mi caso muchas) aprendes y creces en humildad. Aprendes a ser humilde, no te queda otra. Aprendes a crecer y sobrevivir. Evolucionas. Pero siempre sientes nostalgia, siempre vives añorando tu pasado… y creas recuerdos que ya nunca te abandonarán. Si alguna vez has vivido o viajado durante una temporada lejos de tu casa, de tu familia, de tu patria, seguro que te vas a sentir identificado con estas "cosas" que cambian cuando vives lejos de tu amada tierra, en otro país.
Buscando en Internet he encontrado que es lo que pasa con los que "nos mudamos a otra parte del mundo" - Aclaro que esta parte no ha sido escrita por mi, que las palabras NO SON mias, no me gusta "plagiar" como hacen tantas otras personas con muchos de mis escritos y notas, que no se dan cuenta que quedan registradas porque todo lo que publicas queda, por eso hay tantas personas que ponen todo tipo de cookies y protecciones en sus articulos para que no se los "roben" hace tiempo escribi una nota al respecto, sobre varias personas que publican lo de uno pero no tienen la cortesia, la honestidad, la delicadeza, el respeto de poner compartiendo del muro de fulanita, de mi amiga o amigo tal cual, o decir que esta nota es del grupo tal, o que se yo, detesto eso de "saludar con sombrero ajeno" ganarse medallas que no mereces, conozco a un par de damas y caballeros que ponen maravillosos escritos que firman como si fueran de ellos pero no lo son.... y pido disculpas porque como se dieron cuenta me fui de nuevo por las ramas... que defecto tan grande el que tengo de salirme del tema... de interrumpir, de subir la voz (soy muy gritona, pero desde hoy, no, miento, quise decir, desde ayer he decidido que voy hacer muchas cosas en forma diferente... OK, ahora vuelvo a los 17 puntos de vista de otro "escritor" con respecto a las personas que emigran...
1. La adrenalina nunca te abandona, se vuelve parte de tu existencia, de tu manera de ser....
Desde el momento en el que decides marcharte, tu vida se convierte en un vaivén de emociones, de lo inesperado, de aprendizaje e improvisación. Los sentidos nunca duermen, y durante un tiempo destierras la palabra rutina de tu vocabulario para dejar paso a la adrenalina. Nuevos lugares, nuevas costumbres, nuevos retos, nuevas personas, nuevos amigos… La sensación de comenzar de cero debería asustarte, pero resulta adictiva. (Les pasa a casi todos)
2. Pero, a la vuelta… todo sigue igual.
Así que, cuando vuelves unos días al hogar, te sorprende que todo siga igual. Tu vida ha cambiado a un ritmo frenético, y llegas cargado de vivencias y con unos días de vacaciones por delante. Pero en casa todo transcurre a su ritmo habitual. Los demás siguen haciendo malabarismos con las obligaciones cotidianas, y comprendes… que la vida no se detiene para ti.
3. Te faltan, y te sobran, las palabras.
Cuando te preguntan cómo va todo, te cuesta encontrar palabras adecuadas. Luego, sin embargo, tienes que morderte la lengua porque a mitad de cada conversación te acuerdas de mil y una anécdotas y no quieres parecer pretencioso o agobiar a los demás con batallitas de «tu otro país».
4. Comprendes que la valentía está sobrevalorada.
Muchas personas te dirán que eres valiente, que también querrían marcharse, pero no se atreven. Y tú, aunque también tuviste miedo, sabes mejor que nunca que la valentía constituye, quizás, un 10% de las grandes decisiones. El 90% restante son las ganas. ¿Te apetece? Hazlo. Cuando damos el salto, ya no hay valientes ni cobardes: pase lo que pase, te enfrentas a ello.
«It’s a dangerous business, Frodo, going out your door. You step onto the road, and if you don’t keep your feet, there’s no knowing where you might be swept off to.»
«Es peligroso, Frodo, cruzar tu puerta. Pones el pie en el camino y, si no vigilas tus pasos, nunca sabes a dónde te pueden llevar».
5. Y, de repente, eres más libre.
Es probable que seas tan libre como antes, pero la sensación de libertad, ahora, es distinta. Si has escapado de la comodidad y has logrado que todo funcione a cientos de kilómetros de tu hogar, sientes que puedes hacer cualquier cosa.
6. Dejas de hablar un idioma en concreto.
Unas veces se te escapa una palabra en otro idioma; otras solo se te ocurre una manera de describir algo… con aquella expresión perfecta que no está en el idioma adecuado. Cuando convives con una lengua extranjera, aprendes y desaprendes a la vez. Mientras interiorizas referentes culturales e insultos en tu segunda lengua, te sorprendes esforzándote en leer en tu lengua materna para que no se oxide. Como cuando Homer fue a una cata de vinos y se le olvidó cómo conducir.
7. Aprendes a despedirte… y a disfrutar.
Pronto te das cuenta de que, ahora, muchas cosas y personas son de paso, y el valor de la mayoría de situaciones se relativiza. Perfeccionas el equilibro entre crear lazos y saber desprenderte de objetos y recuerdos: una lucha perpetua entre nostalgia y pragmatismo.
8. Vives con dos de todo.
Con dos tarjetas SIM (una de ellas repleta de teléfonos de todos los rincones del mundo), con dos carnés de la biblioteca, con dos cuentas bancarias, con dos tipos de moneda que siempre, no sabes cómo, acaban mezclándose cuando vas a pagar algo.
9. ¿Normal? ¿Qué es normal?
Vivir en otro país, como viajar, te enseña que «normal» significa social o culturalmente aceptado. Así que, cuando te sumerges en otra cultura y en otra sociedad, tu concepto de normalidad se resquebraja. Aprendes que hay otras formas de hacer las cosas y, al cabo de un tiempo, tú también adoptas aquella costumbre antes impensable. También te conoces mejor a ti mismo, porque descubres cuáles son las cosas en las que de verdad crees y cuáles, en cambio, son aprendidas.
10. Te conviertes en un turista en tu propia ciudad.
Aquella atracción turística que tal vez no hubieras visitado en tu país se suma a la lista de lugares que ver en tu nuevo hogar, y pronto te conviertes en un experto en la ciudad. Pero, cuando alguien viene de visita unos días y te pide recomendación, te cuesta escoger unas pocas actividades: si fuera por ti, ¡les recomendarías visitarlo todo!
Parte del precioso libro «Oh, the places you’ll go!» de Dr. Seuss.
11. Aprendes a ser paciente y a pedir ayuda.
En otro país, la tarea más sencilla puede convertirse en un reto. Tramitar papeles, encontrar la palabra adecuada, saber qué autobús tomar. Siempre hay momentos de desesperación, pero pronto te armas con más paciencia de la que nunca tuviste, y aceptas que pedir ayuda (en el autobús, en la calle, a tus conocidos) no solo es inevitable, sino muy sano.
12. El tiempo se mide en pequeños momentos.
Como si mirases desde la ventanilla de un coche en marcha, a lo lejos el tiempo parece transcurrir muy lento, mientras que de cerca los detalles pasan a velocidad de vértigo. Desde la distancia, te llegan noticias de cómo sigue la vida en casa: cumpleaños, personas que se van, fechas señaladas que te perderás… En cambio, en tu nuevo hogar, el día a día va muy deprisa. El concepto de tiempo se deforma tanto que aprendes a medirlo en pequeños momentos, ya sea en un Skype con los de siempre o en una cerveza con los nuevos.
13. La nostalgia te invade en el momento más inesperado.
Un alimento, una canción, un olor. Cualquier pequeñez basta para que, de repente, te inunde la añoranza. Echas de menos detalles que nunca imaginaste (que levante la mano quien haya atesorado un bote de tomate frito como si fuese el Anillo único), y darías lo que fuera para poder transportarte, un instante, a aquel lugar. O para poder compartir la sensación con alguien que te entienda…
14. Pero sabes que no es dónde, sino cuándo y cómo.
Aunque, en el fondo, sabes que no echas de menos un sitio, sino una extraña y mágica conjugación del lugar, el momento y las personas adecuadas. Aquel año en el que viajaste, compartiste tu vida con personas especiales, fuiste tan feliz. En cada lugar donde has vivido queda un pedacito de quien fuiste, pero a veces no basta con regresar a una ciudad para dejar de echarla de menos.
15. Cambias.
Leerás a menudo que hay viajes que cambian la vida. Y, a pesar de los clichés, vivir en otro país es un viaje que te cambiará profundamente. Sacudirá tus raíces, tus certezas y tus miedos. Vivir en Edimburgo nos cambió para siempre, en muchos sentidos, y si no fuera por aquel tiempo, hoy no estaríamos a punto de dar el siguiente paso en nuestras vidas. Quizás no lo creas antes, o no te des cuenta durante. Pero algún día, lo verás con una claridad pasmosa. Has evolucionado, tienes cicatrices, has vivido. Has cambiado.
16. El hogar cabe en una maleta.
Desde el momento en el que tu vida cabe en una maleta (o, si tienes suerte con tu aerolínea, en dos), lo que entendías por hogar deja de existir. Casi todo lo que puedes tocar con las manos es reemplazable; viajes adonde viajes, acumularás nueva ropa, nuevos libros, nuevas tazas. Pero llegará el día en el que, en tu nueva ciudad, te invada la sensación de estar en casa. El hogar es quien te acompaña, quien dejas atrás, son las calles donde transcurre tu vida. El hogar también son los objetos al azar que pueblan tu nuevo piso, aquellos de los que te desprenderás sin remordimientos cuando llegue el momento de marcharte. El hogar son los recuerdos, las conversaciones en la distancia con familia y amigos, un puñado de fotografías. Home is where the heart is.

© LollyJane
17. Y… no hay vuelta atrás.
Ahora ya sabes lo que significa renunciar a la comodidad, comenzar desde el principio y maravillarte todos los días. Y el mundo es tan grande… ¿que cómo renunciar a seguir descubriéndolo?
Los 17 puntos fueron escritos en Ingles por Lolly Jane por si acaso. Yo hice algunos ajustes porque no puedo con mi genio de "editor aficionada, traductora aficionada, aprendiz, auto-didacta, amante del teclado y de largas conversaciones y divertida lectura, me gustan muchos temas. Hoy he tenido unas primeras horas bastante entretenida y ocupada, he hablado con mi hijo mayor sobre la mudanza de su hermano menor, con una amiga que no ha podido dormir toda la noche porque las pastillas para la tiroides la tienen descompuesta, con otra amiga que se ha puesto feliz de oir de mi voz, con cuatro oficinas de mis doctores... sigo todo Agosto con pruebas y chequeos trimestrales, de seis meses, anuales. es posible que vayan a notar mi ausencia muchas veces... sigo con mucha tos... sigo con mis "problemitas" de salud, pero con muchas ganas de ponerme BIEN, de seguir adelante, de disfrutar cada segundo.
No la hago tan, tan, tan larga - a muchos les exasperan las notas "largas" y prefieren mis notas "cortas" pero sorry con excuse me, yo escribo para los amantes de la lectura... yo escribo para ti, para mis amigos (poquitos pero que me dicen que me leen).

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