Friday, April 20, 2018

Mi hijo menor cumple 42

20 de Abril del 2018
(Dictado no editado)
En el 2009 aprendí que el abrazo del niño que una vez estuvo cada día a mi lado ordenó todas las partes que ocho años de separación desordenaron y rompieron mi vida y miles de mis días hasta enfermar todo mi cuerpo.
Anoche aprendí, que no se debe juzgar a nadie por lo que es. Nadie sabe lo que pasa dentro de cada uno. No quieras estar en los zapatos de otros, no lo quieras ni de broma.
Ayer aprendí que dar y recibir son la misma cosa, que te deja la misma sensación de estar lleno, de sentir que se expande el pecho, de sentir que tus dedos tocan el Cielo, la plenitud, el todo. Acaso la felicidad.
Hoy al abrir los ojos de nuevo y llenar mi pecho del amanecer de otro aniversario inolvidable, de otro 20 de Abril en que mi maternidad abandonada daba a luz a mi bebito sin padre otro 20 de Abril de 1976 para llenarme de fortaleza.
De nuevo aprendí que podemos planificar el día y todo terminara siendo tal como debe ser lo mejor para nosotros. Todo pasa por algo. Que nada es casualidad.
Anoche aprendí que los que nos rodean nos cambian con una decisión, transformando un momento rutinario en un instante único, Que es muy importante escuchar consejos bien intencionados.
Hace tiempo aprendí que necesitamos mirarnos cuando hablamos, penetrar en las ventanas del alma de nuestras miradas que lo dicen todo, reírnos más y a carcajadas hasta que nos duelan las tripas, entendernos sin desconfianza ni temores, desde esa mínima coincidencia, dejando que el río de diferencias siga su curso y dejar en libertad las cadenas que nos atan de expresar tantos abrazos contenidos, tantos "te quiero" nunca dichos.
Desde chica aprendí que un café entre gritos, risas, miles de historias en medio, sabe mejor y el tabaco deja de tener la importancia que adquiere en la soledad y en el hueco enorme del duelo y las distancias cercanas que se hacen inalcanzables.
Hace rato aprendí que las personas que siguen a nuestro lado, desde un teléfono, una carta, un abrazo, un ramo de rosas inesperado, una estampita, el detalle, una foto compartida son aquellas por las que merece la pena vivir, como por ejemplo la persona que hoy se da tiempo para leer mis pensamientos, lo que siento, lo que soy.
Con la muerte de mi madre aprendí que estar donde estoy es justo el lugar donde puedo dar lo mejor de mi y recibir lo mejor de con quienes estoy.
Con mi abuela aprendí que el sitio no me hace ser, me hace estar en el presente que me toque experimentar y que Dios es siempre primero, siempre.
Hoy entendí mis tantos anhelos y desvelos, mis noches de largas tertulias, mis miles de abrazos sanadores, mis gracias y mis miles de palabras y preguntas sin repuestas. Mi llanto seco por fuera y mojado por dentro. Mi soledad siempre rodeada de miles de personas.
Hoy me convencí nuevamente de que cada "Gracias" que he dado en la vida son gracias agradecidas desde el alma que hacen que crezcan siempre mis ganas, mis deseos de vivir y de escribir aunque mis dedos y mis brazos no obedezcan mis mandatos en el presente por la enfermedad que me tiene postrada pero no desanimada ni muerta. La fe me mueve, la fe en Cristo me impulsa, me eleva, me llena de paz.
Gracias a todos, todos los que son parte de mi vida, de mi historia, de mi gente, he borrado a muchas personas de Facebook porque no los conozco en persona o porque nunca se comunican para nada conmigo y he preferido (sin herir susceptibilidades) reducir mi mundo cibernetico. Tiempo para muchos sobra, pero vida, vida ya no tengo para desperdiciarla ni quemarla con momentos inciertos, para mi cada minuto es un milagro y no quiero despediciarlo con personas que no son parte de mi "frecuencia" ni de los pedacitos de mi vida.
Soy Mary Fernandez, la escritora fantasma, la escritora que no puede escribir como otras veces con sus manos de dedos ligeros en su teclado con letras borradas. Escribo para aliviar el peso emocional de algunos y el hambre de muchos.
Antes de tomarme todas mis pastillas matutinas de hoy, me perdonan por favor aquellos a quienes he "borrado" de mi lista, algunos hasta familiares o hijos de mis amigas, es que me he quedado con aquellos que sembraron frondosas semillas en el huerto de mi alma, con los que siento que mi presencia no los incomoda ni mi voz chillona no los molesta, o mi peso, mis enfermedades, no quiero causar motivos para provocar burlas, o que me vuelvan a tildar de que sufro de "locura" porque siento que seres angelicales me cuidan.

Una hermosa carta para todas las abuelas


Una hermosa carta para las abuelas
Harta de que mi suegra malcriara a mis hijos, por fin le escribí lo que nunca le dije:
Siempre te robaste mi encanto, les dabas todo lo que querían. Desde una segunda porción de postre hasta dinero para el camión de helados, jamás les dijiste "no" cuando te pedían algo.
Siempre me esforcé en mostrarte aprecio y respeto mientras intentaba que no convirtieras a mis hijos en malcriados egoístas que no sabían esperar un turno o compartir, porque siempre cumplías sus deseos apenas abrían la boca.
Los mecías aún después de que ya estaban dormidos, no entendías que necesitaba que aprendieran a dormirse solos?
Al primer ruido corrías a verlos, cómo podrían aprender a calmarse solos?
Y las tardes contigo, ¡las amaban! Preparabas la comida favorita de cada uno y siempre les tenías un caramelo o un premio especial sorpresa. Creí que ellos deberían amarte por lo que eras, no asociarte con dulces o regalos; pero nunca escuchabas cuando intentaba decírtelo.
Se supone que las abuelas son para malcriar a los nietos y luego mandarlos a casa, pero tú eras ridícula.
Hasta que un día te fuiste.
Tuve que explicarles que su abuela había muerto. Se suponía que estarías con ellos en los momentos especiales, pero te fuiste demasiado pronto y ellos no estaban listos para decir adiós.
Tu cocina, los regalos y dulces. Tu presencia. Durante estos años que pasé intentando que no los malcriaras, jamás pensé en cuanto los amabas. Tu amor de abuela no conocía límites.
Recordabas todos los detalles, tu corazón derramaba amor y tus brazos fueron incansables.
Estaba tan equivocada al percibir tu generosidad.
Mis hijos, ahora adolescentes te extrañan profundamente, no a tus dulces o regalos, te extrañan a ti. Extrañan correr a recibirte en la puerta; extrañan verte como la más grande admiradora en las gradas; extrañan hablar contigo y escuchar tus palabras de amor, sabiduría y ánimo.
Si pudiera hablar contigo una última vez te diría que cada que un momento precioso me roba el corazón, cada que los veo alcanzar sus metas y cuando me sorprendo con sus talentos o triunfos, pienso en ti. Y que deseo que estuvieras con ellos de vuelta.
Regresa y ámalos como nadie en el mundo los ama.
Recompénsalos por sus más pequeños logros con tus dulces y regalos. Prepara sus comidas favoritas y llévalos a dónde quieran ir. Tan sólo porque los amas.
Regresa y ve cuánto han crecido, se han convertido en su propia versión de un hombre joven. Conmuévete conmigo mientras vemos como la familia, los amigos, el tiempo y el amor los moldearon en tan hermosos seres humanos.
Y cuanto más deseo que regreses, más me doy cuenta que jamás te has ido.
Ahora entiendo y sé que los amaste con todo tu ser. Sé que ser su abuela te dió alegría y propósito. Claro que no puedes regresar, pero tu amor siempre permanecerá; un amor que los cimentó y protegió de maneras inimaginables. Tu amor por ellos es parte de lo que son y de lo que serán.
Por esto, por cada premio y regalo, por cada vez que los meciste demasiado, los consolaste o dejaste quedar despiertos hasta tarde, por esto yo siempre te estaré agradecida y desearé un millón de veces que pudieras hacerlo de nuevo.
*Desconozco al autor.

Tuesday, April 17, 2018

Decepcionada que se vuelve a levantar

Notas de mi Viejo cuaderno de otro 17 de Abril pero con algunas correcciones de hoy -  escribiendo desde mi cama, enferma sin poder usar mis manos atacadas por una Neuropatia Periferal, diabetes, fibromialgia, con los ojos nublados y el dolor corporal que no quisiera que nadie estuviera en mis zapatos, mi cuerpo es una maquinaria infinita de la hormona que produce el estres. 

Irradia calor antes de explotar, y en un misero segundo todo vuelve a ser rojo como la puesta de sol de verano. Como esos destellos parpadeantes, que te ciegan por su ternura al explotar en tus mejillas. Esas gotas cristalinas de su amor, que amenizan el dolor y dejan caer lo que todavía estaba bajo llave. Sabes que quiero, las sonrisas de mis nietos. Los abrazos de mis hijos. Saber que todos mis hermanos duermen tranquilos.
Regresan los malos recuerdos. Las palabras, las opiniones, los consejos, los temperamentos, las creencias, las religiones, las confusiones, los pleitos, lo que sienten y creen las nuevas generaciones. Somos tan distintos. Que brotan e inundan, que desbordan y resbalan arrastrando esas palabras mal dichas, mal entendidas, mal digeridas, mal comidas, mal interpretadas. Llegan las separaciones. Los hijos se van, adoptan nuevas familias, las nueras no aceptan a la suegra, no se llevan bien con ella. La aborrecen. Le desean el mal.  Es una gorda loca equivocada, cerrada, anticuada. No sabe nada. Que se pudra con los gusanos de aquellos del siglo pasado que no entienden que 
Y es que como siempre desde que vivo enferma, no me sentó bien la cena tan condimentada, con tanta sal y pimientos, tan solapada con la merienda (me escondo para que no me vean desaparecer los alimentos)  sigo con hambre, sigo con sed Se acerca la hora del desayuno del día siguiente.  Vivo pensando en lo que voy a ingerir.  El cuerpo me pide dulces, postres, papitas fritas, arroz, pastas, pollo a la brasa, todo lo que no puedo comer.   Siento que estoy empachada de los lamentos fingidos, de aquellos que no son internos. De esos que se esconden tras una sonrisa mal dibujada, a mi me subestiman desde siempre, siguen con sus risas falsas, con sus preguntas que indisponen, que molestan, tanta falsedad, tantas caretas.  No saben que soy maestro leyendo caras, que puedo penetrar en las ventanas de sus almas, esa sonrisa arruinada por el botox, por la vanidad, por las carencias de dignidad y de apreciar el valor de llegar con salud a tocar la tercera y cuarta edad.  La vecina me saluda por compromiso, yo le digo "Dios la bendiga", me baja la mirada. Hoy se fue a trabajar apurada, va a llegar tarde como siempre, no lleva los labios enormes pintados y se cubre las patas de gallo con unos anteojos de sol que son enormes. Yo espero que lleguen los oficiales de la ley para reportar que me han vandalizado mi auto por segunda vez en 18 meses.  La espera es interminables cuando no son casos de urgencia.   Me han robado todo lo que tenia en la maletera, ropita para mis nietos, juguetes, libros, la gata, las herramientas, los papeles importantes y mi permiso de estacionamiento para personas que tienen problemas para caminar "handicap".   He estado en el hospital y cuando llego a casa me encuentro que ya no hay paz ni tranquilidad en ninguna parte.  

Me vuelven a dejar plantada.  Ya estoy acostumbrada.   Es pan de cada dia.  Me dejan con los crespos hechos, Con la comida servida en la mesa. Con globos de bienvenida, con flores frescas. Mis jarrones pierden sus colores.  Y la espera se hace larga, se hace eterna. Y mi llanto seco por dentro pero como manantiales cuando cierro la puerta.  Mis velas encendidas de aromas decepcionados, derretidas por la indiferencia de los que se hacen de la vista gorda.  Los zordos, los convenidos, los que no dan puntada sin hilo, los interesados.  Dime cuanto tienes, te dire cuanto vales.   No tengo nada, no quiero nada, no necesito nada material, no le tengo miedo a la muerte.  Estoy lista desde hace rato.  Para morirse hay que estar vivo.

Siempre lo digo, que el tiempo tuvo un principio y tendrá un fin. Que todo pasa. Hablo conmiga misma, lo hago en silencio porque no se hablar en voz alta cuando estoy a solas.   Estoy sentada en una silla vieja que es invalorable. La voz del silencio me contesta. Tendrá un principio y tuvo un fin, depende de por donde empecemos, si por el final o por el inicio. Recibo una llamada sorpresa de una pariente que no me habla desde hace siglos.  Dice que hay personas muy preocupadas por mi salud.  Dice que tengo personas que me aprecian y valoran. Amor con amor se paga es mi respuesta.   Yo busco a quien me busca.  Yo nunca molesto a nadie.   Siempre fui independiente, desde que recuerdo me mantengo financieramente.   Todo lo que tengo se lo debo a Dios, yo trabajo para el Gran Jefe.   

Sigo pensando mientras voy dictando, las pastillas que tomo me causan mareos y pesadillas cuando puedo dormir por pocos minutos, me despierto a las 3 AM como si fueran las 8 AM.   Todos duermen mientras yo me pongo a pasar la aspiradora y ocupar mi mente para no pensar en cosas tristes.  Que no sirve de nada salir sin estar preparada, y menos aún sin abrigo ante una tormenta de lluvia de verano. Pero han pasado muchos veranos, demasiados, y me voy poniendo vieja. Ya no soporto el calor.  Quero refugiarme en el poncho de alpaca que tengo de cuando tuve en mi vientre el fruto de mi amor nunca correspondido.   

Porque el calor se ha ido aunque ya ha explotado. Aunque todo sigue rojo, y está quemado. Aunque ya esta dicho y está grabado en las paredes, en las puertas, en las ventanas, en mis ojos, en mi vientre, en mi espalda, en mi mirada.  Tengo mi vientre inflado pero ya no es por la dulce espera. 

El calor se ha ido,  por unos instantes, el aire acondicionado de la casa hace que todos los que entran traigan chompas y abrigos, el cuerpo me pide hielo, quisiera mudarme a Alaska, con los esquimales, las focas y las noches que duran seis meses.  El calor que te ha quitado solamente la mitad del frío que te daba abrigo. Ese mismo, que anteriormente como hemos dicho, necesitas para enfrentarte a ti mismo. Ya no eres tan valiente. Ya no eres tan fuerte. Tu maternidad sigue rota, sigue herida, maltratada. Pero no pierdas la esperanza. No permitas que la ingratitud, la conciencia dormida, el desamor, la inmadurez, lo que sea que les pasa, te quite la paz, la calma. Ten paciencia, piensa que todo pasa por algo, y que nada ni nadie marchite tu flor.  No dejes que los sapos apaguen la luz de tus luciernagas.   



Sunday, April 15, 2018

La tumba de Vallejo

Escrito por mi gran amigo y futuro corrector de estilo el genio peruano Cesar Peralta.

Del muro de mi maravilloso amigo César Peralta que nos deleita con su experiencia de ayer Viernes Santo 15 de Abril del 2017 en Paris - visitando la tumba del gran poeta ilustre del que lleva su nombre... mi amado Cesar Vallejo a quien le escribia poemas en mi adolescencia en Lima.     

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París y no me corro
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Así inició César Vallejo su soneto “Piedra negra sobre una piedra blanca”, que también sería una profecía. Efectivamente murió en París con aguacero, pero no fue un jueves sino un viernes, un viernes santo para ser exactos, algo que también dijo algunas veces a sus amigos.
Esto siempre me impresionó desde que lo supe y tuve el sueño de ver su tumba en Paris, el punto final de su peregrinaje por este dado redondo a fuerza de rodar y rodar que es el mundo. Hoy es un viernes santo y he realizado ese sueño. Justo en víspera del 79 aniversario de su muerte. Enorme casualidad que enmarca mi presencia en el cementerio de Montparnasse a donde su Georgette querida lo trasladó en 1979.
Es un cementerio con el cual Paris aloja a 90 fallecidos famosos que han engrandecido la humanidad, entre otros afortunados y menos famosos. Es bastante grande y está organizado en “divisiones” que los peruanos llamaríamos “cuadras”. Aquí “vive” Jean Paul Sartre y su Simone de Beauvoir, el che Julio Cortázar, mencionados sólo para abrir el apetito.
No es muy singular tener ni realizar el deseo de visitar la tumba de Vallejo. Pero muchos lo han intentado sin éxito. Tras horas en la búsqueda entre tantas tumbas Vallejo está en la 12, 4ta línea del norte (que me parece en realidad es el oeste) la tumba número 7. Con estos datos parece fácil ubicarlo, pero excepto las divisiones nada está numerado, y ellas no están separadas con claridad.
Temía que me pase lo mismo y era lo que ocurría hasta que se me ocurrió revisar youtube. Un peruano que había viajado de Lima para ver esta tumba, grabó un video explicando cómo llegar en 5 minutos, después que a él le tomó una mañana encontrarlo. Al momento de ver el video en el móvil yo conocía el área lo suficiente y estaba ya posicionado en la 12 división; asi que llegué en 2 minutos, tras una hora de búsqueda.

Encontré la tumba con una pequeña bandera peruana y unos jarrones de flores con el escudo nacional. Frente a ella un hombre moreno, de aproximadamente 60 años, tomaba fotografías. Nos saludamos y reconocimos como peruanos admiradores de Vallejo. Él dijo además ser familiar: sobrino nieto del poeta. Es decir, el hermano de César Vallejo fue abuelo de este personaje llamado Augusto Vallejo. Había llegado con una peruana que vive en Paris. Ambos eran amigos enlazados por su afición a la poesía. Ella estudia sociología en la Sorbona de París y es además corresponsal de algunos medios en Lima.
Hice un video mientras hablábamos de poesía cuando llegó un hombre de 40 años con terno que nos preguntó si no nos incomodaba que se ponga a limpiar la tumba. Nos retiramos un poco y desplegó su instrumental de limpieza. Escoba, trapeador, botellas de agua para mantener las flores nuevas que trajo y algunos etcéteras más para su tarea. Le pregunté si eso lo hacía por iniciativa personal o si alguna institución se lo encargaba.
Se limitó a contestar con una sonrisa y se concentró en su tarea, de prisa, frenético, obsesivo con los detalles. Lo dejamos hacer y mantuvimos la charla inicial lejos de la tumba hasta que mis nuevos amigos, tras el intercambio de correos, se marcharon; regresé a la carga con este entusiasta de la limpieza de la tumba para romper el hielo e indagar sobre su actividad. Me contó que es limeño y está en Paris hace 25 años, que se llama Miguel. Estos datos surgen de respuestas monosilábicas de su parte. Absolutamente parco y eficiente; dejó la tumba reluciente a contraste con las otras estragadas por el abandono.
Esos cuidados me trajeron a la memoria los que recibe Evita Perón en el cementerio de La Recoleta en Buenos Aires. Personas que no queremos dejar morir. Precisamente Vallejo escribió sobre el poder del amor multitudinario contra la muerte.
A través de la peruana, de nombre Enma Robles, me enteré que cada día 15 se reúnen en Montparnasse un grupo de personas, no únicamente peruanos. Renuevan las flores, recitan sus poemas, le ponen bajo piedras blancas y piedras negras sus versos en papeles manuscritos, o simplemente saludos que intentan portar un mensaje que él pueda, tal vez, recibir en donde se encuentre. “Mi abuelo te admiraba como yo admiro a mi abuelo. He leído tus poemas y ahora entiendo por qué”, es uno de ellos.
Mañana habrá una romería al cementerio y una ceremonia en el Hotel Edesa que fue el primero que utilizó Vallejo cuando llegó al París grande, noctámbulo y efervescente que siempre es. Pero yo siento más a Vallejo en la paz reflexiva de los boulevards, en la proximidad misteriosa que dan los miles de kilómetros entre París y el Perú y la agudización de la sensibilidad producida por esta ciudad inventada para pensar, versificar y prosar.
Han pasado 2 horas y en un bistrot encuentro a mis amigos recientes en un grupo mayor de 6 personas, 2 peruanos más, un ecuatoriano y un argentino. Me invitan a su mesa a discutir las conveniencias e inconveniencias de repatriar los restos de Vallejo al Perú.
Algunos dicen que si, que no es justo que quienes no puedan viajar a Paris no tengan las emanaciones de la tumba de este grande. Otros dicen que Vallejo quiso que sus huesos húmeros y todos los demás permanezcan en París por siempre.
En la tumba, bajo el nombre de César Vallejo, está una frase en francés que puede traducirse como “deseo quedarme por siempre en este cementerio”. Abajo, a “los pies”, está otra frase en francés, firmada por Georgette, que traducida es: “He nevado tanto, para que duermas..”
No hay que olvidar, no hay que desconocer que la pareja de Vallejo, era también una poetiza de polendas. Gracias a ella conocemos más de la obra del poeta pues es quien lo ha editado, promovido, y proclamado al mundo. Aunque sus mayores esfuerzos los hizo en el Perú en donde murió, estuvo muy resentida con el país y por eso puso en la placa atribuyéndole a él la frase que deseaba quedarse ahí para siempre. Es paradójico que el peruano duerma ahora en París y la francesa en Lima. Por eso hablando de repatriaciones hay muchas simpatías con la idea que el cadáver de ella sea trasladado al Montparnasse para que gocen de una paz libre de angustias y desencuentros que no lograron alcanzar en vida.
Unos nubarrones negros aparecen en cielo de Paris. Parece que va a llover. Le tour Eiffel a lo lejos, está serena. Le rivière Seine discurre tranquilo. El escenario está listo para que brille el talento de quienes lo tengan en su mochila.

(No es de mi autoria, el texto pertenece a Cesar Peralta a quien le pido a Dios el privilegio de conocer personalmente en un futuro cercano cuando la salud me permita viajar a Lima y regresar a Paris, a Roma, Madrid, Lisboa, y tantos otros lugares llenos de historias y POEMAS).  

Saturday, April 14, 2018

Notas de mi viejo cuaderno

Cuantas veces nuestra alma tiene sed!
"Si supieras lo que Dios te puede dar y conocieras al que te está pidiendo agua..." Hoy también Jesús nos dice, que no hay pozo demasiado profundo para El. Él bajó desde lo más alto para poder socorrer... a quienes estamos sumergidos en nuestros dolores, angustias y desventuras. Hoy, Cristo es el que sacia toda sed. Si como la mujer dices: "Señor dame de esa agua", serás saciado y la frescura de su presencia inundará todo tu ser. Con El obtendrás la victoria sobre cualquier situación, por más difícil o profunda que sea.
"Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca tendrá hambre; y el que cree en mí, nunca tendrá sed." Juan 6:35.


HOY HACE 2 AÑOS
Mucho, mucho hace que no te veo ni oigo tu voz
y aún más y más tiempo ha de pasar,
observa, piensa y mira al horizonte:
te acercas más a mí cuando te alejas,
cuando me alejo más me acerco a ti.
Te tengo, no ante mí, si en mil recuerdos
cual restos de un naufragio en alta mar
nostalgia que hace brisa, barca y vela
y me llevan a otro tiempo, otro lugar
y me hacen verte más cuando no puedo verte,
cuando más sola estoy conmigo estás.

Una linda carta del tio Enrique

Querido sobrino Adriano Arana Bustamante:
Sé que aún eres pequeño y que tu sonrisa alegra todas las mañanas de tu linda mamá.
Sé que desde temprano estás preparándote cada día para ir a la escuela y aprender jugando con otros niños como tú.
También sé, que tienes un temperamento especial para cuando llego de visita a tu casa, y me haces jugar Monopolio y me pides que me ponga gorros de policía y máscara de Batman. Eso me hace muy feliz porque me recuerda cuando fui niño.
Me gustaría tener (cuando estoy contigo), una guitarra para juntos aprender a tocarla y enredarnos entre sus cuerdas para que la felicidad sea completa para ambos, porque me han contado que de todos los instrumentos musicales, brotan mariposas y palomas para hacernos soñar y sonreír.
Espero que el invierno de ahora, no marchite tus sueños de niño. Que las gotas de lluvia no dañen tu vestido de colegial, que conmovido el sol de niños preciosos como tú, pueda regalarnos alguna mañana con alegría. Que estemos juntos para acariciar tus cabellos de rulos y me cuentes las cosas que te gustan y haces, en los días que no nos vemos.
Supongo que a esta hora de la noche, voy a dormir, y que tú hace buen tiempo hoy estás durmiendo ya, rodeado de tus juguetes y soñando con las hojas que el viento esta tarde trajo hasta la puerta de tu casa.
Mañana es sábado, (no iremos a la escuela ni tú ni yo). Estarás jugando todo el día, y yo extrañaré a mis alumnos que tienen la misma edad como tú.
Buscaré un domingo o feriado para caminante llegar a tu casa y reírnos como nos gusta. Abrazarnos y seguir soñando que no hay nada más bello para ti y para mí, que sonreír cuando llegue la próxima primavera. Cariños…tu tío Enrique……

De Maria Cecilia

Hay entre corazón y cordura coincidencias y no. Ambas comienzan queriendo CORregir algún rumbo desdichado al que el "otro" (corazó...