Wednesday, February 3, 2016

Alquilo mi cuarto de al lado


Desde muy jovencita siempre quise tener un negocio de “Bed & Breakfast”  “Cama y Desayuno”, con esa intención empecé a comprar y coleccionar platos, tazas, manteles, sabanas, mantas, cuadros y muchos artículos de decoración para que cuando llegara el día de tenerlo estuviera lista.  Claro, antes de que la vida me cambiara tanto por problemas de salud, vivía en una casa más amplia, con más habitaciones y mi idea de alquilar tres habitaciones hubiera sido muy buena para ayudar a mi economía bastante austera debido a los gastos excesivos y altísimos de la salud en los Estados Unidos.   No quiero ni recordar todo lo que he gastado en hospitalizaciones, operaciones, tratamientos, pruebas, visitas médicas, remedios y otros gastos desde el 2010, pero no hay que lamentarse, hay que seguir viviendo, luchando, mirando siempre hacia adelante, con una buena actitud, con fe, positivismo y sobre todo haciendo lo debido en cuanto se refiere a los cuidados del cuerpo, de la mente y del alma.

En el mes de setiembre del 2015 decidí arreglar mi segunda habitación y convertirla en el cuarto de huéspedes para alquilarla desde una noche hasta por dos o tres semanas, a viajeros, amigos, visitantes, turistas, que vienen a Miami a pasar unos días por diferentes motivos, unos vienen hacer turismo, otros de compras, se quedan en mi hogar por una, dos o tres noches antes de ir a visitar los Everglades, Key Largo o Key West, La pequeña Habana, South Beach, Miami Beach o cuando regresan de Orlando de visitar los famosos parques.  Otros vienen a entrevistas de trabajos o empezar una nueva vida lejos de su patria, la mayoria son futuros médicos, enfermeras, maestras, otros porque tienen algún familiar enfermo, o para recuperarse de alguna cirugía, otros para buscar una  casa porque han decidido mudarse al Sur de la Florida.    Desde que empecé mi pequeña aventura de anfitriona he conocido personas muy interesantes, de diferentes nacionalidades, de lugares remotos, con diferentes costumbres y religiones, hasta ahora todos han sido muy cultos y con in Ingles casi perfecto, además de hablar varios idiomas. He podido practicar mi Francés, aprender algunas palabras en sus idiomas, probar nuevas recetas; he aprendido sobre muchas ciudades de las que sabía muy poco, pero sobretodo he hecho nuevos amigos y amigas, de todas las edades, algunos de ellos se han convertido en mi nueva familia.  He reído, me he emocionado y he tenido que controlar mis lágrimas cuando se han despedido porque no puedo con mi genio y me encariño con las personas, sobre todo cuando son personas tan llenas de amor y agradecidas.   He recibido los mejores abrazos y halagos.  Ahora tengo conocimientos sobre Austria, Ucrania, Irán, Francia, Jamaica, Taiwán, Israel, India, más sobre mi adorada Texas, Uruguay, Argentina, España, México, Inglaterra, Checoslovaquia, Suecia. 

Hasta ahora todas mis huéspedes han quedado encantados con el calor de hogar que han recibido en mi casa, con la limpieza, el orden, el barrio, la comida deliciosa que preparamos mi esposo y yo con tanto amor cuando ellos cooperan con algunos de los ingredientes para compartir nuestra mesa no solo durante el desayuno sino a la hora de la cena.  Todos quedan fascinados con la comida peruana y la italiana que es la especialidad de mi esposo que durante muchos años trabajo en restaurantes de comida Italiana.  Para mi es una terapia maravillosa, me gusta mucho conversar y aprender algo nuevo todos los días, me encanta poder ayudar a los visitantes a que conozcan lo mejor de Miami y de todas las ciudades y distritos del Condado de Miami-Dade, que paseen por Coral Gables, Coconut Grove, South Miami, Key Biscayne, Miami Beach, que hagan sus compras en los fabulosos Centros Comerciales que el Sur de la Florida ofrece a todos sus visitantes como el Dolphin Mall y Dadeland Mall.     La habitación que alquilo cuesta USD$ 40 dólares diarios, incluye un baño completo, agua caliente, uso de Internet, Cable TV, un patio muy cómodo para recibir el amanecer o meditar, permito que usen la cocina mientras dejen todo ordenado y limpio, y el uso de la lavadora y la secadora de ropa cuesta $7.00, aunque si necesitan lavar en la calle tenemos una lavandería muy cerca, así como un Centro Comercial a pocas cuadras de mi casa con tiendas, farmacia, mercado Publix, Ross, peluquería, restaurantes peruanos, pizzería, pollería, gimnasio, transporte público.  El barrio es muy tranquilo y seguro.  Como les digo todos los huéspedes que hemos tenido han quedado muy contentos y me han dado cinco estrellas.  Trabajo con Homestay.com, con Airbnb y también directamente si es que se comunican conmigo por email o por Facebook.    Así que ya saben, si están pensando visitar Miami y no quieren gastar una fortuna en hotel, aquí me tienen para hospedarlos y atenderlos.  La habitación es perfecta para una pareja.  Si tienen una persona adicional entonces tendría que usar una bolsa de dormir “sleeping bag” y cobro $10 dólares adicionales, o sea $50 por la habitación para 3 personas.   Ya tengo muchas reservas para el mes de Marzo, pero tengo espacio para el mes de Febrero, así que si piensan viajar en Febrero o más adelante, no se olviden de pasarme la voz.   Les prometo que van a tener una excelente experiencia y que el dinero que van a ahorrar en gastos de hospedaje les permitirá comprarse ropa nueva o gastar en otras cosas.  

Mis deseos de conocer New York


Mis huéspedes se fueron para Nueva York antes de regresar a Tel-Aviv.  Los tuve en casa por cinco días que me hicieron muy feliz y me mantuvieron muy entretenida.  Me gusta ser anfitriona, mi madre siempre me lo decía, que hubiera sido una esposa ideal para un diplomático.  Se fueron en pleno invierno, uno muy crudo. Era un día muy frio y casi no se embarcan, pero ya había pasado la terrible nevada que había cancelado muchos viajes aéreos.  De New York a Tel-Aviv son diez horas de vuelo. De New York salen muchos vuelos a diferentes destinos. Yo conozco muchas ciudades de los Estados Unidos pero solo he estado de paso por New York, un ratito en el aeropuerto hace muchos años.  Uno de estos días me animo y me voy a pasar unos tres o cuatros días con mi esposo para caminar por la famosa Quinta Avenida y visitar la zona de los teatros de Broadway, el barrio Chino, Soho, ver de cerca el edificio de mi película favorita “An affair to remember” pero de ninguna manera subir hasta el último piso porque me he vuelto muy temerosa de las alturas y no me gustan los rascacielos, ya me he quedado  encerrada en dos elevadores por varias horas y la verdad no quiero volver a experimentar otra encerrona o que se vaya la electricidad.  Dios nos libre. 

Mi amiga que siempre viaja a la gran manzana para hacer compras de ropa y accesorios que vende en Lima me cuenta de sus visitas a New York. Espacios abiertos, a veces el cielo muy azul, otras veces un viento helado que te golpea el rostro como una cachetada (recuerdo el viento gélido de Buenos Aires en una visita del año 1975, nunca había sentido tanto frio en mi vida) y es que en Lima y en Miami no sabemos lo que es sentir esa frialdad que te congela los huesos y el cerebro. Me imagino a miles de personas caminando por las calles de la ciudad del pecado, de la codicia, de la indiferencia a los demás, en donde las personas no tienen tiempo para detenerse por temor a que los asalten. El movimiento es continuo, el silencio impera a pesar de tanta gente, de tanta oferta en cada tienda, de tantas vitrinas con lo último en la moda, personas de todas partes del mundo gastando dinero que muchas veces no tienen, usando tarjetas de crédito con ganas de comprar, de consumir, de llenar esos vacíos tan grandes que tienen en sus almas.  Todo es tan plástico.  Plástico por todas partes.  Me han dicho que no debo tomar agua en botellas de plástico, que mejor compre agua embotellada con envase de vidrio. Me impresionara siempre la cantidad de envases de plástico que se desechan en esta nueva cultura universal del servicio de comida rápida y del auto servicio (fast-foood y self-service (recuerdo haber esperado tantas veces en vano que alguien viniese a tomarme el pedido, eso ya no existe), sin la mayor preocupación ecológica.  Donde están las personas que cuidan, que protegen, que aman a la naturaleza, la vida,  No cuidan el agua, no cuidan el oxígeno, a pocos les importa mantener limpia la ciudad, los baños, los servicios públicos, ¿Dónde está la consideración por el prójimo? No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti? Los caños gotean, me duele pensar en la cuenta mensual de la compañía que nos cobra por el agua,  las ventanas pueden cerrar mal muchas veces ni cierran, me cuenta mi amiga de la basura acumulada en bolsas de plástico en las calles, el mal olor del ambiente, los contrastes de las zonas bonitas con las zonas feas,  me recuerda un poco a Lima, a Distrito Federal de México, aunque en la gran manzana es obligatorio poner la basura, los desperdicios en bolsas de plástico. Me cuenta que es una ciudad difícil para todos, que entre la gente de clase media y de clase media baja, hay una cosa en común, lograr sobrevivir en una ciudad tan cara, le comento que eso pasa no solo en New York que también pasa en Miami, en Lima, en Buenos Aires, en muchas partes del mundo.  Ellos se sienten cómodos con la gente latina, piensan y sienten que frente a esa realidad, las comunidades latinas son las más solidarias, era todo un regalo recorrer en el metro una buena parte de la ciudad y ver subir y bajar a familias dominicanas, portorriqueñas o mexicanas tomadas por las manos, sonrientes, o hablando con distintos acentos, diminutivos, frases de cariño, besos, gestos que me son familiares. Me cuentan que su inglés es impecable y se mezcla con el castellano de cada país. Me dio la impresión que la comunidad  peruana es la más diseminada, la más desclasada y la que mantiene las mismas divisiones de clase que en el Perú. Hay cosas que son imposibles de pensar si no se está allá, la falta de nexo afectivo que genera este estado de consumo constante, que es casi una psicosis. Si no compras no existes.  

A pesar de todo sigo con muchos deseos de visitar New York algún día cercano, pero no en invierno, voy a esperar que llegue la primavera. Por fin se cumplirá mi deseo de caminar por el Central Park, de conocer aunque por afuera algún famoso teatro de Broadway, tomar muchas fotos, conocer el Soho con sus tiendas vendiendo ropa que nunca me pondría.   Comerme un perro caliente como en las películas de Hollywood, visitar alguno de sus famosos hoteles para tomarme un tecito y pagar una fortuna por el momento.  

Comparar un café expreso como los que alguna vez disfrute en otras ciudades importantes del mundo.  No me puedo quejar en Miami y en Lima se toman unos cafecitos deliciosos.   Conocer por fin el barrio chino y probar un chifita estilo gran manzana, conocer los barrios latinos del Bronx y del Queens ahora que ya conozco el sistema de airbnb podemos conseguir un lugar donde quedarnos unos cuantos días sin tener que pagar las altas cuotas de los hoteles.  La experiencia de subirme en un taxi en New York, la de subirme en el Metro, la de ver todas las banderas en el edificio de las Naciones Unidas, ver la estatua de la libertad, el Madison Square Garden, y la plaza de Rockefeller Center donde celebran la navidad con un árbol gigantesco, caminar por la zona de lujo de Manhattan y el Central Park.

Y de paso camino a New York entonces conozco por fin la vecina ciudad de New Jersey, nos subimos en el tren o en el ferry y llegamos de visita a donde ahora vive uno de mis hermanos y en donde tengo varias amigas del Facebook.  Este 2016 tengo que hacer dos viajes, uno a New York y otro a Lima, se lo pido a Dios todos los días.