Wednesday, December 31, 2008


Paseo por la playa de South Beach. Un día agitado pero agradable, tengo muchos deseos de estar conmigo misma, no quiero nada más. Estas fechas de final de año, me producen muchos pensamientos y me traen recuerdos que me transportan a otros tiempos. Tengo ganas de ver a muchos de mis amigos, los tengo lejos, me hacen falta.


Mañana es el nuevo año. Otro mas, me acuerdo como en los 70 el 2000 me parecía lejano…. Hoy estamos a punto de empezar el 2009. Estos días ando apurada, alargando los días, acortando las noches, escribiendo como si las palabras se fueran a terminar. Tengo poco tiempo para escribir porque mi trabajo en el aeropuerto es el que me da el pan de cada día y el que paga las cuentas. Interiormente anhelo el día en que pueda dedicarme a escribir dos o tres libros por ano y que estos me sirvan para ganarme un sueldo similar, no anhelo tanto el dinero ni la fama como el poder llegar a las personas, poder tocarles el corazón, hacerlos pensar, transportarlos con mis relatos.

En Miami no hace frío, somos afortunados, en muchos otros lugares cae nieve y se prenden muchas chimeneas. Hace días que estoy ronca, con una inflamación en la garganta, siempre me pasa por estas fechas.

Hoy 31 de diciembre hare lo mismo que hace algunos anos, esperare las 12 en mi casa, acompañada de mi esposo y de alguno de mis hijos o de los suyos, no nos gustan las celebraciones colectivas, por muchas razones.

Hoy el aeropuerto esta lleno de pasajeros que viajan para recibir el 2009 me imagino que con sus seres queridos. No faltan los que van a buscar la nieve para esquiar. Aquí recibimos a muchos turistas que buscan nuestras playas con sus gentes plásticas

He empezado este BLOG y todavía no tengo muchas personas que estén interesadas en leer lo que escribo. No estoy buscando aprobación ni halagos fáciles sino críticas que me ayuden a mejorar, a crecer. Creo que escribir a estas alturas de mi vida es profundamente solitario y desarraigado: no solo enfrentamos un mundo hostil, poco atento, sino que nadie, o muy pocas personas, están dispuestas a arriesgarse en un diálogo que ponga a prueba sus conocimientos, sus creencias y su cultura. Vivimos en una era cerrada, con falta de diálogo, empobreciéndonos cada día más. A mí me gustaría sentirme diferente a esta indiferencia y frialdad, muchos no quieren leer, pero soy muy consciente de que es de una tristeza insondable y busco siempre esas voces que me puedan acompañar. Tengo algunos amigos que me leen pero son pocos. Entonces que puedo hacer sino continuar adelante, escribiendo lo que siento, que un día, pronto veré mi primer libro en alguna librería de Miami.

Empezando el 2009


Empezando el 2009 Lo dijo Flaubert el autor de Madame Bovary “Hay que ser burgués en la vida para poder ser arriesgado en el arte” Si lo traducimos al idioma de las finanzas sería: sea ordenado, de pasos cortos para poder cumplir sus metas más lejanas. Pero ¿qué tiene en común no comer harinas blancas, pan, papitas fritas, salsas, pastas, ahorrar, volverse rico, cambiar de trabajo, bajar de peso, viajar, pagar deudas, dormir mas, dejar de fumar o buscarse una novia y hasta ¡casarse!? Son resoluciones de fin de año, las mismas que seguramente tenía Flaubert al proponerse escribir su obra cumbre. Hablamos de balance: metas o deseos que empiezan a nacer en las últimas horas del año viejo –muchas veces bajo los benévolos y violáceos influjos del Dios del vino (creo que se llama Baco) y que nos llevan de la mano en las primicias de un nuevo ciclo. (¿Tendrá que ver ciclo con la palabra reciclar?) Claro que habrá una diferencia sustancial entre una resolución y un deseo, ya que la resolución involucra acción y planificación. El deseo es sólo un pensamiento, un anhelo, una propuesta mental. Yo todos los Diciembres preparo una lista de lo que quiero hacer en los próximos doce meses. Y así finalizamos muchos este Diciembre llenos de nuevas metas y proyectos. ¿Cuáles? Cada uno tendrá las suyas, aquí van algunas.
1 Organícese, siempre es buen momento para hacerlo. Mucho más el comienzo de un año. Si es de los que hizo un plazo fijo hace meses y no lo renovó, o compró una acción pero ya no se acuerda ni el precio ni los motivos que lo llevaron a hacerlo, revise, haga cuentas. Es hora de organizarse. Incluso si hace mucho que no hace cuentas, es muy probable que con las altas y bajas que operaron en el mercado en ese tiempo, su billetera haya quedado desbalanceada: menos bonos y más acciones o más papeles de un frigorífico que no le gusta tanto y menos de una metalúrgica que lo desvelaba.
2 Planifique que usted ya no es un chico. O si lo es, entonces la edad de la adultez está muy lejos. En todos los casos, considere en qué punto de la vida se encuentra: su edad, cuántos años le faltan para jubilarse, número de hijos a los que hay que pagarles el colegio, o las cosas que quiere comprar en algún momento. Asegúrese de que sus inversiones sean adecuadas para alcanzar sus metas. Y aquí un subconsejo: elija con cuidado los instrumentos. Si sufre de presión nerviosa, seguro las acciones no son para usted. ¡Mucho menos los derivados! y en los países del tercer mundo cuidado.
3 Aprenda de sus errores. Si durante 2008 creyó en la inflación que usaron para indexarle los títulos públicos pero después fue al supermercado y el kilo de papas, limones o tomates lo dejó off side, entonces tómese un minuto para reflexionar. Quizás convenga vender los bonos y comprar una chacra y ¡producir salsa de tomates pisándolos usted mismo! Lo mismo si le creyó o no le creyó al Wall Street Journal y hasta si su agente de bolsa le dijo “espera”, pero usted no hizo más que ver cómo su papel perforaba todos sus stop loss. ¡Que no le pase de nuevo!
4 Agudice su instinto inversor. Investigue bien. Así, si le fue bien este año, revise para que el 2009, los que hacen las olas en el mercado no le pasen la gorra del vuelto y lo deje en cero. Revise balances, hable con colegas, busque los productos con menos riesgo. No se olvide que el valor del riesgo cambia día a día. Y si el saldo es negativo, no lo dude: consulte con un especialista (es un consejo de ellos, los especialistas, ¡Ja!). Es preferible pagar una comisión y salvar los ahorros. Ellos, seguro saben más que usted... por lo menos seguro saben más de lo que usted sabe menos.
5 Estudie costos y ahorre. Cuando se habla de economía, no sólo se hace referencia a la generalidad de los habitantes. También hay economía personal y habla de usar los recursos escasos de manera eficiente. En esta línea, revise comisiones, cargos fijos, débitos. Evítese pagar impuestos innecesarios. Como recursos no sólo es el dinero también piense en el tiempo, que como dijo Shakespeare, es la madera de la que estamos hechos.
Dedíquele más tiempo a su familia, amigos y a la comunidad donde vive. Seguro que a fines de 2009 le resultará la mejor inversión de todas.....
Bueno me voy a poner a trabajar...
Feliz 2009
Marisabel

Bienaventuranzas


DICHOSO quien sabe mirar a los otros
Con los ojos de un amigo,
Y acoge a cada persona
Sin prejuicios de cultura, religión o raza.

DICHOSO quien se empeña
En vivir en armonía con sus familiares,
Vecinos, compañeros, amigos,
Superando las inevitables dificultades
Propias de las relaciones humanas.

DICHOSO quien no guarda rencor,
No da importancia a palabras y gestos desagradables,
Y no obliga a otros a vivir
Según sus criterios.

DICHOSO quien comunica con dulzura,
Escucha las razones de los demás,
Sobre todo, la de los más débiles.

DICHOSO quien es tolerante consigo mismo
Y convive serenamente
Con sus propias limitaciones y con las de los demás.

DICHOSO quien estimula al bien,
Para construir un mundo
En el que cada uno
Pueda sentirse a gusto.

DICHOSO quien acoge
El valor de las diferencias
Que caracterizan a cada hombre
Y cada mujer de nuestro planeta,
Porque esas diferencias
Muestran el "Nombre"
Con el que Dios llama a cada uno de nosotros.

DICHOSO quien cultiva en su corazón un sueño
Que, dejando salir los colores de nuestra diversidad,
Verá aparecer en el cielo un gran arco iris,
En señal de fraternidad y de paz,
Que vestirá de luz y de fiesta al mundo.

Tuesday, December 30, 2008

Varios poemas de mi abuelita







Todos estos poemas fueron escritos antes de 1945






Mi vida


Mi vida es una continua oración,
es una súplica,
un rezo constante;
es un enjambre de amor y compasión,
la caridad misma,
de gozo palpitante,
y un calvario eterno de penas sin razón.

Es una zozobra,
en un martirio incesante
por los que vuelan alto,
por los que habitan lejos;
quienes mendigan suplicantes,
los que al carecer de pan se debilitan
y por los que viven sin Dios,
ignorantes.



¿Qué quisiera?

Tantos sueños,
tantas quimeras
maquina mi mente alucinada
¡Si muy fácil enumerarlas me fuera
y realizarles de amor arrobada!

¿Qué quisiera?
Que no lo oigan los celosos,
sentirme joven; mientras mis fuerzas puedan
verme activa, arreglando primorosos
los hogares de los hijos que me quedan

Saboreando los ajuares de los nietos por venir
y soñándome arrullada con los besos,
las quejas y los gritos;
los llantos y las risas
¡Enajenada!
¡Feliz!

¡Quisiera ver un coro aun más grande!
Escucharlos que me llaman abuelita.
Treinta nietos de que pueda yo ufanarme
¡Y que jamás me dejen solita!
Te perdono

Estas lágrimas que vierto por tu culpa,
que no caigan como fuego derretido sobre ti;
te perdono,
y aquí oculta
escondo el desamor percibido.

Eres siempre mi amor
yo te perdono de todo corazón,
te bendigo
y no creas jamás que te guarde enojo,
lo sabe Dios que es mi mejor testigo.

Es la acción más noble de la vida
para la madre de ternura encendida,
la que goza brindando su ser sin medida,
conceder el perdón al arrepentido.

Refrena tu carácter
y no hagas sufrir a los demás
como un verdugo cruel,
no tengas que pagar
y tal vez sentir remordimiento
por el comportamiento aquel.



Los ruegos de una madre

Señor:
Que todos sean buenos
Que no olviden la infancia
Que les inculqué tu amor

Que vivan en tu gracia
Que todos los actos de su vida
sean respaldados de santo temor

Que Tú seas el faro poderoso
que ilumine sus sanas intenciones,
que reciban tu luz ¡Misericordioso!

Que vuelvan sus ojos a Ti
Que dobleguen su querer
Que se humillen ante Ti

¡Que te amen y sean salvados!
Que de rodillas se postren
y perdones sus extravíos
Que Tú les digas:
¡Venid a Mí!



Duérmete

Cuando la “Parca” venga
le tendré que decir:
¡Detente!
Que un nieto sueña en mis brazos,
y otros aguardan que los haga dormir.

¡Espera!
No estorbes,
no me ciñas con tus lazos
de insólita aflicción,
permíteme aún decir:
Duérmete amor mío,
¡Duérmete en mis brazos!

¡A la rurrú… rurrú!
¡Duérmete por Dios!
Que tu abuela ríe,
plena de alegría,
porque ve en tu cara
reflejos de Dios.



Distintos Dolores

¡Murió el hijo!
y la madre adolorida
entre los pobres repartió un caudal de amor;
confortó a toda la que sentíase afligida,
que como a ella,
punzábale un gran dolor.

Todos los sufragios y limosnas
que por su alma mandaba distribuir
le parecían pequeños
y con ansias infinitas
deseaba por su palma
a los justos del cielo hacer dueños.

¡Murió la madre!
El primer día
el hijo parecía confundido,
se lamentaba sin cesar,
más ni de luto riguroso se vestía
ni a los que sufren acudía a consolar.

Sólo veía la hermosa herencia que tenía
y les dolía a los hermanos tener que dar;
avaro, atesoraba para él cuanto veía
¡Sin pensar en el alma de su madre!



Plegaria en el día de las Madres

Por las madres que lloran desoladas
a los hijos de su amor.

Por las madres que al campo de batalla
los despiden con pavor.

Por las madres que ausentes de los suyos
se oprimen de dolor.

Por las madres frívolas que olvidan
la senda del honor.

Por las madres egoístas que descuidan
la enseñanza mejor.

Por las madres impúdicas que llegan al escándalo
para después sufrir el error.

Por las madres que un hijo descarriado
aguardan con ardor.

Por todas las madres buenas
y las no tan buenas.






Mi súplica postrera

¡Qué no sea tan repentina mi partida!
que pueda unos consejos articular
y que al pie de mi lecho esté reunida
toda esa prole que tanto supe amar.

¡Te suplico que no falle ninguno!
has que reconozca los rostros queridos,
que pronuncie el nombre de cada uno
y los bendiga con mis cinco sentidos

Que me resigne a dejar los pedazos de mi vida
cuando un sacerdote se instale a la cabecera mía;
permítele a mi Oscar que distancias no mida,
que cierre los ojos, de la que fue su madre pía.







Activo y Pasivo


Cada fin de año hago un balance (sí, como los contadores, aunque lejos estoy de ser como ellos), en donde contabilizo pérdidas y ganancias, y arrojo un estado de situación para saber desde donde partir hacia el próximo año.Este año en mis columnas figura:

Activo

Dos nietos preciosos que crecen día a día y me abren los brazos cuando me ven con una sonrisa que ilumina mi vida.

Todos mis hijos y hermanos, que son activos todos los años de mi vida.

El llanto de sorpresa de mis familiares y amigos en sus cumpleaños, y la felicidad que sienten y transmiten.
Los abrazos que recibo.
Los cada vez menos alfajores de miel que consigo.
Las respuestas a mis mensajes por email.
Las tardes en el parque viendo el lago.
La primera novela de un gran amigo o una gran amiga.
Algunas noches o tardes de romance que llevo dentro de mi.
Algunas soledades
Las charlas de toda la noche con mi esposo.
Las risas sin sentido.
Las horas libres para disfrutar de los libros, el cine, el sol, la cama.
Las horas de escritura (que son las que mas disfruto)
Mis pocos lectores desconocidos.
Las ideas, la fantasía, los sueños.
Los estoicos amigos que estuvieron “aguantando” mis tristezas, desazones, desesperanzas y mis locuras.
La sorpresa de la ayuda de un desconocido.
La bondad que todavía queda.
La ayuda desinteresada
Los Ángeles humanos que voy reconociendo en mi camino.
Amaneceres y noches desde mi balcón buscando a mis luciérnagas.
La piel tostada del verano nuevo de mis amigas delgadas y bellas que se mantienen jóvenes.
La superación de un gran amor…la ilusión de uno distinto.
Los recitales que me dieron horas de alegría, recuerdos, sonrisas como los de Facundo Cabral, Chabuca Granda y Joan Manuel Serrat.
Los breves reencuentros

Pasivo

El futuro incierto
El encierro
La frustración de tener familia y amigos lejos
La falta de trabajo para muchosLos amigos que no estuvieron… O ex amigos
Las 60 entrevistas que hice buscando auspiciadores para Ana Raquel
La soledad apretada
Las miles de lágrimas que a veces no controlo
Las noches de no tener mas sexo por mi enfermedad.
La esperanza rendida.
La amiga del alma que hoy está lejos porque no supimos estar
Las arrugas nuevas, las canas viejas
Las horas demasiado libres
Los dolores escondidos
Los amigos que no eran
El amor que no llegó
Las carencias del alma
Los olvidos perdurables
El dinero que aprieta
Los eternos desencuentros
Las mismas equivocaciones
Las heridas

Como diría Benedetti: “Este balance infortunadamente arroja pérdidas, a enjugar en futuros ejercicios”.Lo positivo es que para mi todos los años se abre un nuevo libro en blanco.En el mío vislumbro un activo promisorio: un amor inimaginable, muchas visitas de mis amadas luciernagas, un trabajo de ensueño, buenos amigos, la familia maravillosa, un viaje a Roma, muchas más letras escritas, y por supuesto, muchos más sueños. Espero poder publicar mis primeros libros. A todos, espero que sus balances den saldo acreedor, y que si no lo son, se tomen esta oportunidad para arrancar de cero, tomar lo aprendido, y decretar un próximo año mucho mejor. Como el mío.

Un fuerte abrazo lleno de mis mejores deseos,


Mariangeles (Mary Elizabeth Fernández)

Un milagro de Navidad


Un milagro de navidad
Amiga recuerdas a mi amigo que esta por graduarse de psicologo... resulta que el y su familia para los 6 de enero tienen la costumbre de regalar canastas con dulces a los niños de su barrio... hace unos días me comentaba que estaban preparando eso ya y ahora me dice que esta mañana un señor llegó a su tienda (un pequeño kiosko de abarrotes) junto con una niña y le dejaron monton de jugetes nuevos o en muy buen estado pidiendoles que los repartieran... nunca han visto al señor... no saben quien es... pero aceptaron los jugetes y esta tarde los repartiran.... me dijo que no sabía que pensar de eso.. le dije que simplemente lo tomara como una bendicion de Dios... una tarea que da gusto realizar... Imaginate nos estan dando ganas de tomarnos 365 días (que cada vez me parecen mas cortos) para preparar una fiesta y regalos para niños de algun sector pobre y necesitado para alegrar la navidad a algunos niños... Una vez mi primo lo hizo en Bocas del Toro... Dios me ayude, en el 2009 hago algo similar... Esto de dar me esta cambiando mas cada vez... y que rico ser y sentirme asi...

Fernando

Todo lo que aprendo de mi nieto mayor





Al entrar a mi hogar, cálido, con un arsenal de entusiasmo, bondad, amor sin esperar nada a cambio, estaba mi nieto Dario ... Saben, es un niño de cinco años de edad, simpático, alegre, repleto de entusiasmo, siempre esta contento y alguna vez ni él mismo sabe por qué.
Al observarlo por un rato, mientras me acomodaba en el sofá de la sala, me di cuenta de que posee unas características que muchos de nosotros pagaríamos una fortuna para que nos formaran, entre otras: emprendedor, entusiasta, enérgico, siempre logra lo que quiere, no entiende de peligros o barreras, los obstáculos simplemente no existen, la curiosidad no tiene límite, la creatividad supera todas las expectativas. Ustedes podrían imaginar cuánto podría costar estas enseñanzas en el mundo empresarial y profesional hoy día.



Nuestra naturaleza es persuadir a los demás a “no intentarlo”, por millones de excusas. Seguro tendrán una de ellas en este momento para no leer este artículo, no dedicar 5 minutos a la superación personal y profesional de ustedes mismos. ¡5 Minutos!. Alguna vez escucharon frases como estas:



Si no te portas bien, viene el cuco y te comerá.Cuidado con esa corriente de aire -- seguro te resfriarás.No confíes en al gente, si se te acercan seguro que solo te querrán hacer daño.Te lo dije, que te equivocarías.¡Oye! Ten mucho cuidado, te puedes caer y hacer daño.No necesito de tu ayuda.No lo lograras.No eres capaz de hacerlo por ti solo.



Realmente son frases desalentadoras. Las palabras en boca de un ser humano son el arma más fuerte sobre la faz de la tierra, es tu decisión usarla para bien o para mal.



Prosiguiendo con mi relato, mi esposo, me ha pedido que lleve a Dario al parque, para que se divierta, juegue y respire aire más fresco. Al cabo de un rato entre llamados de atención, de arreglos y una lista de cuidados con el niño, no lo dejes solo, no permitas que este con niños mayores que puedan hacerle daño, al fin estábamos listos para salir. Su rostro estaba iluminado, lleno de radiante felicidad, solo estábamos rumbo a un parque cualquiera, ¡a jugar! Al llegar al esperado parque de diversiones, en menos de un segundo ya estaba jugando con otro grupo de niños que habrían llegado mas temprano. Yo sólo lo miraba disfrutar de este día de parque.
A mi lado, otro padre a quien también de seguro le habrían entregado una lista de cuidados para llevar a su hijo al parque. Al cabo de un rato, en realidad no recuerdo cuanto, regresamos de nuevo a casa, hora de cenar me sorprendió gratamente que Dario comenzó a hablarme sobre su “amigo” Miguel, le prestó su carro y que “yo quiero uno como ese, papa”, que también su “amiga” Ana, le dio un caramelo que tenia en su bolsillo, y que “cuando volvemos?


Es nuestro compromiso, nuestra misión, recuperar el niño que esta dentro de nosotros, el entusiasmo que le ponen en hacer cada cosa sin importar si caen en el intento, se paran y lo intentan otra vez, la constancia que le ponen a cada cosa que hacen. En realmente interesante lograr que hacer florecer ese niño que llevamos dentro.



Resulta impresionante mirar a los ojos de un niño cuando te cuenta sus sueños, sin limites por demás, cuanto menciona que quiere ser bombero, o policía, o vaquero, o viajar a la luna para comérsela. Ah, ¿sabías que la luna es de algodon dulce? Es maravillo solo poseer la mitad de esa emoción para conciliar tus sueños.



Un niño al escuchar una música, canta y baila sin importarle si lo ven o no, si no sabe la letra la inventa, lo importante es disfrutar de esa música en ese momento mágico. Un niño juega con un pedazo de papel y una piedra, y se convierte en un navegante de los siete mares, y visita los lugares más preciosos jamás visitados, en el patio de su casa. Un niño solo necesita sueño para dormir, un beso de mamá y papá, el ángel de la guarda que lo cuida de noche y de día, y cerrar sus ojos. Qué momento tan mágico. Un niño, al comienzo de la lluvia, corre, brinca y salta, busca el charco más grande, chapotea y se divertirse. Un niño al borde la carretera, mira esos inmensos postes de electricidad, e imagina en su mente quijotesca que es un robot con poderes mágicos, que salvara al mundo.

Un niño posee la sonrisa más genuina y transparente sobre la faz de la tierra que curaría el dolor más grande del alma. Un niño está siempre en una constante investigación, creación y comprobación de las cosas que pasan a su alrededor. Les suena conocido: “¿qué estás haciendo papa?”, “¿por qué, mamá?”, “¿para qué sirve esto., papá?” Un niño con una pelota de papel, disputaría la final de mundial de fútbol en su cuarto, imaginando que es el jugador estrella.
Un niño viajaría hasta el último confín del universo en busca de aventuras, amigos y alegrías, a bordo de su nave espacial.



Un niño, sólo dice te amo cuando lo siente, y no espera que tú le digas lo mismo, sólo que lo sepas. Sin rencores, sin envidia, sin mentiras.
Quien desea que lo amen así. ¿Tú quieres? Estamos dispuestos a florecer al niño que llevamos dentro y recuperar nuestros sueños de vida, recuperar la dicha de dejarte acariciar por el viento tu rostro, sentir la imperiosa necesidad de decir ¡Te Amo!, aunque me estén llamado la atención, no permite que nadie le haga daño. Sólo es un niño.


¿Ya comenzaste a buscar el niño que esta dentro de ti? Yo lo estoy buscando. Comienza tú también.


Yo ya tengo en acción a la niña que llevo dentro y les dejo la foto de mi jardin imaginario y no es mi imaginación... :)


¿Y tu niño ya esta despierto ahora?

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Seguimos....

El mensaje de mi amiga Ana Raquel Chanis




Al despertar, da gracias a Dios por tu propia vida.
Estira todo tu cuerpo lentamente, como lo hacen los gatos
Escucha esa música que realmente te gusta (no las noticias).
Respira profundamente 6 veces, hasta expandir el tórax.
Mira hacia el cielo desde una ventana y experimenta el milagro de existir.
Enmarca en tu mente el rostro de quienes amas y te aman (pareja, hijos, nietos).
Recuerda algún amigo o amiga que ha demostrado quererte bien.
Ten muy presente que TODO PASA, y que el ahora cuenta más que el ayer, o el mañana.
En ayunas, bebe un vaso de agua a temperatura ambiente.
Dedica unos minutos a algún ejercicio físico.
Desayuna y aliméntate el resto del día con lo que sabes que es mejor para tu cuerpo.
Aséate y acicálate con amor y esmero, como lo harías con un niño o una niña que amas.
Valora tus responsabilidades, son prueba de que eres capaz de ello… y mucho más.
Da espacio en tu mente para pensamientos llenos de esperanzas.
Perdona y, además, piensa en el enorme daño que te haces con cada sentimiento de rencor.
Si estás solo o sola, disfruta estar contigo, eres tu mejor compañía.
Es maravilloso amar, pero no dependas de nadie para encontrar tu mejor estado emocional.
Repite conmigo: “yo también soy una prioridad”.

La felicidad está dentro de ti, sólo tienes que buscarla y encontrarla constantemente.
Que ésta Navidad y el 2009 no sean en blanco y negro, píntalos de color…

¡F E L I C I D A D E S!
Ana Raquel

Hablando del nino interior, mi querido amigo el escritor, poeta, critico literario, filosofo, de la cual soy FAN numero uno, el talentoso Panameno, Fernando Lopez Peralta me dio sus comentarios:

Un escritor es un niño. Alguien que extiende su percepción más allá de la prudencia, uno que no mide los efectos prácticos de sus acciones ni deseos, alguien que toca donde otro piensa, cierto sujeto que baila o juega cuando aquel ordena, mide y pesa. Los sentidos avanzan en una vanguardia que carece de retaguardia, es un modo de verterse en la realidad y de acogerla al mismo tiempo, una riña de amor sin estrategia. Si el niño tuviera la técnica literaria y la experiencia del adulto creo que la biblioteca universal ganaría en maravillas. Pero es justamente eso, la vivencia condenada a la fugacidad y a lo inefable que define la niñez, lo que clava la daga en esa vena que el escritor dejará un día fluir. Todos los grandes autores, meditó André Maurois, tienen como su motivo central, más o menos disfrazado, el tránsito de la infancia a la madurez, el abismo entre la emoción de las expectativas y el frustrante conocimiento de la verdad: “Las ilusiones perdidas” -dijo- “es el título secreto de toda novela”.

Soy el tipo de escritor que soy porque fui el niño que soy. Venero mi infancia pues ella me dio la plenitud, la curiosidad, la excitación y la divina ignorancia. Respeto mi madurez porque me enseña una manera de escribir que me da la dicha de contarle mi emoción de vivir a un par de personas…

Monday, December 29, 2008

Sobre mi abuela


Aquella madrugada de insomnio, se me ocurrió abrir la caja en donde estaban los viejos retratos de la familia. Encontré uno de mi bisabuelo, el padre de mi abuela Caridad y me vinieron miles de palabras, pensamientos y recuerdos a la memoria; como si estuviera viendo una película en el cine, empezaron a desfilar en los caminos de mi mente estos personajes y a pintarse imágenes llenas de colorido. De repente, el dormitorio se llenó de olores mágicos y añejos. Pude sentir la fragancia de la canela y el clavo de olor del arroz con leche tan delicioso que comía cuando pequeña. Sentí la esencia de los pedacitos de cáscara de naranja mezclándose con leche -condensada y evaporada- y mucha azúcar. Se me hace agua la boca al recordar aquel arroz con leche de mi ya lejana niñez.

Me gustaría retroceder en el tiempo para volver a comer una delicia como aquella. Cierro los ojos y casi puedo saborearlo. En mi recuerdo vuelvo a tener seis añitos, un vestido de lunares con falda amplia y estoy corriendo en el jardín de la casa de campo en Chosica, a cien kilómetros de Lima. Huelo la hierba mojada, el aroma de jazmines y aquel olor especial y peculiar de la casa de mis abuelos. Que lindo es tener bellos recuerdos de la niñez. Son alimentos para el alma.

Eran muchos retratos que empecé a acomodar en el piso mientras “Gordita”, mi hermosa gata, frotaba como siempre su cabecita en mis piernas y se me quedaba mirando fijamente, para luego cerrarme los ojitos con dulzura como preguntándome que estaba yo haciendo despierta a las 3:00 A.M.. Miro detenidamente los retratos, y me quedo analizando las miradas ¡Qué ropas… Qué tiempos…Qué recuerdos! Cómo se pasa de rápido el tiempo cuando uno se involucra de cuerpo y alma con la memoria. Ya casi todos están muertos. En una bolsa plástica transparente encuentro unos poemas que escribió la abuela con su letra tan bonita, estos tienen más de seis décadas.

De repente siento que mis ángeles guardianes me susurran con fluidez al oído las palabras que mis dedos transcriben sobre el teclado de mi computadora con una velocidad que va más rápido que mis pensamientos. Siento su presencia detrás de mis hombros. No es la primera vez, pero ahora, ya mujer madura, puedo comprender y no dudar más de que toda mi vida mis ángeles han tratado de comunicarse conmigo de muchas maneras. También son muchas las veces que creo que es el espíritu de mi abuela que me cuida desde arriba y me visita cuando estoy dormida, he sentida su presencia en sueños muchas veces y hasta que me besa la frente. Al poco rato estoy recordando todo lo que me contaron de pequeña y lo que viví en carne propia. Tengo muchos recuerdos aún frescos y al recordar rompo en llanto porque me invade una emoción muy profunda. Es tanto lo que tengo dentro que a veces siento que voy a estallar. A veces siento que me estremezco de pies a cabeza y cierro los ojos para encontrar en los caminos de mi mente a una niña con cabellos dorados y ojos dulces, pero siempre tristes, que se derretían y deleitaban mirando a su adorada abuela, una mujer maravillosa: tan dulce, tan suave y al mismo tiempo tan fuerte, humana y generosa. Un ángel humano; pedacito del cielo, un ser de luz.

Mi abuela hizo cosas maravillosas por tantas personas y sin esperar nunca recibir nada material a cambio. Dar y servir era lo que la hacía feliz, sé que lo que buscaba era la Gloria Celestial, el Cielo para sus hijos. Era un ser de una generosidad y bondad como no he visto muchas veces en mi vida; por eso quiero lograr que su esencia llegue a muchas personas, para que puedan reflexionar y empezar a sentir, pensar, aprender y soñar. Ella amaba a Dios, la vida, la patria y la familia; amaba a los amigos y a toda la gente, pero sobre todo amaba el trabajo. La recuerdo, veo cómo vivimos la vida en este tiempo y no puedo dejar de preguntarme cómo hacía para convivir con tantas personas. Es tan difícil convivir con la familia, con la misma sangre, con los seres que amamos.

Con mi abuela aprendí a tener esperanza, a ser valiente ante la adversidad y de la fortaleza del espíritu, pero lo más importante que aprendí es lo importante que es adaptarse. Sí, porque una de las palabras más importantes del libro de mi vida va a ser adaptación. Atentamente escuchaba sus consejos y aprendía sus frases: Al mal tiempo, buena cara; si no estás con el que amas, ama a la persona con quien estás. De ella también aprendí que somos los arquitectos de nuestras vidas, que cada una de nuestras decisiones, correctas o incorrectas, definirán nuestros destinos. Cómo es posible que en cinco minutos nos cambie la vida para siempre, nuestro futuro y los problemas venideros como consecuencia de lo que decidimos hacer en determinados momentos. Dónde trabajar, con quién casarse, dónde vivir, cuántos hijos tener, cómo gastar o malgastar el dinero. Si hay que dejar el país, si hay que divorciarse, cuando decir que sí y cuando decir que no. Valdrá la pena romper un hogar por una aventura, por una infidelidad. Probar drogas, emborracharse o comer demasiado. ¡Decisiones, decisiones! tantas decisiones que tomamos en el diario vivir. Si resignarse y vivir en la depresión por la opresión o cambiar nuestros destinos. Tenemos que saber seleccionar a nuestros amigos, importantísima es la elección de nuestra pareja; aprender a amar, perdonar y aceptar a los de nuestra sangre aunque tengan miles de defectos y problemas, porque son “la familia”; pero, pregunto ¿tenemos que honrar padre y madre cuando nacemos y crecemos en un hogar disfuncional, cuando nuestros padres nos abandonan emocionalmente o cuando, a pesar de tener padres, estos son irresponsables y tenemos que crecer sin buen ejemplo, sin apoyo y con maltrato?

Todas aquellas vivencias se quedaron grabadas en mi mente y selladas para siempre en el corazón. Ahora, en la mitad de mi vida, tengo esta necesidad imperiosa de escribir todo esto que me pesa tanto y que llevo desde siempre por dentro. Siento que debo venerar a todos los ancianos y personas mayores maravillosas de mi infancia, de mi juventud y de mi vida de mujer madura, entrando en la tercera edad a una velocidad increíble. Tengo que apresurarme porque la vida se pasa en un suspiro, estamos aquí de paso y cuando nos damos cuenta las canas cubren nuestras cabezas y nos cuesta agacharnos.

Recientemente me di cuenta que mis ángeles habían estado enviándome mensajes por mucho tiempo, pero yo no sabía interpretarlos. Hace poco tome unas fotos dentro de una iglesia en Lima, con el celular de mi hermano, y en una de las fotos salió una figura que parece de humo y que forma perfectamente la figura de un Arcángel, se divisan las alas, la espada, la cara, es como si fuera un fantasma, una entidad de otra dimensión. Pareciera el Arcángel Miguel porque tiene una espada. Algunas personas al ver la foto inmediatamente identifican al Arcángel y se quedan asombrados, maravillados, otros dicen que ven una mancha y que es un truco de la cámara o nuestra imaginación que nos hace ver cosas donde no hay. Pero claramente se ve la cara de Miguel, las alas, la espada. Es Miguel que siempre ha estado a mi lado protegiéndome. El que me salvó la vida a mí y a muchos de los míos ya varias veces. Ahora comprendo tantas cosas.

Otro día, en uno de mis viajes a Lima conozco a una joven mujer de rostro bellísimo y nos hacemos muy amigas, después de algunas horas de conversación me comenta que desde niña ella se encuentra plumitas blancas. A veces las encuentra en su ropa, otras veces a la salida de su casa, en la cama, en los zapatos, en su abrigo. Ella las guarda desde siempre, en una bolsita de tela. Ese día me enseña las plumitas, son blanquísimas, delicadas, muy ligeras, no se parecen a las plumas de los pajaritos o de otras aves. Me las pone en la palma de mi mano, yo empiezo a temblar de emoción, siento una electricidad que me cubre el cuerpo y una presencia celestial, me erizo toda. La miro y le contesto con toda naturalidad: son las plumitas de las alas de tu ángel de la guarda que te esta dejando señales. Entonces le pregunto su nombre. Me contesta: mi nombre de bautizo es Gloria Angélica.

Desde ese día somos grandes amigas. Fueron nuestros ángeles quienes se pusieron de acuerdo para que nos encontráramos en uno de mis viajes a Lima. No fue casualidad. Nada es casualidad. Todo en la vida sucede por que todos tenemos una misión que está escrita en el libro de la vida. Entre nosotras estaba escrito que nos conoceríamos, que seríamos amigas, que nos reconoceríamos de inmediato.

El tiempo no perdona y se pasa volando; cada día es más rápido conforme vamos avanzando en los caminos del tiempo, nos vamos poniendo viejos. Constantemente me repito que sólo tenemos una vida, que es esta y no es un ensayo, es la escena real -it’s the real thing- y tenemos que aprender a vivirla, disfrutarla, entenderla. ¡Qué difícil es a veces ésta vida! o es que no es la vida la que es difícil, sino que nosotros lo complicamos todo. Me siento ansiosa porque quiero publicar los poemas de la Abuela Caridad, son tan lindos que cada vez que los leo se me hace un nudo en la garganta y me invade una emoción que me hace llorar. La abuela Caridad era un alma profunda y sensible; de gran sencillez y aprecio por las cosas simples de la vida, era feliz con tan poco.

Ella se convirtió en mi primera heroína y lo ha sido toda mi vida. Nunca me he tropezado con nadie como la abuela Caridad. Ahora puedo entender tantas cosas: sus poemas, sus silencios, sus lágrimas, su dedicación a los hijos -a los suyos y a los del viudo, mi abuelo José Ernesto-. Ahora sé porqué siempre estaba tan ocupada. Puedo darme cuenta que ella fue una víctima, además de una santa; un ser de luz, una mujer extraordinaria, en su época y en cualquier otra. A ella le fascinaban las flores, sobre todo las violetas. Tenía el jardín lleno de macetas con violetas frondosas y en flor de los más variados colores. Le gustaban las aceitunas, las almendras, las frutas secas, los quesos, las mermeladas, los higos, los mangos, comer una manzana cortada en ocho partes cada mañana a la hora del desayuno, granadillas y sobre todo le gustaban las chirimoyas y los plátanos de la isla. ¡Ah! Se me olvidaba, también le gustaba mucho la lúcuma, con la que me enseñó a hacer helados y flan que son una delicia.

Mi abuela era metódica, disciplinada. Después de ella la segunda persona mas parecida en cuanto a tener esas virtudes fue mi tía Antonia. En cambio mi madre es una mujer diferente, con una personalidad fuerte, inteligencia excepcional y aguda, bastante marcada por los golpes de su primera infancia. Una mujer que no puede alcanzar sus sueños de llegar a ser una famosa actriz a pesar del gran talento musical que lleva en la sangre, ya que desde pequeña su vida estuvo llena de obstáculos y tragedias. Belinda nunca aceptará que ella misma ha sido siempre su peor enemiga; seguirá siendo, a pesar de los golpes, una niña con comportamiento de consentida, siempre tratando de ser el centro de la atención porque nunca sentirá aceptación de nadie más que de su comprensiva y humana suegra, Caridad, que se muere cuando ella sólo tenía 29 años. La muerte de Caridad deja en la vida de Belinda un vacío enorme ya que nunca volverá a sentir el apoyo emocional ni el amor de madre que pudo conocer solamente por un corto tiempo.

Caridad y Belinda, mujeres víctimas cada una en su época de una sociedad hipócrita, de una cultura de dos caras, de un ambiente de vanidad y materialismo clasicista, muy cerrado y superficial. De hombres generalmente machistas, infieles, egoístas, insensibles y equivocados. Me refiero a aquellos hombres que no conocían la cocina de su casa ni sabían hervir agua y menos freírse dos huevos, no mencionemos cambiar pañales o levantarse en la noche a tranquilizar al bebito que esta llorando porque está mojado, siente cólicos o quizás por que le llegó la hora de tomarse el biberón. Estamos hablando de falta de compromiso, de dualidades e infidelidad; de la no existencia del espíritu de sacrificio sino de una tendencia a los abusos y mentiras, a la hipocresía, el robo y a la traición. Épocas en las que las mujeres fueron como adornos -trofeos-, otras únicamente sirvieron para que ser preñadas y traer hijos al mundo, algunas fueron las criadas fieles.

Palabras de la autora







Mi vida no ha sido ni fácil ni simple, todo lo contrario, mas nadie se imaginaría jamás lo que me ha tocado vivir hasta el presente y cómo todavía puedo reírme y amar la vida con la pasión, el entusiasmo y la intensidad con que lo hago día a día.

¿Qué quiero ser de grande? Quise ser muchas cosas, pero la realidad ha sido otra. Con el tiempo me di cuenta de que tenía muchos talentos, pero como a muchos la vida se me ha resbalado como agua entre las manos tratando de sobrevivir y de cumplir con mis obligaciones de hija, esposa, madre, hermana, amiga, profesional…

Desde que me acuerdo he sentido fascinación por los lápices, libros y cuadernos. El día más importante y más emocionante de mis años escolares siempre fue el primer día de clases. Nunca podía dormir la noche anterior. ¡Sí! el colegio me fascinaba, me llenaba de dicha e ilusión. Yo era de esas niñas raras a la que los días de vacaciones y los feriados no la entusiasmaban en lo absoluto, nunca entendí porque las otras niñas se ponían tan felices de no asistir a la escuela.

Siempre me ha gustado ir de compras. Me encantaba comprar los útiles escolares en la Librería Minerva, mi pluma de tinta mojada, el estuche de lápices de colores de nombre difícil de pronunciar por que eran alemanes, el forro protector de plástico transparente para proteger los libros, que en Lima se llamaba binifán.

Literatura e historia universal eran mis materias favoritas. Las matemáticas nunca me llamaron la atención, en la secundaria nunca comprendí de que me iban a servir en la vida la geometría, el algebra, los quebrados. La filosofía en cambio me conquistaría lo mismo que la psicología y las bellas artes. Cuando llegó la hora de finalizar mis estudios secundarios con las notas más altas, el primer puesto y definir que carrera universitaria seleccionaría, decidí que primero estudiaría dos años de letras y que en ese tiempo ya sabría cual era mi camino profesional ya que me gustaban muchas carreras. Mi padre que era piloto comercial y trabajaba para Aerolíneas Peruanas (APSA) en esa época se quedó sin trabajo y pasamos días difíciles en donde él, junto a mi madre, tuvieron que empezar un taller de confecciones de ropa femenina y trajes de baño. La verdad es que lo hicieron bastante bien aunque no conocían el negocio y pronto consiguieron órdenes de compra de algunos almacenes y empezaron a producir los famosos “hot pants” y chaquetas de imitación cuero. Yo tenía sólo 17 años y aunque sé que mi padre tenía las mejores intenciones no me pudo pagar los estudios, fue así que me inscribí en la Academia de Idiomas y Secretariado Brown en la calle 28 de Julio en Miraflores y me puse a estudiar para sacar mi diploma de Secretaria Ejecutiva Bilingüe. El curso tomaba dos años e incluía contabilidad, mecanografía, taquigrafía, transcripción y hasta estudios legales. Simultáneamente conseguí trabajo en una oficina como recepcionista en una empresa que se llamaba Ejecutivos Internacionales. Ganaba algo así como 300 dólares al mes mientras me buscaba otros reales vendiendo cosméticos a mis amigas y vecinas para ayudar en casa con el dinerito que con mucho esfuerzo y orgullo me ganaba.

Estaba involucrada sentimentalmente en una relación desde los 15 y terminaría casándome antes de los 19 años. Tuve mi primer hijo a los 20 y el segundo a los 22 para encontrarme luego con la encrucijada de un matrimonio disfuncional que terminaría, muy a mi pesar, en divorcio a los 23. Entonces cambió mi dirección geográfica; dejé Lima, la ciudad que me vio crecer, para mudarme a Miami en donde resido hace más de tres décadas.

Desde que llegué a la ciudad del sol, casi siempre, me he dedicado a trabajar en grandes empresas como secretaria o administradora, aplicando todo lo que he aprendido en la escuela de la vida.

¿Qué quiero hacer de mi vida en el futuro? Me estuve haciendo esa pregunta hasta hace poco, hasta la noche en que mi ángel de siempre, con dulzura, me susurró al oído: “Escribe todo eso que sientes, todo lo que llevas por dentro” entonces comprendí que quería escribir libros. Sí, decidí que quiero ser escritora y así ha estado pasando el tiempo. Ahora estoy aquí ante ustedes en vísperas de cumplir 55 años compartiendo mis pensamientos y mis escritos. Este es pues mi primer libro.

La gente que me ve caminar por la vida piensa “por allí va la gorda feliz”, muchas veces me han confirmado que así luzco, sí, gordita y feliz. Afirman que soy muy alegre y sobre todo entusiasta y que doy la impresión de que no sé lo que es tener problemas y menos ser portadora de un pasado con episodios muy tristes o traumáticos. La procesión va por dentro. Por afuera flores y por dentro temblores. Pocos aguantarían estar en mis zapatos. ¿O es que creen que estoy gorda por gusto y que los gordos son felices? Me hice una mujer “grande” cuando llegué a este país en donde la comida esta súper cargada de vitaminas y en donde es muy fácil engordarse si es que no quemas las calorías que consumes. Eso sí, nunca me he sentido mal por mi sobrepeso.

Desde que aprendí a escribir, he escrito muchas cartas y poemas. Escribir siempre fue mi modo de desahogar todas las inquietudes y los problemas; ha sido una forma de reflexionar, de catarsis terapéutica o de exorcismo como diría mi admirada amiga panameña, la escritora y gurú de la imagen, Ana Raquel Chanis. No me puedo quejar, he tenido una vida muy rica en emociones y experiencias. No sé lo que es aburrirme. El aburrimiento es un sentir desconocido para mí por que siempre he sido activa, algunos hasta dirían que hiperactiva. He sabido llenar mi vida de múltiples proyectos, eventos, actividades. Soy muy comunicativa, de esas personas que hablan y sonríen a todo el mundo, así es como he conocido y sigo conociendo a muchas personas interesantes, lo sigo haciendo todos los días. Me siento segura de mis experiencias. Soy como miles de mujeres que han tenido que emigrar de sus países para buscarse el pan de cada día para alimentar a sus hijos y salir adelante en la lucha diaria; al mismo tiempo soy única y exclusiva, como todos y cada uno de nosotros, por que siento que todos somos seres especiales.

Soy una mezcla de nacionalidades, maneras de pensar y costumbres. Nacida en los Estados Unidos, en Texas, la tierra de mi madre; mis padres se mudaron a Lima, Perú, la tierra de mi padre, cuando todavía usaba pañales. Mis antepasados fueron descendientes de españoles -vascos y andaluces-, ingleses y alemanes.

Me encanta vivir en Miami pero nunca he dejado de añorar Lima, mi adorada ciudad, por la que siento una nostalgia constante que se compone mucho con mis comunicaciones por Internet y cuando viajo por unos días para renovarme toda. Lima me seduce, me llama. Cuando estoy en Lima es como si nunca hubiese salido y es que parte de mi corazón se quedó allí, en sus calles miraflorinas. Como crecí y me formé en Lima me siento más cómoda, feliz y completa expresándome en este riquísimo y maravilloso idioma y van a encontrar que escribo como peruana.

Cuando era niña vi luciérnagas cerca de mi casa, ahora que vivo en la ciudad las añoro. En 1966 yo cargaba mi diario en el que siempre hacía todo tipo de apuntes y pegaba pedacitos de papeles, figuritas, facturas, fotos, recuerdos anotando y redactando todo tipo de actividades. Los lugares que habíamos visitado, el clima, los nombres de las personas que conocíamos, lo que comíamos, en fin todo lo que dejábamos atrás. Hace ya tiempo que me deshice de aquellos tesoros, al parecerme un día que era otro de mis tantos cachivaches de colección, porque desde siempre he sido recolectora de recuerdos. Libros, poemas, pensamientos, cartas. No me arrepiento, los recuerdos son más grandes y de más peso que cualquier cuaderno.

Déjate llevar por lo que dicta tu corazón. Escucha las voces internas que te están hablando desde siempre. Siente tus impulsos, síguelos. Deja de sentir miedo: cree en Dios, cree en ti. Que los ángeles acompañen tus sueños y tu palabra. Deja que las luciérnagas iluminen cada página del libro de tu vida.



Mary Elizabeth Fernández-Vásquez

Compartiendo pedacitos de mi obra











De esta manera

Como madre comprendo a los niños y he conocido la paciencia
Como mujer comprendo a los hombres y he conocido la tolerancia
Como hermana comprendo los vínculos familiares y respeto la sangre
Como hija comprendo lo bello de ser madre y respeto a las madres
Como hembra comprendo lo maravilloso de la amante intensa y generosa
Como amiga la forma menos física de sentir el amor y la más grande de expresarlo…
Como ser humano comprendo que estoy en este mundo para encontrar mi camino…
Como ser me siento llena, completa en cada parte de mi división
Y quiero brindarte todo en su todo de cada momento
De mis puros momentos maternales
De mis ardientes momentos de mujer
De mi modo cariñoso de hermana
De mis gemidos de gozo y placer
De mi alegre carácter de niña
De mi exuberante modo de amiga
Mis jocosos gritos y travesuras
Mi alegría de vivir
Mis tristezas infinitas
Mi personalidad demasiado fuerte para algunos
Espontánea en sus verdades.



Mi Ángel Luciérnaga

Una noche triste de luna llena,
me encontraba sola; con los ojos mojados,
la cabeza gacha y el cuerpo cansado,
era joven, pero me sentía vieja.
Estaba rodeada de miseria y dolor;
buscando un consuelo, buscando a Dios.

Cuando llegó hasta mi huerta una luciérnaga
que se posó primero en mis cabellos,
después se metió entre mis dedos;
alumbrando el sendero de mis sueños de amor,
los caminos de mi mente confusa.

Me entregó la llave que había perdido tiempo atrás
y con su luz maravillosa
tocó el fondo de mi alma
devolviéndome la esperanza,
el amor y la ilusión por la vida.

Al poco rato sentí la necesidad de dormir,
de sentir el dulce alivio del cuerpo relajado
y me quedé dormida sin sentir dolor;
se me curo el insomnio y volví a tropezar con el sueño
sin sentir miedo ni preocuparme por lo que será.

En mi sueño vi como la hermosa luciérnaga
tomaba la forma de una bella mujer
de cabellos rubios que con alas blancas
volaba por el campo abierto,
iluminándolo todo con su sonrisa traviesa.

Iba pintando caminos de flores blancas,
bordeados de árboles frondosos,
senderos verdes y ríos cristalinos
con cataratas de espuma blanca.

Sentí una fragancia deliciosa
cuando con dulzura se acercó
y apretando con fuerza mis manos
me susurró al oído:
Soy tu amiga, no estás sola;
soy tu ángel, tu luciérnaga…



Cuando llegó el Ángel

Así me encontró la noche:
Tenue, pálida, inmóvil;
con los ojos perdidos en la distancia,
mirando siempre al punto lejano
que desde siempre estoy buscando.

Como buscando que de ese punto lejano
salga el Ángel bello
que se convierta en el hombre anhelado
y me cargue entre las olas
y me lleve entre los aires
y me abrace con sus alas doradas
y me cubra el alma toda
y me haga sentir buena, tierna, pura.

Cuando sus ojos cristalinos como manantiales
iluminen mi cara
y sacien mi eterna sed
y pueda suspirar tranquila
por que me cuida
por que me ampara
por que llegó desde el Cielo
donde mora Dios,
trayendo el amor
para así completar mis sueños
¡Mis sueños de amor!

Así me encontró el Ángel esa noche:
con la blanca túnica de la pureza
de mi sueño de amor,
con la mirada esperanzada
de la que sabe esperar y espera…
En infinita espera.
Y se deja llevar por lo que los hombres
dicen que es el amor
y luego camina sola
por la arena de la vida
tocando el morir de las olas,
escribiendo palabras sin sentido,
hablando sola y escuchando alta su voz en el silencio.

Así me encontró el Ángel
y tocando mi cabeza ya blanca por el tiempo,
posó su mano en mi hombro cansado…
Rozaron sus labios mi arrugada mejilla,
calzó mis pies desnudos como a una cenicienta
de los zapatos blancos de novia,
me colocó un velo de algas marinas y flores blancas
y tendiéndome sus brazos alados de tibio calor
me dejó caer en el sublime hechizo de su mirada,
de su presencia añorada,
cruzando el mar negro de la noche;
cruzando el cielo infinito
Llenó de estrellas brillantes,
saliendo de mi para gozar en él
del éxtasis más intenso de este mundo,
del final de esta vida.

Así la encontraron al otro día:
Dormida, tendida en la arena, pálida, calma…
Dicen que llevaba un zapato blanco,
y la cabeza coronada de flores blancas…
Dicen que en sus labios se dibujaba una sonrisa
y en la arena encontraron escrita
Tan sólo una palabra: PAZ

La mujer de la playa, la anciana,
la que caminaba noche a noche, día a día,
con la blanca túnica que movía el viento
dejando ver las curvas que el tiempo había marcado
Sin piedad en su cuerpo.
La mujer que huellas dejaba en la arena mojada,
la que no sabían molestar los pescadores;
la triste anciana,
la pobre mujer que vivió
Buscando el amor.

Se murió en lo suyo dijo el barbudo pescador,
el más joven en cambio la miró con gran pena y tristeza
y por un momento pensó que hubiera querido conocerla en otros tiempos
y haberle demostrado que hay hombres capaces de amar.

Así me encontró la noche…
Presenciando esta triste historia,
cuando levanté los ojos
me pareció ver un Ángel en el cielo;
se estremeció mi cuerpo,
Nos existen los seres alados pensé,
pero lo seguí mirando.
Cargaba en sus brazos a una mujer joven,
la abrazaba enamorado, ilusionado,
como un recién casado
y la muchacha: bella, radiante, feliz…
Feliz, en sus brazos sonreía,
Sonreía eternamente.








Comentarios de Fernando López Peralta

Mary Fernández tiene una obra buena... de las que me gustan leer porque no es el tiempo aquel que empieza sigue y termina... va y viene suave... y no te pierdes!... conoces a María Ángeles sabes de quien es hija y de quien es Nieta sobre todo para entender de pronto esa carta de la prima o el episodio en el hospital... El perrito... las luciérnagas... el pino y las palomas de cerámica blanca... NaturalezaCirugías, Internet... Ciencia tecnología... Hijos nietos historia familiar... SIN lugar a dudas es como abrir un álbum de recuerdos... Es ojear un pasado... entender el presente... buscar un futuro... Perdón, volver a empezar, Amar... Entregarse, AMISTAD... Hay de todo y no se siente saturado...

Cuando empezo el temita de la mujer liberada!!!!


5:00 A.M.
El despertador no para de sonar haciendo un ruido estremecedor y no tengo fuerzas para tirarlo contra la pared. Estoy cansada; me siento rendida, como si no hubiese dormido siete horas. No me puedo ni estirar. Cometo mi primer pecado capital de cada mañana al despertarme: la pereza.

5:30 A.M.
Después de un baño en la ducha, me lavo los dientes y hago mis gárgaras matutinas, para después taparme las ojeras con algún mágico producto de Loreal, Revlon o Lancome, el primero que encuentre en mi cajita de cosméticos.
Para remate es día lunes y los lunes nunca quiero ir a la oficina. Creo que en eso me identifico con millones de seres humanos. ¡Qué lata tener que trabajar! y todavía saber que falta mucho para el retiro. Lo que quiero es quedarme en casa. Es mi más grande fantasía.

Tengo tantas cosas que hacer en casa: volverme la mejor cocinera y repostera del mundo; con la ayuda de mi colección de libros de recetas, preparar algún plato gourmet o un pastel de alcachofas; Leer un libro de Paulo Coelho o volver a leer mi libro favorito, El Principito; ordenar un poco el ropero, coordinar mi ropa por colores para no romperme la cabeza todos los días con la pregunta que nos hacemos todas ¿qué me pongo hoy? cualquier
cosa menos levantarme tan temprano. Me gustaría saber quién fue la reverendísima idiota de mente brillante que tuvo la idea de reivindicar los derechos de la mujer ¿porqué hizo eso con todas nosotras? Me sospecho que sus intenciones fueron buenas, pero no supo proyectar las consecuencias. Todo era tan bonito en el tiempo de nuestras abuelas. Entretenidas y siempre bien puestas, peinaditas y olorosas, se pasaban todo el día bordando, intercambiando recetas con sus vecinas y amigas, enseñándose y compartiendo mutuamente los secretos de los aderezos, trucos y remedios caseros, leyendo libros clásicos o revistas de modas, rezando, decorando la casa, plantando y podando árboles o plantando rosas y acomodando las flores en búcaros de porcelana francesa mientras educaban a sus hijos que eran criaturas de buenos modales y seguidores de todas las reglas de urbanidad y de la religión.
Un día entre los años 1960 y 1970 llegó el movimiento de liberación femenina con su “mujer liberada” a la que no le gustaba usar ajustadores, llegó esta mujer con sus ideas del control de la natalidad y el amor libre, apoyando el lesbianismo y muchas cosas más para lavar cerebritos e intoxicar a varias otras revoltosas rebeldes sin causa tan liberadas como ella con ideas exóticas como esa de conquistar nuestro espacio. ¡Qué espacio ni qué espacio! De qué estaban hablando, si ya teníamos el mundo en nuestras manos. Teníamos el dominio completo, no solamente de todo el planeta sino sobre los hombres; ellos dependían de nosotras para comer, para vestirse y para lucir y quedar bien delante de sus jefes y amigos. Crearon a la mujer independiente que no necesitaba al hombre para triunfar ni para salir adelante y sin darse cuenta complicaron lo más sagrado desde que Dios hizo el mundo. Eso de unirse un hombre y una mujer en matrimonio y crecer y multiplicarse, pero en hogares funcionales, en donde había un padre, una madre y los hijos que se pudieran tener, muchos.

Ahora, respóndanme con toda honestidad, cómo están esos hombres. Ahora los pobrecitos están todos confusos, ansiosos y estresados sin saber comprender qué papel desempeñan en la sociedad y salen corriendo. Huyen de nosotras como si nos tratáramos de un huracán de categoría cinco. Esa broma, esa bendita gracia de la liberación femenina acabó llenándonos de obligaciones y nuevos retos que antes eran sólo para los hombres.
Lo anterior no es todo, podría seguir por horas con el temita. Miren, lo que pasó acabó lanzándonos dentro de la soltería crónica aguda, por que desde hace tiempo ya no esta de moda casarse, ¡No! Para qué, si es mucho más fácil juntarse sin compromisos, cada uno con lo suyo, los papeles no son importantes. Antes los matrimonios duraban para siempre y ahora los que tienen dinero firman los famosos contratos pre-matrimoniales y separación de bienes, por si acaso, cuando deciden que sí, que hay que legalizar la unión y unirse en santo o en legal matrimonio. Se juran que estarán juntos “toda la vida” en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y en la riqueza y todas esas promesas lindas que se hacen, aunque en el fondo saben que “toda la vida” puede ser algo así como cinco meses o un poco más.

Respuestas, por favor, díganme porqué si las mujeres lo teníamos todo, lo mejor. Las mujeres que sólo necesitábamos ser frágiles, suaves, dulces y dejarnos guiar por la vida; comenzamos a ser rivales, a competir con los hombres y algunas hasta a comportarse como ellos. A qué mujer se le ocurrió tal cosa o acaso fueron los hombres. Estaba más claro que el agua, eso no iba a terminar bien.

Hoy, analizando mi realidad, confieso que no soy más parte de la sociedad moderna obligada al ritual diario de estar flaca como una escoba, pero con pechugas y trasero duro, para lo cual tengo que matarme en el gimnasio, además de morirme de hambre, vivir bañada de cremas, ponerme hidratantes y anti arrugas, padeciendo el complejo de radiador viejo tomando agua de botella importada de Francia a todas horas y demás artimañas para no caer vencida por la temible y cercana vejez. Estoy cansada de tener que maquillarme impecablemente cada mañana desde la frente hasta el talón, mantener el pelo rubio y no atrasarme con las mechas y pintarme las raíces -las canas son peor que la gordura-. Cansada de tener que elegir bien que me voy a poner combinando zapatos y accesorios, no sea que no esté presentable para esa bendita reunión de trabajo; sobre todo yo, que trabajo en el aeropuerto donde pasan un millón y medio de personas por las salas de embarque y otro millón y medio más por las de desembarque. Soy una rebelde con causa.

Tengo que salir corriendo para quedarme embotellada en el tránsito, resolver los problemas del mundo por el celular, correr el riesgo de ser asaltada o de morir atropellada por algún pasajero apurado corriendo para no perder su vuelo o por otra loca liberada que corre a su oficina igual que yo. Hoy debo instalarme y quedarme pegada todo el día frente al ordenador trabajando como una esclava -moderna, claro está- con un teléfono en el oído, oyendo quejas y más quejas por sucesos que ni siquiera son mis problemas. Todo para culminar la jornada con los ojos rojos -por el monitor, por que para llorar de amor o por los problemas propios de mi mundo no hay tiempo- y unas ojeras púrpuras que me hacen parecer la mujer de Drácula. Pensar que en el tiempo de mi abuelita las mujeres lo teníamos todo resuelto.

Estamos pagando un precio altísimo por estar siempre en forma, sin estrías, bien depiladas -a mi la cera me duele mas que un parto seco- sonrientes, perfumadas, con las uñas perfectas -acrílicas por supuesto- y ni hablar de tener un currículum vitae impecable, lleno de diplomas, asociaciones, doctorados y especialidades para poder ganar los sueldos de los hombres. Nosotras trabajamos el doble y no nos llevamos ni los reales ni la gloria. No era mejor -mucho mejor- seguir tejiendo ropones, leyendo novelitas rosa y tomándonos una limonada bien heladita.
Qué necesidad teníamos de toda esta liberación. Nosotras ya sabíamos que teníamos un cerebro y que lo podíamos usar, acaso era necesario demostrárselo a ellos.Quiero -exijo- que de ahora en adelante, un galante caballero me abra la puerta del auto para sentarme a su lado mientras el conduce sin darme sobresaltos o para que yo pase como una reina, que corra mi silla cuando me voy a sentar o me retire el asiento al pararme, que me mande flores cada mes en nuestro aniversario y me escriba cartas lindas, llenas de poesías románticas y sin faltas de ortografía.

Piensan que estoy bromeando o soñando. No, mis queridas colegas, mujeres del mundo -de todas las edades, después de la mayoría de edad- mujeres preparadas, inteligentes, realizadas y liberadas. También ustedes, las mujeres abandonadas, estoy hablando muy seriamente y renunciando a mi puesto de mujer moderna, liberada, pero liberada de qué si para remate y colmo de males todavía seguimos limpiando, trapeando, barriendo, cocinando, cambiando pañales y lavando calzoncillos.

El idioma de los muebles de la casa de Chosica


A la edad de cinco años, un verano, mis padres me llevaron a pasar unos días en la casa de Chosica en donde estaban cuidando a una hermana de mi abuela, la tía Camila quien había quedado paralítica después de un terrible accidente. En aquellos días tendría unos cincuenta años, aunque su estado físico estaba muy deteriorado y aparentaba tener muchos más. Siendo muy joven, y después de haber parido un solo hijo varón, había sufrido un accidente practicando unos saltos de trampolín en sus anhelos de ser campeona olímpica, desde la tragedia su vida transcurría sentada en una silla de ruedas, paralizada desde el cuello. Cada mañana, una fiel y paciente criada la levantaba de su cama y la colocaba junto a la ventana de la sala, donde pasaba las horas, con la mirada perdida, mirando un punto lejano, callada, siempre callada, sin pronunciar palabra.

Aquella casa de campo con solo personas mayores y sin juguetes ni columpios era muy aburrida para una niña de mi edad. No había nada con qué entretenerse y yo siempre fui una niña inquieta y traviesa. Recuerdo que pasaba horas angustiada por el tiempo marcado por un péndulo del viejo reloj que parecía no moverse, mientras daba vueltas alrededor de la sala, jugando a la ronda con mis amiguitos imaginarios y suavemente acariciando los viejos muebles de madera. Ten cuidado, me decían siempre los mayores, se mira y no se toca, mira con las manos y toca con los ojos…. Tienes que portarte bien y cuidar esos muebles porque son costosos y tienen muchos años. Pertenecieron a tu bisabuela, que se los dejó a tu abuela y a tus tías, están en esta casa de campo desde el siglo pasado. Cuando ya las tías se vayan al cielo, una de estas sillas será parte de tu herencia. La idea no me desagradaba. Desde siempre había sentido admiración por las sillas bordadas. ¡Eran bonitas, suaves y todo olía a flores!

-Sólo les falta que alumbren y empiecen a bailar - Exclamé un día en voz alta, (porque desde siempre he hablado sola…) creyendo que me encontraba sola en la habitación y sin recordar que la tía Camila estaba sentada frente a la ventana. Mi tía como nunca hablaba era parte de la decoración, como otro cuadro mas de la sala. En ese instante los ojos de la tía se abrieron y sus labios por primera vez se empezaron a mover intentando comunicarse, balbuceando intentos de palabras en bajos susurros. Primero me asusté un poco con sus intentos de comunicarse conmigo, pero al ver que seguía insistiendo me acerqué poco a poco y pegué mi oreja cerca de sus labios. Entonces pude comprender lo que trataba de decirme y fue cuando escuché la historia más fantástica que nunca me habían contado.
-¡Claro que se encienden, alumbran y bailan por las noches cuando todos duermen - La madera es como yo. Parece que está muerta, que está dormida, pero no lo está. Si tú te acercas y me abrazas y me acaricias con tus manitas suaves, me harás feliz, me voy a estremecer. Si me cuentas despacito y en secreto una historia al oído, me vas a entretener. Yo casi no puedo comer, pero las compotas de membrillo que me prepara la Jacinta me gustan mucho y mi lugar preferido de la casa es la sala, la ventana, desde aquí veo los más bellos paisajes de mi campo y cuando está abierta puedo oler la hierba fresca, recién cortada y a veces el aroma de jazmines y del galán de la noche del jardín. A la madera de esta casa le pasa igual, tiene vida propia. Ya sé que has notado al tocarla que tiene un suave tacto. El olor de estos muebles y de esta casa permanecerá en ti toda la vida; cada vez que lo sientas, revivirás los momentos que pasaste aquí. Aunque no te lo creas, la madera como tú, también sabe, habla, baila, se prende y te ilumina. ¿Recuerdas las ramitas que te dio el otro día el tío Tomas?- Yo asentí con la cabeza -Sabían a hierba luisa ¿verdad? Y por las noches, yo sé que siempre sientes miedo y te asustas mucho cuando oyes el crujir del viejo piso de madera que hay en el pasillo sobre todo en la mitad de la noche cuando alguien se levanta para ir al cuarto de baño; ese, aunque te parezca extraño, es el lenguaje del piso, el modo de comunicarse de la madera. Ya ves, ahora entiendes, así como tú y como yo, la vieja madera tiene vida propia. También sabe cosas, y habla, baila, se prende y te ilumina.

Todo eso me parecía fascinante e increíble y me quedaba boquiabierta. ¿Cómo iba la madera a prenderse y hacer todas esas cosas? ¡Ni hablar! Eran fantasías de la tía en su silla de ruedas, era imposible! La madera, no es luminosa. Como si aquella anciana que para mí seguía siendo misteriosa me estuviera leyendo la mente y adivinando cada uno de mis pensamientos, me siguió diciendo:
-Esta noche levántate después de las doce y llégate hasta la sala, verás lo que sucede – verás una luz maravillosa que iluminará todo el pasillo.

Aquella noche no pude conciliar el sueño. En cuanto noté que todos dormían, me levanté sigilosamente, y empecé a caminar sin zapatos. Despacito caminé en puntas como bailarina de ballet para no hacer ruido, y la madera crujiente olía a cera recién colocada. Bajé los escalones y llegué hasta el comedor cuando empecé a ver un resplandor que venía de la sala. Estaba muy asustada pero la curiosidad era más grande que mi temor. Cuando llegué al final del corredor, asomé la nariz por el orificio de la puerta; cientos de luciérnagas habían entrado por la ventana que había permanecido abierta para que entrara el frescor de la noche y revoloteaban sobre todos los muebles. La tía Camila estaba clara. La madera estaba iluminada. Desde aquel día, una deliciosa complicidad muy fuerte nos unió para siempre a mi tía y a mí. Ya nunca más sentí miedo. La sala se convirtió en mi lugar favorito y vivía añorando regresar a la casa de Chosica. Allí pasaría largos periodos de tiempo, escuchando las historias que me contaba mi tía y aquellas que me susurraban los muebles cuando los acariciaba. Todavía hoy, cada vez que entro en una casa que huele a madera, veo un resplandor y cientos de mis luciérnagas volando sobre la madera luminosa.

Las luciérnagas han sido parte de mi vida desde que tengo memoria…

Diciembre del 2008



Tengo que escribir un artículo sobre la Navidad. Es la época, y me toca. Pero tengo que encontrar una idea nueva, diferente, distinta. Por lo general, la idea de Navidad va asociada a otras más ajadas, más usadas, y que ya no sirven. Abandono mi esritorio y trato de pensar. No me puedo concentrar con tantas interrupciones. Hoy el aeropuerto esta de locos, hay muchos vuelos cancelados porque en los otros estados todo esta cubierto por la nieve. Esta noche es Noche Buena y manana es Navidad. Hay miles de pasajeros...
¿Pero es que acaso no se ha escrito ya todo sobre Navidad? Vienen a mi memoria viejos libros, recuerdo viejas tarjetas de las que siempre decimos que son nuevas... ¡Cuántas cosas viejas recuerdo! No es ese el camino, por ahí no puede ir mi artículo sobre la Navidad.Intento distraerme, pensar cómo pasarán la Navidad personas distintas; personas que no tengan nada en común, que no se hayan visto nunca, personas que aunque hablaran el mismo idioma no lograran nunca comprenderse. Llevamos dos mil años pensando en los mismos protagonistas..., ya está bien, hay que buscar nuevos actores.Por ejemplo, Marisa, aunque a sus clientes siempre les dice que se llama Juanita. Ni la conozco ni sé si existe, pero seguro que existe. Malvive en cualquier callecita, oscura seguramente, con mal olor. Ella, Juanita, huele a perfume barato, parecido. Un día su señor padre la puso de patitas en la calle. No importa la razón, la echó. Para subsistir Juanita vende lo que tiene. Y lo vende bien. Bueno, bonito y barato. Es 24 de Diciembre y Juanita bebe en cualquier mugriento bar. Está desesperada, no llora para que no se le corra el maquillaje que hoy parece mas el de un triste payaso. Juanita clava sus uñas acrilicas en el vaso de vodka. El vaso de repente se rompe, explota. Juanita empieza a sangrar. Llora desconsoladamente. Detesta la Navidad. Dicen que en Belén nevaba la noche del 24, por lo menos hacía frío. ¿Y la Navidad en África? En Calcuta donde ya no vive la Madre Teresa por ejemplo. Hay gentes famélicas, niños panzones, hombres que limpian su fusil. Salen, entran, corren, roban, disparan, matan. Pero no han puesto el Nacimiento, ni veo por ningún lado a los tres Reyes Magos. ¡Ah!, es que no son cristianos, para ellos el 24 es un día más, un buen día para morir si la causa es buena. Y mueren, se mueren sin conocer al Nino Dios. Mientras agrego un adornito mas al árbol, no puedo evitar que entre tanto la imaginación me transporte hasta Juanita. Ya dejo de sangrar. Está en casa. Se mira al espejo. Se quita la ropa y se pone una bata de casa. Vive bien. Vive bonito, tiene una cama comoda. En Somalia ha caído un niño más. En Etiopia otro escarba la tierra buscando lo que sea para comer. Juanita gana buen dinero, tiene buena clientela. Vive en un penthouse en una zona residencial. Juanita debe ser feliz, pero está llorando. A lo peor sólo necesita que alguien se le acerque ofreciéndole amor, en lugar de exigírselo. A lo peor. Lo que daria por un abrazo calido, desinteresado, sincero. Obligo a mi imaginación, decididamente la historia de Juanita no tiene nada que ver con este artículo que quiero escribir que hable de la Navidad. Quizá lo de Calcuta, Etiopia, Iraq o Somalia, pero no creo. Demasiada muerte y destrucción, y ésta es una fecha de turrón y felicidad, de amor y de reuniones familiares, de anuncios de productos bonitos y de aguas de colonia con ricos aromas, fechas de celebracion, de pavo y de chocolate caliente y de paneton de marca italiana con la familia reunida ante la television o ante la computadora.¡Y yo que quiero darmela de escritora! Sólo necesito una idea que me permita hablar de la Navidad sin caer en los tópicos tristes de la realidad del mundo, del pecado del mundo. De ese pecado por el cual vino el Redentor a salvarnos. Me parece que Juanita caera en una depresion muy fuerte y terminará por suicidarse.Tengo que encontrar una historia creíble, de nuestros días, de nuestro mundo moderno, del 2008, de nuestra sociedad. Me acuerdo de alguna historia de cuando era jovencita, tal vez me sirva y pueda contarla, no sé.Juanita se sienta frente al espejo. Fernando y Gloria Angelica mis amigos van a pasar las fiestas con su familia. Vendrán las niñas con sus esposos y sus hijos y los sobrinos. Juanita se sube la manga. En otra parte de la ciudad un traficante de drogas acaba de ganarse un paquete de dolares. Eso va a permitir engordar un poco más su cuenta corriente. Sus cuentas corrientes. Juanita duda. Pero antes de la cena el traficante va a arreglar un último asunto, venga, le dice al otro socio, me paga usted los docientos mil dolares y quedamos tranquilos. El traficante, el otro le dice que no puede, que por favor, que si unas semanas más, que si patatín, que la economia esta muy mala, Juanita se decide, que si patatán... Que si, que no. Mire, ya le he dado demasiado tiempo, arrégleselas como pueda, lo necesito antes de fin de mes, si no... ya sabes, y hace el gesto de que le a a cortar la cabeza. El traficante va por la botella de licor. Juanita tiembla. En Iraq y otras partes del mundo luchan. El traficante empieza a beber. Juanita se inyecta. En Iraq disparan. El vendedor de drogas sirve. Juanita se vuelve a inyectar. Iraq estalla. El vendedor de drogas levanta la copa. Juanita tira la jeringuilla. En Iraq mueren. El traficante se para, se pone de pie, se marcha. Juanita cae al suelo. En Iraq muchas madres lloran...No, me doy por vencida. Creo que hoy no escribiré ningún artículo sobre la Navidad. Trataba de escribir saliéndome de las viejas ideas, pero no he encontrado más que ideas absurdas, sin relación alguna con las fechas tan jubilosas que conmemora la cristiandad toda.

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Me tengo que ir... son casi las 2 PM


Marisabel

Del diario de mi tia Antuca


En la primavera del 1945, una hermana de Antonia le regaló un libro azul con páginas blancas para que empezara a escribir su diario. El libro tiene la siguiente dedicatoria:

“Antuca querida:

Espero que en este libro queden grabadas tus más profundas impresiones y que ellas sean reflejo de una felicidad profunda y bien cimentada, que nada ni nadie la pueda destruir.

Soñar despierto es la mayor dicha para un espíritu inquieto. Vas a viajar, realizarás una ambición muy mía, en cada puerto habrá para ti una sorpresa, que yo viviré a través de tu fantasía. Saldrán a tu encuentro personajes desconocidos, trátalos a todos como tal; no des cabida en tu corazón al primero que acierte a pasar, por muy sola que te encuentres. Esto es alma mía, el tramo más difícil en la vida de una mujer. Quiero para ti, alguien muy noble y muy grande, alguien que refleje tu bondad; un hombre del cual tú digas: ¡Es mío!… con el más grande orgullo.

No desperdicies un minuto, goza lo más que puedas, disfruta de la vida y graba acá, en estas páginas ahora en blanco, lo que sientas en lo más profundo de tu pecho. Tu felicidad es tuya, compártela con alguien que jamás la empañe.

Ve contenta, escribe las maravillas del mundo que tu vida descubre…”



Palabras de ese libro azul:

Hoy 15 de Julio de 1983

Te vuelvo a tomar diario mío, pero para contarte algo triste y a la vez todos hemos recibido como un baño de alegría. Verán el domingo 10, a las 7:30 de la mañana nos dan la noticia de la muerte de nuestro Reverendo Padre Osquitar, como le he dicho siempre.
Sabíamos todos que estaba muy delicado, y así había pasado muchos anos de su vida, pero sin decaer culmino su obra, “obra maravillosa” su templo, su iglesia, que como lo dice la palabra reunió a centenares que públicamente demostraron su cariño, su gran fervor hacia el, el hombre de aspecto sencillo, pero por fuera, pues por dentro sus actos y su obra nos han dado un gigante, un maravilloso hombre de bien que a partido hacia su Dios, al cielo llevándose las manos llenas de su obra de misionera de catequista, pues consiguió una parroquia de las mejores entre las mejores, y su obra no desaparecerá, como tampoco hemos perdido su sombra de ayuda y protección – tu cuerpo reposa en el cementerio el Ángel Cuartel San Vicente de Paúl # 3 micho 4C.

Hemos tenido la deferencia especialísima de presenciar la demostración de amor más grandiosa habida en nuestra familia, un velorio, pero sobre todo una misa de gloria maravillosa. 33 sacerdotes de vestido blanco celebrando una bellísima ceremonia que nos parecía como un sueno, un encantamiento, ver a esos 33 reverendos elevar sus manos al unísono, con una unción angelical despidiendo al compañero sacerdote al viaje sin retorno, pero dejándonos a todos en PAZ.

A este santo hombre que ha sido como mi hermano gemelo, pues éramos de la misma edad, se lo encomiendo a nuestro Padre Celestial, pidiéndole con humildad y fervor por la paz de la familia que los que necesitamos de el, seamos protegidos y ayudados con la gran bondad y sencillez que lo han caracterizado.

Oscar, mi adorado primo hermano y cunado, el orgullo de la abuela Caridad que con tanto amor te acogió cuando eras un recién nacido, mi querido gran amigo, consejero espiritual, sacerdote que me diste la bendición matrimonial el día que me case con tu hermano mi otro adorado varón. Oscar mío, descansa en paz y se que estas allí en el Cielo con tu Padre arriba en la Gloria mirándonos a todos con esa mirada dulce que te caracterizaba.

Mi tia Aurelia



María Ángeles regresa al barrio que la vio crecer siente que los árboles la reconocen, los pajaritos se asoman y se reúnen para avisarle a sus luciérnagas que ella esta de nuevo por su antigua morada. La casa de sus tías, la misma que siempre la espera y sabe saborear sus visitas. En la entrada siguen floridas las macetas y aquel arbolito de pino que ella ayudó a plantar después de una Navidad. Llega con sus dos maletas hasta la puerta, el viento sopla más fuerte y el arbolito alto y espigado hace una venia para saludarle; las palomas de cerámica blanca, despiertan de su letargo y revolotean, están ansiosas de contarle las últimas nuevas.

Sólo queda una de las cuatro maravillosas personas que moraban en esa casita de la calle de las Acacias, la segunda de las tres hermanas. Todo sigue igual, nada ha cambiado; son los mismos muebles en el mismo lugar desde 1957, los libros con sus páginas amarillas, el aroma humano de todo lo que en otras épocas fuera utilizado por todos los miembros de la familia Fernandez, la mesita donde la tía sigue tomando sus tacitas de café. Ahora que sufre de Alzheimer toma más tacitas que de costumbre, porque a los cinco minutos de haber terminado se le olvida y con mucha educación y cordialidad dice:

-Por favor, una tacita de té o de café.- Habla con un tono de voz como si se estuviera muriendo de hambre.

La tía está muy delgada; antes, por mucho tiempo, fue una mujer redondita, de cara linda, pero con unos kilitos de más. Ya tiene más de nueve décadas, no se acuerda de lo que pasó ayer o hace un mes y pregunta a cada rato que dónde está su papá y que a qué hora vienen a recogerla porque quiere irse para su casa. Es una escena que se repite muchas veces al día. A veces se levanta a las 5:00 A.M. y pide el desayuno, se mete al baño, se ducha y se viste, después se vuelve a poner el pijama; hay veces en que lo hace hasta tres veces.

Le encanta que la vengan a visitar. Se pone feliz con las visitas. No te reconoce, pero te abraza y te dice cosas lindas. Sigue siendo tierna. Después de unas horas en casa de su tía adorada, María Ángeles, siente que se le rompe el corazón, porque haga lo que haga, en cinco minutos la tía no va a recordar nada.
Aurelia nacio un 14 de Febero de 1917, pronto cumplira los 92.


Mas poemas de mi juventud


Qué tienes tú

Qué tiene tu voz
que cuando la oigo
se regocija mi alma
y se cubre toda de paz.

Qué tienen tus labios
que cuando me besan
toco alto el cielo

Qué tienen tus caricias,
tus abrazos, tu ser,
que cuando a tu cuerpo me acurrucas,
me llenas toda de ternura
y me haces sentir como cuando niña:
Linda, tímida, juguetona, dulce, pura, feliz…

Qué tienen tus palabras
que como música suave
acarician mis oídos
y todos mis sentidos
saciando mi vieja sed de anhelos de amor,
mi insaciable hambre de cariño.

Qué tienen tu cuerpo y tu piel
que despiertan pasiones dormidas,
haciéndome una fiera hambrienta;
levantando altas olas,
haciendo rugir vientos huracanados,
logrando gemidos desesperados
de infinito placer,
repicando sonoras mis campanas
de mujer enamorada,
logrando que broten lágrimas
del manantial de este sagrado amor
que siento puro, tibio y cristalino.

Qué tiene tu mirada intensa
que cuando se posa en mis ojos
derrite la nieve de tantos años de soledad
-de desesperada espera-
De ansias de amar y ser amada.

Qué tienes tú, amor mío,
que con un solo instante
lograste conquistar a la inconquistable,
domar a la indomable,
vencer a la invencible
y hacer creer a la incrédula.

Qué tienes tú
que con sólo un beso
abriste las puertas clausuradas
de mi roto corazón
para sacarme del oscuro cautiverio,
de la prisión de mi soledad infinita…
Para despertarme del sueño de décadas
sin sentir ilusión, ternura, pasión
¡Amor!

Qué tienes tú, amor mío,
que con tu presencia
has llenado todos los huecos de mi alma
y remendado uno a uno los trozos rotos
de mi cansado, sufrido y atormentado corazón.

Qué tienes tú
que has cambiado mi vida,
siempre en invierno, sin estrellas
-mis luciérnagas sin luz-
para llenarla toda
de nuevos amaneceres.

Qué tienes tú
que cuando despierto
en mis nuevas mañanas
veo una expresión feliz en mi mirada.

Qué tienes tú
-Verso de mis poemas
Ruego de mis rezos
Secreto de mis susurros
Luz de mis luciérnagas
Ángel de mis sueños-
que cuando llegaste
cubriste toda mi vida
y me has devuelto el corazón.
para acercarme de nuevo al Señor.






De esta manera

Como madre comprendo a los niños y he conocido la paciencia
Como mujer comprendo a los hombres y he conocido la tolerancia
Como hermana comprendo los vínculos familiares y respeto la sangre
Como hija comprendo lo bello de ser madre y respeto a las madres
Como hembra comprendo lo maravilloso de la amante intensa y generosa
Como amiga la forma menos física de sentir el amor y la más grande de expresarlo…
Como ser humano comprendo que estoy en este mundo para encontrar mi camino…
Como ser me siento llena, completa en cada parte de mi división
Y quiero brindarte todo en su todo de cada momento
De mis puros momentos maternales
De mis ardientes momentos de mujer
De mi modo cariñoso de hermana
De mis gemidos de gozo y placer
De mi alegre carácter de niña
De mi exuberante modo de amiga
Mis jocosos gritos y travesuras
Mi alegría de vivir
Mis tristezas infinitas
Mi personalidad demasiado fuerte para algunos
Espontánea en sus verdades.

A mis dos hijos, mi fuerza


A mis dos hijos, mi fuerza

Tengo la manita de tu primer año
limpiando la lágrima que encontraste
resbalando en la mejilla tersa de sólo 21 años;
la sabia palmadita que me diste en el hombro,
mi pequeño hombrecito,
cuando sin saber comprendiste
el dolor de tu madre
y con tu sabio infantil consuelo
me hiciste sentir para siempre acompañada,
entonces me prometí no llorar más
en tu presencia, ni entristecer tus primeros días.

Tengo las primeras tarjetas
artísticamente dibujadas por ambos,
en donde con vuestras primeras letras
escriben: “Para mamá, las más linda
La más buena
La mejor de las madres”
Releerlas me aprieta el alma.

Tengo el desayuno que me trajiste
una mañana que me quedé dormida,
los dos parados al pie de mi cama
con un viejo azafate con una toronja
cortada en cuatro, pan tostado con mantequilla y miel,
café con leche azucarado
y lo más importante:
La intención del detalle, la emoción del regalo de amor.

El día que sabías, por que bien me intuías,
que estaba triste y cansada
y sólo tenían seis y ocho años de sacrificados veranos;
entonces me encontré una cocina limpia,
con platos brillantes y alineados,
mi cama tendida, la alfombra pareja y aspirada.
Sentí el olor a colonia de niño
y escuché tu voz de hermano mayor,
suave y bajita, diciéndole a tu hermano en secreto al oído:
Silencio, no hagamos bulla,
dejémosla dormir…

Tengo la alegría de tus saltos en bicicleta
y lo alto que llegó hasta el cielo tu cometa,
la cara de preocupación
y voz trémula de emoción
cuando nota de mala conducta me trajiste
por ser tan hablador…

Tengo tantos otros tesoros,
recuerdos gloriosos,
mis pequeños hombrecitos
que con tan corta edad
saben calmar la sed
de mi espíritu sediento
y colmar con la más grande de las alegrías
mis mejores momentos
de mujer y madre.

Tengo que darles siempre las gracias
por los primeros balbuceos,
por la felicidad indescriptible
de la primera vez que de sus labios escuché
¡MAMÁ!
Por todos los te quiero mamita,
Las alegrías de momentos únicos,
inolvidables, incomparables.
Por sus hermosos cuerpitos varoniles
que estoy viendo día a día crecer.
Por las zapatillas de vividos colores
y sucios pasadores
que saben hacer brotar la sonrisa
de mis labios tan cansados
Y me hacen sentir el orgullo maternal
en la mejor de sus formas,
por que son ustedes, hijos míos,
mis niños queridos:
Mi fuerza
Mi nuevo amanecer
Mi motivo de seguir,
por que sin ustedes no sé que haría,
no sé que sería de mí.

Ustedes son:
Mis ángeles terrenales
Mis brillantes luciérnagas
Mis dulces vitaminas del alma
Son mi todo,
Mi aliento, mi inspiración,
Son toda mi vida;
Por que no sólo son mis hijos
Sino los compañeros
Los amigos
Los esposos
De hoy, de ayer, de mañana
y de siempre…

¡Mis hijos!
Mi gloria
Mis tesoros
Mis pequeños grandes hombres
que curan mis heridas
con tan sólo dos palabras
cuando al final de la agotadora jornada,
llego a casa, abro la puerta para encontrarlos
y escuchar las dos palabras mágicas
que me devuelven la vida:
¡Hola mamá!